Ene 30 2014

(Y un día conocí a) Mosh, la evolución móvil de SSH

Gabolonte Blasfemus

moshEs increíble como uno de los antes y después de comenzar a laburar con *nix boxes es que, cuando te querés acordar, respirás la línea de comandos. No me refiero a que te los vas a saber todos de memoria, pero sí a que de repente vas a saber dónde estás más o menos parado y, en caso de que no te acuerdes qué deberías tipear, al menos saber cómo y en dónde buscarlo con confianza. Pero lo que sí se comienza a respirar casi con naturalidad es SSH. SSH para montar una unidad, para ver estadísticas del sistema, para correr scripts; SSH para todo.

No es para menos, es un protocolo muy seguro (si está bien implementado el cliente), podemos redireccionar infinitos puertos para usar túneles seguros y así llegar a cualquier servicio dentro de otra red (como VNC, uno de los primeros usos que todos le damos), y podemos tener tantas terminales abiertas como se nos antoje. Es casi de tereso pedirle más.

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Ene 6 2013

Dudas Existenciales (92): ¿Vale la pena comprar en una tienda de aplicaciones?

Gabolonte Blasfemus

Siendo de este lado del ombligo tercermundista, hay ciertas cosas que uno se las piensa bien y varias veces. Una de ellas, al menos para mí, es comprar en una tienda de aplicaciones. Claro, primero hay que poder; no todo el mundo en este bendito país está en condiciones financieras y crediticias de realizar una transacción electrónica con una multinacional de la tecnología. Pero una vez resuelto si podemos llega la gran pregunta: ¿Debemos?

¿Tiene sentido invertir en la compra de una aplicación a través de una tienda, sabiendo que debido a su sistema de seguridad no es realmente nuestra?

geek_hugCuando yo compraba hace 10 años una aplicación para Windows que venía en un CD, se podía decir que esa copia de software era realmente mía: Mi única traba para instalarla cuando y donde yo quisiera era el número de serie que me otorgaban al comprarla y la posible activación online con el mismo. Tal vez no podría instalarlo en 5 equipos simultáneamente, pero sabía que al menos, si no había ningún problema de compatibilidad de por medio, podía volver a instalarlo 10 años más tarde.

Con las tiendas de aplicaciones esa ilusión de eternidad de esfuma. Sí, en Android por ejemplo, si compro una aplicación puedo instalarla sin pagar nada más en todo dispositivo que asocie con mi cuenta de Google, pero… ¿tengo algún tipo de garantía que dentro de 5 años podré volver a hacerlo? Algo especialmente preocupante con aquellos juegos que  una vez instalados, y al ejecutarlos por primera vez, descargan por su cuenta los varios cientos de megabytes que necesitan para funcionar. Esos archivos, ¿seguirán disponibles para descarga cuando el juego sea obsoleto?

En Windows Mobile no existió el concepto de la tienda hasta recién en el final de sus días, cuando Microsoft intentaba con parches injertarle lo que podía de la receta exitosa del recién llegado iPhone. Entonces, un usuario de Windows Mobile promedio se procuraba su software descargando el archivo de instalación .cab, o el ejecutable para instalar a través de Windows y ActiveSync, y si era lo suficientemente precavido y prolijo se los iba guardando para futuros usos. Yo fui uno de ellos y si hoy necesitara, por la razón que fuere, reutilizar mi viejo teléfono con WinMo desde cero, podría instalarle cada una de las aplicaciones que en su momento tuvo. Seguro, estarían completamente desactualizadas (como la misma plataforma) pero, a menos que se trate de clientes de servicios online, serían tan funcionales como el primer día. El software sigue siendo mío con el paso del tiempo.

En una tienda de aplicaciones, en cambio, y por razones de seguridad obvias para combatir la piratería, no existe forma posible, al menos legal y que no requiera algún tipo de hacking, de quedarnos con el instalador de la aplicación para un posterior reuso. Toda futura reinstalación tiene que volver a realizarse a través de la tienda, y únicamente mientras se cuente con su beneplácito y aprobación.

De todas formas, la realidad es, más allá de la pregunta del título, que no contamos con una opción: Salvo en los casos donde se trata de software gratuito y el desarrollador pone a su disposición el instalador para su descarga directa (paralelamente a si pone o no la aplicación disponible desde la tienda) en el resto de los casos no nos queda otra que jugarnos y pagar; o recurrir al soft crackeado y todos sus problemas de ética, legalidad, disponibilidad, estabilidad y seguridad. Y eso, claro, si hablamos de una plataforma como Android donde Google y sus OEMs son tan buenos que al menos nos permiten instalar aplicaciones por fuera de la tienda; no como le sucede a todo usuario de un dispositivo iOS que, a menos que se arriesgue al jailbreaking, está encadenado a instalar únicamente software desde el Apple Store.

Yo antes era completamente reacio a desembolsar algo en una tienda de aplicaciones, pero con el tiempo y al ver el potencial y futuro de Android me terminé animando, pero solo con aquellas que no significaran un gasto muy grande o que estuviesen en oferta con alguna rebaja importante. Aún así me lo sigo pensando muy bien cada vez que aparece algo interesante.

Y vos, ¿cómo te llevás con tu tienda de aplicaciones?

 


Feb 16 2011

El fin de las plataformas móviles antiguas

Gabolonte Blasfemus

imageLa semana anterior fue todo expectación por la novedad de Nokia recurriendo a Microsoft y a su Windows Phone 7 para formar una alianza que la saque del pozo en el que se está metiendo (paso de la metáfora gastada del supuesto memo de su CEO). Muchos, entre los que me incluyo, celebraron y se babearon por adelantado al imaginarse y tener un vistazo de lo atractivos que podrían resultar toda una nueva gama de smartphones con la calidad constructiva de Nokia y la (dicen) adictiva y novedosa GUI de WP7. Otros, principalmente los dueños actuales de teléfonos con Symbian o viejos fans de este y de Nokia en sí, que esperaban ver a la compañía finlandesa despegar por sus propios medios ya sea mejorando al primero o abrazando a MeeGo, su apuesta a futuro, quedaron profundamente decepcionados y no es para menos: Aunque Nokia afirme mil veces que seguirán lanzando teléfonos con Symbian y mejorándolo, suena exactamente igual a cuando Palm dijo que seguiría soportando Palm OS mientras preparaba nuevos gadgets con SOs basados en Linux, o más recientemente, cuando Microsoft lanzó Windows Phone 7 y anunció que Windows Mobile pasaría a llamarse Windows Phone Classic, y que continuaría recibiendo soporte y comercializándose en mercados emergentes y PDAs industriales; no hace falta sumar dos más dos para darse cuenta que cuando se apuesta a una nueva plataforma completamente diferente e incompatible con la anterior, esta última, no importa como lo quieran suavizar, queda completamente muerta a los efectos generales. De hecho con Nokia, la ironía quedaba servida: Hace cinco meses un ejecutivo de la firma comparaba el adoptar una plataforma comoditizada como Android con orinarse los pantalones, una metáfora originada aparentemente en el hecho de que los niños finlandeses suelen hacer esto, literalmente, como una solución cortoplacista para obtener algo de calor al mojarse con su propia orina durante el crudo invierno, cuando al rato empeorarán al sentir aún más frío cuando dicha orina se congele; algo similar le pasaría a los fabricantes de teléfonos que apuestan por Android en busca de un éxito a corto plazo, para luego perder por no poder ganar ninguno diferenciándose del resto según esta teoría. Y ahora, Nokia abraza a otra plataforma comoditizada, la de Microsoft, aún más aborrecida que la de Google, por el claro resentimiento de dos décadas hacia la compañía de Redmond. De hecho el primer comentario en la entrada que anunciaba la alianza en el blog oficial Nokia Conversaciones resume perfectamente lo que siente todo usuario de Nokia y Symbian:

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Por todo esto pensaba, más allá del algo dudoso futuro de Nokia de ahora en más, en que la cantada muerte de Symbian con esta decisión sella el fin de los tres sistemas operativos móviles más populares y antiguos de la década anterior. Podría contar a BlackBerry por sus años de antigüedad también en el club, pero por el momento en el que realmente alcanzó su apogeo veo a RIM más cerca de la segunda mitad del ‘00 y del suceso del iPhone.

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Y toda esta situación me trajo a la mente una imagen como esta, y una pregunta: ¿Quién será el próximo caído en la encarnizada batalla? ¿Será RIM justamente? ¿Algún día veremos las lápidas de iOS o de Android también, caídos a manos de nuevas plataformas? De esto último estoy seguro, lo que no sé es cuándo, por supuesto.