oct 13 2012

El otro androide

Gabolonte Blasfemus

Siempre me resultó notoria la capacidad que tenemos los seres humanos para hacernos una idea establecida de algo con solo conocer a lo mejor una pequeña parte del todo. Algunos le llaman a esto prejuicio, mi profe de historia de 3er año le llamaba “cada cual cuenta según como le fue en la feria”.

Si hay algo que voy a extrañar del MM2 definitivamente es su teclado de hard, a pesar de su tendencia a fallar estrepitosamente

El punto es que hace algo más de año y medio abandonaba mi fiel (pero ya obsoleto y lento) HTC Touch Viva con Windows Mobile 6.1 en favor de lo que era cuasi obligatorio tener en materia de smartphones (si no te gusta que te la pongan, claro): Android. Digo, porque si te gusta siempre podés elegir iOS. Tratando en lo posible de seguir la regla de no-andar-por-la-calle-con-algo-que-si-lo-pierdo-me-las-corto, me vi rápidamente inclinado por la oferta de Motorola; era llamativo como a similares prestaciones los smartphones de Moto siempre costaban menos. Así me hice con mi Milestone 2 y conocí la desgracia de MOTOBLUR. Al poco tiempo, y mientras estaba contento con la interfaz responsiva y fluida de Android (al menos en comparación con lo que era la de WinMo), trataba de acostumbrarme a un teléfono que, cada tanto, se le cantaba el revire de reiniciarse solo en los momentos más inoportunos. Pero claro, no me podía quejar mucho, después de todo entre el rooteo y las más de 100 aplicaciones instaladas era obvio que algo podía estar trayéndome problemas; aunque la intuición y algunos indicios (que si me apuran a estas alturas ya no recuerdo) me hacían apuntar como culpable al inefable MOTOBLUR, que venía enquistado en la ROM oficial.

Hubiera tenido todo el derecho del mundo de pensar que “eso” era Android, y salir a decir que era una basura comparado con otras plataformas, pero algo me seguía diciendo que el problema era Motorola, que como suele suceder, lo barato sale caro. Un día, y sin saber exactamente como podía terminar por culpa de la historieta de los bootloader bloqueados de Moto (ahora sé que, para que no joda, las ROM cocinadas para los Moto pisan todo menos el kernel), me animé a deshacerme de la ROM de stock con la que había venido mi Milestone 2 en favor de una versión de MIUI adaptada al mismo que prometía. Ahí conocí otra cosa, pero aún así tuve otros problemas, normales cuando uno se arriesga a usar una ROM no oficial, aunque en este caso estas apestaran infinitamente menos que la oficial.

Como dije, para mí o para cualquiera cuya entrada a Android hubiera sido a través de un Motorola como este, no sería criticable si después de la experiencia no quiere ver un robotito verde en su vida.

Pero un día regalé un LG Optimus ME, que a pesar de ser un gama ultrabaja (y conseguirlo a un precio increíble de pensar en otro tiempo para un smartphone con sus prestaciones) se mostraba años luz más estable que mi Milestone 2. Esta bien, a este no le hice root y tampoco le instalé medio Google Play (ni tampoco es que se pueda con su ínfima capacidad de almacenamiento), pero aunque tenía sus demoras dignas de su austera economía, rara vez se colgaba. Esto me hizo confirmar que no estaba tan equivocado cuando culpaba a la MotoroLoca. Pero aún faltaba lo mejor.

Los rumores decían que las ROM de la línea Galaxy de Samsung era definitivamente “otra cosa” comparado a los desastres que uno podía encontrar en… bueno, Moto más que nada. Por supuesto había tenido oportunidad de jugar con algunos, pero nunca lo suficiente como para poner a prueba cuánto mejor eran comparativamente hablando. Hasta que cambié mi ya viejito Milestone 2 por un Galaxy S3.

Hellooooo beauty…

Señores, esto sí es una ROM con todas las letras. Claro, el precio será otro, pero sospecho que a nivel calidad y ciertas prestaciones no dista mucho de lo que tiene un Ace. Y uno se da cuenta de que es otra cosa cuando ya no piensa en salir corriendo a bajarse el mod más aclamado; no vaya a ser cosa de que me deje de andar algo.

Esto no es una gran revelación por supuesto pero, de acuerdo al fabricante que se elija, la experiencia, y por ende la opinión que se tenga luego de Android, puede ser el día y la noche. Otra similitud que justifica el dudoso privilegio que ostenta Android de ser llamado el Windows de los smartphones (que personalmente no me parece algo malo, Windows permitió que muchísima gente pueda llegar a usar una computadora, y lo mismo pasa ahora con Android y los smartphones).

No sé si Google hará algo bueno con la M murcielaguesca además de usarla sólo por sus patentes, pero mientras tanto el único consejo que puedo dar es: Nunca compres Motorola (al menos mientras Google no haga algunos cambios), desembolsá algo más (o aspirá a unas especificaciones menos) y llevate un Samsung, un HTC o un LG. Si los androides fueran hobbits, los Moto son Gollum.


oct 2 2012

6 años de Geekotic

Gabolonte Blasfemus

Una de las desventajas de venir escribiendo pensamientos durante muchos años en cualquier tipo de bitácora abierta al escrutinio de otros es el repetirse; a nadie le gusta ser reiterativo, que rima imaginariamente con pesado (y posiblemente me esté repitiendo con esto mismo). Este weblog que nació como un experimento para mí hoy cumple 6 años, la misma edad que mi hijo. Afortunadamente, mantener un weblog es bastante más fácil: Basta con pagar la cuenta del hosting. Lo difícil muchas veces es publicar contenido elaborado en el cuando, justamente, se tienen otras obligaciones y prioridades.

Si existe algo grato de volver a observar en este sexto año de Geekotic, es que sigue siendo útil para quien en algún momento tuvo un problema que yo tuve, e interesante para quien comparte mis reflexiones. Eso, en una Internet de 2012 donde el mejor uso que le dan algunos es bardearse por Facebook y en los comentarios de cualquier artículo, no es poca cosa. Quiere decir que todavía quedan seres humanos que debemos juntarnos para entre todos aniquilar a los zombies hay esperanza.

Estoy bastante seguro que este posiblemente haya sido el año más sabático en actualizaciones, de hecho son innumerables las veces que tuve ideas para escribir que se quedaron sólo en eso por no contar con el tiempo o las ganas. No quiero robarle el trabajo a ningún político pero prometo en un futuro volver a cierta continuidad, cuando ciertas mareas existenciales hayan bajado.

Eso sí, cuando sean 10 años nos vamos todos de parranda, una palabra que empieza con p de putas.


sep 3 2012

El dominio .patagonia, en manos de una empresa extranjera si no actuamos ya

Gabolonte Blasfemus

Casi de casualidad, agregando a la cuenta de Nic.ar en mis círculos de G+, me desayuné de este tema bastante grave que puede sentar nefastos precedentes. Es muy fácil: Desde que a la ICANN (para quien aún no lo sepa la corporación que, dicho mal y rápido, maneja la Internet) se le ocurrió este curro de los dominios de nivel superior .loquesea, todo el tiempo intentan registrar nuevos, volviendo el sistema de nombres de dominio un sinsentido total. En la ICANN  existen lo que se llama aplicantes aspirantes o solicitantes (aplicant en inglés), esto es, empresas u organizaciones que aspiran a registrar uno de estos nombres de dominio superior genéricos (abreviado gTLD, por generic top-level domain). En este caso, una empresa extranjera intenta registrar el gTLD .patagonia, y en Nic.ar lo están denunciando.

Esta compañía aspirante, de origen (aparentemente) estadounidense, se llama no casualmente Patagonia, Inc. Básicamente se trata de una cadena de tiendas que fabrica y vende indumentaria y accesorios para deportes como el alpinismo y afines detrás de una recontrautilizada fórmula de marketing que apunta a la ecología (“nos preocupa el medio ambiente”, “hacemos algunos de nuestros productos con material reciclado”, “acá algunos consejos ecológicos, pero compre ya!”). Todo muy lindo, pero La Patagonia es una región geográfica que pertenece a dos países, Argentina y Chile. Ninguna empresa o corporación, mucho menos una cuyos capitales y orígenes ni siquiera provenga de uno de estos dos países, debería adueñarse del gTLD .patagonia. Es como que yo tenga un negocio de lubricantes y le ponga Chicago en honor a la conocida ciudad norteamericana, y entonces paso siguiente voy a la ICANN y pido que me otorguen el control del gTLD .chicago; seguramente miles de chicaguenses (o como les digan) saldrían a quejarse, amenazando con ataques nucleares y todo. Aunque por supuesto Chicago es el nombre de una ciudad y no de una zona geográfica, creo que el punto se entiende bien.

Lo peor de todo esto es que una vez que le otorgan el gTLD a un solicitante, supuestamente no hay mucha vuelta atrás, por lo que es imperativo actuar ahora que aún está en evaluación, abierto a comentarios y objeciones. Y ahí es donde podemos hacer algo. En el siguiente video creado por Nic.ar muestran paso por paso como debemos hacer para expresar nuestra oposición al respecto:

Básicamente debemos registrar una cuenta en el foro de comentarios a solicitudes que provee la ICANN, luego buscar por “patagonia” para encontrar la solicitud pertinente y entonces crear un nuevo comentario donde debemos explicar por qué no se le debe conceder este gTLD a ninguna empresa privada; se puede escribir tanto en inglés como en español que igual será tomado en cuenta. Supuestamente son necesarios al menos 2.000 comentarios como mínimo para impedir que esta aplicación en un principio se concrete, y por ahora (al momento de escribir esto) hay nada más que 285, por lo que es necesario que todos nos tomemos la molestia de crear una cuenta, participar con nuestro comentario, y hacer circular esta noticia, ya que el 26 de septiembre, o sea en 23 días, ya no serán tomados en cuenta más comentarios, y si no existen suficientes en contra el dominio .patagonia terminaría en manos de una corporación extranjera. El período original de evaluación finalizaba el 12 de Agosto, pero afortunadamente fue extendido y existe una oportunidad más de hacer valer nuestra opinión. Después no nos quejemos de cómo nos empernan.

 

 


ago 10 2012

Reconexión automática a VPN en Ubuntu Linux

Gabolonte Blasfemus

Aquellos que osadamente urgan en este repositorio de pecaminosas incongruencias saben bien que la seguridad al conectarse en redes Wi-Fi es un tema que siempre me interesó, llegando a dejar algunos consejos para una navegación más segura.

Desde hace ya algunos años que mi método de seguridad rutinario a la hora de conectarme desde mi portátil, ya sea desde Windows o Ubuntu, es a través de una VPN. En particular uso OpenVPN, que me parece excelente por una larga serie de motivos, entre los que cuento:

  1. Open Source.
  2. Clientes para casi todas las plataformas, incluidas las móviles; aunque ahí el mayor problema es el soporte de los fabricantes ya que en Android o iOS no alcanza con instalar una aplicación.
  3. Servidor también multiplataforma, aunque lo más recomendable es hacerlo desde Linux.
  4. Y tal vez lo más importante, no usa ningún protocolo raro que vaya a dar problemas con routers hogareños y demás; va por UDP o por TCP, y hasta podemos configurarlo para elegir uno o el otro, incluso cambiar el puerto por defecto. Esto es especialmente útil para los access points de lugares como StarBucks donde tienen ortivamente bloqueados todos los puertos de salida con excepción de los necesarios para navegar, el 80 que corresponde a http, y el 443 para su contraparte segura el https, y sólo en TCP. En este caso podemos levantar nuestro servidor OpenVPN en cualquiera de estos dos puertos con TCP y hacerles pito catalán lo más panchos.

Sin embargo, dentro de toda esta maravilla tenía un pequeño problema. Es muy normal que a veces la conexión VPN se interrumpa, generalmente por microcortes en la red inalámbrica. En el caso de OpenVPN GUI, la interfaz gráfica para gestionar las conexiones del cliente para Windows, esto no es un gran problema, ya que automáticamente reintenta hasta que vuelve a establecer el túnel VPN. En Linux, al menos si utilizamos para conectarnos el Network Manager de Gnome que incorporan distros como Ubuntu, al ocurrir la interrupción la conexión no vuelve a resumirse, y nuestro único aviso es el pequeño y diminuto icono del candado que desaparece del icono del Network Manager y un temporal mensaje que nos avisa del evento. Si estábamos absortos en algo o no mirábamos a la pantalla es fácil obviarlo, y continuar con nuestra sesión ya sin contar con la protección necesaria para no encontrarse a merced de ojos ajenos. Y aunque los diálogos de configuración de Network Manager contemplan la posibilidad de marcar la conexión para que se realice automáticamente, esta opción sencillamente aún no funciona para las conexiones VPN.

Vi que existen otros métodos para resolver este problema, pero el que realmente me funcionó tiene que ver con la genial posibilidad que poseen las versiones más recientes del Network Manager de controlarlo desde la consola a través del comando nmcli. Esto abre las puertas a una solución simple y sucia de scripting como la que vi en este hilo de AskUbuntu.

#! /bin/bash

REQUIRED_CONNECTION_NAME="name-of-connection"
VPN_CONNECTION_NAME="name-of-vpn-connection"
activ_con=$(nmcli con status | grep "${REQUIRED_CONNECTION_NAME}")
activ_vpn=$(nmcli con status | grep "${VPN_CONNECTION_NAME}")
if [ "${activ_con}" -a ! "${activ_vpn}" ];
then
     nmcli con up id "${VPN_CONNECTION_NAME}"
fi

Este script básicamente conecta la VPN definida sólo cuando determinada conexión de red, que puede ser inalámbrica, por cable, o 3G, se vuelve activa. En este caso, name-of-connection es el nombre que lleva en Network Manager la conexión de red sobre la cual queremos establecer la conexión VPN, por ejemplo una conexión a una red Wi-Fi; name-of-vpn-connection es por otro lado el nombre que lleva la conexión VPN que deseamos usar, no importa si es por OpenVPN u otro estándar. Pero para mi menester necesito algo aún mucho más simple, yo sólo necesito que la conexión VPN a la que decidí conectarme vuelva a reconectarse automáticamente en caso de corte, por lo que mi script quedó, desde mi poco pulidos conocimientos, así:

#! /bin/bash

NUNCA=1
VPN_CONNECTION_NAME="name-of-vpn-connection"
while [ $NUNCA ]; do
     activ_vpn=$(nmcli con status | grep "${VPN_CONNECTION_NAME}")
     if [ ! "${activ_vpn}" ];
     then
          nmcli con up id "${VPN_CONNECTION_NAME}"
     fi
     sleep 5
done

El anterior es un script que podemos ejecutar desde cualquier ventana de terminal y dejarlo corriendo todo el tiempo que lo necesitemos de fondo. Al ejecutarlo lo único que hace es entrar en un loop interminable donde chequea si la conexión VPN definida está levantada, y si no lo está la activa; luego espera 5 segundos y vuelve a comenzar. Se puede refinar muchísimo más la idea pero si lo queremos hacer simple y rápido podemos tener una copia de este script para cada perfil VPN que usemos, y luego ya no hará falta conectarse desde el icono del Network Manager a la VPN, simplemente ejecutamos el script seleccionado y mientras no lo interrumpamos con un Ctrl+C o cerrando la ventana se va a encargar de mantener siempre arriba el enlace VPN.


ago 7 2012

Mobile kills the desktop star

Gabolonte Blasfemus

Los windólogos sabíamos que cuando a Microsoft se le ocurrió sepultar de un plumazo el escritorio de Windows tirándole el entorno/interfaz Metro encima se venían tiempos oscuros, tanto para el Windows de siempre como para todo sistema operativo de escritorio, ya que, de una forma o de otra, Windows continúa marcando ciertas tendencias, les guste o no a los miembros del rebaño cupertinense y a los amantes del mundo *nix.  Todo en nombre de la era post-PC y de montarse a caballo de su única obra actual que recibe buenas críticas, la interfaz Metro nacida en el moribundo Zune y que alcanzó su actual aceptación en la línea de Windows Phone 7.

Y ya estamos viendo los primeros síntomas de la agravación del estado del paciente: Los gadgets de escritorio de Windows Vista/7 fueron sentenciados a la muerte y el olvido más humillantes, todo porque recién ahora se dieron cuenta que tener una plataforma de widgets que no se controla puede provocar un tremendo agujero de seguridad. A decir verdad, creo que nadie va a extrañar tanto al gadget del clima que venía por defecto activado, el único más o menos agradable a la vista y que proporcionaba algo útil en medio de los pocos que aportaba la propia Microsoft (y del mar de sinsentido nauseabundo creado por terceros). Opera también se dio cuenta que el concepto de los gadgets palidecía al lado de lo que puede hacer un buen framework de aplicaciones/extensiones debidamente actualizado, optimizado y vigilado.

Pero posiblemente (según gustos, claro) una de las peores afrentas a ese Windows de escritorio pujante y orgulloso que conocemos es la muerte declarada de Aero, la interfaz que debutó con Vista y que mejoró aún más en Windows 7, brindándonos ese estilo vidrioso que tanto nos gustaba a muchos. Esto era así, claro, si nuestro equipo contaba con al menos un adaptador gráfico decente y una edición de Windows que no sea de las “pobres”. Pero ahora resulta que Microsoft se acordó que manejar sombras y transparencias todo el tiempo afecta el rendimiento y además Aero ahora luce, citando textuales palabras, “dated and cheesy” (algo así como antiguo y gastado). Por tanto en Windows 8 el escritorio tendrá un estilo más basado en Metro y no volveremos a disfrutar de transparencias esmeriladas ni nada parecido. Lo único que sobrevive es el Live Preview, que nos permite ver la miniatura de cada ventana al pararnos sobre un botón de la taskbar.

La majestuosa interfaz Aero en Windows 7

Recuerdo mi sensación al enterarme de esto, fue algo como “¿de qué fecha es el frasco de pastillas vencido que confundieron por el actual?”. Simplemente me resulta inadmisible. No es que el escritorio chatito de Windows 8 sea realmente feo, tiene su belleza (¿exótica?), pero de ahí a sepultar a Aero tachándolo de demodé hay una distancia notable, asfaltada por toda la propaganda post-pc. Señores, Aero (en Windows 7, a Vista ni lo cuento) es una de las máximas expresiones de placer visual en la computación de escritorio actual. Sólo debe ser jubilado por algo sencillamente superior en sus logros, no algo inferior en nombre de hacerlo mobile friendly y por la optimización de recursos. Si es por la optimización de recursos bien nos podemos quedar con el desktop de Windows 95 que cargaba hasta en Windows Mobile. Y sobre esta urgida necesidad de llevar las tendencias de las GUIs móviles al escritorio, sólo imagínense buscando a ojo entre los tiles de Metro esa aplicación en particular de entre las 200 que tienen instaladas, o haciendo un movimiento de precisión sobre una pantalla táctil usando el mejor stylus, esos chorizos de carne gruesos y torcidos que muchos tenemos la costumbre de llamar dedos. Lo más loco es pensar en todos los que ni siquiera van a ver de lejos lo bueno que Aero estaba porque otra sabia decisión de Microsoft en su momento fue habilitarlo sólo para las versiones más costosas de Windows Vista/7, dejando el alevosamente asqueroso tema básico, ese pésimo substituto visual de bajo presupuesto de Aero, como única opción en Starter y Home Basic, las versiones más económicas, las que justamente venían preinstaladas en la mayor parte de las PCs.

Como dije, realmente no me desagrada tanto el escritorio metrizado de Windows 8, pero realmente te voy a extrañar Aero, los tiempos fueron injustos con vos.