Nov 6 2012

Patentar el buen gusto

Gabolonte Blasfemus

Hay cosas de las que no hace falta hablar otra vez. Son esas que, si no decidimos alevosamente recluirnos en un retiro espiritual en los montes tibetanos, seguro nos enteramos aunque sea mientras pasábamos un tiempo de calidad en el trono. Por eso no venía con muchas intenciones de emitir palabra sobre la disputa de patentes de moda; quienes carguen con la maldición de seguirme saben lo que opino de la situación. Pero, ya es suficiente. Cartón lleno, inodoro tapado, cloaca desbordada.

Es fascinante (dicho en plan Leonard Nimoy) como crApple posee ese odio intrínseco desmesurado por todo aquél que se atreva a competir en los mercados que asalta. No le bastaba con el circo de la demanda a Samsung en USA en la que se llevó (lo que para Samsung es) un pequeño souvenir de mil millones de dólares. Era previsible que con esa saña que tienen no se iban a quedar ahí. Así fue como les salieron las sorpresas de los reveses en su contra en otras partes del mundo donde no tenían el favor de su país natal. Y ahí es cuando demostraron que además de todo, son malos perdedores; tergiversar una aclaración que están obligados judicialmente a publicar para convertir una disculpa en otro medio más para autoensalsarse erigiéndose como los dueños exclusivos del diseño puede llegar a ser visto como una excelente maniobra publicitaria o una buena forma de convertir contratiempo en algo positivo (que de todas formas les salió mal), pero en el fondo sólo queda a la vista orgullo desmedido, negación, y soberbia.

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Sep 3 2012

El dominio .patagonia, en manos de una empresa extranjera si no actuamos ya

Gabolonte Blasfemus

Casi de casualidad, agregando a la cuenta de Nic.ar en mis círculos de G+, me desayuné de este tema bastante grave que puede sentar nefastos precedentes. Es muy fácil: Desde que a la ICANN (para quien aún no lo sepa la corporación que, dicho mal y rápido, maneja la Internet) se le ocurrió este curro de los dominios de nivel superior .loquesea, todo el tiempo intentan registrar nuevos, volviendo el sistema de nombres de dominio un sinsentido total. En la ICANN  existen lo que se llama aplicantes aspirantes o solicitantes (aplicant en inglés), esto es, empresas u organizaciones que aspiran a registrar uno de estos nombres de dominio superior genéricos (abreviado gTLD, por generic top-level domain). En este caso, una empresa extranjera intenta registrar el gTLD .patagonia, y en Nic.ar lo están denunciando.

Esta compañía aspirante, de origen (aparentemente) estadounidense, se llama no casualmente Patagonia, Inc. Básicamente se trata de una cadena de tiendas que fabrica y vende indumentaria y accesorios para deportes como el alpinismo y afines detrás de una recontrautilizada fórmula de marketing que apunta a la ecología (“nos preocupa el medio ambiente”, “hacemos algunos de nuestros productos con material reciclado”, “acá algunos consejos ecológicos, pero compre ya!”). Todo muy lindo, pero La Patagonia es una región geográfica que pertenece a dos países, Argentina y Chile. Ninguna empresa o corporación, mucho menos una cuyos capitales y orígenes ni siquiera provenga de uno de estos dos países, debería adueñarse del gTLD .patagonia. Es como que yo tenga un negocio de lubricantes y le ponga Chicago en honor a la conocida ciudad norteamericana, y entonces paso siguiente voy a la ICANN y pido que me otorguen el control del gTLD .chicago; seguramente miles de chicaguenses (o como les digan) saldrían a quejarse, amenazando con ataques nucleares y todo. Aunque por supuesto Chicago es el nombre de una ciudad y no de una zona geográfica, creo que el punto se entiende bien.

Lo peor de todo esto es que una vez que le otorgan el gTLD a un solicitante, supuestamente no hay mucha vuelta atrás, por lo que es imperativo actuar ahora que aún está en evaluación, abierto a comentarios y objeciones. Y ahí es donde podemos hacer algo. En el siguiente video creado por Nic.ar muestran paso por paso como debemos hacer para expresar nuestra oposición al respecto:

Básicamente debemos registrar una cuenta en el foro de comentarios a solicitudes que provee la ICANN, luego buscar por “patagonia” para encontrar la solicitud pertinente y entonces crear un nuevo comentario donde debemos explicar por qué no se le debe conceder este gTLD a ninguna empresa privada; se puede escribir tanto en inglés como en español que igual será tomado en cuenta. Supuestamente son necesarios al menos 2.000 comentarios como mínimo para impedir que esta aplicación en un principio se concrete, y por ahora (al momento de escribir esto) hay nada más que 285, por lo que es necesario que todos nos tomemos la molestia de crear una cuenta, participar con nuestro comentario, y hacer circular esta noticia, ya que el 26 de septiembre, o sea en 23 días, ya no serán tomados en cuenta más comentarios, y si no existen suficientes en contra el dominio .patagonia terminaría en manos de una corporación extranjera. El período original de evaluación finalizaba el 12 de Agosto, pero afortunadamente fue extendido y existe una oportunidad más de hacer valer nuestra opinión. Después no nos quejemos de cómo nos empernan.

 

 


May 11 2012

La Singularidad, arruinada por el dinero

Gabolonte Blasfemus

Siempre me vi interesado en la idea de estilo ciberpunk que definen con el término Singularidad y se hizo bastante conocida por estos años en medio de alabanzas a Ray Kurzweil, un de sus más acérrimos promotores. Pero, ya desde mi no tan tierna adolescencia donde leía ejemplares de la revista Muy Interesante prometiendo que los avances tecnológicos y científicos barrerían del seno de la humanidad la enfermedad, la vejez y hasta incluso la muerte en un futuro, había algo que me quedaba picando. Y eso era que en el presente ya existen avances, y estos no son para todos. De hecho los más disruptivos son sólo alcanzables por una reducida elite. Entonces, la pregunta ya no es si en un futuro podremos vivir para siempre como seres digitales, sino a cuántos se les permitirá la posibilidad de conseguirlo.

Siguiendo esta misma línea de pensamiento, me encuentro con este video creado por un genio llamado Tom Scott que refleja un futuro muy plausible cuando ya sea posible vivir en las redes. Se titula Welcome to Life: the singularity, ruined by lawyers (Bienvenido a Vida: La singularidad, arruinada por abogados), donde Life (o Vida) vendría a ser un sistema informático capaz de concretar este anhelado sueño de que exista un yo digital de nosotros mismos una vez que hayamos fallecido. Pero eso sí, con algunos detalles (con el botón CC podés elegir los subtítulos en español):

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May 2 2012

El poder de unos pocos

Gabolonte Blasfemus

Si tenés cinco minutos, o incluso si no, te pido que te los hagas y leas un texto que, a mi humilde juicio, puede ser uno de los más definitorios de nuestros tiempos. Es una nota escrita por Rick Falkvinge en el sitio TorrentFreak, intitulada The Net vs. The Power of Narratives. Si no tenés demasiados problemas para leer en inglés te recomiendo ampliamente que la leas tal como está; en caso contrario en el sitio del Partido Pirata de Argentina publicaron una traducción completa, aunque como casi siempre, las traducciones suelen no contener al 100% toda la carga de conceptos expresados en el original.

Entre tantos blogs que frecuento discutiendo desde hace casi una década sobre la revolución que significa Internet y la muerte o transformación, injusta o no, de los diarios y otros medios tradicionales, Falkvinge logra llegar al verdadero grano de la cuestión: Todo se resume a quién tiene el poder de la palabra, o para ser más precisos, de su difusión. Contar con la magia de dictar lo que las mayorías opinen y piensen acerca de absolutamente todo debe ser el último sueño húmedo de todo aquel que persigue poder, realizado únicamente por líderes de facto, políticos, religiosos, o dueños de grandes multimedios. Perderlo por ende, les resulta totalmente inaceptable, y eso es lo que propicia el poder de la Internet actual, donde todos pueden llegar casi con el mismo alcance potencial a quien los quiera ver, escuchar, o leer.

Si lo pensamos un poco, esta historia siempre se repite muchas más veces de las que pensamos. No sólo con la llegada de la imprenta como se comenta en dicho artículo, sino cada vez que ocurre un cambio que amenaza con quitarle, o no permitirle acumular, poder a unos pocos. Esos pocos quieren exclusividad, quieren que solo sus palabras sean realidades, o en todo caso, que solo a través de ellos circulen. Puede tratarse de un ecosistema tecnológico cerrado diseñado para que nadie escape de su control, o incluso, paradójicamente, también un conjunto de bloggers con las mismas ansias de poder, de sentirse únicos y especiales. Sea cual sea el caso, en algún punto les va a molestar que también se lo escuche al vecino. Le puede pasar a cualquiera.

Lo importante es mantener, siempre, a esta Internet neutral, abierta, en la que cualquiera puede decir lo que piensa, y si lo que piensa interesa, ser escuchado por millones. Todo el tiempo se están acometiendo nuevos atropellos para borrarla del mapa, y por eso es importante que, en la medida que nos sea posible, no nos callemos. Aprovechemos que hoy tenemos algo mil veces mejor que la imprenta para decir lo que pensamos, sean bobadas superficiales o no.


Ene 29 2012

Dudas Existenciales (87): El límite de la libertad

Gabolonte Blasfemus

imageBuenos días. Ante todo, agradezco encarecidamente la paciencia de quien es capaz de seguir las actualizaciones irregulares y fluctuantes de este weblog de bajo perfil que no hace SEO ni tiene múltiples redactores, y cuyo autor hace casi un mes que no lo actualiza, no porque haya estado pasando unas estupendas vacaciones en el caribe, sino más bien por índoles meramente particulares, como el tener una vida algo complicada.

Tal vez no sea ninguna casualidad. En tiempos de SOPA y PIPA, nuevos y enésimos embates del momento contra la libertad de esta criatura indomable que tantos dolores de cabeza genera a los poderes y damos en llamar generalizadamente Internet, también tenemos noticias deprimentes por casa, no exactamente similares, pero sí en la misma página: El control y el temor.

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