mar 12 2011

Dudas Existenciales (82): La inutilidad de las videollamadas móviles

Gabolonte Blasfemus

imageAño 2011. Las videollamadas entre celulares son posibles desde hace ya algunos años, siendo anunciadas en su arribo con bombo y platillos casi al mismo tiempo que el boom de la telefonía 3G azotaba a las operadoras. Y aún así, no vemos a nadie utilizándolas en situaciones de la vida real, ¿por qué?

Recuerdo que la única vez que vi en persona a alguien utilizándolas fue en el lugar menos esperado: Un taxista que me llevaba y se comunicaba con la central de su flota por este medio. El teléfono que utilizaba era un Nokia si mal no recuerdo, el típico candybar con pantalla diminuta, montado en un soporte sobre el panel del automóvil y con el audio en manos libres; podía ver y escuchar a quien le hablaba del otro lado, pero con una calidad de imagen pésima.

De todas maneras si pensamos en las contras de utilizar videollamadas casi todos seguramente coincidimos en lo mismo: Con el audio nos alcanza y nos sobra para comunicarnos con otra persona remotamente. El video es, por decirlo de alguna forma, demasiado invasivo; propenso a mostrar mucho más de lo que deseamos o podemos controlar. Aunque hay que diferenciar la videollamada que podemos realizar sentados frente a nuestra computadora de la que nos puede ofrecer un dispositivo móvil: En la primera, realizada normalmente a través de algún software como Windows Live Messenger o Skype entre tantos, dadas las circunstancias tecnológicas (no llevamos la computadora todo el día encendida en nuestro bolsillo esperando llamadas, no siempre tenemos Internet para estar online) cuando entablamos una llamada generalmente se acuerda entre ambas partes previamente por chat, por lo que podemos controlar y decidir cuándo y cómo queremos ser vistos; en cambio en el segundo caso perdemos ese control, de idéntica manera a que no podemos controlar el momento en que recibimos una llamada de teléfono convencional, y donde el único escape es no atender la llamada, lo cual por supuesto nos puede traer varios inconvenientes con nuestros interlocutores.

¿Y por qué eso debería ser un problema? Primero porque a nadie le gusta la sensación de ser controlado: Que los demás puedan tener una buena idea de en dónde nos encontramos y en qué situación con tan solo llamarnos por videófono es algo que de solo imaginarlo crispa los nervios. Y más si estamos justamente mintiendo sobre nuestra ubicación y quehaceres actuales, algo que explícitamente o por omisión realiza todo ser humano que utilice un teléfono sobre este planeta. El ejemplo más inocente y naif de esto es posiblemente el más común: Casi nadie está presentable las 24 horas, y las posibilidades son a favor de que no tengamos ganas de que familiares, amigos, ex parejas y hasta desconocidos nos vean la verdadera facha que tenemos un Domingo a las 12 del mediodía; preferimos dejarlos con la vaga imagen mental que se harán de nuestro aspecto mientras únicamente pueden escuchar nuestra voz. Por supuesto, se puede elegir si se desea o no agregar el canal de video a una llamada, y podríamos atender solo por audio en los casos en que nos moleste ser vistos; pero el problema radica en que, existiendo la posibilidad, lo más probable es que nuestro interlocutor nos indague sobre el por qué de no permitirle que nos vea y automáticamente nos exija que nos mostremos, especialmente si hablamos de jefes, parejas y padres.

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ene 23 2011

Dudas Existenciales (78): Cliente de segunda por ser geek

Gabolonte Blasfemus

imageAsí me sentí alguna vez, y en especial el martes pasado, cuando me dispuse a realizar una tarea rutinaria de mi vida: Ir a un café o restaurant a usar mi netbook mientras disfruto de algún refrigerio. Y sí, hasta me sentí afectado por esa palabrita tan fuerte sobre la que escribí hace poco.

En primer lugar me gusta dejar en claro que no soy el tipo de cliente estereotipado y aparentemente temido por todo negocio gastronómico cuando piensa en ofrecer Wi-Fi a sus comensales: No me cuelgo 4 horas con sólo un cafecito o una gaseosa. Generalmente es al contrario, y hasta suelo pedir de más. Normal es que me quede dos horas en las que seguramente habré ordenado uno o dos cafés de los más caros, gaseosa, más algún sándwich o postre. A mí y a mi estómago nos gusta pasarla bien mientras trabajamos o nos actualizamos un poco con lo que pasa por nuestros canales de información habituales en Internet. También es normal que deje buenas propinas, a veces superando el riguroso 10% que pocos cumplen.

Dicho esto, tengo que expresar con más razón que lo sucedido ese día me molestó bastante, ya que se trataba de un local al que concurrí en numerosas ocasiones y donde al menos conozco bien a uno de los mozos, con el que jamás tuve ningún problema. Sin embargo esta vez me tocó otro, que no sé si sería alguien nuevo. Para ponerse en situación hay que considerar que este restaurant en particular tiene un primer piso que, aunque correcto y algo cálido, es muy inferior en superficie y bienestar a la planta baja, sumado a que encima la mayor parte del mismo está tomada para el área de fumadores, otros parias pero que en cuyo caso presentan buenos motivos para serlo (nadie quiere compartir sus ganas de morir de cáncer de pulmón mientras se asquea respirando humo). Nunca tuve problemas en quedarme y consumir mientras me conecto tanto en un nivel como en el otro, salvo por esta ocasión, en la que el mozo en cuestión intentó sugerirme amablemente que “Wi-Fi es arriba” y que “son normas del establecimiento”, porque “se quedan mucho tiempo”. No sabía si quedarme igual, ya que claramente no pensaba incomodar al local quedándome por cinco horas, o hacerle caso, comerme la molestia de que ya había abierto y arrancado mi netbook, y subir al primer piso; al final ninguna de las dos me pareció correcta, por lo que así como arranqué mi portátil la apagué y me fui a otro lugar cercano, donde estaba seguro que jamás me vendrían con ese desubicado desplante y me tratarían con la cordialidad habitual y de la que como cliente regular en especial gozo.

imageDe todas maneras me considero afortunado, casi nunca me pasó algo así, aunque he leído varios casos en los que sí, y en especial sobre la nefasta visión que tienen ciertos gerentes y encargados sobre el cliente que apoya una portátil sobre la mesa.

Sucedido todo esto, me quedé con unas cuantas ideas para elaborar. En primer lugar traté de imaginar qué podríamos tener de molesto o repulsivo en la trasnochada mente de algunos mozos y encargados de locales gastronómicos los clientes que usamos una computadora portátil mientras consumimos, que aquellos que no. ¿Será que tienen miedo que los demás clientes se quejen de que los enferma o los deja estériles la radiación electromagnética que emana de la computadora? No creo, el celular que todo el mundo lleva encima emite mucha más y nadie se queja. ¿Temerán que la franja de analfabetos digitales dentro de su selecta clientela se sienta perturbada o amenazada por gente que puede operar una computadora mientras toma un café y se manda un panini? También lo veo difícil.

De hecho, si es por ese miedo irracional que muchos gastronómicos tienen a que el cliente consuma poco y se quede mucho, no veo la diferencia de que no pueda suceder lo mismo con el que se queda leyendo el diario o una revista, llenando crucigramas, estudiando, charlando con un amigo, o hablando y mandando mensajes por el celular. ¿Si fuera con una tablet a lo mejor molestaría menos? Si en vez de conectarme a Internet desde la notebook/netbook, lo hiciera desde mi smartphone, ¿les daría la sensación de que me voy a quedar menos y entonces no me dirían nada?

Pero aún hay un factor más indignante que considerar. Muchos defensores de débiles pueden esgrimir el repetitivo argumento de que lo que molesta es que se abusen por horas de la conexión a Internet que pone y paga el local mientras consumen un café de menos de AR$ 10, y lo graciosamente repulsivo de tal excusa es la cantidad de veces que nos vemos claramente estafados a la hora de ingresar a un local que promete, vía los ya ubicuos stickers en su vidriera, acceso Wi-Fi a Internet para sus clientes. ¿Cuántas veces nos encontramos con redes inalámbricas con escaso o nulo acceso a Internet, cortes permanentes, o directamente inexistentes? Yo al menos, la mitad de todas las veces que fui a un local de comidas o bebidas. De hecho, le aclaré a este mozo desubicado en particular que si el problema era que pudiera abusarme de su mugrosa conexión Wi-Fi, no tenía problema alguno en pasar olímpicamente de ella para conectarme directamente por el acceso 3G de mi netbook o de mi smartphone, los que todo el tiempo me salvan de no perder tanto mi tiempo (y vuelvo a remarcar tanto) cada vez que soy estafado al consumir en un lugar que anuncia tener acceso Wi-Fi y que luego no funciona o no existe.

imageY esa es la duda existencial que más resuena en mi cabeza esta semana: Ellos se quejan de que los clientes con notebook/netbook, cual si fuésemos una horda de indeseables pertenecientes a una única y nefasta clase o casta, nos quedamos más que el resto de los mortales y ocupamos tiempo en las mesas que podrían ser, supuestamente, para otros clientes que ingresen más tarde. Y esta buena gente, ¿cuánto tiempo nos hace perder a nosotros cuando ingresamos, ordenamos algo engañados por el anuncio de un acceso Wi-Fi que no sirve, todo para luego ver que el mismo es una reverenda porquería, y como ya pedimos y no es correcto irnos así perdamos decenas de esos valiosos minutos, que a ellos tanto les hace sufrir que pasemos dentro de su establecimiento, intentando hacer nuestras tareas desde su basura de conexión? A mí, personalmente, muchísimos, incontables, y en muchos casos finalmente después de perder media hora o más termino usando mi propia conexión 3G, que me pago yo solito. Y encima después los malparidos se quejan de que nos quedamos mucho tiempo. No, muchachos, no, yo sé que tienen tantas ganas como yo pero las molotov se preparan para cosas más importantes…


may 6 2010

Cobrar por lo que no funciona

Gabolonte Blasfemus

image Casi en coincidencia, y como para amplificar toda la bronca que Guillermo Mayoraz nos contaba sobre el abuso a los clientes de telefonía celular en su post Si ya sos cliente no nos servís, hoy tuve una de esas revelaciones, que, al igual que las que nos dan los manochantas, nos cagan, nos cuestan plata, pero de todo eso algo aprendemos. Pero permítanme que les haga una breve cronología de lo sucedido hace algunas horas en mi vida:

19:00 hs: Sabiendo que tenía el crédito vencido en mi banda ancha prepaga de Movistar, realizo una carga virtual desde un quiosco justo antes de acudir a una cita que me demoraría una hora, para tener la certeza de que transcurrida esta podría contar con el crédito para conectarme desde algún café en caso que no funcione el Wi-Fi. Como había promoción para duplicar a partir de los $30 AR, cargo esa exacta cantidad, con lo que en teoría pasaba a tener cargada en mi línea prepaga $60 AR + lo que me quedara del crédito anterior vencido, según lo que calculaba alrededor de unos $10 AR.

20:00 hs: Termina mi cita y parto raudo a un café para utilizar mi netbook. Lamentablemente no hay ninguna red inalámbrica abierta con una calidad de conexión usable, por lo que me decido a usar parte de ese crédito cargado anteriormente para conectarme a través del 3G de Movistar. Inmediatamente noto que la conexión es un auténtico desastre, con redes de mensajería que nunca se terminan de autenticar, páginas que ni comienzan a cargarse, y demás. Pingueando a google.com llegué a obtener tiempos de 12 segundos. Aún así, sigo intentando, desconectándome y volviendo a conectarme cada tanto a ver si en una de esas “engancha” (algo que ya sea por la casualidad o no, me ha sucedido varias veces) y empieza a tener un ancho de banda mínimamente aceptable. Sigo sin suerte, reintentando una y otra vez.

20:30 hs aprox.: Ya totalmente frustrado por no poder hacer nada luego de tantos reintentos, dejo el 3G de Movistar a un lado y vuelvo a intentar conectarme por el Wi-Fi del café en el que estaba, que andaba deplorable pero aún así era un poco menos peor que el servicio de Vomistar. Me sigo frustrando porque aún así no me sirve para conectarme a nada.

20:50 hs aprox: Ahora frustrado nuevamente con el Wi-Fi, vuelvo a intentar con el 3G, a ver si por causalidad “se arregló”. Descubro que directamente se corta la conexión ni bien realizada, como lo haría si tuviera la cuenta cancelada por falta de pago o de crédito. Consulto el crédito por SMS y me dice que no tengo crédito ni para consultar el crédito. (?) Algo olía muy mal y no era el pedo que me acababa de tirar (los de uno siempre huelen bien).

Horas más tarde: En la tranquilidad de mi hogar vuelvo a comprobar el mismo comportamiento que claramente me indica que estaba inexplicablemente sin crédito en la línea donde se me deberían haber acreditado al menos $60 AR y cuyo servicio prácticamente no pude usar, por lo que no pueden cobrarme por un tráfico que no sucedió. O eso creía. Inmediatamente llamo al número de atención al cliente exclusivo para servicios de banda ancha móvil de la empresa, donde me atiende uno de sus drones de soporte al que le cuento más o menos con detalles todo lo anterior. Me explica que efectivamente el monto cargado fue acreditado, pero que a su vez fue completamente consumido, terminándose alrededor de las 20:30 hs. Le explico, ya enfatizando lo que había relatado antes, que eso tenía que ser imposible porque el servicio no me funcionó para nada y por tanto no se me podía haber consumido todo ese crédito en un tráfico prácticamente inexistente. La callcenter girl me intenta marear con un truco de aficionado diciéndome que no se factura por tiempo sino por crédito (MBs a determinado valor según la carga y/o plan), para luego darme vuelta todo e insinuarme lo contrario. Yo le explico más de una vez que si el servicio se cobra por Megabyte transferido, cosa que es así a menos que se contraten uno de esos packs de navegación por un día, jamás se me podría haber comido el crédito en 30 minutos en los que no pude ni enviar un maldito email con sólo texto. Luego me aconsejó varias veces que opte por uno de estos planes de navegación por un día para “maximizar mi crédito de navegación” y se ofreció a regalarme $10 AR para que pueda usarlo en la contratación de uno de estos packs; aún así tuvimos unos cuantos minutos de conversación de teléfono descompuesto, ya que con $10 no me iba a arreglar haber desperdiciado más de $60 sumado al tiempo también perdido.

image Finalmente, y como obviamente no iba a poder arrancarle ningún testimonio que me dejara satisfecho, acepté su ofrecimiento de los $10 y la despaché. Y aprendí mi lección. ¿Cuál es esa lección?

Movistar Argentina te cobra el tráfico aunque este no llegue a destino y se pierda. Me puedo llegar a imaginar que esto a lo mejor se trata de una maniobra abusiva común entre todos los operadores, similares a cobrar por los minutos que suena el celular cuando se atiende o a cobrar por el chequeo de saldo. Y recordé una vez, hace 2 años aproximadamente, en la que tuve un problema llamativamente similar, sólo que en vez de tratarse de un chip 3G para conectar una netbook era una Pocket PC que a través de Bluetooth pretendía conectarse al EDGE de un celular. Misma historia: Una hora reintentando sin poder conectarse a nada, para luego descubrir que me habían desaparecido $40 recién cargados.

Todo esto me lleva a sacar esta inequívoca conclusión: Movistar (y tal vez otras operadoras) tienen el “medidor de tráfico” podríamos decir “entre la antena y el chip”. No importa si esos paquetes IP nunca salieron de la red de Movistar para alcanzar al servidor al que iban destinados, por el sólo hecho de haber sido emitidos por nuestra terminal o modem es suficiente para ser debitados de nuestro crédito. Y es así como podemos patinarnos un crédito que podría habernos durado semanas en una hora perdida de frustración al no poder conectarnos, donde, encima, nos cobran por ella.

image El consejo no puede ser más claro: Si de una forma u otra necesitan contar con uno de estos abusivos y estafadores servicios, lo ideal es, ni bien verifican a la primera que la conexión no sirve para nada en ese momento, abandonar todo reintento y pensar en otra opción como puede ser ir a un lugar donde haya un hotspot Wi-Fi funcional. No seguir reintentando pensando que a lo mejor en la siguiente conecta bien y zafamos, que sería un pensamiento de índole similar al adicto al juego que no deja de apostar porque está seguro que en la próxima gana. Y acá es como en los casinos, la banca siempre gana.

Y si esto no es como para ir en patota entre todos los millones de usuarios y empalar a sus gerentes, no sé que otra cosa lo pueda ser, nos están cobrando por algo que ni siquiera funciona, incluso nos cobran más cuanto menos funciona, porque reintentamos y enviamos más tráfico continuamente que nunca llega a destino.

Como ven, realmente el rango de utilidad de las conexiones de datos ofrecidas por nuestras usureras operadoras se reduce, por culpa de su pésima calidad, a un extremo en el que no queda más que preguntarse si de verdad tiene algún sentido pagar por ellas. Yo por lo pronto lo voy a ir pensando.


abr 2 2010

Modems 3G USB para banda ancha móvil en Linux

Gabolonte Blasfemus

image Hasta el año pasado nunca me había planteado la adquisición por separado de ese producto que ofrecen las compañías de telefonía celular conocido como banda ancha móvil, ya que lo poseía adquirido al mismo tiempo junto a mi netbook LG X110 con Movistar. Pero los vaivenes en la calidad del servicio que cada vez eran peores, sumado a un problema con mi tarjeta SIM que al día de hoy no sé si se debe a un fallo de la misma o del modem 3.5G incorporado en la netbook, lograron que finalmente pidiera la baja del servicio. Pero como no sólo de Wi-Fi prestado vive el moderno hombre computadoril cuando se desplaza por la ciudad, tuve que plantearme rápidamente la compra de uno de estos paquetes por separado, y preferentemente en modalidad prepaga para no clavarme pagando un costoso abono por un servicio que nunca se sabe cuándo ni por cuánto va andar decentemente. En cualquiera de los casos, y para asegurarse un amplio espectro de conectividad con cualquier computadora de hoy en día, el hardware ofrecido junto con el servicio suele ser un modem 3G USB con forma de pen drive grandote, de los cuales hay varios modelos, todos fabricados por compañías chinas, siendo comúnmente las más encontradas Huawei y ZTE. Y más allá de que podría haberme ahorrado el costo de uno de estos periféricos y tal vez pedir directamente la SIM para el modem 3G incorporado en mi netbook, me parecía una buena idea hacerme con uno de estos dispositivos para probarlo y tenerlo como una suerte de internet de emergencia para cualquier equipo donde hiciera falta y no existiese otra opción.

image Ahora bien, ¿cómo se instalan estos bichos? Aunque nunca había tenido uno en la mano, ya sabía que todos estos modems contenían sus propios drivers en una suerte de unidad USB virtual que permitía al fabricante ahorrarse la fabricación y distribución de los CD de instalación, y a nosotros evitar perderlos. Pero su funcionamiento es un poco más complicado que eso: Básicamente, cada uno de estos modems 3G USB tienen dos modos posibles, los cuales no pueden ser simultáneos. El primero es uno en el cual la computadora los reconoce como una unidad de CD USB virtual, la cual contiene el software a medida creado especialmente para la operadora celular en cuestión, que instalará los drivers en el sistema operativo y la aplicación que realizará la conexión en sí. Pero además, una vez instalada dicha aplicación, cada vez que se ejecute la misma se encargará de switchear el periférico a su modo real de funcionamiento como modem, con lo cual el sistema dejará de ver la unidad de CD virtual y comenzará a detectar el modem 3G, que será reconocido correctamente gracias a los drivers instalados en el sistema durante la modalidad anterior. Este tipo de funcionamiento, aunque visto en detalle es complicado, le hace fácil la vida al usuario a la hora de instalar el dispositivo para conectarse a internet lo antes posible. Pero claro, lo dicho es sólo válido para los sistemas operativos comerciales más populares: Windows en las PCs, y Mac OS X en… errr… las Macs. Y algunas netbooks a cuyos usuarios Steve Jobs le gustaría ver tras las rejas o con sus casas rematadas, claro. ¿Y qué pasa en Linux?

En el sistema operativo más amado por los geeks estos modems también funcionan, pero hace falta tener en cuenta un par de pasos. En primer lugar, y como vimos de lo explicado antes, se deduce que el modo de CD virtual con drivers es totalmente inútil en Linux, ya que en ningún caso se incluyen drivers para éste. Pero el problema es que la modalidad por defecto al enchufar al puerto USB el modem es la de CD virtual, por lo cual cualquier sistema Linux no preparado lo verá únicamente de esta forma.

image La solución a eso está en un paquete llamado USB_ModeSwitch. El mismo, una vez instalado, se encarga de reconocer y activar al modem en su segundo estado, el de modem propiamente dicho, y luego instalarlo en el sistema como tal para que figure apropiadamente como hardware de banda ancha móvil.

Para instalar USB_ModeSwitch podemos hacerlo por la vía tradicional y más fácil utilizando apt-get o el software de administración de paquetes por defecto de nuestra distro. Deberíamos encontrarlo, claro está, bajo el nombre usb_modeswitch. Si este no es el caso a no desesperar, pues ingresando a la página oficial de USB_ModeSwitch podremos descargar la última versión, descomprimirla, e instalarla con el tradicional make install. Si estamos en un sistema de 64 bits o deseamos recompilar, será necesario previamente invocar un make clean.

Una vez hecho esto, todo lo demás es automático, y si nuestro poronguito USB está en la lista de dispositivos reconocidos debería ser detectado y configurado automáticamente a los segundos de ser enchufado. En caso contrario, será necesario un poco más de trabajo para configurar manualmente nuestro modem que ya tantos problemas nos trae. Lo que habrá que hacer es editar el archivo /etc/usb_modeswitch.conf, tecleando por ejemplo:

sudo gedit /etc/usb_modeswitch.conf

En el mismo debemos pegar todos la parámetros necesarios para nuestro modem 3G USB en particular. ¿Y de donde los sacamos se preguntarán? Si a alguien ya le sucedió esto con el mismo modelo de modem y era más inteligente y/o laborioso que nosotros, es muy probable que lo haya resuelto y además haya sido tan bueno de subir la configuración correcta al foro de USB_ModeSwitch, por lo que solo debemos hacer una búsqueda en el mismo para nuestro cacharrito en particular. Si este no es el caso, y no cedemos a las ganas de escracharlo contra la pared o usarlo sólo en Windows/Mac, podemos seguir estos consejos sobre cómo obtener los parámetros específicos sniffeando la conexión USB cuando el modem está funcionando correctamente con sus drivers bajo Windows, para luego armarnos nuestro archivo de configuración.

Pero a no preocuparse que en la mayoría de los casos actuales no deberíamos tener mayores problemas. En mi situación, mi modem es un ZTE MF110, el cual además  incluye un lector de tarjetas microSD, por lo que si le colocamos una luego al switchear al modo de funcionamiento real como modem el sistema operativo también reconoce a su vez un mass storage USB del tamaño de la microSD insertada. En el caso de mi Linux Mint 7, al conectar el modem automáticamente veo la unidad USB montada gracias a la microSD que le puse, además de figurar el modem en la lista de conexiones de banda ancha móvil:

image

Como pueden ver, en mi caso en particular sucede algo extraño, apareciendo dos veces el modem en cuestión (el Ericsson es el modem incorporado de la netbook que ya no uso por el momento), algo que puede deberse a haber conectado el modem en dos puertos USB distintos, existiendo para cada uno una instancia de la configuración creada por mí para mi operador. Pero sin importar esto funciona en uno o en otro dependiendo de en que puerto lo conecte.

Y antes de desesperarse, un consejo importante: Conecten el modem y vayan a buscarse algo para tomar, y tarden al menos un minuto en volver; tarda un tiempo un poco más largo del esperado el aparecer el dispositivo de banda ancha móvil en la lista del administrador de conexiones de red de Gnome, con lo cual nos puede parecer que no funciona ante la incipiente ansiedad de que lo haga.

Más info al respecto en BlogDrake y Zona de Sistemas.


abr 24 2009

Jugando con Ubuntu 9.04 Jaunty Jackalope

Gabolonte Blasfemus

image El nuevo Ubuntu está recién salido del horno, y con las buenas experiencias que vine teniendo desde la última versión, tenía bastante ganas de ver como se desempeñaba esta. Además, Canonical, atenta a los tiempos que corren, además de lanzar la versión Desktop y la Server de Jaunty Jackalope, tuvo la visión de crear a Netbook Remix, una distribución especialmente diseñada para netbooks y pensada para arrancar desde un pen drive o cualquier otro tipo de unidad flash extraíble USB. Pero pasemos a las pruebas.

Ubuntu 9.04 Desktop

Lo que más me sorprendió de buenas a primeras al probar Jaunty Jackalope en mi netbook, es que ni bien inició la sesión me mostró un asistente para configurar la conexión del módem 3G, incluyendo en su base a los operadores de telefonía celular que ofrecen 3G en Argentina, con lo que configurar la conexión se limitó tan sólo a un par de clicks, pero eso no es lo más importante, lo verdaderamente destacable es que funcionó y se conectó.

ubuntu 9.04 Ubuntu 9.04 Desktop con el tema incorporado New Wave, conectado por 3G

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