ene 6 2013

Dudas Existenciales (92): ¿Vale la pena comprar en una tienda de aplicaciones?

Gabolonte Blasfemus

Siendo de este lado del ombligo tercermundista, hay ciertas cosas que uno se las piensa bien y varias veces. Una de ellas, al menos para mí, es comprar en una tienda de aplicaciones. Claro, primero hay que poder; no todo el mundo en este bendito país está en condiciones financieras y crediticias de realizar una transacción electrónica con una multinacional de la tecnología. Pero una vez resuelto si podemos llega la gran pregunta: ¿Debemos?

¿Tiene sentido invertir en la compra de una aplicación a través de una tienda, sabiendo que debido a su sistema de seguridad no es realmente nuestra?

geek_hugCuando yo compraba hace 10 años una aplicación para Windows que venía en un CD, se podía decir que esa copia de software era realmente mía: Mi única traba para instalarla cuando y donde yo quisiera era el número de serie que me otorgaban al comprarla y la posible activación online con el mismo. Tal vez no podría instalarlo en 5 equipos simultáneamente, pero sabía que al menos, si no había ningún problema de compatibilidad de por medio, podía volver a instalarlo 10 años más tarde.

Con las tiendas de aplicaciones esa ilusión de eternidad de esfuma. Sí, en Android por ejemplo, si compro una aplicación puedo instalarla sin pagar nada más en todo dispositivo que asocie con mi cuenta de Google, pero… ¿tengo algún tipo de garantía que dentro de 5 años podré volver a hacerlo? Algo especialmente preocupante con aquellos juegos que  una vez instalados, y al ejecutarlos por primera vez, descargan por su cuenta los varios cientos de megabytes que necesitan para funcionar. Esos archivos, ¿seguirán disponibles para descarga cuando el juego sea obsoleto?

En Windows Mobile no existió el concepto de la tienda hasta recién en el final de sus días, cuando Microsoft intentaba con parches injertarle lo que podía de la receta exitosa del recién llegado iPhone. Entonces, un usuario de Windows Mobile promedio se procuraba su software descargando el archivo de instalación .cab, o el ejecutable para instalar a través de Windows y ActiveSync, y si era lo suficientemente precavido y prolijo se los iba guardando para futuros usos. Yo fui uno de ellos y si hoy necesitara, por la razón que fuere, reutilizar mi viejo teléfono con WinMo desde cero, podría instalarle cada una de las aplicaciones que en su momento tuvo. Seguro, estarían completamente desactualizadas (como la misma plataforma) pero, a menos que se trate de clientes de servicios online, serían tan funcionales como el primer día. El software sigue siendo mío con el paso del tiempo.

En una tienda de aplicaciones, en cambio, y por razones de seguridad obvias para combatir la piratería, no existe forma posible, al menos legal y que no requiera algún tipo de hacking, de quedarnos con el instalador de la aplicación para un posterior reuso. Toda futura reinstalación tiene que volver a realizarse a través de la tienda, y únicamente mientras se cuente con su beneplácito y aprobación.

De todas formas, la realidad es, más allá de la pregunta del título, que no contamos con una opción: Salvo en los casos donde se trata de software gratuito y el desarrollador pone a su disposición el instalador para su descarga directa (paralelamente a si pone o no la aplicación disponible desde la tienda) en el resto de los casos no nos queda otra que jugarnos y pagar; o recurrir al soft crackeado y todos sus problemas de ética, legalidad, disponibilidad, estabilidad y seguridad. Y eso, claro, si hablamos de una plataforma como Android donde Google y sus OEMs son tan buenos que al menos nos permiten instalar aplicaciones por fuera de la tienda; no como le sucede a todo usuario de un dispositivo iOS que, a menos que se arriesgue al jailbreaking, está encadenado a instalar únicamente software desde el Apple Store.

Yo antes era completamente reacio a desembolsar algo en una tienda de aplicaciones, pero con el tiempo y al ver el potencial y futuro de Android me terminé animando, pero solo con aquellas que no significaran un gasto muy grande o que estuviesen en oferta con alguna rebaja importante. Aún así me lo sigo pensando muy bien cada vez que aparece algo interesante.

Y vos, ¿cómo te llevás con tu tienda de aplicaciones?

 


abr 11 2012

Sin permisos aún es posible robar información sensible de un teléfono Android

Gabolonte Blasfemus

imageLo demostró Paul Brodeur  del Leviathan Security Group, quien, a raíz de todas las noticias del último año sobre aplicaciones que son capaces de obtener información personal supuestamente protegida de dispositivos iOS y Android se hizo una simple pregunta: ¿A cuánto puede acceder una aplicación en Android sin ningún permiso otorgado? La respuesta da miedo:

En primer lugar puede acceder en modo de solo lectura a todos los archivos que no estén ocultos de la tarjeta SD, lugar donde por defecto se guardan todas las fotos que sacamos, lo videos que filmamos, y cientos de aplicaciones depositan archivos con información sensible. Aparentemente, esta característica es conocida y advertida debidamente en la documentación para desarrolladores de Android; aún así son legión las aplicaciones que utilizan la SDCARD para guardar sus archivos de configuración y trabajo. Un caso crítico es el que el mismo Paul detalla con OpenVPN, en cuya versión para Android los certificados de conexión son almacenados por defecto en esta misma locación.

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ene 31 2012

ZombieBooth convierte tus fotos en zombis

Gabolonte Blasfemus

imageEl género zombi es un ítem siempre recurrente en la cultura friko-nerdística, y seguramente una aplicación como ZombieBooth puede hacer las delicias de muchos, ya que es capaz de producir una versión zombi totalmente realista de cualquier persona que figure en una foto.

Pero esta aplicación no sólo se limita a zombificar una foto nuestra para guardarla y mostrarla a los amigos o futuras novias, sino que lo mejor que posee es su habilidad para generar una versión animada, tridimensional e interactiva del zombi creado a partir de la imagen provista.

Lamentablemente la aplicación, al menos en su versión para Android (hay otra para iOS), no incluye ninguna forma de exportar un video con esta animación, por lo que sólo podremos verla desde nuestro smartphone, filmar su pantalla, o capturarla con alguna aplicación extra. Más allá de eso el efecto es increíblemente vivo (o muerto-vivo en este caso ;) ), y al pasar nuestro dedo por encima de la versión zombificada nuestra o de nuestros amigos la misma intentará morderlo o seguirlo con la mirada. Y si no nos gusta el resultado, con solo sacudir el teléfono veremos una versión zombi distinta de nuestra foto.

La única regla para que funcione sin problemas es que las fotos deben ser preferentemente de frente y contener solo una cara, que se debe ver claramente para que el reconocimiento facial entre en acción. ZombieBooth es completamente gratuita, funciona a partir de la versión 1.6 de Android y se puede instalar desde el Market sin mayores problemas.


jul 10 2011

Windows Mobile y el tiro final de Microsoft en su frente

Gabolonte Blasfemus

imageComo un comatoso del que ya no se espera ni remotamente mejora alguna, Microsoft finalmente da un tirón del cable al endeble soporte de vida que al menos de su parte venía dando al obsoleto Windows Mobile con su servicio de backups en línea My Phone y su tienda de aplicaciones Windows Marketplace for Mobile. Sí, ese Windows Mobile que Microsoft prometía no matar y en cambio destinar a otros mercados; no es que no haya dejado de sorprenderme desde hace mucho esta clase de mentipromesas piadosas, pero vale la pena recordarlo por si el futuro de Windows Phone 7 sigue siendo tan sombrío como el de ahora.

La semana pasada, al igual que tantos otros usuarios que alguna vez se registraron al servicio de My Phone, recibí un mail de Microsoft comunicando que el servicio My Phone va a dejar de sincronizar datos con teléfonos Windows Mobile para el próximo 7 de agosto. Irónicamente recibí este aviso de cierre un día después de haber recibido otro en el que se me advertía que suspenderían mi cuenta por no registrarse conexión por un largo tiempo porque, por cierto, hace seis meses presentía este tipo de agonía desde hacía mucho y, muy a pesar de las satisfacciones que me había dado WinMo, decidía cambiar mi anterior teléfono por uno con Android, el cual aún siendo de Motorola, uno de los peores fabricantes de smartphones Android en la actualidad, sigue obviamente teniendo mucho más futuro que cualquiera con Windows Mobile 6.x.

imageEsta desagradable noticia se suma a las otras relacionadas al servicio de Windows Marketplace for Mobile, esa tiendita de aplicaciones que Microsoft le había creado a WinMo cuando despertó (tarde, claro) que tener una tienda de aplicaciones era re-in. En lo relativo a la misma, a partir de este 15 de Julio no aceptará más aplicaciones nuevas ni actualizaciones de las ya listadas, así como tampoco modificaciones en los precios o cualquier otro tipo de información; en pocas palabras la tienda de aplicaciones de Windows Mobile de Microsoft queda congelada. Tampoco va a estar más disponible su versión web, todo lo que quedará será el acceso desde la aplicación de Windows Mobile para que los tristes usuarios que aún utilicen el servicio puedan descargar y seguir comprando las mismas aplicaciones que jamás serán actualizadas, al menos en esta tienda, lo cual me hace estar seguro de que no se verán muchas transacciones al respecto. Afortunadamente quien desee seguir usando WinMo muy a pesar de la bajada de pulgar de sus creadores puede seguir usando otra tienda de aplicaciones que al menos de momento sigue con muchas más posibilidades de incluir nuevos desarrollos y actualizaciones: La nuevamente renombrada O!market de freewarepocketpc.net.

En el caso de My Phone, aunque deje de procesar sincronizaciones con los smartphones, los datos almacenados podrán accederse y descargarse hasta el 6 de Octubre de este año, fecha a partir de la cual ya no se encontrará más disponible el acceso al servicio vía su sitio web. Quienes por algún motivo no hayan descargado su información pasada esta fecha y la necesiten cuentan con dos opciones:

  1. Microsoft automáticamente comenzará a migrar a partir del 7 de Agosto una parte de la información almacenada en My Phone a su servicio Windows Live SkyDrive, al cual podrá accederse utilizando las mismas credenciales de Windows Live con las que se estaba registrado en el servicio de My Phone. Lo malo de esto es que sólo se migrarán los contactos en un archivo en formato CSV, los eventos del calendario en formato ICS, mensajes SMS en formato TXT, y fotos que fueran almacenadas en los formatos jpg, jpeg, gif, png, tif, fit, wbmp, bmp, opl, ota o n3a. Si por algún motivo esto no nos funciona, o necesitamos recuperar documentos, favoritos, música, videos o cualquier otro tipo de información no contemplada en esta migración luego del mencionado 6 de octubre de 2011, deberemos poder recurrir a la segunda opción que es:
  2. Pedir a Microsoft que nos entregue todos nuestros datos en un CD o DVD. Hasta el 5 de octubre de 2012, o sea durante un año a partir de que ya no pueda accederse a los datos vía la web de My Phone, Microsoft ofrecerá al usuario que lo solicite toda la información de su cuenta en My Phone en un soporte físico como un CD o DVD. Este trámite podrá realizarse a través del sitio de Soporte de Microsoft. Lo que me preocupa de esta facilidad es la disponibilidad de la misma en cada país y sus zonas; tampoco se hace mención a costos o plazos y lugares de entrega, por lo que si llegaron hasta este punto sólo les puedo desear buena suerte.

Es triste ver como jubilan de prepo una plataforma que aunque añeja aún tiene mucho para dar, todo en nombre de las ganancias. Yo prometo usarte cada tanto WinMo, al menos mientras mis gadgets que te tienen respondan.


feb 3 2011

Migrar de Windows Mobile a Android (3): Multitarea y Estabilidad

Gabolonte Blasfemus

Hoy vamos a revisar un tema que siempre fue controversial en casi toda plataforma móvil: La capacidad de multitasking. Y también volcaré mis impresiones sobre otro apartado prácticamente derivado de la buena o mala implementación del primero: La estabilidad del sistema.

Multitarea o Multitasking

imageMe acuerdo cuando comencé a usar mi primer equipo con Windows Mobile que una de las tantas diferencias que me hacían feliz con respecto a la Palm que usaba antes era que por fin tenía en mis manos una PDA multitasking: Podía abrir, dentro de límites razonables, todas las aplicaciones que quisiera, que todas seguirían ejecutándose de fondo, tal y como en cualquier sistema operativo de escritorio contemporáneo. Era algo impensable en el vetusto Palm OS, donde al abrir una aplicación automáticamente se cerraba la que anteriormente estaba en pantalla, y la única sensación de multitarea que el usuario experimentaba era que la mayoría de las aplicaciones recordaban al cerrarse el estado en que se las dejó, para que cuando volvieran a ser llamadas se mostraran tal y como se las había dejado. Esto parecía una solución de compromiso bastante buena para las limitaciones del hardware de aquel momento y de Palm OS en sí, garantizando una buena velocidad de respuesta al no correr nunca más de una aplicación a la vez, y sin por eso perder, al menos en gran parte de los casos, el trabajo que se venía manteniendo con cada aplicación. De todas maneras sí existía una forma de multitaskear más real, que mediante el uso de ciertas interrupciones o vaya-uno-a-saber-exactamente-qué permitía que aplicaciones especiales, como los reproductores de audio y algunos mensajeros instantáneos, continuaran funcionando de fondo mientras teníamos al frente otra aplicación, algo que no venía sin su precio, ya que generalmente volvía mucho más inestable al sistema. Este infierno en Windows Mobile desaparecía, ya que toda aplicación podía permanecer en memoria y en ejecución todo el tiempo que quiera de fondo, mientras los recursos disponibles lo permitieran. Y lo genial era que dentro del modelo de manejo de recursos de WinMo, ni siquiera hacía falta cerrarlas, ya que el sistema estaba diseñado para que se vayan quedando abiertas y en funcionamiento todas las que se fueran activando, para luego inteligentemente cerrar aquellas con más tiempo sin uso, a medida que fuera necesario liberar recursos en el sistema para otorgárselos a nuevos programas. Tan convencidos estaban de esta filosofía en Microsoft, que la mayoría de las aplicaciones no contaban con ningún diálogo para cerrarse, y el botón con la cruz, herencia del clásico botón para cerrar ventanas y programas en los Windows de escritorio, sólo servía para minimizar, o mejor dicho, mandar al fondo la aplicación que se tenía al frente.

Pero aún así, este excepcional esquema en WinMo tenía un par de costados álgidos. Como todas las aplicaciones de fondo permanecían en ejecución, cualquiera de estas que realizara tareas desatendidas automáticamente y sin necesidad de ser iniciadas por el usuario desde su interfaz, las continuaría realizando en background, en tanto Windows Mobile no la cierre por necesitar liberar memoria. Esto hacía que fuera común embotar un móvil a medida que se iban abriendo muchos programas, y más si alguno de estos presentaba problemas de manejo de memoria o de uso del procesador. Este esquema fue seguramente uno de los responsables de la famosamente conocida lentitud que siempre caracterizó a WinMo, y que llegados a casos extremos podían producir que directamente el teléfono/PDA se cuelgue por minutos, o hasta que se lo tuviera que reiniciar porque se quedó completamente duro. Fue por eso que muchas aplicaciones comenzaron a incluir en WinMo una opción explícita en su menú para efectivamente cerrarse, mientras que por otro lado comenzaron a hacerse populares los administradores de tareas que permitían fácilmente desde la barra de estado consultar las aplicaciones abiertas e ir cerrando las que no se deseaban tener en memoria a voluntad, llegando al punto de que HTC, quien fue el fabricante líder de teléfonos con WinMo durante años, incorporara su propio task manager en cada modelo que fabricaba. De esta forma se podía mantener el control efectivo de las aplicaciones, y podíamos elegir si, por ejemplo, queríamos dejar de fondo un cliente de Twitter consumiendo datos al bajar updates durante toda la tarde o no. En pocas palabras, a pesar de los inconvenientes antes vistos, en Windows Mobile se tenía el control de las aplicaciones que se instalaban.

Bienvenidos a Android. Eso no existe más.

imageCuando comencé a jugar con mi Milestone 2 una de las primeras cinco aplicaciones que instalé fue un administrador de tareas, primero porque ya venía con todo el esquema mental heredado de usar Windows Mobile, y segundo porque en varios blogs donde se recomendaba software para el androide siempre sugerían alguno. Adivinen qué, tanto ellos como yo estábamos muy equivocados.

Al principio todo parecía ir bien. De todos los task managers que probé me quedé con Task Manager de Adao Team, por su combinación justa de simpleza, funciones, e interfaz limpia. Podía ver las aplicaciones abiertas y cerrarlas a voluntad. Incluso conseguí un complemento ideal para mi rígida visión de lo que es una aplicación: Startup Cleaner, el que me permitía en teoría eliminar del inicio automático las aplicaciones que no necesitaba que arranquen solas junto con el sistema, otra cosa que conocía muy bien de Windows Mobile, que siempre se comportó como un Mini Windows.

Pero a lo largo de los días empezaron a suceder cosas raras. Casi toda aplicación que instalara, así sea la más pavota, como por ejemplo una de notas, figuraba en la lista que Startup Cleaner me mostraba, por lo que siempre que instalaba nuevas aplicaciones tenía que darme una vuelta por ahí; no me interesaba que el cliente SSH y los 4 clientes de Twitter que puse estuvieran iniciándose cada vez que reseteaba el teléfono. Algo olía mal en todo esto.

El complemento a esta extrañeza lo proporcionó Task Manager, que se la pasaba mostrando aplicaciones abiertas que nunca había iniciado en todo el día o que había matado hacía cinco minutos. Las aplicaciones en Android parecían ser zombis que se levantaban una y otra vez de su tumba, y evidentemente yo no estaba apuntando a la cabeza.

Este sinsentido comenzó a aclararse cuando empecé a leer algunos reveladores artículos sobre el concepto de multitasking tan particular que tiene Android. Ahí entendí unas cuantas cosas:

  1. La filosofía central de Android es que a los ojos del usuario todas las aplicaciones corren todo el tiempo. Esto, cual gato de Schrödinger, es así y no lo es al mismo tiempo, ya que…
  2. Una aplicación en Android no consta de un proceso inequívocamente ligado a la misma, sino que se componen de diversos elementos, cada uno con un set de funciones y propiedades específicas y una jerarquía  bien definida a la hora de ser considerados para su anulación. Dentro de esta filosofía, los diálogos de una aplicación recaen en los elementos llamados actividades, que normalmente se cierran ni bien dejan de estar en pantalla. Pero una actividad puede iniciar un servicio, componente que sí puede ejecutarse de fondo. Es lo que suele pasar cuando nuestro reproductor sigue pasando música o descargamos un archivo mientras estamos haciendo otra cosa. Las actividades al irse de pantalla no sólo se cierran, sino que guardan exactamente el estado en el que estaban al abandonarse, tal y como hacía el viejo Palm OS con sus aplicaciones. De esta forma luego Android puede matar su proceso sin siquiera pedirle amistosamente que se cierre, eliminando toda posibilidad de que procesos mal programados cuelguen o ralenticen el sistema. Luego, si llamamos nuevamente a la aplicación, al cargarse la actividad (pantalla) principal, levantará los datos guardados y se presentará tal y como la habíamos dejado.
  3. Siempre van a haber componentes de una aplicación cargados en memoria en determinados momentos, o que se carguen como respuesta a un evento específico para así realizar una tarea previamente designada. También existirán servicios pertenecientes a aplicaciones que permanecerán en ejecución de fondo, pero que normalmente informarán de tal situación mediante un icono en la barra de notificación, de manera que el usuario sepa que algo está pasando de fondo y tenga el control de ir y detenerlo. Para todos los demás componentes de una aplicación que puedan permanecer en background se puede afirmar que están inactivos, a menos que sean disparados por determinados eventos.
  4. En consecuencia de esto, los task killers o task managers no sirven para nada, y según Google incluso perjudican al sistema, ya que mata procesos antes de que terminen de realizar la operación para la cual fueron llamados, lo que los obliga a despertar una y otra vez (el efecto zombi). También deduzco que deben mostrar muchas aplicaciones abiertas de las que tal vez no hay más que un componente de la misma pausado o detenido.

Todo este menjunje, que por un lado se lo puede ver como state of the art en términos de versatilidad y experiencia de usuario, desde el punto de vista de la seguridad y el control por parte del usuario lo podemos ver como state of the ort. Todo esto puede sonar muy confuso, por lo que quiero dejarlo bien claro:

  • En Android no hace falta instalar ningún task killer, de hecho dañan al sistema. Android se ocupa de abrir y cerrar los diversos componentes de cada aplicación inteligentemente para proveer en todo momento una experiencia fluida. De hecho las aplicaciones que proveen una opción para salir de las mismas lo hacen sólo a modo de dejar tranquilo al usuario, ya que bajo este modelo generalmente nunca se van por completo. De hecho, y para cortar un poco con esta mala práctica para su modelo, a partir de Froyo ya no es posible para ninguna aplicación de terceros, por ende para ningún task killer tampoco, matar completamente a otra aplicación, con sus servicios incluidos.
  • Cuando apretamos el botón back para salir de una aplicación, esta realmente no se va de memoria, pero a los efectos de como funciona Android bien podemos asumir esto, ya que entra, generalmente, en un estado de inactividad, para quedar a disponibilidad de que el sistema la mate cuando lo considere necesario.
  • La única forma de asegurarse en Android de que una aplicación no se ejecute nunca de fondo es desinstalarla.

Presten atención a eso último. Si tienen dudas de que alguna aplicación pueda estar haciendo algo raro, incluso cuando no la están usando y concienzudamente deshabilitaron desde su configuración todo funcionamiento de fondo, no hay forma de asegurarse que nunca ninguna parte de ella va a estar ejecutándose durante el transcurso del día, y que alguna de esas partes, en algún momento, pueda hacer algo que nosotros no queríamos. Sólo pueden estar completamente seguros quitándola.

Estabilidad

imageWindows Mobile siempre fue lento, tan lento como Lento Rodríguez, el primo de Speedy González. Pero, dejando de lado un teléfono que ya me había venido muy castigado por su anterior dueño, puedo asegurar que mis otros dos dispositivos con WinMo jamás presentaron problemas de cuelgues o reseteos, con excepción de cuando una aplicación era claramente la culpable. Era lento, pero muy estable.

En este droide, tengo que decir con tristeza que vengo sufriendo un reseteo inesperado con una frecuencia de al menos una vez cada tres días. Incluso se me han colgado filmaciones, echando a perder todo el archivo de vídeo al no terminar de grabarlo con los encabezados correspondientes. Pero claro, puede ser porque lo rootié, o que en mi ignorancia venía usando un task killer, o algunas de las 200 aplicaciones que ya lleva instaladas… quién sabe. Lo que sí se es que a mis WinMo’s también les instalé bocha de aplicaciones y modificaciones al sistema, y jamás comenzaron a reiniciarse solitos…

Ahora cuenten: ¿Cómo fueron sus primeras experiencias e impresiones con el multitasking de Android? ¿Y qué tal la estabilidad de sus modelos?