No sé ustedes pero estas fiestas para mí están resultando bastante atípicas en varios aspectos. Es cierto que con la siempre creciente degradación de nuestra sociedad, pero al mismo tiempo la apertura de ojos de una buena parte de ella, todas las costumbres y ritos religiosos sin sentido empiezan a verse bajo otro matiz y no a llevarse a cabo como si realmente la vida se fuera en ello. Pero en este Diciembre llegué a percibir el grado más extremo de que a la gente le importa tres pitos nuestra celebración cristiana (pero de origen pagano) favorita. Se podría decir que ya estamos ahí, casi cerquita de pasar la Navidad como lo hacen los japoneses, o como muchos acá festejan Halloween: Una mera excusa comercial como el día del padre, una convención de la sociedad, para tener una excusa para festejar o juntarse, pero sin tantas presiones si somos inteligentes, como aquellas que nos pueden llevar a brotes psicóticos.

Imagen propiedad de www.dosisdiarias.com y descubierta gracias a Ariel Benz.
Por otro lado, y pensando en el poco original y recurrente balance que se nos aparece por estas fechas con la misma insistencia que todos los parientes y conocidos desagradables que se esfuerzan en saludarnos en pleno ejercicio de su hipocresía, no podemos dejar de sentir que nos lanzaron la famosa maldición china, la cual reza que “tengas una vida interesante”: Nos censaron al pedo, la ciudad de Buenos Aires es todos los días un caos exponencialmente peor y a nadie con capacidad de hacer algo realmente le importa, y si siempre dijimos que todos los que están en la política son unos delincuentes, ahora no nos queda la más remota duda, y vemos como nos usan de rehenes para sus vendettas, mientras que si encima uno de ellos estira la pata por poco y lo quieren canonizar.
Yendo a temas más de nicho relacionados con nuestros intereses y quehaceres, de esos que no les interesa un absoluto carajo a nadie salvo a nosotros, pudimos presenciar atónitos, como si en el 2009 la bobósfera ya pasaba a ser, a falta de un mejor calificativo, face-bobo-twitósfera y todos parecían comenzar a relucir el oscuro deseo de estar en ella sólo para obtener el vil metal por los medios que sean y al mismo tiempo saciar sus frustradas ansias de fama, que ahora quedó totalmente claro que sí estaban sólo por eso; solamente que algunos disimularon por más tiempo y con más elegancia que otros. Tanto los buscavidas frustrados por la fobia al trabajo así como las losers en la vida real consiguieron darle revancha a esta última gracias a ese nuevo (aguanten las arcadas) oficio en la web social al que desde ya le dieron un término que suena chic como Community Manager, que consiste a grandes rasgos en lo siguiente: Si tuviste el sentido de la oportunidad, la suerte, y la falta de escrúpulos suficiente para juntar seguidores a diestra y siniestra, ahora podés poner realmente a prueba tu falta de moral y códigos para, entre un update y otro donde te hacés la reina o contás alguna pelotudez que te parece muy importante para todos sólo porque es tuya, intercalar otros con publicidad, campañas y demás chivos organizados por agencias publicitarias (que ya sabemos que son las verdaderas universidades de la ausencia de escrúpulos y honestidad), que a cambio de intentar convencer a tu rebaño de borregos descarriados que se sumen al “desafío afano a mano armada” o algo similar, te darán unas buenas monedas para cumplir tu ansiado sueño de vivir de Internet, pero de una forma un poco particular que también admitiría la afirmación de que te estás viviendo a Internet.

Al mismo tiempo, el cuadro se termina de hacer añicos contra el piso si tomamos el otro factor que por decantación natural sucedió al cobrar relevancia comercial finalmente los sitios sociales en nuestro coño sur: Ahora los “famosos” y aspirantes a también sacaron su cuenta de Twitter, y salieron a contaminar con la impunidad que los caracteriza un espacio que antes abundaba en temas interesantes para geeks (perdón por el arcaísmo) y gente con algo de raciocinio y curiosidad científica. Ahora los programas de chimentos muestran menos videos de archivo de mediáticos peleándose en cámaras, y más matonismos e insultos por Twitter; es como que intentaran abrazar y dominar a eso mismo que los hace sentir amenazados, y justamente para que deje de representar una amenaza para ellos. ¿Qué mejor que tapar miles de pensamientos, frases y links interesantes convirtiéndolo en una sucursal del puterío televisivo? Fuentes internas me informaron que a tales efectos se encontraría en preparación un virus que se propagaría vía publicidades de sitios de tarjetitas de amor, avisos falsos de Facebuko y Twitter, y spam encubierto de sitios onda quienteadmite, cuyo objetivo primordial sería colgar e incapacitar toda máquina logoneada a una cuenta de Twitter o Facebook que siga faranduleros, o eventualmente community garchagers.
Y aún así, por otro lado hemos presenciado crecimientos muy beneficiosos y positivos. Tal vez el de un amigo, alguien que sabemos que se lo merece, o incluso el nuestro propio. Crecimientos no necesariamente a nivel económico, que es la vieja y omnipresente vara por la que se siguen midiendo todos en este mundo de mentiritas a pesar de dáselas de sofisticados y evolucionados, sino muchas veces del espíritu y de la calidad humana. Si pudimos vivir o presenciar algo de eso, ya podemos decir que este año tuvimos elementos positivos.
Por lo pronto, les dedeo que pasen estos días como mejor les plazca, pero sin obsesionarse; tal vez como un día más pero del que pueden disfrutar de estar con la gente que realmente quieren, si es esto posible, y sino, no ignoren que aún así lo van a pasar con la persona más importante de toda su vida: Ustedes mismos.
Y ojo que hace mucho calor y el exceso de turrón y sidra puede causar estragos en las funciones psicomotrices.