La interfaz de Gnome en Ubuntu 11.10
Uno de los abruptos cambios del último Ubuntu fue que por defecto sólo permite elegir su propio shell de escritorio, Unity, para utilizar gráficamente el sistema. Al llegar a la pantalla de inicio de sesión vemos que sólo podemos elegir entre Unitu y Unity 2D, la versión liviana y con menos efectos para equipos que no soportan aceleración gráfica por hardware. Un gran contraste con la versión anterior, que permitía elegir el escritorio Gnome clásico sin mayores problemas.

Pero aunque en un principio esto nos suene a una tremenda restricción, no hay nada más lejos de la realidad, usar Gnome y olvidarse de Unity es completamente posible en Oneiric Ocelot, y mucho más fácil de lo que parece. Aún mejor, otra diferencia del último Ubuntu respecto del anterior es la inclusión nativa de Gnome 3, que trae una buena serie de mejoras y cambios.
Para instalar el escritorio de Gnome en Ubuntu 11.10 solo hace falta instalar los paquetes gnome-shell y gnome-themes-standard desde los repositorios oficiales de Canonical, lo cual puede hacerse mediante la conocida sentencia de línea de comandos sudo apt-get install paquete, búscandolos en el Centro de Software de Ubuntu, directamente haciendo click en este link que realizará la instalación automáticamente. Una vez hecho esto tendremos a disposición en el menú del engranage de la pantalla de inicio de sesión los escritorios Gnome y Gnome Classic, y Gnome Classic (No effects) disponibles. El primero es la nueva apuesta de modernización de Gnome 3, la cual guarda ciertas similitudes con Unity, como un dock con iconos y un cuadro de búsqueda de aplicaciones y documentos. Los otros dos, con o sin efectos visuales (que requieren soporte de aceleración de hardware para funcionar), se asemejan al clásico escritorio de Gnome 2.x, que para muchos era perfecto así como estaba.
Si ingresamos con la opción Gnome, veremos al nuevo Gnome 3. Sinceramente me gusta, pero ya me acostumbré a la filosofía de Unity, que también me agrada mucho.
Como podemos observar también contamos con un dock lateral para acceso rápido a aplicaciones y un cuadro de búsqueda de aplicaciones, que por defecto también puede ser usado para realizar búsquedas en Google y Wikipedia.
Unity parece estar teniendo algunos halagos pero varias críticas. ¿Lo abandonarías para volver a Gnome?


Vengo dándole uso a Oneiric Ocelot, la última y reciente encarnación de Ubuntu, desde el primer día de su lanzamiento, y aunque algunas cosas se ven muy bien tuve algunas decepciones. Canonical está de a poco moldeando su producto a gusto propio, y los motivos a favor para hacerlo son varios: Diferenciación de otras distros, interfaz más simple y amigable para el usuario novato, y una mejor integración entre software y servicios del sistema con la interfaz. El problema es que desde que se comenzó con este cambio del shell estándar de Gnome por Unity, se percibe una fuerte tendencia a la sobresimplificación, que no es para nada buena. Una cosa es crear diálogos simples y limpios en la interfaz gráfica que no confundan al usuario y eviten mayormente todo lo que sea configuraciones avanzadas, pero cuando se comienzan a eliminar opciones intermedias-básicas dejando solo las más elementales ya no se trata de simplificar, sino que se corre el riesgo de restringir y entorpecer.
Algo que molesta bastante entre quienes usamos distros derivadas de Debian, como Ubuntu en particular, es su costumbre de fijar en sus repositorios las versiones mayores de muchas aplicaciones conocidas a las más recientes disponibles al momento de liberación de cada lanzamiento. Esto es particularmente frustrante con paquetes muy populares como Firefox y Thunderbird de la Fundación Mozilla, donde por ejemplo en Natty Narwal, el Ubuntu más reciente, ya no es posible actualizar vía los repositorios estándar de Canonical a las últimas versiones de estos programas, la 6.0.

El mundo Linux tiene esas cosas maravillosas y al mismo tiempo otras que te hacen envejecer algunos meses. Al contrario que en Windows, es genial poder clonar un sistema Linux entero de una máquina a otra con un hardware completamente distinto (por ejemplo utilizando 
