Ene 29 2012

Dudas Existenciales (87): El límite de la libertad

Gabolonte Blasfemus

imageBuenos días. Ante todo, agradezco encarecidamente la paciencia de quien es capaz de seguir las actualizaciones irregulares y fluctuantes de este weblog de bajo perfil que no hace SEO ni tiene múltiples redactores, y cuyo autor hace casi un mes que no lo actualiza, no porque haya estado pasando unas estupendas vacaciones en el caribe, sino más bien por índoles meramente particulares, como el tener una vida algo complicada.

Tal vez no sea ninguna casualidad. En tiempos de SOPA y PIPA, nuevos y enésimos embates del momento contra la libertad de esta criatura indomable que tantos dolores de cabeza genera a los poderes y damos en llamar generalizadamente Internet, también tenemos noticias deprimentes por casa, no exactamente similares, pero sí en la misma página: El control y el temor.

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Nov 27 2011

Dudas Existenciales (86): La tarjeta SUBE ¿sabe lo que hiciste el verano pasado?

Gabolonte Blasfemus

imageHaber sido fiel seguidor de X Files en su tiempo es algo que siempre dejará secuelas en mi psiquis, como por ejemplo una sana paranoia que siempre me hace preferir el efectivo por sobre el plástico y la opción más anónima a la hora de realizar cualquier actividad, como por ejemplo, escribir en un weblog o participar en la social mierda media. Los idiotas útiles y agentes leales al control establecido suelen rebatir estas ansias de privacidad con el famoso axioma de “si no tienes nada que ocultar no tienes de qué preocuparte”, como si lo único que uno realmente quisiera ocultar fuesen crímenes de la talla de “Descuarticé a mi vecino y así llené mi freezer por dos meses gratis. Mejorá eso Carrefour!”. Y en realidad uno lo que tiene que ocultar es que le gusta andar en calzones en su casa pero tiene unos macetones terribles que no se quiere mostrar ni a sí mismo, posee una adicción imparable por la Coca-Cola Zero, o le cabe el onanismo de la mano de los videos de cocina de Narda Lepes. En el fondo creo que esconder todo lo que hacemos aunque no haga falta responde a la gratificante sensación de que somos tan importantes que tenemos cosas que ocultar. Aunque en los tiempos que corren, hasta lo más insignificante sobre nosotros puede ser importante para alguien. Por ejemplo, si te vas al mercado a comprar, a un analista de marketing le puede interesar a qué local fuiste y qué compraste, al Estado si pediste tu factura y pagaste todos los impuestos, a un delincuente a qué hora saliste de tu casa y cuánto tardás en regresar; y seguramente, a todos, cuánto gastaste.

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