Mar 21 2011

Dudas Existenciales (83): ¿Qué auriculares usás?

Gabolonte Blasfemus

2011-03-21_02-49-40_839Si existe un amor geek con el que me puedo identificar muy fácilmente es el que se puede llegar a sentir por los auriculares. Junto con nuestro reproductor portátil de música, que evolucionó de Walkman a Discman, luego a reproductor de MP3 y más tarde a musicphone y smartphone, son esos compañeros de emociones que siempre nos acompañan en miles de buenos y malos momentos de la vida. Lo primero que aprendí de ellos es que, salvo muy raras y costosas excepciones, los que vienen incluidos con el reproductor en la caja son de una calidad muy regular, y nunca me conformaban con su sonido. Probando, allá por los lejanos ‘90 descubrí que dentro de las primeras marcas más comunes los Phillips nunca me resultaron satisfactorios; todos los que probé sonaban como auricular de radio AM, con muy pocos graves y sin brillo en los agudos. En cambio los Panasonic, y principalmente los Sony, siempre me dieron el tipo de sonido que más me agradaba, teniendo con esta última marca una larga relación en lo que a auriculares se refiere, llegando hasta mis actuales Sony Ericsson Bluetooth. Todavía recuerdo que inmenso placer fue usar un (símil, porque el nombre es una marca registrada de Sony) walkman de Panasonic que tenía un sistema especial por el que los graves extremos hacían vibrar en tus orejas los auriculares especiales que traía.

Aún así, esa relación ahora tambalea, básicamente por dos motivos:

  1. La batería de mis Sony Ericsson se está agotando y ya no me dura una jornada completa, y es bastante molesto de recargar ya que utiliza el conector propietario típico de los celulares Sony Ericsson, lo que me obliga a llevar encima dicho cargador exclusivamente para los auriculares, no existiendo o siendo muy difícil de conseguir (y más molesto de armar) un adaptador para cargar desde un puerto USB. Claro, podría cambiarle la batería, pero como no es reemplazable por el usuario tendría que llevarla a un service oficial si no quiero correr riesgos, y el punto es que ya me cansé de llevar unos auriculares que debo recargar a pesar de su excelente sonido.
  2. Si quiero reemplazar a los anteriores con unos buenos Sony cableados, tengo ciertos requisitos a tener en cuenta: Necesitan incluir micrófono con botón para atender llamadas, los auriculares deben ser del tipo In-Ear ya que son los únicos que no se me salen al dar dos pasos, y tienen que tener ficha de 3,5 mm que es la que hoy en día usan, por suerte, la mayoría de los teléfonos, y que me temo debo agradecer a Apple que ayudó a semi-estandarizarla al utilizarla en sus iPods y iPhones. En las tiendas de Sony Style me han rebotado por sólo pronunciar “manos libres” o “auriculares con micrófono”; ni hablar el asunto de la ficha.

imageTodo esto me llevó a investigar un poco más que se consigue en el mercado local, y a comprobar algo que ya todos veíamos desde hace años: El mundo de los auriculares está invadido, arrasado, por marcas chinas de cuarta como Coby, Noganet, Mijuki, Eurocase y otras más, quedando cada vez menos lugar para marcas decentes, que por su alto precio en comparación con las anteriores terminan relegadas a locales especializados y de zonas con alto poder adquisitivo. A su vez no es mucha la variedad que se consigue, y si en particular buscamos algo que sirva de manos libres para el móvil al mismo tiempo de que nos provea de buen sonido para escuchar música estamos de malas: No existe casi nada de parte de las primeras marcas al respecto; tal es así que literalmente te echan de los locales y te mandan a probar suerte en agentes oficiales y tiendas de accesorios para celulares, donde tienen manos libres, pero más truchos que twitero devenido en community manager y muy caros para la porquería que son. Todo esto nos deja generalmente con dos opciones: Las marcas baratas de pésima calidad o los accesorios originales de cada marca de teléfono, que además de extremadamente caros suelen cumplir la misma regla de todo auricular que viene incluido en la caja: Son regulares y no son lo que queremos.

imageEsta incasable (y rompe pelotas) búsqueda me llegó a descubrir una marca que se ve poquísimo por estas pampas, y que ya atrae desde lo fashion del nombre: SkullCandy. Creada por un practicante del esquí y el snowboard, esta marca yanqui apunta a vender accesorios para estos y otros deportes extremos como el surf y el skate. Dentro de su variada oferta de productos, la línea que más peso tiene es la de los auriculares, cuya premisa básica parece difícil de ser concebible en la realidad: Excelente calidad de sonido, diseño que destaque, y los mejores materiales para que resistan un uso abusivo mientras se practican los deportes antes mencionados. Y acá debo recalcar la palabra diseño: Cada año sacan nuevas líneas como si de ropa se tratara, pudiendo encontrar los más volados y atractivos, muchos inspirados o co-diseñados con famosos del ambiente.

Lamentablemente, dada su exclusividad parece ser que no existe mucha salida para esta marca a nivel local, consiguiéndose muy poco y en muy pocas cadenas, generalmente con diseños y modelos que, al menos en mi caso, no son los que me gustan o busco, y mucho menos los hay con micrófono para usar con el móvil. El precio no debería ser una excusa ya que aunque obviamente no son económicos están al mismo nivel que algo equivalente de buenas marcas como Sony o Phillips. Ahora estoy por conseguir directamente desde su tierra natal uno de los modelos que más me gusta, así que en un futuro les diré si la calidad de sonido es lo que dicen.

Por lo pronto, me preguntaba si a otros les pasaría lo mismo que a mi en esta búsqueda, o simplemente cualquier auricular les daba lo mismo, así que acá va la encuestonta:

Yo confío en vuestro sano juicio.


Feb 13 2011

Dudas Existenciales (81): Minicomponentes, ¿alguien los usa?

Gabolonte Blasfemus

imageTodavía recuerdo el inmenso placer consumista que tuve el día, enterrado en mi no tan tierna adolescencia, en el que por fin logré tener con mi familia nuestro primer minicomponente de audio. Uno bastante parecido a cuando finalmente pude tener uno con reproductor de CD (esto me deschava demasiado la edad, lo presiento). En aquel momento, época donde una computadora personal existía en pocos hogares comparado con la enorme expansión de la última década, uno de los elementos tecnológicos que no podía faltar en una casa era un equipito de audio decente; dejemos a un lado a los audiófilos para los cuales, y con buenas razones, todos los de consumo masivo son basura en términos de verdadera calidad de sonido.

Y en algún momento eso comenzó a cambiar. No se exactamente cuando, pero yo dibujaría la línea alrededor de 2004/2005, cuando los reproductores de MP3 de estado sólido ya contaban con la suficiente variedad de oferta y competitividad como para que nadie pensara ya en comprarse un reproductor de CDs portátil, o aún más retro, uno de casetes. Recién ahí, tal vez, se podría decir que el usuario promedio comenzaba a poseer un reproductor de música personal con la suficiente comodidad como para no pensar tanto en un caro equipo de audio para el living. Y no dudo que el formato de audio digital estrella y pionero en el mundo informático, sumado a la tremenda negación y lenta adaptación al mismo por parte de los fabricantes tradicionales de equipos electrónicos, tuvieron muchísimo que ver, junto a la masificación de las PCs, los parlantes amplificados de calidad decente como los Edifier, o la posibilidad de conseguir unos buenos auriculares y pasar de las porquerías que siempre vienen incluidas con un reproductor de MP3 o un music phone (término ya obsoleto, porque casi todo móvil puede reproducir música). Otro empuje bastante importante a esta tendencia lo tuvo, es tonto negarlo, Apple con la revolución de su iPod, que grabó en la cabeza de muchos el concepto de que el reproductor personal de música y el de la casa podían ser exactamente el mismo aparato, y generó todo un mercado de pequeños combos de parlantes potenciados pensados para que su iPod, y aunque no lo quisieran también sus equivalentes, ocuparan el ubicuo lugar en la sala de estar que antes era exclusiva propiedad del todopoderoso minicomponente.

En mi caso personal, hace como más de diez años que dejé de usarlos, aunque reconozco que fue más por una cuestión de espacio que por no quererlo aún. El punto es que con el paso del tiempo cada vez lo extrañé menos, hasta el punto en que un día se descompuso y jamás lo hice arreglar, porque realmente no lo usaba para nada.

Ahora existen nuevas generaciones de equipos de audio, que finalmente abrazaron el concepto del digital hub porque no les quedaba otra para sobrevivir, relegándose a ser en muchos casos un mero satélite de los verdaderos protagonistas, las computadoras, los reproductores MPx y los smartphones, donde la gente tira sus archivos de música para luego escucharlos desde ahí mismo como más les plazca. Es por eso que hoy nos encontramos con minicomponentes con enlace USB para ser controlados desde la PC y reproducir el audio de la misma a través del mismo enlace digital, y también la mayoría incluyen puertos USB para que pongamos nuestros pen drives con música directamente, lo más parecido que se puede hacer hoy a lo que era antes poner un CD para escuchar algo, pero claro, mejor. Aún así, al menos para mí, nada de esto me parece suficiente. Me pueden tentar un poco con su potencia, su aspecto atractivo, y más que nada el recuerdo de lo que antes se sentía tener uno y jugar con el, pero cuando llega la hora de las cuentas y la lógica pierden todo sentido, principalmente aquellos equipos monstruosos que superan ampliamente las cuatro cifras de nuestra moneda local. No niego que todavía puede haber lugar para adquirir uno económico  con un buen beneficio costo/calidad para usarlo mayormente de extremo final de nuestra cadena de música, pero se termina ahí; no están en mucha mejor posición que unos buenos Edifier.

Por eso me pregunto cuando veo en las publicaciones de cadenas de electrodomésticos secciones a dos páginas ofertando una inmensa variedad de equipos de audio: ¿Alguien todavía los compra?

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Y como ya parece que se me está haciendo costumbre, vamos con la encuestita metida de la semana.

Traté de hacerla lo más específica posible, aunque puede que alguien no se vea contemplado, como por ejemplo el caso del que se armó un transductor de audio con unos calzoncillos apelmazados. En todo caso me gustaría saber si ven a los equipos de audio hogareños tan obsoletos como yo los veo.


Ene 9 2010

Pocket WavePad, editor de sonido para Windows Mobile

Gabolonte Blasfemus

2010 01 09_20 30 23_0059_111g Existen ciertas categorías de aplicaciones que tradicionalmente uno no deja de imaginarse imprácticas de utilizar en un dispositivo móvil, aunque con el avance de estos cada vez se rompen más estas barreras.

Una de tales categorías es la de los editores de sonido. En el mundo de la PC existen aplicaciones consagradas como Adobe Audition (de pago y para Windows, anteriormente conocido como CoolEdit) y Audacity (open source y multiplataforma); pero también existe algo similar para smartphones y PDAs, en particular para Windows Mobile.

WavePad es un editor de sonido con versiones para Windows y Mac OS X de características muy similares a los anteriormente mencionados, desarrollado por la compañía NCH Software, pero lo que más nos interesa ahora del mismo es que también posee una versión para la plataforma Pocket PC, llamada (predeciblemente) Pocket WavePad.

Con Pocket WavePad se puede editar archivos de sonido casi con la misma facilidad que en una PC, dejando de lado las limitaciones obvias de velocidad y tamaño/resolución de pantalla. Posee gran parte de las características de la versión de escritorio de dicha aplicación, con lo que es ideal para crear y editar ringtones, grabaciones, y demás. Pero así como con su versión padre, Pocket WavePad posee una edición gratuita con funciones básicas, y otra de pago, que se activa al registrar el producto.

Como desventajas, la más molesta que me encontré fue la exagerada lentitud con la que carga los archivos audio al momento de abrirlos, algo que desde ya depende mucho de la longitud del mismo, su codificación, y la velocidad del dispositivo. El otro detalle en donde pierde es que, aunque abre archivos MP3, luego no permite guardar en dicho formato tan popular. Por todo lo demás, Pocket WavePad es una interesante opción si por algún exótico motivo necesitamos editar audio en nuestro winmófono, y posiblemente la única.

Pocket WavePad funciona en cual versión de Windows Mobile desde Pocket PC 2003/Smartphone 2003 para arriba, y puede ser descargado directamente desde este enlace de descarga de su desarrollador, aunque como no viene en formato CAB deberemos instalarlo a través de ActiveSync.


Abr 13 2009

Sweet Dreams baja el volumen de tu PC para que te duermas tranquilo

Gabolonte Blasfemus

image Ideal para irse a dormir escuchando música o un audiolibro, Sweet Dreams es un sencillo programa que permite programar la reducción gradual y temporizada del volumen general del sistema, de manera que cuando ya estemos en los brazos de Morfeo, el sonido desaparezca de a poco y no nos despierte por la mañana. La aplicación también permite, para hacerlo completo, apagar, suspender o hibernar el equipo, o bien ennegrecer el monitor luego de que el sonido se haya desvanecido completamente. El sitio de la aplicación está en alemán, pero el link de descarga se distingue claramente y la aplicación soporta el inglés. Que tengan dulces sueños!

Vía LifeHacker.