oct 24 2011

La interfaz de Gnome en Ubuntu 11.10

Gabolonte Blasfemus

Uno de los abruptos cambios del último Ubuntu fue que por defecto sólo permite elegir su propio shell de escritorio, Unity, para utilizar gráficamente el sistema. Al llegar a la pantalla de inicio de sesión vemos que sólo podemos elegir entre Unitu y Unity 2D, la versión liviana y con menos efectos para equipos que no soportan aceleración gráfica por hardware. Un gran contraste con la versión anterior, que permitía elegir el escritorio Gnome clásico sin mayores problemas.

Pero aunque en un principio esto nos suene a una tremenda restricción, no hay nada más lejos de la realidad, usar Gnome y olvidarse de Unity es completamente posible en Oneiric Ocelot, y mucho más fácil de lo que parece. Aún mejor, otra diferencia del último Ubuntu respecto del anterior es la inclusión nativa de Gnome 3, que trae una buena serie de mejoras y cambios.

Para instalar el escritorio de Gnome en Ubuntu 11.10 solo hace falta instalar los paquetes gnome-shell y gnome-themes-standard desde los repositorios oficiales de Canonical, lo cual puede hacerse mediante la conocida sentencia de línea de comandos sudo apt-get install paquete, búscandolos en el Centro de Software de Ubuntu, directamente haciendo click en este link que realizará la instalación automáticamente. Una vez hecho esto tendremos a disposición en el menú del engranage de la pantalla de inicio de sesión los escritorios Gnome y Gnome Classic, y Gnome Classic (No effects) disponibles. El primero es la nueva apuesta de modernización de Gnome 3, la cual guarda ciertas similitudes con Unity, como un dock con iconos y un cuadro de búsqueda de aplicaciones y documentos. Los otros dos, con o sin efectos visuales (que requieren soporte de aceleración de hardware para funcionar), se asemejan al clásico escritorio de Gnome 2.x, que para muchos era perfecto así como estaba.

 

 Si ingresamos con la opción Gnome, veremos al nuevo Gnome 3. Sinceramente me gusta, pero ya me acostumbré a la filosofía de Unity, que también me agrada mucho.

Como podemos observar también contamos con un dock lateral para acceso rápido a aplicaciones y un cuadro de búsqueda de aplicaciones, que por defecto también puede ser usado para realizar búsquedas en Google y Wikipedia.

Unity parece estar teniendo algunos halagos pero varias críticas. ¿Lo abandonarías para volver a Gnome?


oct 17 2011

Deshabilitar el ingreso como invitado en Ubuntu 11.10

Gabolonte Blasfemus

imageVengo dándole uso a Oneiric Ocelot, la última y reciente encarnación de Ubuntu, desde el primer día de su lanzamiento, y aunque algunas cosas se ven muy bien tuve algunas decepciones. Canonical está de a poco moldeando su producto a gusto propio, y los motivos a favor para hacerlo son varios: Diferenciación de otras distros, interfaz más simple y amigable para el usuario novato, y una mejor integración entre software y servicios del sistema con la interfaz. El problema es que desde que se comenzó con este cambio del shell estándar de Gnome por Unity, se percibe una fuerte tendencia a la sobresimplificación, que no es para nada buena. Una cosa es crear diálogos simples y limpios en la interfaz gráfica que no confundan al usuario y eviten mayormente todo lo que sea configuraciones avanzadas, pero cuando se comienzan a eliminar opciones intermedias-básicas dejando solo las más elementales ya no se trata de simplificar, sino que se corre el riesgo de restringir y entorpecer.

Por supuesto, Ubuntu sigue siendo un Linux, y todo lo que no se pueda hacer por la GUI se puede realizar desde la línea de comandos. Pero entonces, ¿a donde se fue el concepto de Linux para seres humanos si para cambiar algo trivial que cualquier otro SO permite desde su entorno gráfico es necesario recurrir a la consola?

Uno de los ejemplos que encontré en Ubuntu 11.10 sucede con la cuenta de invitado, que queda habilitada por defecto al instalar el sistema. Es indudable que se trata de una función muy útil para cuando hace falta prestarle nuestra computadora a un amigo sin temor a que acceda a nuestro contenido personal, pero también es un serio problema si no estamos interesados en esa posibilidad y estamos más preocupados por la seguridad, ya que el ingreso a un sistema como invitado puede permitir la explotación de vulnerabilidades para penetrarlo, cosa que de otra manera no hubiese sido a lo mejor posible.

Ubuntu 11.10 se diferencia de sus antecesores, entre otras cosas, en que dejó de utilizar el gestor gráfico de sesiones clásico de Gnome, GDM, cambiando a LightDM, el cual es mucho más ligero, personalizable (el diseño de la interfaz de inicio de sesión se hace en HTML) y no depende de las librerías de entornos de escritorio como Gnome en el caso de GDM. Esto es genial, pero el problema es que no se provee ninguna opción gráfica para configurarlo y de donde se pueda elegir si se quiere activar la sesión de invitado o no. Así como viene Ubuntu Oneiric por defecto, un invitado puede iniciar sesión y sólo podemos elegir como entorno de escritorio a Unity (en su versión principal o en la 2D para equipos sin aceleración gráfica por hardware), y no hay mucho que podamos hacer para cambiarlo desde la GUI. Para eso tendremos que pelar la terminal, pero es bastante fácil.

Editamos, con los derechos de superusuario correspondientes, el archivo /etc/lightdm/lightdm.conf:

sudo gedit /etc/lightdm/lightdm.conf

Al abrirlo notamos que su contenido es ínfimo, especificando tan sólo el greeter-session (la interfaz de inicio de sesión que el usuario verá) y el shell de escritorio a cargarse por defecto.

[SeatDefaults]

greeter-session=unity-greeter
user-session=ubuntu

Tan sólo debemos agregar al final la siguiente la línea allow-guest=false y nos quedará así:

[SeatDefaults]

greeter-session=unity-greeter
user-session=ubuntu
allow-guest=false

Luego guardamos y la próxima vez que iniciemos sesión no volveremos a ver la opción de ingreso como invitado.


ago 20 2011

Tener automáticamente la última versión de Mozilla Firefox y Thunderbird en Debian/Ubuntu

Gabolonte Blasfemus

Algo que molesta bastante entre quienes usamos distros derivadas de Debian, como Ubuntu en particular, es su costumbre de fijar en sus repositorios las versiones mayores de muchas aplicaciones conocidas a las más recientes disponibles al momento de liberación de cada lanzamiento. Esto es particularmente frustrante con paquetes muy populares como Firefox y Thunderbird de la Fundación Mozilla, donde por ejemplo en Natty Narwal, el Ubuntu más reciente, ya no es posible actualizar vía los repositorios estándar de Canonical a las últimas versiones de estos programas, la 6.0.

Siempre existieron formas de saltarse esto, siendo la más directa descargarse los binarios, o incluso los fuentes, compilarlos, y ejecutarlos desde el directorio de nuestro agrado. Pero la desventaja más limitante de esta solución es que deberemos ocuparnos nosotros mismos de descargar e instalar cada nueva actualización que vaya saliendo, además de decidir en qué carpeta lo colocamos, lo cual puede traernos problemas si se desea ejecutar la aplicación desde distintas cuentas de usuario. Los repositorios de software son un fenómeno increíble, posibles únicamente bajo la filosofía del software libre, por lo que la solución más elegante sería poder seguir actualizando desde los mismos. Ahí es donde los repositorios PPA de Launchpad (también de Canonical) vienen al rescate.

Para tener siempre la versión estable más reciente de Mozilla Firefox automáticamente desde el Gestor de Actualizaciones deberemos ingresar por consola:

sudo add-apt-repository ppa:mozillateam/firefox-stable
sudo apt-get update
sudo apt-get install firefox

También podemos desear jugar con la beta más nueva del navegador, en cuyo caso sería:

sudo add-apt-repository ppa:mozillateam/firefox-next
sudo apt-get update
sudo apt-get install firefox

En el caso de Thunderbird, el procedimiento es muy similar:

sudo apt-add-repository ppa:mozillateam/thunderbird-stable
sudo apt-get update
sudo apt-get install thunderbird

Luego nos falta añadir de la misma forma el soporte para nuestro lenguaje, de manera que no nos quede en inglés. Por ejemplo para dejar a nuestro Firefox en español de Argentina ponemos:

sudo apt-get install mozilla-firefox-locale-es-ar

Y en español de España:

sudo apt-get install mozilla-firefox-locale-es-es

Así podemos estar al día con los dos paquetes más populares de Mozilla sin esperar a actualizar nuestra distro; y de esta misma forma también podemos mantener las últimas versiones de otras aplicaciones populares, tan sólo buscando sus repositorios externos oficiales.

Esta vez parecía que Ubuntu no volvería a hacer de las suyas, ya que había liberado la actualización a Firefox 5.0 en sus repositorios cuando con Natty viene la 4 en el CD; pero luego se quedó ahí. Y ya no quise esperar más.


jul 20 2011

El icono de volumen no aparece en Windows 7

Gabolonte Blasfemus

En la época de la amada y odiada en partes iguales rama 9x de Windows era normal este problema: El icono con el parlante para controlar el volumen no aparecía, y todo lo que había que hacer era entrar al apartado de sonido del Panel de Control y re-tildar (destildar y volver a tildar si era necesario) la opción que indicaba justamente que se muestre dicho parlantito en la bandeja del sistema, al lado de la hora. En Windows 7 aún molesta cada tanto algo tan bobo como que no aparezca el bendito iconito, pero con el agravante de que no existe más dicha opción fácil de encontrar que controla su presencia.

Existen básicamente dos formas de que nuestro parlantito blanco vuelva a figurar en la barra. La primera involucra que el motivo por el que dejó de estar es medio pavo, y consiste en ingresar a la opción Personalización… que reside en la vista de iconos ocultos de la bandeja del sistema.

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Una vez ahí nos vamos a Activar o desactivar iconos del sistema y verificamos que el icono Volumen se encuentre con estado activado; asimismo, si con esto no es suficiente, podemos darle click a Restaurar comportamiento de los iconos predeterminados, lo que debería volver todo a la normalidad.

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La otra solución implica que las cosas están rotas a otro nivel, el de las políticas del sistema, y se evidencia fácilmente cuando en el diálogo anterior no podemos poner en Activado dicho icono porque su control de encuentra en estado Desactivado y no nos permite cambiarlo. En este caso abrimos el Editor de directivas de grupo local, simplemente apretando la tecla Windows, escribiendo gpedit.msc y presionando Enter. Una vez en la aplicación vamos a Configuración de usuario/Plantillas administrativas/Menú Inicio y barra de tareas y ahí buscamos la propiedad Quitar icono del control de volumen, que normalmente se encuentra en estado No configurada.

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Para asegurarnos que el icono de volumen aparezca debemos abrirla y cambiar su estado a Deshabilitada, y el icono debería reaparecer mágicamente. Tonto pero necesario.


jun 22 2011

Boot-Repair, herramienta gráfica para reinstalar GRUB2

Gabolonte Blasfemus

imageEl mundo Linux tiene esas cosas maravillosas y al mismo tiempo otras que te hacen envejecer algunos meses. Al contrario que en Windows, es genial poder clonar un sistema Linux entero de una máquina a otra con un hardware completamente distinto (por ejemplo utilizando Clonezilla) y que de buenas a primeras al arrancar levante todo como si nada, en tanto y en cuanto la versión del kernel que tengamos ahí soporte ese hardware, algo que en el mundo Windolezco colgaría el sistema clonado si los cambios de hard son tan radicales como un chipset o controlador de disco distintos.

Lo malo son cambios tan radicales como los de GRUB, el boot manager por defecto de Ubuntu, Debian, y una buena parte de las distros Linux. Quienes estábamos acostumbrados a editar el archivo menu.lst del GRUB original para resolver cualquier problema, nos encontramos con algo totalmente diferente en GRUB2, el que ya es utilizado en las versiones más recientes de Ubuntu. A vistas generales, GRUB y GRUB2 son dos herramientas muy distintas en su funcionamiento interno. Por ende, lo que en el GRUB primigenio resolvíamos agregando o modificando mínimamente una entrada en un archivo de texto, en GRUB2 se asemeja más a editar código. De todas formas no hace falta llegar a tales extremos para reinstalar o restaurar GRUB2 en un sistema al que le hayamos copiado un Linux, existen tutoriales bastante fáciles de seguir que permiten, desde un live CD como el de Ubuntu, recuperar GRUB y GRUB2 completamente.

El problema viene cuando no estamos tratando de reinstalarlo en un disco con las mismas particiones y sistemas operativos que se tenían originalmente, sino otros. En particular recientemente tenía la necesidad de copiar el Ubuntu que ya tenía actualizado y personalizado a mi gusto a otro equipo para ahorrarme la pérdida de tiempo y la molestia de instalar todo nuevamente desde cero, pero el nuevo equipo tenía tan sólo un Windows 7, mientras que en el anterior había un sistema más y el orden y asignación de las particiones era muy distinto. Dicho así, una vez copiada la partición Ext4 de este Ubuntu 11.04, luego ajustada mediante Gparted para hacerle lugar a una partición de swap, y finalmente ejecutado el proceso de recuperación de GRUB2, me encontré al arrancar el sistema con el menú original de la otra máquina, en donde figuraba un OS que en el equipo actual no poseía, y donde la opción para arrancar Windows 7 no funcionaba.

Estoy seguro que debe existir una opción por línea de comandos mucho más sencilla para permitir que GRUB2 re-escanee las particiones de un disco y cree desde cero las entradas originales de su menú para arrancar cada uno de los SOs que encuentre, exactamente igual que como hace al momento inicial de instalar una distro Linux como Ubuntu, pero antes de llegar a conocerla me topé con la hermosa sencillez de Boot-Repair. Se trata precisamente de una aplicación que podemos correr desde el entorno gráfico de Linux para realizar las reparaciones más comunes en un sistema en todo lo que a GRUB2 concierne. Todo es accesible mediante opciones gráficas bastante fáciles de entender en tanto y en cuanto tengamos una mínima idea de la asignación de discos en Linux.

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Desde Boot-Repair podemos fácilmente volver a detectar todos los sistemas operativos de un disco y reinstalar GRUB2 con las entradas correctas en su menú de arranque.

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Para instalarlo en Ubuntu lo más fácil es recurrir a sus repositorios PPA. En la consola deberemos ingresar:

sudo add-apt-repository ppa:yannubuntu/boot-repair

sudo apt-get update && sudo apt-get install boot-repair-ubuntu

Los paquetes PPA funcionan para las versiones 10.04, 10.10 y 11.04 de Ubuntu y sus derivados. En otros casos será necesario entrar en la molestia de bajar los fuentes y compilarlos. Posiblemente no nos servirá para todos los casos, pero nos sacará las papas del fuego rápidamente en los más recurrentes.