Oct 15 2009

Cuando Internet era un privilegio en la oficina

Gabolonte Blasfemus

Aunque cada vez se muera más gente por hambre, enfermedades y guerras en este loco, loco mundo, es curioso como en otros aspectos, al menos una pequeña parte de el, muestra avances en tecnología que nos podrían poner muy optimistas si, claro, viviésemos en una nube de pedo permanente. Uno de esos avances es la creciente omnipresencia de la conectividad a Internet, que lo podemos ver en ejemplos como los de zonas alejadas del interior de nuestro propio país donde es posible encontrar lugares con acceso Wi-Fi pero sin red eléctrica, o como la movida que está impulsando el gobierno finlandés, el cual definió como un derecho de cada uno de sus ciudadanos el contar con una conexión de banda ancha de al menos 1 Mbps. Y sin mirar tan lejos podemos observar como hoy en día hasta al que atiende un quiosquito se le instala una PC con acceso a Internet para que pueda trabajar, aunque seguramente se pase luego el 90% del tiempo pelotudeando en Facebook o en fotologs.

image Pero hoy nuevamente me puse bostálgico, y me acordé de esos años locos en los que la banda ancha era una promesa de un futuro  que todos añorábamos y nuestro triste presente era el dial-up. Una época en la que los accesos a Internet se medían con cuenta gotas, a base de discriminar computadoras por IP y usuarios por contraseñas, todo en pos de repartir de la forma más eficiente posible esas gotitas de conexión al mundo en una época de amplios desiertos entre redes. Y me acordé de dos vejestorios en particular con los que me tocó lidiar para cumplir con tales menesteres: Uno de software y el otro de hardware.

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Oct 7 2009

“Me hackearon”

Gabolonte Blasfemus

net_13 No, no, no se preocupen (o se alegren, quién sabe…), al menos de momento a Geekotic no le pasó nada, pero por estos días vino a mis pensamientos (unas lindas plantitas que tengo en el patio, que son los únicos que tengo…) una técnica de hacking que hace mucho furor en las empresas argentinas, la cual resulta imposible de detener hasta por el mejor de los especialistas, debido a su principal condición: Me refiero al hackeo inexistente, o, dicho de una forma más entendible, cuando se argumenta el haber recibido el ataque de un hacker/cracker imaginario como excusa para ocultar hechos que tuvieron otros fines.

Estos fines normalmente tienen que ver con acciones totalmente mezquinas y reprobables que desea tapar la supuesta víctima del ataque, casi siempre ejecutados por empleados que logran salirse con la suya gracias a este recurso, que en muchos casos resulta difícil de auditar y comprobar en pequeñas empresas donde la seguridad o los permisos suelen ser generalmente laxos.

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