Ago 24 2011

The Rule of Cool (4)

Gabolonte Blasfemus

Si existen un par de cosas que destacan a Supernatural por sobre otras series de TV contemporáneas es su increíble sentido del humor sin por eso abandonar los géneros del horror, lo fantástico y una consecuente cuota de drama, mientras que al mismo tiempo siempre fue una obra humilde desde sus comienzos. Un show que arrancaba con escenas de horror que se veían como copias descaradas y más baratas de The Ring, con una trama para nada pretenciosa, lista para ser usada como serie de relleno, pegada al éxito de otra con más anhelos; de hecho, al menos en Latinoamérica se transmitió por muchos años religiosamente a continuación de Smallville. Lo paradójico es que en poco tiempo llegó a convertirse en una historia muchísimo más sólida y atrapante que la de los inicios de Clark Kent. Pero esta genial serie, que está por estrenar su séptima temporada y (excepcionalmente) sin haber perdido su sabor original, no es digna de mención en esta sección por su humor ácido, su trama o su ironía, sino claro está por su cool factor.

Posiblemente su mayor colaboración para lograrlo se deba a su ubicua banda de sonido: Rock clásico de la talla de AC/DC y Led Zeppelin entre otros, que en la historia es la música favorita de Dean Winchester y en la vida real la de su creador Eric Kripke, y su excelente integración con la atmósfera dura y rústica del show. De hecho uno de los mejores momentos que todo seguidor espera llegando al final de cada temporada es el resumen de lo acontecido bajo la leyenda The road so far (el camino hasta ahora), musicalizada con un tema de Kansas que terminé disfrutando de sobremanera: Carry On Wayward Son. Uno de los mejores The road so far fue para la primera vez que usaron este tema, el de la segunda temporada:

No es casualidad entonces que esta obra de Kansas fuese también elegida, aunque reinterpretada por una banda japonesa, para musicalizar la promo y los endings de la versión anime de Supernatural, que en su versión yanqui cuenta con la voz original de Jared Padalecki (Sam Winchester), mientras que la de Dean es realizada por alguien distinto debido a un problema de agenda (¿o de interés?) de Jensen Ackles, quien solo dotó del habla al Dean animado en los dos últimos capítulos. Aún así, con Supernatural The Animation, que se concentra en lo acontecido durante las primeras dos temporadas de la serie original, el coolness level de la historia se eleva a límites insospechados:

Es llamativo el look Spike Spiegel que tiene el Sam animero, otro elemento que también suma para declarar a la franquicia Supernatural digna de seguir las reglas. Y mientras esperamos ver que pasa ahora que Cass es Dios, los seguidores y fanáticos podemos deleitarnos amenizándola con esta adaptación bastante fiel pero desde ya influenciada por muchos de los elementos comunes a la animación japonesa.

Por cierto ¿qué les parecen los Sam y Dean animados?


Jul 20 2011

The Rule of Cool (3)

Gabolonte Blasfemus

Si existe un film de Keanu Reeves aún mejor que las sagas de Matrix y Bill & Ted (aunque más no sea en un sentido irónico esta última) esa sin duda es Constantine. Basada en el protagonista del comic Hellblazer, John Constantine es un tipo con tanto huevo que es capaz de cargarse demonios, putear al cielo, y hasta hacerle fuck you al mismo diablo, y todo con la misma actitud de guacho al que todo le chupa uno y la mitad del otro (aunque esto se deba en gran parte a la monoexpresividad de Keanu).

Pero el 100% actitud de este personaje no es todo lo que rulea en la película. Si existe un arma de Constatine que todos hemos deseado usar, sin contar al aliento de dragón, es sin lugar a dudas su escopeta en cruz:

Estaría muy, muy bueno, ver una secuela de esta grosísima peli. Uno esos pocos casos, al menos en mi opinión, donde la adaptación de un comic a la pantalla grande quedó genial.


Feb 21 2011

The Rule of Cool (2)

Gabolonte Blasfemus

Si me pongo a pensar en un personaje al que se le pueda aplicar el nombre de esta sección con todo el rigor de la misma, no me caben dudas que ese es Death The Kid, secundario emblemático que todo buen manga/anime sabe tener; en este caso, Soul Eater.

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Death The Kid posee, junto con una serie de clichés que caracteriza en general a esta historia, más de una decena de cool factors me atrevería a decir.  Lo primero que se le nota es la forma canchera de agarrar a sus chicas pistolas (no chicas por el tamaño, chicas por son… chicas, y están buenísimas), ni más ni menos que al revés de como lo haría cualquier ser humano normal, accionando el gatillo con los meniques; siempre me pregunté si existirá gente que lo pueda hacer y además tener puntería. El otro elemento visual obvio es ese look de joven de la mafia que le brinda su traje habitual, y olvidé mencionar además que es el hijo de la parca?

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Pero si hay algo que no vemos en estas imágenes fijas y compone cerca del 50% de su mojo son sus movimientos en combate, de los cuales algunos, principalmente los cuerpo a cuerpo, nos retrotraen rápidamente a aquellos típicos de Spike de Cowboy Bebop, el cual merece su post aparte.

Pero lo que hace a este personaje aún más querible, junto con todo su poder y habilidades, es también su pequeño defectito. Death The Kid sufre de un trastorno obsesivo-compulsivo, normalmente abreviado como OCD por su denominación en inglés Obsessive-Compulsive Disorder, que lo obliga a buscar la simetría en todo lo que hace y observa, llevándolo a casos extremos, como ausentarse repentinamente en momentos clave por tener la duda de si dejó todos los elementos de su habitación en perfecta disposición, o dejarse atacar despiadadamente por un enemigo sin ofrecer resistencia alguna porque este se ve simétricamente exacto. Su afección también hace mella en su autoestima cada vez que alguien le recuerda que él mismo no se ajusta a sus exigentes parámetros de perfección debido a las tres barras blancas que tiene en el pelo de un solo costado. Esta combinación hace que DTK sea el personaje más cool y al mismo tiempo el más gracioso de toda la obra.

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Nos vemos en el próximo RoC.


Ene 26 2011

The Rule of Cool (1)

Gabolonte Blasfemus

Esta semana prepárense para un temporal, porque no inauguré una sección nueva en Geekotic, inauguré dos, al menos dos por ahora.

The Rule of Cool hace alusión precisamente a ese recurso, uno entre tantos, que es utilizado por los creadores de no casualmente muchas de nuestras series, animes, mangas y comics favoritos. Y no se necesita mucho para entenderlo, generalmente una pose, un gesto o una forma o disposición muchas veces basta para percibirlo, y le añade otra dimensión extra de entretenimiento y atracción a los personajes y la historia.

En esta sección no me voy a explayar mucho escribiendo, tan solo es un intento por recopilar aquellas imágenes de todos mis íconos frikis y dedicarle un merecido post a cada uno, mostrando, de la forma más sintética y directa posible, su coolness factor en todo su esplendor. Podría decir que es un renacer de la corta Imágenes Míticas.

Vamos a arrancar a lo grande, y para enterarse no hace falta más que mirar con detención y regocijo lo que sigue.

mazinger y great mazinger

Pocas cosas pueden llegar a medir más alto en la coolescala que Mazinger Z, A.K.A. kurogane no shiro (castillo de acero), y sus posteriores encarnaciones. Cuando Mazinger ya se quedaba corto para hacerle frente a los monstruos mecánicos apareció Great Mazinger, el que ya de por sí le hace los máximos honores a esta sección con la pose que presenta en la imagen de recién, y cuando a su vez este se volvió obsoleto ante la amenaza creciente entró en escena Mazinkaiser, el último y más mega-cool-poderoso de los tres Mazingas, y a cuyo opening pertenece la imagen anterior. De todas formas, y aunque no entra en discusión que Mazinkaiser es por lógica y derecho propio el más groso de los tres, considero que hay pocas armas más cool que el Thunder Break que ostenta Great Mazinger en la imagen anterior, ¿qué puede haber más copado que canalizar un rayo del cielo por los cuernos y lanzarlo por el dedo?

Volviendo a la apertura de Mazinkaiser en sí, nos encontramos ante un grito de exclamación eufórico que incluso llega a superar al mítico opening original de Mazinger Z, llegando al punto de hacernos hervir la sangre y sufrir escalofríos de nerd de sólo verlo. Pongámonos en clima y disfrutémoslo para comprobarlo:

¿No les dan ganas ahora de salir y enfrentarse a lo que sea? No es de extrañar que alguien pensara que se podría formar una sociedad alrededor de lo que nos inspiran los robots gigantes.

Para ser sinceros, estos animes no tenían argumentos demasiado pretenciosos; de hecho eran bastante simples y repetitivos, pero todo eso se dejaba a un lado sólo por imaginar la sensación de grandeza y poder que desprendería semejante máquina si existiese. Es como el futbol para el resto de los mortales, un sentimiento difícil de explicar.

Nos vemos en el próximo.