Feb 24 2013

Root y upgrades en tablets Android chinas (y en especial la WM8850)

Gabolonte Blasfemus

iPad lustVivimos en un planeta donde aún todos continúan babeándose por el iPad, tengo que decirlo. No tuve más que confirmarlo cuando hace unos días el dueño de uno me lo estaba prestando para que le arregle algo, cuando instantáneamente todos los que estaban en la misma oficina vinieron a adorarlo y a querer tocarlo, porque ellos supuestamente se acordaban dónde-era-que-podía-estar-ese-coso que estaba buscando.

El que no le gusta el iPad, claro, se comprará una tablet con Android de las buenas, como las de la línea Nexus o una Samsung. Y el que no puede o no quiere afrontar ese gasto pero aún así quiere una tablet, se juega a uno de los tantos miles de modelos chinos genéricos que hay con Android, a precios comparativamente tan bajos que llegan a la cuarta parte de las otras, o aún menos. En esta última categoría entra la gran mayoría de los usuarios de tablets de países como el nuestro, por razones obvias. También sucede que son ideales como un regalo para un hijo o sobrino, ya que no cuesta tanto estirarse desde un MP5 con videojuegos, uno de los regalos más pedidos por los chicos, a una tablet china de las más baratas, donde además de los juegos de moda de la tienda de Google también van a poder conectarse a Internet y utilizar aplicaciones de dibujo y didácticas.

Este último fue también mi caso. Nunca había tenido una tablet, y no porque no me resultaran atractivas como a cualquiera, sino simplemente por una cuestión económica y de eficiencia: No tenía sentido invertir en una si ya cargaba a todos lados una notebook (imprescindible, que al día de hoy no puede reemplazar ninguna tablet) y un buen smartphone. Pero cuando compré la que iba a ser el regalo de mi hijo, el precio era tan bueno que no pude evitar llevarme una más para mí.

Mi tablet china genérica de 7"

Mi tablet china genérica de 7″

¿Y ahora? Los powerusers tenemos un pequeño problema a la hora de usar un gadget muy barato, porque siempre queremos sacarle el jugo en formas que generalmente sólo son posibles, o exitosas, en los que son de marcas reconocidas. Si tengo una tablet, voy a querer ponerle mucho de lo que ya le puse a mi smartphone, y así como casi todo lo rico engorda, casi todo lo interesante en Android necesita root. Después, si nos ponemos pretenciosos, también se nos puede ocurrir ver si conseguimos una ROM mejor y que tenga una versión de Android más nueva.

Continue reading


Oct 13 2012

El otro androide

Gabolonte Blasfemus

Siempre me resultó notoria la capacidad que tenemos los seres humanos para hacernos una idea establecida de algo con solo conocer a lo mejor una pequeña parte del todo. Algunos le llaman a esto prejuicio, mi profe de historia de 3er año le llamaba “cada cual cuenta según como le fue en la feria”.

Si hay algo que voy a extrañar del MM2 definitivamente es su teclado de hard, a pesar de su tendencia a fallar estrepitosamente

El punto es que hace algo más de año y medio abandonaba mi fiel (pero ya obsoleto y lento) HTC Touch Viva con Windows Mobile 6.1 en favor de lo que era cuasi obligatorio tener en materia de smartphones (si no te gusta que te la pongan, claro): Android. Digo, porque si te gusta siempre podés elegir iOS. Tratando en lo posible de seguir la regla de no-andar-por-la-calle-con-algo-que-si-lo-pierdo-me-las-corto, me vi rápidamente inclinado por la oferta de Motorola; era llamativo como a similares prestaciones los smartphones de Moto siempre costaban menos. Así me hice con mi Milestone 2 y conocí la desgracia de MOTOBLUR. Al poco tiempo, y mientras estaba contento con la interfaz responsiva y fluida de Android (al menos en comparación con lo que era la de WinMo), trataba de acostumbrarme a un teléfono que, cada tanto, se le cantaba el revire de reiniciarse solo en los momentos más inoportunos. Pero claro, no me podía quejar mucho, después de todo entre el rooteo y las más de 100 aplicaciones instaladas era obvio que algo podía estar trayéndome problemas; aunque la intuición y algunos indicios (que si me apuran a estas alturas ya no recuerdo) me hacían apuntar como culpable al inefable MOTOBLUR, que venía enquistado en la ROM oficial.

Hubiera tenido todo el derecho del mundo de pensar que “eso” era Android, y salir a decir que era una basura comparado con otras plataformas, pero algo me seguía diciendo que el problema era Motorola, que como suele suceder, lo barato sale caro. Un día, y sin saber exactamente como podía terminar por culpa de la historieta de los bootloader bloqueados de Moto (ahora sé que, para que no joda, las ROM cocinadas para los Moto pisan todo menos el kernel), me animé a deshacerme de la ROM de stock con la que había venido mi Milestone 2 en favor de una versión de MIUI adaptada al mismo que prometía. Ahí conocí otra cosa, pero aún así tuve otros problemas, normales cuando uno se arriesga a usar una ROM no oficial, aunque en este caso estas apestaran infinitamente menos que la oficial.

Como dije, para mí o para cualquiera cuya entrada a Android hubiera sido a través de un Motorola como este, no sería criticable si después de la experiencia no quiere ver un robotito verde en su vida.

Pero un día regalé un LG Optimus ME, que a pesar de ser un gama ultrabaja (y conseguirlo a un precio increíble de pensar en otro tiempo para un smartphone con sus prestaciones) se mostraba años luz más estable que mi Milestone 2. Esta bien, a este no le hice root y tampoco le instalé medio Google Play (ni tampoco es que se pueda con su ínfima capacidad de almacenamiento), pero aunque tenía sus demoras dignas de su austera economía, rara vez se colgaba. Esto me hizo confirmar que no estaba tan equivocado cuando culpaba a la MotoroLoca. Pero aún faltaba lo mejor.

Los rumores decían que las ROM de la línea Galaxy de Samsung era definitivamente “otra cosa” comparado a los desastres que uno podía encontrar en… bueno, Moto más que nada. Por supuesto había tenido oportunidad de jugar con algunos, pero nunca lo suficiente como para poner a prueba cuánto mejor eran comparativamente hablando. Hasta que cambié mi ya viejito Milestone 2 por un Galaxy S3.

Hellooooo beauty…

Señores, esto sí es una ROM con todas las letras. Claro, el precio será otro, pero sospecho que a nivel calidad y ciertas prestaciones no dista mucho de lo que tiene un Ace. Y uno se da cuenta de que es otra cosa cuando ya no piensa en salir corriendo a bajarse el mod más aclamado; no vaya a ser cosa de que me deje de andar algo.

Esto no es una gran revelación por supuesto pero, de acuerdo al fabricante que se elija, la experiencia, y por ende la opinión que se tenga luego de Android, puede ser el día y la noche. Otra similitud que justifica el dudoso privilegio que ostenta Android de ser llamado el Windows de los smartphones (que personalmente no me parece algo malo, Windows permitió que muchísima gente pueda llegar a usar una computadora, y lo mismo pasa ahora con Android y los smartphones).

No sé si Google hará algo bueno con la M murcielaguesca además de usarla sólo por sus patentes, pero mientras tanto el único consejo que puedo dar es: Nunca compres Motorola (al menos mientras Google no haga algunos cambios), desembolsá algo más (o aspirá a unas especificaciones menos) y llevate un Samsung, un HTC o un LG. Si los androides fueran hobbits, los Moto son Gollum.


Abr 21 2010

Flasheo de ROM en HTC: La odisea, la experiencia, los consejos

Gabolonte Blasfemus

image Habiendo pasado por mis manos tres dispositivos con Windows Mobile, y siendo dos de ellos smartphones de HTC, la experiencia de regrabar la ROM de uno de estos con una nueva versión, lo que en la jerga se conoce como flashear, era toda una suerte de asignatura pendiente para mí, la cual hasta el momento no había podido ser por una serie de obstáculos: Primero tuve una iPaq, para las cuales generalmente no existe forma de flashearlas ni ROMs disponibles, luego tuve un HTC Prophet (Qtek 200) ya flasheado a WinMo 6.1, por lo que no veía una real necesidad de meterle mano y potencialmente cagarla con el que en su momento usaba como teléfono y PDA para mis labores diarias, y para cuando tuve mi HTC Touch Viva, el anterior ya estaba agonizante, y tenía los mismos motivos para no meterme a joder con mi nueva adquisición. Porque en la PC todos somos machos ya que podemos reinstalar una y otra vez si algo sale mal, pero con los dispositivos móviles siempre existe el peligro de brickificarlos, o sea, convertirlos en un caro y vistoso pisapapeles.

Pero llegó el momento en el que, a pesar de estar inmensamente conforme con el buen funcionamiento y todos los detalles mejorados en funcionalidad e interfaz que HTC le introdujo a la ROM original con WinMo 6.1 de la que proveyó al Viva, mi corazoncito geek me pedía algo más. Jamás me compraré un ZunePhone, y de momento no veo plausible para mi relación costo-beneficios la adquisición de un ya deseado Android, pero al menos tenía la posibilidad, si me animaba asumiendo los riesgos, de conseguir la última versión que posiblemente vaya a existir jamás de una excelente plataforma móvil como de momento lo es Windows Mobile, en mi teléfono.

Continue reading