Feb 13 2011

Dudas Existenciales (81): Minicomponentes, ¿alguien los usa?

Gabolonte Blasfemus

imageTodavía recuerdo el inmenso placer consumista que tuve el día, enterrado en mi no tan tierna adolescencia, en el que por fin logré tener con mi familia nuestro primer minicomponente de audio. Uno bastante parecido a cuando finalmente pude tener uno con reproductor de CD (esto me deschava demasiado la edad, lo presiento). En aquel momento, época donde una computadora personal existía en pocos hogares comparado con la enorme expansión de la última década, uno de los elementos tecnológicos que no podía faltar en una casa era un equipito de audio decente; dejemos a un lado a los audiófilos para los cuales, y con buenas razones, todos los de consumo masivo son basura en términos de verdadera calidad de sonido.

Y en algún momento eso comenzó a cambiar. No se exactamente cuando, pero yo dibujaría la línea alrededor de 2004/2005, cuando los reproductores de MP3 de estado sólido ya contaban con la suficiente variedad de oferta y competitividad como para que nadie pensara ya en comprarse un reproductor de CDs portátil, o aún más retro, uno de casetes. Recién ahí, tal vez, se podría decir que el usuario promedio comenzaba a poseer un reproductor de música personal con la suficiente comodidad como para no pensar tanto en un caro equipo de audio para el living. Y no dudo que el formato de audio digital estrella y pionero en el mundo informático, sumado a la tremenda negación y lenta adaptación al mismo por parte de los fabricantes tradicionales de equipos electrónicos, tuvieron muchísimo que ver, junto a la masificación de las PCs, los parlantes amplificados de calidad decente como los Edifier, o la posibilidad de conseguir unos buenos auriculares y pasar de las porquerías que siempre vienen incluidas con un reproductor de MP3 o un music phone (término ya obsoleto, porque casi todo móvil puede reproducir música). Otro empuje bastante importante a esta tendencia lo tuvo, es tonto negarlo, Apple con la revolución de su iPod, que grabó en la cabeza de muchos el concepto de que el reproductor personal de música y el de la casa podían ser exactamente el mismo aparato, y generó todo un mercado de pequeños combos de parlantes potenciados pensados para que su iPod, y aunque no lo quisieran también sus equivalentes, ocuparan el ubicuo lugar en la sala de estar que antes era exclusiva propiedad del todopoderoso minicomponente.

En mi caso personal, hace como más de diez años que dejé de usarlos, aunque reconozco que fue más por una cuestión de espacio que por no quererlo aún. El punto es que con el paso del tiempo cada vez lo extrañé menos, hasta el punto en que un día se descompuso y jamás lo hice arreglar, porque realmente no lo usaba para nada.

Ahora existen nuevas generaciones de equipos de audio, que finalmente abrazaron el concepto del digital hub porque no les quedaba otra para sobrevivir, relegándose a ser en muchos casos un mero satélite de los verdaderos protagonistas, las computadoras, los reproductores MPx y los smartphones, donde la gente tira sus archivos de música para luego escucharlos desde ahí mismo como más les plazca. Es por eso que hoy nos encontramos con minicomponentes con enlace USB para ser controlados desde la PC y reproducir el audio de la misma a través del mismo enlace digital, y también la mayoría incluyen puertos USB para que pongamos nuestros pen drives con música directamente, lo más parecido que se puede hacer hoy a lo que era antes poner un CD para escuchar algo, pero claro, mejor. Aún así, al menos para mí, nada de esto me parece suficiente. Me pueden tentar un poco con su potencia, su aspecto atractivo, y más que nada el recuerdo de lo que antes se sentía tener uno y jugar con el, pero cuando llega la hora de las cuentas y la lógica pierden todo sentido, principalmente aquellos equipos monstruosos que superan ampliamente las cuatro cifras de nuestra moneda local. No niego que todavía puede haber lugar para adquirir uno económico  con un buen beneficio costo/calidad para usarlo mayormente de extremo final de nuestra cadena de música, pero se termina ahí; no están en mucha mejor posición que unos buenos Edifier.

Por eso me pregunto cuando veo en las publicaciones de cadenas de electrodomésticos secciones a dos páginas ofertando una inmensa variedad de equipos de audio: ¿Alguien todavía los compra?

image

Y como ya parece que se me está haciendo costumbre, vamos con la encuestita metida de la semana.

Traté de hacerla lo más específica posible, aunque puede que alguien no se vea contemplado, como por ejemplo el caso del que se armó un transductor de audio con unos calzoncillos apelmazados. En todo caso me gustaría saber si ven a los equipos de audio hogareños tan obsoletos como yo los veo.


Feb 1 2010

El iPad, Apple, y los psicópatas

Gabolonte Blasfemus

image Hace algo más de un año que recuerdo haber visto un artículo bastante interesante describiendo las características básicas de ese pequeño porcentaje de la población, de alrededor de un 4%, conocido como sociópatas o, más correctamente, psicópatas. Recuerdo que me sorprendió el averiguar que no todos los psicópatas son asesinos seriales que descuartizan a sus víctimas a sangre fría, sino que estos últimos componen una pequeña minoría que se la califica como “psicópatas no exitosos”, ya que debido a sus apetitos no lograron integrarse a la sociedad sin ser atrapados. La mayoría de los otros psicópatas, en cambio, cometen sus actos de predación en un nivel menos físico, dañando a sus víctimas en formas psicológicas, sociales, y financieras, siendo su principal característica el no sentir absolutamente ningún tipo de remordimiento o culpa por el daño que infringen a los demás.

La semana pasada nuevamente volvió al centro de mis intereses este tema, gracias a que fue tocado tan verídicamente en el episodio nro. 11 de la sexta temporada de Dr. House llamado Remorse, en donde se nota que los guionistas estaban muy bien asesorados al respecto ya que mucho de lo ocurrido en la trama encaja perfectamente con los comportamientos y situaciones típicas de un psicópata y sus víctimas.

Entre las diversas características que pueden definir a quienes poseen este tipo de patología, se pueden destacar las siguientes:

Continue reading


Mar 9 2009

La impresora y el decorador de cafés

Gabolonte Blasfemus

Todos los días uno puede llegar a observar cosas sorprendentes, y una de estas es que haya gente que se dedique, con una habilidad profesional, a hacer dibujos y motivos decorativos sobre una taza de café, usando como material el mismo café, leche, y un poco de salsa de chocolate:

Pero si quieren volverse aún más locos, veamos a alguien que, al carecer de esta habilidad artística, decidió hacerse directamente su propia impresora de cafés, usando para esto un Plotter Philips 8155:

Este fanático del buen café y su buena decoración incluso ofrece en su web instrucciones detalladas de la construcción de este artefacto, para que cualquiera de nosotros no tenga que privarse de disfrutar de un buen café decorado con el motivo de nuestra elección.

Vía Geekool.


Feb 27 2009

El mito de la Libreta de Contactos única

Gabolonte Blasfemus

Estos días tuve, en plan de misión imposible, levantar los contactos de una BlackBerry por Bluetooth, la cual como tenía el conector mini USB roto, no podía ser cargada ni conectada a la PC, así que todo tenía que salirme bien antes de que se quedara sin batería. La idea era luego levantarla en una nueva BlackBerry, para lo cual comencé a barajar diversas opciones.

image Pero todo esto me hizo pensar en uno de esos temas que uno tiene delante de las narices por mucho tiempo y nunca exterioriza, y tiene que ver con esa idea, destinada al fracaso a mi entender, a la que nos quieren levar la industria de la libreta de contactos única. Y como en otras ocasiones paso a explicarme conmigo mismo como ejemplo (siempre es el yo, qué le vamos a hacer): Tuve muchas libretas de contactos a lo largo de mi vida, y hay muchas que aún las recuerdo muy bien aunque ya estén oficialmente muertas en lo que a uso respecta, pero que igual tienen su lugar. Mi cliente de correo offline principal es el M2, el cliente que viene incorporado en el navegador Opera, y tiene un importante valor: Están registrados todos los contactos a los que alguna vez les envíe un mail, ni más ni menos. Seguro hoy por hoy no necesito acceder en el día a día ni un 10% de las direcciones que tengo ahí, pero sé que cuando necesite encontrar algo o hacer algún tipo de research (como cuando busqué gente del pasado en FaceBook), esas direcciones siguen ahí. Después tengo otra libreta de contactos, la que sería la más cercana a la que todo cristiano llevaría en su agenda, y es la de mi Pocket PC, que a su vez se sincroniza con Outlook. Ahí guardo contactos que realmente quiero o necesito conservar, y principalmente que tengan teléfono además de email y demás. Desde ya, por una cuestión de comodidad a la hora de “hojear” esta libreta, sería totalmente impráctico para mí volcar en ella los cientos de contactos de email que tengo en la libreta de Opera, aunque de todas formas desee conservarlos.

Continue reading


Feb 23 2009

Viviendo en tiempos exponenciales

Gabolonte Blasfemus

Una excelente presentación que describe mucha de la saturación a la que cada vez nos enfrentamos más debido a que nuestras capacidades como humanos no evolucionan de la misma forma:

Visto en Acceso Directo, y en Marilink pueden leer una traducción del texto del video.