May 2 2012

El poder de unos pocos

Gabolonte Blasfemus

Si tenés cinco minutos, o incluso si no, te pido que te los hagas y leas un texto que, a mi humilde juicio, puede ser uno de los más definitorios de nuestros tiempos. Es una nota escrita por Rick Falkvinge en el sitio TorrentFreak, intitulada The Net vs. The Power of Narratives. Si no tenés demasiados problemas para leer en inglés te recomiendo ampliamente que la leas tal como está; en caso contrario en el sitio del Partido Pirata de Argentina publicaron una traducción completa, aunque como casi siempre, las traducciones suelen no contener al 100% toda la carga de conceptos expresados en el original.

Entre tantos blogs que frecuento discutiendo desde hace casi una década sobre la revolución que significa Internet y la muerte o transformación, injusta o no, de los diarios y otros medios tradicionales, Falkvinge logra llegar al verdadero grano de la cuestión: Todo se resume a quién tiene el poder de la palabra, o para ser más precisos, de su difusión. Contar con la magia de dictar lo que las mayorías opinen y piensen acerca de absolutamente todo debe ser el último sueño húmedo de todo aquel que persigue poder, realizado únicamente por líderes de facto, políticos, religiosos, o dueños de grandes multimedios. Perderlo por ende, les resulta totalmente inaceptable, y eso es lo que propicia el poder de la Internet actual, donde todos pueden llegar casi con el mismo alcance potencial a quien los quiera ver, escuchar, o leer.

Si lo pensamos un poco, esta historia siempre se repite muchas más veces de las que pensamos. No sólo con la llegada de la imprenta como se comenta en dicho artículo, sino cada vez que ocurre un cambio que amenaza con quitarle, o no permitirle acumular, poder a unos pocos. Esos pocos quieren exclusividad, quieren que solo sus palabras sean realidades, o en todo caso, que solo a través de ellos circulen. Puede tratarse de un ecosistema tecnológico cerrado diseñado para que nadie escape de su control, o incluso, paradójicamente, también un conjunto de bloggers con las mismas ansias de poder, de sentirse únicos y especiales. Sea cual sea el caso, en algún punto les va a molestar que también se lo escuche al vecino. Le puede pasar a cualquiera.

Lo importante es mantener, siempre, a esta Internet neutral, abierta, en la que cualquiera puede decir lo que piensa, y si lo que piensa interesa, ser escuchado por millones. Todo el tiempo se están acometiendo nuevos atropellos para borrarla del mapa, y por eso es importante que, en la medida que nos sea posible, no nos callemos. Aprovechemos que hoy tenemos algo mil veces mejor que la imprenta para decir lo que pensamos, sean bobadas superficiales o no.


Abr 23 2012

Retomar una sesión SSH de la que nos desconectamos

Gabolonte Blasfemus

si Keanu lo dice por algo seráPor estos días tenía una pequeña duda existencial (no, no de estas): ¿Qué pasaba cuando me desconectaba de una sesión SSH en la que estaba corriendo algo? Bueno, en realidad la respuesta a eso la intuía por experiencia y por mirar: Cuando el cliente se desconecta la sesión, y sus procesos hijos, son eliminados. Más bien mi inquietud era: ¿Existe alguna forma de dejar un proceso corriendo en una sesión, desconectarse y que este continúe ejecutándose, para luego volver a conectarse y resumir dicha sesión?

Pongamos como ejemplo que estamos cursando la carrera de BOFH básico, y hay un luser que nos cae tan pero tan bien que vamos a copiar una de sus copias de seguridad, donde figuran todos esos correos y videos calientes que no le muestra a nadie en la oficina, a una carpeta pública en la red para deleite de compañeros y superiores. Pero el muchacho en cuestión tiene tonelada de material, y es fanático de la alta definición, y nosotros queremos copiarlo todo; si lo hacemos desde una sesión SSH deberíamos tenerla abierta todo el tiempo que la operación de copia dure. Todo un bajón si estamos desde el Wi-Fi de nuestro café favorito y en un rato nos tenemos que ir, ya que si nos desconectamos, como dijimos antes, todos los procesos hijos se matan, entre ellos la copia de archivos que ejecutamos. Lo ideal sería, iniciar la copia ahora desde el café, y cuando lleguemos a nuestro nuevo destino volver a conectarnos por SSH y de alguna manera recuperar esa sesión, que nunca debería haberse anulado, para continuar viendo el proceso, o si ya terminó y todo salió bien.

Desde mi tierna inocencia sospechaba que un mundo tan poderoso a nivel línea de comandos como el de *nix tenía que tener desde hace tiempo una solución a esto, y esa solución es el comando screen. screen mantiene la sesión abierta por nosotros, con el proceso que hayamos lanzado corriendo, aún cuando nos hayamos desconectado. En realidad, screen es una herramienta mucho más poderosa, no pensada únicamente para esto, ya que se trata de un emulador de terminales virtuales desde donde podemos correr varias sesiones separadas de línea de comandos, cada una con su proceso, en simultáneo. Pero para nuestro fin todo lo que tenemos que saber es que tenemos que tipear el comando screen ni bien iniciamos sesión, luego presionar espacio o enter para continuar, y volveremos a la línea de comandos para hacer lo que tengamos que hacer, por ejemplo copiar los videos y mails de nuestro amigo luser. ¿Qué pasa entonces si nos desconectamos de la sesión SSH? screen continúa corriendo esa sesión de consola con el proceso que hayamos lanzado por nosotros. Cuando nos volvemos a conectar por una nueva sesión SSH y deseamos volver a ella, todo lo que tenemos que escribir es screen –r, y la magia sucederá.

la pantalla de inicio de screen

También podemos, como mencioné antes, manejar varias sesiones desde screen. Supongamos que mientras copiamos los videos de nuestro muchacho queremos hacer algo más, como por ejemplo borrarle un documento importante (acción digna de todo BOFH). Con presionar Control+a y luego c, screen creará una nueva sesión y nos posicionará en ella; de esta manera podemos crear tantas como necesitemos. Para luego volver a cada una, podemos presionar Control+a y el número de sesión (comienza desde 0) o simplemente Control+a y luego (comillas dobles) para visualizar un menú desde donde podemos ver las sesiones activas e ingresar a la deseada. Podemos ver la abrumadora lista de completa de atajos y parámetros de línea de comandos en su manpage cuando no tengamos nada que hacer durante una tarde.

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Seguramente existirán a lo mejor otras formas de acometer el mismo fin propuesto, pero este método me resultó terriblemente cómodo, y para mejor, screen es uno de esos comandos que vienen incluidos en cualquier Linux; no hace falta andar instalando ni mucho menos compilando nada.


Abr 11 2012

Sin permisos aún es posible robar información sensible de un teléfono Android

Gabolonte Blasfemus

imageLo demostró Paul Brodeur  del Leviathan Security Group, quien, a raíz de todas las noticias del último año sobre aplicaciones que son capaces de obtener información personal supuestamente protegida de dispositivos iOS y Android se hizo una simple pregunta: ¿A cuánto puede acceder una aplicación en Android sin ningún permiso otorgado? La respuesta da miedo:

En primer lugar puede acceder en modo de solo lectura a todos los archivos que no estén ocultos de la tarjeta SD, lugar donde por defecto se guardan todas las fotos que sacamos, lo videos que filmamos, y cientos de aplicaciones depositan archivos con información sensible. Aparentemente, esta característica es conocida y advertida debidamente en la documentación para desarrolladores de Android; aún así son legión las aplicaciones que utilizan la SDCARD para guardar sus archivos de configuración y trabajo. Un caso crítico es el que el mismo Paul detalla con OpenVPN, en cuya versión para Android los certificados de conexión son almacenados por defecto en esta misma locación.

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Abr 10 2012

Mejorando el arte (1): Ale Sanz y las tetas

Gabolonte Blasfemus

imageBienvenidos a una nueva y esporádica sección de este su weblog de perdición favorito. Inspirada en el antiquísimo Top 10 de frases de Star Wars mejoradas reemplazando una palabra por “pants” (pantalones), la misma no pretende nada más que mejorar aún más aquellas obras que ya brillan con luz propia. O que se la tragan.

En esta primer sección, y producto de una charla casual con una fanática del reconocido berreador ibérico, observaremos a continuación como muchos de sus títulos más conocidos mejoran exponencialmente, con sólo agregar, entre aclaratorios paréntesis al final de los mismos, la sola mención a este par de glándulas tan indispensables para la vida y el entretenimiento cotidiano:

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Mar 22 2012

Aceleración de gráficos por hardware en Linux para AMD Fusion

Gabolonte Blasfemus

La tecnología de AMD conocida como Fusion (o Vision), que integra en un mismo chip el procesador principal y el dedicado a los gráficos, formando lo que llaman APU (Accelerated Processing Unit), tiene ventajas que la postulan como una interesante elección, y hoy en día la podemos ver en muchos portátiles. Pero uno de los inconvenientes que presenta, como toda tecnología relativamente novedosa, es un soporte completo de controladores por parte de otras plataformas más allá de Windows (en la que los fabricantes de hardware se encargarán desde un principio que este exista). La situación más común se da con Linux, que a pesar de contar con uno de los repositorios de controladores más completo, suele quedarse rezagado en ciertos casos, justamente, por esta misma falta de interés.

Y este es uno de ellos: Desde que tuve mi notebook con un AMD E-450 que integra una GPU ATI Radeon HD 6320 una de las primeras tareas que acometí fue instalarle Ubuntu 11.10, Oneiric Ocelot. Ni la última versión de la distro de Linux más popular con sus últimas actualizaciones fue capaz de utilizar el hardware de aceleración gráfico de mi APU, y aunque el escritorio de Unity (la interfaz por defecto de Ubuntu) se veía excelente, el controlador utilizado era uno genérico que hacía el trabajo mayormente por software y modos de video VESA; esto significaba nada de aceleración 3D y cero chances de ver una película sin saltos. Aún así, Oneiric ofrece la instalación de drivers propietarios de AMD, pero que lamentablemente son anticuados y terminan funcionando peor que el genérico.

Posiblemente así como está nos podremos arreglar bastante bien para todas las tareas que normalmente hagamos en nuestra Linux Box movida por un Fusion, pero si por algún motivo necesitamos aceleración de hardware para, por ejemplo, jugar un FPS o ver un video sin saltos, notaremos claramente esta falencia.

La buena noticia al respecto de esto es que AMD lanzó sus propios drivers (privativos, claro está) que soportan perfectamente su línea de APUs; la no tan buena es los deberemos instalar a mano nosotros, pero tampoco es tan difícil, si hasta yo lo hice.

  1. En primer lugar deberemos ir a la página de soporte de AMD, desde donde seleccionaremos de toda la línea de productos nuestro modelo exacto de APU y el sistema operativo, en este caso Linux, de 32 o 64 bits, de acuerdo a lo que tengamos en nuestro equipo. Desde ahí descargamos el controlador apropiado.
  2. Luego, y siempre según las instrucciones de la ayuda de Ubuntu, debemos habilitar el repositorio de código fuente en los Orígenes de Software, algo por lo que no hay que preocuparse demasiado ya que a mi no me dejó hacerlo mi Ubuntu y sin embargo todo salió bien.
  3. Abrimos la consola e ingresamos el clásico sudo apt-get update para actualizar la info de todos los repositorios, y a continuación instalamos las librerías QT4, si no es que ya las tenemos, con sudo apt-get install libqtgui4.
  4. Una vez hecho todo esto, nos vamos con la consola a la carpeta donde descargamos el archivo con los controladores de AMD, y lo invocamos de la siguiente manera: sudo sh amd-driver-installer-12-2-x86.x86_64.run –buildpkg Ubuntu/oneiric. En este ejemplo el nombre del archivo descargado es sudo amd-driver-installer-12-2-x86.x86_64.run, pero claro está que este puede ir cambiando a medida que avance la versión, por lo que deberemos ingresar exactamente el nombre del archivo que descargamos. Actualización: En las versiones más recientes de este binario de AMD solo hace falta ejecutarlo sin parámetro alguno y aparecerá un asistente gráfico que nos guiará por el proceso de instalación automáticamente, con lo que no hace falta hacer nada más.
  5. El instalador se irá encargando de descargar algunas dependencias que necesite, y cuando finalice va a generar en la misma carpeta en la que estaba tres archivos .deb y uno .change; los primeros deberemos instalarlos, y podemos hacerlo de una vez para los tres mediante el comando sudo dpkg -i *.deb, el último es un archivo de texto que contiene información sobre los cambios relativos a este paquete.
  6. Una vez instalado todo, ejecutamos sudo aticonfig –initial y reiniciamos nuestro Linux. Si todo salió como debería, este arrancará cargando los nuevos drivers para nuestra ATI.
  7. Para confirmar que efectivamente se cargaron los drivers de AMD ingresamos en la consola el comando fglrxinfo, que nos devolverá el siguiente resultado en caso de estar todo ok:

fglrxinfo Pantallazo del 2012-03-20

¿Pero qué mejor que probar la efectividad de estos drivers jugando un poco de OpenArena?

OpenArena Pantallazo del 2012-03-12