Jun 12 2014

Cuando la ciencia-ficción nos alcance (o cuánto le debemos a Eduard Snowden)

Gabolonte Blasfemus

(Antes de empezar quiero aclarar que voy a mencionar una buena cantidad de material que podría ser linkeable (para comodidad del lector), pero como son tantos y quiero concentrarme por una vez en lo que escribo exclusivamente y no además en buscar cada enlace esta vez, debido a su cantidad, no lo haré. Google, DuckDuckGo (o Bing, si son amantes de la sodomía) no muerden. Vaffanculo, al final terminé linkeando buena parte.)

La disparaba muy rápido además

El astronauta de la pistolita chiquita

A veces pienso que es posible dibujar una línea divisoria entre dos tipos de ciencia-ficción: Antojadizamente, a una la voy a bautizar Star-Fy, y a la otra Real-Fy.

Star-Fy creo que es la más vieja, porque es la que más proliferaba en las décadas pasadas. Es la de los viajes interplanetarios, las pistolas de rayos, las ciudades futuristas con autos voladores, y demás sueños locos que parece que nunca se van a concretar, no importa cuántos años pasen. Son las obras donde se muestran prodigios de la tecnología descomunales, como el viaje en el tiempo y la teletransportación. Si pensamos en todo eso fácilmente nos viene a la cabeza Star Trek, pero bien podría ser cualquier Star- algo. Como decía recién, una característica inherente de este tipo de ciencia-ficción es que, siendo sinceros, no se ve posible ni en 100, y tal vez ni en 500 años que sea posible, al menos bajo el esquema político-económico global actual. Seguro, existe una compañía que promete viajes turísticos espaciales, pero hay que ver cuándo realmente va a existir una nave espacial tangible que lo haga posible y cómo saldrá el primer vuelo, que como mucho sería hasta la Luna.

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Mar 7 2014

El verdadero valor del Bitcoin: Revelar la realidad como es

Gabolonte Blasfemus

bitcoinRealmente, nunca fui algo así como un fanático de los bitcoins, ni siquiera podría decir un entusiasta. Cuando lo descubrí ya sentía que estaba llegando tarde si pretendía minar, y más tarde lo comprobé. Y así como no disponía de ahorros para invertir en GPUs en su momento (o ahora directamente en miners por hardware) tampoco los tengo para especular con su suba de precio, si es que realmente lo viera viable. Sí me parece tremendamente interesante el concepto, un desafío a como las sociedades piensan la economía y el funcionamiento de una moneda. Lo que es seguro es que a estas alturas todo el mundo escuchó al menos de oido mencionar  su nombre y tiene una vaga idea de lo que es, aunque seguramente también muchas dudas y preconceptos.

No me interesa en lo más mínimo jugar a la futorología o al genio de las finanzas, y mucho menos me considero un gurú de la criptografía, por lo que no voy a ponerme explícitamente a favor o en contra del concepto de las criptomonedas. Lo que ciertamente me resulta de sumo interés es ver como se exponen ciertos hilos del poder, y todo se lo debemos al bitcoin.

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Oct 16 2012

Revoluciones desde abajo

Gabolonte Blasfemus

“…y ésta es la extensión de mi miembro viril…”

Los 70’s fueron indiscutidamente una época revolucionaria, no sólo en temas políticos y morales, sino también tecnológicos. En esos tiempos, las computadoras ya existían, pero costaban fortunas y sólo una compañía importante podía permitirse el poseer una. Esto comenzó a cambiar cuando unos cuantos jóvenes inquietos crearon, gracias a los recientes avances en microprocesadores de la época, sus propias microcomputadoras, el germen de lo que luego se llamó, genéricamente, la computadora personal.

Este fue el David que venció de una pedrada al Goliat de los mainframes, e incluso así se lo imaginaba el mismo Steve Jobs cuando comparaba a Apple con IBM (como se retrató en Pirates of Silicon Valley, película que si aún no viste te aconsejo encarecidamente que corras y lo hagas). Las PCs eran mucho más básicas y lentas que los poderosos sistemas de cómputo de IBM, pero no importaba: Eran mucho más asequibles y se rompía la regla de una computadora por empresa, ahora podía ser una computadora por persona.

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Jul 11 2012

Minority Report, un poroto al lado

Gabolonte Blasfemus

Es increíble como se pierde la capacidad de asombro (pero no la preocupación) cuando ciertos eventos se hacen frecuentes. Y este es el tipo de noticia que de hecho ya no sorprenda a nadie por su innovación tecnológica, y sin embargo nos preocupe aún más por el nivel de control y conocimiento que van a tener sobre nosotros los gobiernos, las corporaciones, y demás organizaciones no muy bienintencionadas.

Acorde a esta nota de Gizmodo, el gobierno estadounidense va a estar instalando durante los próximos dos años, o en menor tiempo aún, un tipo de escáner en sus aeropuertos que va mucho más allá de detectar metales o mostrar figuras 3D del cuerpo desnudo de los pasajeros para “ver si esconden algo”; esta nueva tecnología de detección se sirve de un rayo láser que, en un radio de 50 metros, le permitirá a las autoridades (o quien sea que use esta tecnología) conocer pormenores impensables de la intimidad de cada ser humano al instante: Qué desayunaron esa mañana, qué drogas y sustancias (legales o no) consume, incluso qué enfermedades padece, siendo esta última una de las potenciales aplicaciones positivas que, por lo que se ve, no entra en las prioridades del Tío Sam.

Esta tecnología es tan avanzada que es capaz de detectar mínimas porciones de cualquier sustancia, de tamaños tan diminutos como el de un grano de azúcar, siendo este, y su inmediata velocidad que permite escanear a todas las personas presentes al instante, sus principales argumentos de venta. No es de extrañar que la empresa desarrolladora de este equipamiento, llamada Genia Photonics, esté recibiendo financiación del mismo gobierno norteamericano.

Ellos dicen, por supuesto, que lo van a utilizar para hacer más efectiva la lucha contra el terrorismo, el narcotráfico, y todos esos grandes cucos de nuestros tiempos que se traen a colación cada vez que nos la quieren poner hasta la garganta con nuestro consentimiento, pero la realidad es que no se puede inferir demasiado de alguien que tenga sobre su ropa un residuo de una sustancia penada por la ley del tamaño de una mota de polvo. Innumerables sustancias fraccionadas a ese nivel se vuelven de transmisión aérea, y el mal uso de esta tecnología puede terminar en extremos como, por ejemplo, ser acusado de terrorista, o como mínimo ser detenido, demorado, interrogado, y vaya uno y el Imperio saber qué más, como consecuencia de habernos chocado previamente con alguien que, vaya a saber por qué motivos, tenía restos de pólvora o algún químico explosivo encima. ¿Parece demasiado improbable? La misma nota se encarga de mostrar que ya está ocurriendo: En Dubai, ese supuesto paraíso del que a muchos les encanta reenviar y publicar las fotos de sus lujosos edificios, posee una ley de tolerancia cero contra todo tipo de drogas ilegales y no tanto, y ya le dio cuatro años de prisión a un inglés porque le detectaron una mota de cannabis bajo un zapato. Esto ya no se trata de seguridad hace mucho tiempo, se trata de tener a la mano el poder y la excusa de disponer de cualquiera, cuando se quiera.

¿Se imaginan las situaciones y usos que podría tener esta tecnología, una vez masificada, en un país como el nuestro? Mejor no pensarlo demasiado para no arruinar la digestión.


May 11 2012

La Singularidad, arruinada por el dinero

Gabolonte Blasfemus

Siempre me vi interesado en la idea de estilo ciberpunk que definen con el término Singularidad y se hizo bastante conocida por estos años en medio de alabanzas a Ray Kurzweil, un de sus más acérrimos promotores. Pero, ya desde mi no tan tierna adolescencia donde leía ejemplares de la revista Muy Interesante prometiendo que los avances tecnológicos y científicos barrerían del seno de la humanidad la enfermedad, la vejez y hasta incluso la muerte en un futuro, había algo que me quedaba picando. Y eso era que en el presente ya existen avances, y estos no son para todos. De hecho los más disruptivos son sólo alcanzables por una reducida elite. Entonces, la pregunta ya no es si en un futuro podremos vivir para siempre como seres digitales, sino a cuántos se les permitirá la posibilidad de conseguirlo.

Siguiendo esta misma línea de pensamiento, me encuentro con este video creado por un genio llamado Tom Scott que refleja un futuro muy plausible cuando ya sea posible vivir en las redes. Se titula Welcome to Life: the singularity, ruined by lawyers (Bienvenido a Vida: La singularidad, arruinada por abogados), donde Life (o Vida) vendría a ser un sistema informático capaz de concretar este anhelado sueño de que exista un yo digital de nosotros mismos una vez que hayamos fallecido. Pero eso sí, con algunos detalles (con el botón CC podés elegir los subtítulos en español):

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