oct 19 2011

Un asesino serial anda suelto en Facebook

Gabolonte Blasfemus

Take This Lollipop - Google Chrome_2011-10-18_05-40-18Se ha escrito hasta el hartazgo sobre los peligros de compartir demasiada información en Facebook, y aún así, todos lo seguimos haciendo en esta y otras tantas redes sociales. Muchos ni siquiera piensan en las posibles consecuencias, asegurando que no pasa nada. Por supuesto que para la mayoría suele ser así, pero también es un hecho que siempre existe la posibilidad de ser víctimas de algún abuso o delito por facilitar cierta información sobre nosotros, hacer click en un link sospechoso, o simplemente creernos lo que nos dice ese nuevo amigo/a que tanto nos atrae. Por estos días es normal también ver en las noticias  hechos policiales que involucran de una forma u otra a perfiles de Facebook, y que no podrían haberse concretado de no ser por éste.

En esa misma línea es que el sitio Take This Lollipop pretende llamar nuestra atención, aunque luego dependerá de nosotros si lo tomamos como un mero entretenimiento o como una advertencia de a lo que se está expuesto si se comparte información personal en redes sociales. Al ingresar a esta aplicación web veremos una típica paleta o chupetín, como le decimos por estas tierras, con la característica de ser color azul y llevar la reconocida f de la red social más famosa. Un mensaje en inglés nos retará a tomarla, y al hacerle click encima la aplicación web nos pedirá acceso a nuestra cuenta de Facebook. Una vez garantizado el acceso y luego de unos segundos se nos presentará, con excelente calidad cinematográfica, un cortometraje en el que seremos protagonistas, ya que veremos como un repulsivo y aterrorizante psicópata, que encaja visualmente con el clásico estereotipo del asesino serial estadounidense, observa con exaltación nuestro perfil de Facebook en su vieja computadora.

Take This Lollipop - Google Chrome_2011-10-18_05-40-54

Veremos cómo desde su monitor espía nuestro muro, nuestra lista de amigos, y aún más aterrorizante, cómo mira nuestras fotos personales, en las que podemos salir nosotros, nuestros amigos o familiares.

Take This Lollipop - Google Chrome_2011-10-18_05-42-09

Luego veremos a este desquiciado ponerse aún más nervioso y excitado cuando, llegando al punto en el que decide que nos quiere hacer una visita, busca nuestra dirección en Google Maps. Veremos que escribe la misma ubicación que tenemos en nuestro Facebook, y lo veremos subirse a su auto para ir a buscarnos. Afortunadamente Buenos Aires queda un poco lejos para ir en auto desde yanquilandia, y con la facha que tiene este tipo dudo que lo dejen subir a un avión Guiño

Take This Lollipop - Google Chrome_2011-10-18_05-41-58

Take This Lollipop se define a sí mismo como una experiencia interactiva de imagen real para Facebook Connect, y vale la pena experimentarlo sólo por su excelente calidad visual, que nos hará creer que realmente un enfermo mental viene tras nosotros. Por supuesto, puede no ser apto para gente fácilmente impresionable, así que recomiendo suma discreción al utilizarlo.

Take This Lollipop - Google Chrome_2011-10-18_05-41-08

Tal vez lo más importante de esta experiencia es la sensación que nos deja luego de vivirla. Yo en lo personal tengo que admitir que las escenas que pueden generar algo de impresión corrieron por un costado muy morboso de mí, por lo que casi lo disfruté como si mirara un capítulo de Dexter, y no me puse a pensar demasiado en la posibilidad de que la información que vuelco en redes sociales pueda convertirme en blanco de algún ataque; pero esto también se debe a que suelo mantener cierto control sobre con quién comparto información personal, además de no compartir demasiado. Después de ver lo que podría suceder con la información personal que compartís en Facebook, ¿te quedaste más preocupado que de costumbre? ¿Borrarías información de tu perfil? ¿Pondrías más restricciones para que sólo tus cercanos vean lo más personal?


abr 16 2011

Librarse de los proxys de las compañías de telefonía móvil

Gabolonte Blasfemus

P4200006Hace un par de semanas fue noticia algo que para muchos usuarios de telefonía celular en Argentina fue muy preocupante, y más en particular para quienes somos clientes de la compañía Telecom Personal: Al navegar con nuestro móvil se enviaba nuestro número telefónico a todos los sitios web consultados.

El culpable de esto no era ni más ni menos que el servidor proxy de Personal, el cual se encargaba de enviar unos encabezados http extra en cada petición a un sitio web, entre los que se hallaba uno bajo la denominación HTTP_X_MSISDN, que contenía el número del abonado bajo el formato 5411XXXXXXXX, si por ejemplo tenemos una línea del AMBA.

A raíz de semejante escándalo hubo mucho eco dando vueltas, por suerte el suficiente como para que Personal se percatara de que no podía seguir haciendo lo mismo, por lo que si al día de hoy verificamos esto nos encontraremos con que ya fue corregido y este encabezado http directamente no aparece. Podemos hacerlo visitando desde un celular de esta compañía un sitio como whoer.net/extended que brinda información detallada sobre toda la información provista del lado del cliente al navegar la web.

Ahora bien, ¿con esto podemos decir problema solucionado y olvidarnos de todo el asunto? Al menos yo opino que no.

Primero deberíamos indagar un poco sobre lo que es un servidor proxy. El propósito original de un proxy http en sus orígenes era el de servir como una suerte de memoria caché de la web, una forma de que los usuarios conectados al mismo puedan descargar con mayor velocidad sitios web de visita recurrente al estar sus páginas ya almacenadas en memoria. El ejemplo de uso típico se daba allá por finales de los ‘90s en las empresas conectadas a Internet por un pobre y lento acceso dial-up telefónico compartido para toda la red local de la oficina. En estos casos, colocar un proxy era casi obligatorio, porque permitía que sitios de consulta frecuente (por ejemplo webs de noticias, sitios de proveedores, etc) quedaran ya guardadas en la memoria del servidor la primera vez que fueron solicitadas, para luego servir el mismo contenido a otro usuario dentro de la empresa que quisiera consultarlo, pero a una velocidad mucho mayor (la velocidad de la red local que conectaba al proxy con las máquinas de los usuarios, miles de veces superior a la del enlace telefónico), y al mismo tiempo ahorrando el escaso ancho de banda de la conexión dial-up para descargar otros sitios que aún no habían sido almacenados por el proxy. Por supuesto, esto no era perfecto, y uno de las  mayores contras era la visualización de páginas con información desactualizada, algo normal en sitios de actualización frecuente cuyo contenido cambia varias veces al día.

Aún así, la tecnología llegó para quedarse, y se expandió a todos los rincones: Hoy en día todo ISP (proveedor de conexión a Internet) destinado al mercado masivo utiliza, sin que la mayoría de los abonados se enteren, proxys transparentes, los cuales no necesitan ser configurados en cada máquina cliente, ya que todo tráfico http es automáticamente interceptado y ruteado a dicho proxy. Esto para los ISPs no es sólo una forma de ahorrarse tráfico al exterior, sino también una forma más eficiente de control, al quedar registrado en sus servidores de una forma mucho más fácil toda actividad web de sus clientes. De hecho se da regularmente el caso de encontrarse con proxys transparentes en los algunos ISPs que funcionan tan mal que hacen que la navegación sea más lenta que sin ellos, o que incluso no carguen sitios específicos, contradiciendo totalmente el propósito para el cual fueron concebidos en un primer lugar.

Dicho esto, para escapar del proxy transparente de nuestro ISP hogareño tenemos dos opciones: Cambiar por los servicios de un ISP corporativo más costoso que no los utilice o, mediante un túnel SSH o VPN, salir desde nuestra conexión a través de un enlace de este tipo si tenemos la suerte de tener acceso al mismo en nuestro trabajo o por parte de algún amigo.

Afortunadamente, con el servicio de Internet móvil aún no se llegó a la tiranía descarada de utilizar  un proxy transparente, principalmente porque no hace falta: En la configuración del APN se registra el proxy de la compañía y a partir de ahí, el navegador incluido en el móvil o incluso algunos otros que instalemos automáticamente lo utilizarán para su tráfico web. Esta es la manera en la que casi todo usuario de Personal venía regalando su número de teléfono a todo sitio web que visitase con el móvil, pero como se puede ver, aún dejando este problema específico de lado utilizar el proxy de nuestras compañías de telecomunicaciones tercermundistas sigue revistiendo grandes desventajas.

Una forma de evitarlo es utilizar un navegador como Opera Mini que usa sus propios servidores, pero si queremos librarnos por completo lo bueno es que deshacerse de un proxy de Internet móvil es (por ahora) mucho más fácil que con un ISP tradicional: Sólo debemos editar en nuestro teléfono la configuración del APN WAP o de Internet (no tocar el APN MMS), borrando o deshabilitando los parámetros de la dirección y puerto del proxy. La única desventaja al hacer esto es que no tendremos acceso al portal móvil de nuestro operador, pero dado que en casi todos los casos se trata nada más que de un rejunte de servicios mediocres para sacarnos aún más plata, dudo que alguien lo extrañe.


mar 12 2011

Dudas Existenciales (82): La inutilidad de las videollamadas móviles

Gabolonte Blasfemus

imageAño 2011. Las videollamadas entre celulares son posibles desde hace ya algunos años, siendo anunciadas en su arribo con bombo y platillos casi al mismo tiempo que el boom de la telefonía 3G azotaba a las operadoras. Y aún así, no vemos a nadie utilizándolas en situaciones de la vida real, ¿por qué?

Recuerdo que la única vez que vi en persona a alguien utilizándolas fue en el lugar menos esperado: Un taxista que me llevaba y se comunicaba con la central de su flota por este medio. El teléfono que utilizaba era un Nokia si mal no recuerdo, el típico candybar con pantalla diminuta, montado en un soporte sobre el panel del automóvil y con el audio en manos libres; podía ver y escuchar a quien le hablaba del otro lado, pero con una calidad de imagen pésima.

De todas maneras si pensamos en las contras de utilizar videollamadas casi todos seguramente coincidimos en lo mismo: Con el audio nos alcanza y nos sobra para comunicarnos con otra persona remotamente. El video es, por decirlo de alguna forma, demasiado invasivo; propenso a mostrar mucho más de lo que deseamos o podemos controlar. Aunque hay que diferenciar la videollamada que podemos realizar sentados frente a nuestra computadora de la que nos puede ofrecer un dispositivo móvil: En la primera, realizada normalmente a través de algún software como Windows Live Messenger o Skype entre tantos, dadas las circunstancias tecnológicas (no llevamos la computadora todo el día encendida en nuestro bolsillo esperando llamadas, no siempre tenemos Internet para estar online) cuando entablamos una llamada generalmente se acuerda entre ambas partes previamente por chat, por lo que podemos controlar y decidir cuándo y cómo queremos ser vistos; en cambio en el segundo caso perdemos ese control, de idéntica manera a que no podemos controlar el momento en que recibimos una llamada de teléfono convencional, y donde el único escape es no atender la llamada, lo cual por supuesto nos puede traer varios inconvenientes con nuestros interlocutores.

¿Y por qué eso debería ser un problema? Primero porque a nadie le gusta la sensación de ser controlado: Que los demás puedan tener una buena idea de en dónde nos encontramos y en qué situación con tan solo llamarnos por videófono es algo que de solo imaginarlo crispa los nervios. Y más si estamos justamente mintiendo sobre nuestra ubicación y quehaceres actuales, algo que explícitamente o por omisión realiza todo ser humano que utilice un teléfono sobre este planeta. El ejemplo más inocente y naif de esto es posiblemente el más común: Casi nadie está presentable las 24 horas, y las posibilidades son a favor de que no tengamos ganas de que familiares, amigos, ex parejas y hasta desconocidos nos vean la verdadera facha que tenemos un Domingo a las 12 del mediodía; preferimos dejarlos con la vaga imagen mental que se harán de nuestro aspecto mientras únicamente pueden escuchar nuestra voz. Por supuesto, se puede elegir si se desea o no agregar el canal de video a una llamada, y podríamos atender solo por audio en los casos en que nos moleste ser vistos; pero el problema radica en que, existiendo la posibilidad, lo más probable es que nuestro interlocutor nos indague sobre el por qué de no permitirle que nos vea y automáticamente nos exija que nos mostremos, especialmente si hablamos de jefes, parejas y padres.

Continue reading


dic 9 2010

Unas cuantas lecturas alternativas sobre el caso WikiLeaks

Gabolonte Blasfemus

imageEn general soy de rehuir de los temas cliché y aquellos que están de moda y en boca de todos, así me reviertan cierto interés, salvo en ciertas excepciones, siendo esta ahora una de ellas. El conflicto con WikiLeaks y su fundador Julian Assange reverberó en todos los rincones del planeta, llegando a cobrar notoriedad hasta en los noticieros de TV, casualmente los que más infundios echan sobre Internet y los nuevos medios, y al mismo tiempo de los que más se sirven de estos.

En conclusión a lo anterior, no tengo pensado hacer ningún tipo de racconto o resumen sobre lo que es de público conocimiento y que para quien desconozca de qué se habla sólo hace falta una búsqueda en la web y ganas de leer, sino que tengo ganas de acercarles justamente unas cuantas lecturas relacionadas a este caso pero que están alejadas del típico de regurgitamiento de las noticias oficiales y las primeras lecturas que vemos en todos lados. Gracias a la conveniente mención en Kriptópolis de uno de estos artículos, pude descubrir otros aún más interesantes, y que, aunque nunca debemos creerle 100% a nadie todo lo que nos diga, nos brindan un buen marco para analizar un poco más entre líneas las vetas posibles de esta contienda.

En primer lugar, y para quien no tenga ganas de leer todo, recomiendo ojear Del estado de alarma a WikiLeaks y por qué Assange no nos hace más libres, un excelente artículo publicado por David de Ugarte en el sitio español de la Sociedad Cooperativa de las Indias Electrónicas, donde además de hablar de lo que otros no hablan en torno a WikiLeaks se exponen unos cuantos puntos de vista sumamente interesantes sobre el camino que está tomando Internet de la mano de las redes sociales. En una línea similar también está este otro que menciona al anterior, titulado WikiLeaks y la escenificación mediática del poder y escrito por Jose Alcántara.

Por último, y a pesar de que no comparto la tendenciosidad política del sitio ni de su autor, rescato también el artículo El revés de la trama del portal de noticias argentino Miradas al Sur, que plantea unas cuantas vetas posibles, siendo una en particular preocupantemente lógica, que fue escrito por Walter Goobar, sobre quien a propósito también se generó un interesante análisis en este comentario del mencionado post de Kriptópolis.

El resto, depende de cada uno. Siempre es importante investigar la veracidad de cada argumento para sacar nuestras propias conclusiones, y nunca quedarnos con lo que nos digan otros en lo posible.


nov 14 2010

Dudas Existenciales (75)

Gabolonte Blasfemus

Un día mientras me duchaba, que suele ser uno de los momentos en los que se me ocurren las ideas más interesantes y más estúpidas (el otro momento, naturalmente, es al trono), vino a mi mente la siguiente analogía, muy iluminadora:

imageTengo en mi casa un archivero, al que le saco todo el provecho que puedo: Lo uso para guardar carpetitas con documentos de mi trabajo en un cajón, en otro guardo las fotos familiares, mientras que en otro más guardo cosas que no puedo categorizar pero que creo que algún día voy a necesitar. Incluso, sin que nadie lo sepa, tengo un pequeño gran secreto: Como seguramente casi todo otro poseedor de archiveros, guardo en una carpeta perdida entre otras muy aburridas, unas fotos de chicas subidas de tono que alguna vez me regalaron algunas conocidas con las que flirteé por ahí, e incluso revistas con fotos de modelos en condiciones de desnudez similar; la tengo muy bien escondida porque no puedo permitir que mi esposa, hijos, madre, o lo que fuese las encuentre y me traiga algún problema.

Todo iba bien con mi archivero, hasta que de repente un día algo sucedió. Noté que algunos cajones se trababan, lo cual me hacía molesto y tedioso ahora buscar y encontrar la información que necesitase. También observé que hacía un ruido irritante al mover los cajones, e incluso algunos no se habrían ya del todo, lo cual me dificultaba llegar a las carpetas y documentos que quedaron al fondo del mismo.

Continue reading