Jun 2 2011

De la palma al escritorio

Gabolonte Blasfemus

Ayer Microsoft dio a conocer el nuevo aspecto que tendrá el aún en pañales Windows 8, y queda claro que lo que están haciendo es profundizar aún más en Metro UI, esa interfaz limpia, sobria y a la vez atractiva que nació en las entrañas de los Zune y está floreciendo en los Windows Phone 7.

Sinceramente, no tengo recuerdo de que esto alguna vez haya pasado antes. Si nos ponemos a pensar un poco, es la primera vez que en MS cambia la dirección de la influencia. En su antiguo Windows Mobile, la UI no era más que un reflejo simplificado de lo que se obtenía en ese momento con el Windows de escritorio más reciente. Hoy podemos ver lo contrario: El nuevo Windows no sólo va estar pensado para correr en dispositivos móviles como tablets, sino que hace un gran énfasis en el manejo mediante pantalla táctil, tratando de tomar lo mejor del look&feel de los actuales Windows Phone 7. ¿Un signo de estos tiempos?

WP7-2-W8

Con la supuesta muerte anunciada de las netbooks a mano de las tablets, no resulta extraño que en Redmond se están planteando más que nunca el viejo adagio de renovarse o morir. Si las tablets son lo que hoy en día hace mojar a gurús y gurusitos, entonces a tabletizar Windows se ha dicho.

Lo que yo pienso, desde mi humilde opinión que con el paso de los años, lo admito, posiblemente comience a verse más dinosaurística, es que existe una buena cantidad de cosas para las que una tablet no es el gadget ideal, y una PC lo sigue siendo. Puede que eso en un futuro cambie, seguramente mejorarán en varios aspectos; pero hoy, la tablet es solo una comodidad en el mejor de los casos, y un lujo de ostentosos en el peor. En muchos aspectos vamos a seguir necesitando un teclado físico, vamos a necesitar compatibilidad, y vamos a desear una plataforma de hardware abierta que no nos ate al fabricante del equipo para instalar actualizaciones. A falta de un mejor término, digo que no estaría mal intelizar las tablets, y quizá también los smartphones.


Feb 16 2011

El fin de las plataformas móviles antiguas

Gabolonte Blasfemus

imageLa semana anterior fue todo expectación por la novedad de Nokia recurriendo a Microsoft y a su Windows Phone 7 para formar una alianza que la saque del pozo en el que se está metiendo (paso de la metáfora gastada del supuesto memo de su CEO). Muchos, entre los que me incluyo, celebraron y se babearon por adelantado al imaginarse y tener un vistazo de lo atractivos que podrían resultar toda una nueva gama de smartphones con la calidad constructiva de Nokia y la (dicen) adictiva y novedosa GUI de WP7. Otros, principalmente los dueños actuales de teléfonos con Symbian o viejos fans de este y de Nokia en sí, que esperaban ver a la compañía finlandesa despegar por sus propios medios ya sea mejorando al primero o abrazando a MeeGo, su apuesta a futuro, quedaron profundamente decepcionados y no es para menos: Aunque Nokia afirme mil veces que seguirán lanzando teléfonos con Symbian y mejorándolo, suena exactamente igual a cuando Palm dijo que seguiría soportando Palm OS mientras preparaba nuevos gadgets con SOs basados en Linux, o más recientemente, cuando Microsoft lanzó Windows Phone 7 y anunció que Windows Mobile pasaría a llamarse Windows Phone Classic, y que continuaría recibiendo soporte y comercializándose en mercados emergentes y PDAs industriales; no hace falta sumar dos más dos para darse cuenta que cuando se apuesta a una nueva plataforma completamente diferente e incompatible con la anterior, esta última, no importa como lo quieran suavizar, queda completamente muerta a los efectos generales. De hecho con Nokia, la ironía quedaba servida: Hace cinco meses un ejecutivo de la firma comparaba el adoptar una plataforma comoditizada como Android con orinarse los pantalones, una metáfora originada aparentemente en el hecho de que los niños finlandeses suelen hacer esto, literalmente, como una solución cortoplacista para obtener algo de calor al mojarse con su propia orina durante el crudo invierno, cuando al rato empeorarán al sentir aún más frío cuando dicha orina se congele; algo similar le pasaría a los fabricantes de teléfonos que apuestan por Android en busca de un éxito a corto plazo, para luego perder por no poder ganar ninguno diferenciándose del resto según esta teoría. Y ahora, Nokia abraza a otra plataforma comoditizada, la de Microsoft, aún más aborrecida que la de Google, por el claro resentimiento de dos décadas hacia la compañía de Redmond. De hecho el primer comentario en la entrada que anunciaba la alianza en el blog oficial Nokia Conversaciones resume perfectamente lo que siente todo usuario de Nokia y Symbian:

image

Por todo esto pensaba, más allá del algo dudoso futuro de Nokia de ahora en más, en que la cantada muerte de Symbian con esta decisión sella el fin de los tres sistemas operativos móviles más populares y antiguos de la década anterior. Podría contar a BlackBerry por sus años de antigüedad también en el club, pero por el momento en el que realmente alcanzó su apogeo veo a RIM más cerca de la segunda mitad del ‘00 y del suceso del iPhone.

image

Y toda esta situación me trajo a la mente una imagen como esta, y una pregunta: ¿Quién será el próximo caído en la encarnizada batalla? ¿Será RIM justamente? ¿Algún día veremos las lápidas de iOS o de Android también, caídos a manos de nuevas plataformas? De esto último estoy seguro, lo que no sé es cuándo, por supuesto.