Nov 29 2011

El Bluetooth y la Gente (3): El amor está en el aire

Gabolonte Blasfemus

Si existe un conjunto palabra-concepto más nombrado, reverenciado y a la vez bastardeado, ese es el amor señores. Todos aseguramos entender de qué se trata aunque para algunos sea una buena noche de lujuria y para otras una cuenta bancaria, un departamento y un cero kilómetro. Aún así, muchos nos seguimos preguntando acerca de él.

image

Y esas dicotomías, pasiones, alegrías y sufrimientos no pueden verse más que reflejados también en ese pequeño espacio binario dedicado a la expresión humana: El nombre Bluetooth de nuestros celulares y demás gadgets.

Continue reading


Ago 24 2011

El Bluetooth y la Gente (2): Yo el mas mejor

Gabolonte Blasfemus

Una actitud inherente de la humanidad, beneficiosa en pocas dosis pero terriblemente negativa en exceso, es la necesidad de destacarse, o como lo dirían en el ambiente de marketing y corporativo, de saber venderse (aunque generalmente este tipo de personas lo hace bajo ambas acepciones de la frase). Yo en particular prefiero llamarlo lisa y llanamente autobombo, y como vamos a ver a continuación, este comportamiento también se refleja en los Bluetooth del pueblo. Eso sí, por autobombo no me refiero a nombres del estilo “Dr. Gómez Sarlanga, Neurocirugano”, sino a… bueno, llamémosle esto, para ahorrarnos el calificativo:

Ana la mas linda

No sé a ustedes, pero a mi una aseveración tan simple como esta me genera muchos interrogantes dignos de terapia: ¿Por qué está tan segura? ¿La más linda de donde? ¿De la cuadra, del barrio, del país, del mundo…? ¿En qué aspecto es la más linda? ¿Tiene terrible lomo, hermoso rostro, o es una linda persona? Y la principal: ¿Cómo se atreve a poner semejante gansada?

ani la mejor

Continue reading


Jul 25 2011

El Bluetooth y la Gente (1): Analizando el inconsciente tecnológico

Gabolonte Blasfemus

Aunque el ser humano muchas veces se queje de la tecnología, en muchos casos por no comprenderla, son notables las maneras en las que llega a relacionarse con ella. Todavía me acuerdo cuando de chico mi mamá siempre me contaba de las mastodónicas máquinas de calcular electromecánicas que se utilizaban para trabajar en su época en las oficinas, equipos que ocupaban un escritorio igual que una PC clónica pero que pesaban varias veces más y hacían tremendo traqueteo mecánico para cada cuenta que sacaban; porque todo ese armatoste era solo para sumar, restar, multiplicar y dividir, menos de lo que hoy hace la peor de las calculadoras de bolsillo. Ella me contaba siempre que en la oficina a cada uno de estos aparatos le ponían un nombre, y que a ella siempre le tocaba hacer las cuentas con “La Pochola” (iba a dejar la oración en “le tocaba trabajar con La Pochola”, pero no pretendo confundirlos con el oficio de mi difunta madre, que en paz descanse). Prácticas humanas que no dejaron de sucederse cuando luego llegaron las computadoras personales, que incluso permitían plasmar en algo más que el boca a boca de la oficina el apodo en suerte, al tener que darle un nombre en la red local a cada máquina.

bluetooth-logoEsta necesidad de los simios con poco pelo de personalizar y adaptar la tecnología a sus formas la podemos ver en muchas situaciones, pero la que viene despertando mi atención desde hace un buen tiempo es la que a la tecnología Bluetooth en particular se refiere. Todos sabemos, aunque más no sea a grandes rasgos, que el estándar Bluetooth permite la comunicación inalámbrica entre distintos aparatos electrónicos dentro de un radio de distancia reducido, generalmente de unos metros. Gracias a él podemos usar auriculares, teclados o mouses inalámbricos, transferir fotos y todo tipo de contenidos entre computadoras y celulares, compartir conexiones a Internet, y un largo etcétera. Y aunque los protocolos de comunicación de esta tecnología se valen de una dirección física (una MAC address igual que pasa con los adaptadores de red) para identificar de manera unívoca cada dispositivo, también llevan asociados un nombre, un campo de texto identificatorio que es el que todo el mundo ve cuando explora las cercanías en busca de otros dispositivos Bluetooth. Cuando la tecnología era nueva, y por ende terreno solo de geeks que la comprendían y les importaba utilizarla, era poco común ver en estos campos de texto cosas que fueran mucho más allá del nombre del dueño del aparato o su modelo. Pero eso cambió hace unos cuantos años, junto con la popularización de esta tecnología. Hoy podemos observar en muchos casos, se podría llegar a decir, toda una expresión en esta limitada cadena de texto digna de arrojar un pantallazo de la idiosincrasia del dueño del aparato, de la misma forma que lo puede llegar a hacer su apodo en una sala de chat, una red de mensajería instantánea o una red social.

Eso, o es que simplemente me quiero reír junto con alguien más de las estupideces que veo puestas por engendros mutantes que deberían tramitar un permiso antes de tener un celular, lo dejo al criterio de ustedes.

Continue reading


Ene 30 2011

Dudas Existenciales (79): ¿Qué hace la gente con sus celulares?

Gabolonte Blasfemus

imageLlámenme un pelotudo elitista o lo que se les ocurra, pero tiendo a pensar que la gente no debe hacer las mismas cosas en sus teléfonos móviles que yo y seguramente muchos de ustedes. De seguro pocos entran a redes de mensajería instantánea desde una aplicación que utiliza la conexión de datos del teléfono, ni hablar de leer feeds, actualizar Twitter, o conectarse por SSH a un servidor. Tal vez sí lo de escribir boludeces en redes sociales esté teniendo una mayor penetración, gracias que cada vez se venden más BlackBerrys y telefonitos con pantalla táctil que incluyen de fábrica aplicaciones a tal efecto, por lo que sortean el gran escollo del usuario normal, que es buscarlas e instalarlas, algo de todas formas se hizo mucho más fácil gracias a ese concepto pensado por el emperador Blow-Jobs que ofrece simpleza para los de abajo y control para los de arriba: Las tiendas de aplicaciones.

Aún así, dudo que todos los flacos y pendejas, veteranas de 40, y grandulones de 50, de los que no todos tienen todavía teléfono-mete-dedito y que veo dale que te dale con el tiki-tiki en sus celulares cuando van en el tren o el colectivo estén todo el tiempo haciéndole replys a Rial y Canosa por Twitter o chusmeando a la ex por Facebook como nos quieren embobar las publicidades que debemos. Supongo que la mayor parte del tintineo se debe ir en jueguitos y charlas por SMS con algún fato, novio/a o trampa; pero aún así, los números no me terminan de cerrar. No puede ser que haya tanta gente que no tiene nada mejor que hacer que gastar crédito en 100 mensajes por viaje o jugar algún jueguito pedorro todo el tiempo, o sí?

Es por eso que comparto mis dudas con ustedes, oh camaradas. Por favor cuenten, en caso de que sean asiduos gasta-dedos en su móvil, qué es lo que más hacen con el cuando viajan en el transporte público o esperan en un consultorio. Sé que muchos de los habitué son del palo y harán lo mismo que yo, pero espero también recibir opiniones de gente más normal, a la que por comodidad si no se anima a comentar le dejo la siguiente encuestita:

Espero sus reveladoras respuestas, mientras chusmeo a mi ex por Facebook.

(imagen de casimira parabolica)


Ago 30 2010

Google, y el duro reflejo de la sociedad?

Gabolonte Blasfemus

Ya se ha hablado sobre como la gente utiliza a los buscadores, y principalmente a San Google, como una suerte de oráculo a quien le preguntan, cuentan y confiesan sus más íntimos deseos y secretos. Ahora lo triste es tener un rápido vislumbre de estos con sólo escribir unas palabras y comprobar lo que la mayoría anhela.

image

Difícil remontar la opinión sobre nuestra sociedad después de muestras como esta, especialmente en nuestra patria. Y mención especial para las argentinas; posiblemente de ahora en más me preguntaré cada vez que conozca a alguien del sexo opuesto si alguna habrá deseado ser algo tan deprimente. O incluso podríamos preguntarnos: ¿Cuántas aspirantes a novias tienen un trozo colgando?

Qué lindo sería que en mi país la gente le confiese a San Google que quieren ser ingenieros, médicos, o científicos… con permiso creo que se lo voy a confesar al Orácoogle.