Oct 19 2009

Dudas Existenciales (68)

Gabolonte Blasfemus

Se dice que aquel país o individuo que no aprende de sus errores pasados está condenado a repetirlos. Una frase con una lógica innegable que nos invita a la reflexión. Y así como pasa en la vida real y además en TNT, también pasa entre los nardogeeks que poblamos la internés.

image Había hace unos cuantos años, o hace mucho, mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana, lo cual lo hace más interesante que contar que pasó a la vuelta de la esquina, una época en la web e Internet en la que, luego de explotar su primer burbuja en la cara de muchos, ya nadie regalaba nada y casi todo se reducía y se empezaba a querer cobrar por todo. Un panorama bastante depresivo para todo internauta que quería contar con un webmail confiable y gratuito, para descartar las siempre pedorras y esclavizantes casillas provistas por el ISP de turno, y sin tener que pagar algo extra fuera de lo que ya se le pagaba a este último. Los proveedores de webmail más famosos amenazaban con cerrar sus puertas a los servicios gratuitos, restringiéndole cada vez más funciones y mejoras a las cuentas básicas por las que no se pagaba, y trasladándolas todas a las premium con las que esperaban subsistir y hacer un buen negocio. A pesar de todo eso, todavía existía alguna que otra buena opción, pero siempre con la amenaza de reducir y dar cada vez menos. Ese fue el momento para asestar uno de los golpes estratégicos por parte de quien ya por entonces prometía arrasar la web, el ahora todopoderoso Google, el cual con su servicio Gmail inclinó la balanza del lado contrario de esta tendencia recesiva, haciendo que todos los demás proveedores se vieran obligados a mejorar su oferta en sus cuentas gratuitas de webmail para poder competir con factores impensables hasta ese momento, como el GigaByte de capacidad con la que venía desde el principio toda casilla gratuita del nuevo webmail de Google.

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