Oct 2 2013

Geekotic 7

Gabolonte Blasfemus

"Ahí va una morena, allá una pelirroja..."Sabía que este día iba a llegar, y como muchos otros días incómodos, terminan apareciendo en la mente con esa contundencia producto de una memoria frágil que se plasma en la frase ¡¿Ya es hoy?!.

Visto desde el estricto punto de vista de la cantidad de contenido y visitas, puede ser difícil decidir si esto es un cumpleaños o un velorio para este weblog que, como tantos otros, tuvo muchos mejores días. Razones sobran para excusarme ante su flaco 2013: Llevar adelante una familia, la pérdida de un ser querido, y un trabajo son en estos tiempos ocupaciones generalmente suficientes para que no quede mucho tiempo y, a veces, tampoco ganas. Podríamos sumar a la ecuación una leve misantropía y cierta guinda del postre que no voy a decir; los que me conocen la saben.

Dentro de los escasos momentos manejables para escribir, este año fue frecuente para mí el síndrome del nunca acabar. Seguro están pensando una guarangada ahora mismo. Vamos a renombrarlo como síndrome del borrador eterno. Creo que así se entiende mejor. Y no, esos borradores permanecerán como secreto de estado.

ola K ase, somo la NSA¿2013? Sí, una tonelada de cosas sobre las que se podrían hablar. ¿Las más pesadas? Google X con globos internetalámbricos y planes para no morir nunca, y la NSA que no importa si usás Windows, Linux, BSD, o una agendita Casio igual sabe todo de vos. Pero no tenía tiempo de ser un opinólogo más.

Tanto vi la imposibilidad de continuar blasfemando en este oscuro espacio que me plantié los siguientes escenarios como una suerte de final digno:

  • "Te" gustaAsumir mi condición de cuarentón en un futuro inmediato y olvidar todo conocimiento geek más allá de la media, cerrar todo y que como todo viejo del montón mi máximo logro tecnológico sea entrar al feisbu a ver boludeces. Pero iba a tener problemas llenando de barras de navegador y malware todo equipo en un día de uso. Hay costumbres que no se pierden.
  • El eterno interroganteConvertirlo en un sitio de fotos de ex novias; pero todas saben donde vivo (y también tienen fotos mías).
  • Hackearme a mi mismo y denunciar todas las cosas malas que estoy haciendo, pero tengo problemas para desarrollar una doble personalidad convincente y, además, iba a resultar demasiado aburrida la lista.
  • Ponerme a fabricar mi propia droga y crear un imperio del narcotráfico, pero nunca tuve el suficiente interés como para terminar de ver ni el primer capítulo de Breaking Bad.
  • Convertirlo en un blog KK, pero, como pasa con lo anterior, me dijeron que son muchos y hay muy poca (palmaditas en la espalda).
  • La palabra de un expertoAlgo similar a la idea anterior, pero que involucraría replicar la mejor idea para un blog que vi en toda mi vida, allá por los inicios de la plataforma: ¡Un weblog de caca!, donde su autor realmente dejaba en cada post lo que tenía dentro, retratado fotográficamente. De hecho esta parecía la más viable, hasta tendría chances de competir por el Guinness en tamaño, pero me lo arruina que no tengo un hinodoro fotogénico.

Es lo que hayEl tema es que me frustré, y decidí que, si son karinos mazocas y les gusta, me van a tener que aguantar un año más, y posiblemente muchos otros (al menos hasta que se me ocurra una idea mejor para un final feliz, y no, de esos finales felices ya tengo, no amerita para el caso). Ya saben, no esperen un sitio de noticias, ni de consejos, ni de opinología tecnológica-general, de hecho no esperen nada, a menos que solo quieran esperar-me.

Es entendible después de todo. Geekotic cumplió 7 temporadas, y todos sabemos que cuando un show llega tan lejos, tarde o temprano salta el tiburón. El año que viene los espero con esquís y antiparras.


Oct 24 2010

Dudas Existenciales (74)

Gabolonte Blasfemus

imageLa tarde está tranquila, el café está agradable, y llegan esos momentos reflexivos que, de la misma forma que una fuerte diarrea o una inminente violación (ambos fenómenos de similar brutalidad pero de direcciones opuestas), nos invaden y sacuden todos nuestros rincones. En esta ocasión, y ahora que asoma el calor por nuestro querido coño cono sur, con él también comienzan a aparecer nuestros amigos, los mosquitos, los cuales confirman una regla que al parecer se da en todos los órdenes de la vida: Mientras un macho se conforma succionando clorofila de una rama, una hembra siempre tiene que chuparle la sangre a alguien más, salvo honrosas excepciones que se dan entre valientes exponentes femeninos de la raza humana, claro.

El punto es que con estas mini-vampiresas vienen una de las diversiones del verano: Las ronchas, esas que los fabricantes de tabletas y demás dispositivos anti-mosquitos se empeñan que nunca dejemos de tener al hacer cada vez más caros e ineficaces sus productos, mientras desde los departamentos de marketing nos mantienen con la creciente ilusión de que cada verano lanzan una versión mejorada que los mata-mejor-matados. Y las ronchas, al menos a mí, me generan una cierta compulsión, fuera del mero mecanismo inconsciente de rascarlas, que en mi infinita generosidad deseo compartir con ustedes para de paso averiguar si hay otros enfermos como yo, y usándolos de grupo de terapia personal; y “cyber-“, porque todo lo que sea por Internet es cyber, aunque todavía no tengamos hardware incrustado en los intestinos (que posiblemente desempeñaría funciones similares a las de algunas personas, analizando todas las cagadas que nos mandamos) como los personajes de Ghost in the Shell.

Ya alguna vez oí hablar al genial Negro Dolina (al menos genial antes de que se vendiera a facciones políticas) sobre esas pequeñas manías que tenemos algunos con las que me sentí identificado en más de un caso, como hacer rayas con el tenedor en el puré o el placer cuasi-pecaminoso de despegarse plasticola seca de los dedos. Pero en este caso se trata de uno que, aunque no sepa de nadie más que lo haga, estoy seguro de que no puedo estar solo en semejante placer pseudo-masoquista: Marcarse las ronchas de los mosquitos.

imagePartamos de que la roncha, con ese nombre de sonoridad disruptiva que en sí posee, es toda una revolución aconteciendo en uno de los vecindarios de nuestra extensa capa dérmica: Uno de los dichosos insectos anteriormente mencionados insertó su sorbete incorporado para tomarse un licuado con nuestra sangre, y para tal cometido, primero ingresó a nuestro sistema su saliva, la cual es la responsable de varias cosas: En primer lugar de evitar la coagulación de la sangre que va a succionar; luego de que se forme la roncha propiamente dicha, o sea que esa zona de la piel se hinche y se ponga colorada; y por último, si el mosquito es portador de alguna enfermedad, que nos la contagie. Y la invasión que representa esta sustancia para nuestro sistema inmunológico es tan grande que es normal que observemos en la picadura un centro de color blancuzco-amarillento, que es ni más ni menos que una concentración de glóbulos blancos enviados para hacer frente a la amenaza. Y esa zona justamente es la que, sumado a las ganas desesperantes de rascarse, invita a realizar toda clase de grabados en esa reducida zona de nuestra piel, ya que una de sus propiedades es que la marca que hagamos permanecerá inalterable por un buen rato, al mismo tiempo que se distinguirá por tomar una tonalidad roja en donde estén los surcos.

Al principio y dado el pequeño tamaño, es normal comenzar con algo simple, haciendo una simple cruz al marcarse con las uñas dos veces, lo cual deja como resultado lo que bauticé como “el tornillo Phillips humano”. Pero nuestra querida roncha posee otra propiedad, la cual es que al rascarla y marcarla agranda aún  más su zona blanca “marcable”, dándonos un lienzo aún mayor para realizar nuestras obras. Y ahí es cuando la verdadera diversión comienza.

El mejor efecto y sensación que podemos conseguir ni bien comenzamos es, mediante el culo hueco de un bolígrafo o similar, conseguir una protuberancia circular sobresaliente, o como le podríamos llamar también, una “roncha dentro de la roncha”. Pero luego el límite, como en muchos casos, está sólo puesto por nuestra imaginación. Rejillas, sellos de marcas o juguetes, cualquier cosa puede volverse un excelente grabado temporal en nuestra carne, para inmediatamente experimentar el masoquista placer de palparse el relieve artificial conseguido en el área afectada.

imageEl otro lado del placer pasa por el costado visual, donde con una linterna y los ángulos de iluminación adecuados podemos lograr verdaderas imágenes espeluznantes dignas de funcionar como fondo de una película de cine Z.

Desde ya, todo lo bueno dura poco, y en algún momento la expansión ronchística llega a un límite en el que pierde su “fuerza”, y además de dolernos un poco más, ya comienzan a declinar las propiedades memorizadoras de esa área de piel.

Desearía ilustrar este apartado con algunas imágenes al respecto, aunque debo reconocer que (aún) no le he dedicado una buena sesión fotográfica al tema, y tampoco pretendo espantar visitantes impresionables que probablemente se quejarían con la misma furia que si hubieran visto un goatse.

Y ahora llegamos al momento de los bifes (con puré rayadito con tenedor): ¿Comparten la perversión de este humilde servidor? ¿Otra que merezca contarse? ¿Lo van a intentar después de leer esto? ¿Qué se marcarían? Yo probé una vez con el símbolo de los Autobots y el de los Decepticons, quedó genial…


Oct 5 2010

4 pirulines de Geekotic

Gabolonte Blasfemus

imageNo señores. No me he olvidado ni se me pasó por alto, casi deliberadamente, como en todos los demás años. Este pasado 2 de octubre se cumplían 4 años desde aquel tímido post que invitaba a quien quisiera a continuar disfrutando (o sufriendo) de mis andanzas, pero en esta nueva casa bautizada Geekotic, la que por ahora parece ser la definitiva para mis descuelgues y locuras, aunque nunca se sabe lo que puede suceder a futuro, no?

Repasando un poco el contenido generado en este tiempo, me pasa algo que ya había experimentado en otras circunstancias y ocasiones durante mi vida: Ver algo escrito por mí y vislumbrar a ese otro yo que alguna vez fue, y del cual ya no tengo una concepción cabal o consciente de que siga siendo parte de mi persona actual. Sorprenderme con su chispa, sus ocurrencias, y sentir con algo de desesperanza que ese ya no soy yo, lo cual indicaría que me tengo muy poca confianza (no es un gran secreto) o vengo en un eterno declive. 😀

Pero, no deja de ser gratificante, sentir que se deja una marca, que alguna vez se pudo ayudar o acompañar a alguien, con tan sólo disponerse a compartir unas palabras nacidas desde el fondo de uno mismo. Y en ese sentido, es que valoro mucho más en un blogger (perdón por la mala palabra) esas entradas donde tienen algo para decir, y no donde simplemente regurgitan una noticia de actualidad, y es lo que también valoro en las mías. Y más allá de que retransmitir información de actualidad no deja de ser otra tarea loable si se hace bien, con constancia, y encima le sumamos el plus de la traducción que la acerca a quienes no pueden o no están dispuestos a leerlas en su idioma original, en el caso de un weblog y no un sitio de noticias prefiero leer a su/s autor/es, lo que tienen para decir, y no a la noticia en sí.

En este tiempo, que ya se me hace increíble que sea tanto, atravesé todo tipo de etapas, tanto en lo profesional como en lo personal, que se una forma u otra fueron plasmadas en muchas de las entradas que ahora forman parte de esta bitácora. Tengo bastante claro el hoy de la misma, o al menos… por hoy :D. Aunque existan casos en los que me gustará hablar de determinada noticia del momento, de la semana pasada, o del mes anterior porque sienta que tengo algo que decir, lo que primordialmente Geekotic seguirá acumulando son cosas que me ocurren. Si me ocurre haber probado un programa para mi teléfono que a mí me resulta realmente útil, lo diré tal como lo veo y en el momento que pueda o considere oportuno, así la aplicación haya sido novedad el pasado invierno. También me puede ocurrir tener un típico delirio mío, opinar mal o bien sobre algo, o contar algo interesante que descubrí dentro de la esfera de la tecnología, pero el punto será que concluí que no quiero escribir posts tipo fábrica de chorizos. Cuando me pongo a escribir algo, tal vez no sea una obra maestra ni mucho menos, pero paso horas hasta que queda más o menos como me gusta, o hasta poder verificar sin margen de error que todo lo que digo que pasa con el software X se aplica en todas las condiciones posibles. Y cuando los momentos de reflexión e inspiración sean suficientes para que ese post se vea terminado y vea la luz, ahí estará, caso contrario quedará esperando hasta que exista suficiente tiempo/ganas/energón para que quede algo que me satisfaga.

Eso dará lugar a que puedan pasar en ocasiones algunas semanas sin aparecer noticias de que Geekotic está vivo, o de repente existir la inmensa (?) cantidad de 3 o 4 posts en una semana. Pero aunque la mayoría de lo que espete serán delirios algo largos de leer, también meteré en cuanto pueda algún que otro tip que me guste, haya usado, y me parezca útil, aunque siempre dentro del marco de que va a surgir de mis ganas, no de la obligación de un “trabajo”.

imageY francamente, esa libertad es la mejor sensación que se puede tener. No quisiera estar nunca en la piel del que se siente realmente presionado a escupir palabras todos los días vía web para mantener un nivel de visitas/pagerank/lectores; se vuelve un trabajo y por más que te guste lo que hacés a la larga lo vas a terminar también odiando, al menos esa parte.

Volviendo al concepto de cuando sea el momento será, en cuanto algunos de esos momentos ocurran le cambiaré un poco el aspecto a esta cálida cueva, cuyo aspecto siento que ya cumplió su ciclo y me entusiasma pensar en como podrá quedar luego del nuevo cambio. Por lo pronto, que haga lo que quiera no quiere decir que no esté abierto a sugerencias, mientras no vengan con la prepotencia de quien pretende que por pasar y regalar unos minutos de su valiosa atención a este blog de mala muerte se la tienen que chupar.

Finalizados estos desvaríos, me alegra mucho haber estado acá durante estos 4 añitos expresando muchos de mis conflictos tecnoexistenciales junto a ustedes, y poder seguir haciéndolo. Ahora el Gabolonte emotivo les dice hasta los 5, mientras es guardado cuidadosamente en su caja. Lengua fuera


Jun 5 2010

Muchacho que andás perdido, y te encontraste (espero)

Gabolonte Blasfemus

9prpr6 ¿Cuánto tiempo sin andar por acá, no? De alguna forma creo que me pasó el efecto faltazo al cole, cuanto más faltaba más vergüenza me daba volver, y eso que no es ni más ni menos que mi weblog.

Para serles sincero, había en la gatera una versión primigenia de este post, mucho más larga por cierto, en la que me detenía a lloriquear un largo y tendido sobre todos los porqués que en parte me hicieron dejar de lado Geekotic, e incluso un excelente proyecto como la Guía de Windows, por largo tiempo. Pero para no dejarlos tanto con la espina hagamos un resumen: Problemas familiares/personales, Twitter como microcanalizador de opiniones diarias que de otra forma irían por el blog, y la bobósfera con demasiada gente idiota, superficial y mandaparte que te hace desear ni pertenecer a ella. Pero no me tengo que deprimir por esas cosas, al menos por lo último; quiero sentirme contento de pensar que muchos/as que en su vida real eran pobres empleados administrativos, de callcenters o directamente nada encontraron su lugar para sentirse importantes y hacer plata. La lástima es que entre ellos y sus chupaseguidores se farandulicen hasta el punto de verlos hasta en la sopa y que luego salgan en los medios opinando como los representantes de la Internés; triste triste. Pero como dije, me siento bien si lo pienso por el lado de que a alguien le empezó a ir bien.

Tengo mucho material en la cabeza que quería plasmar y debido a mi constipación blogueril no publicaba. Cosas que encontré, que descubrí, cosas viejas, algunas más o menos nuevas… la verdad no me importa, prometo no preocuparme más ni autocensurarme porque algo me parezca que no va a interesar o que porque lo encontré en un recóndito post de hace 3 años ya no vale la pena hablar de eso. Simplemente voy a escribir de lo que me gusta en el momento que me interese sin pensar más, y punto. Y sí, como no soy de la pomada nardo-geek-chetonga, no voy a hablar de las aplicaciones que pruebo en mi iPhone o en mi Android (al menos en este último, todavía no, después veremos), así que seguiré hablando de las grosas apps para WinMo con las que le saco el jugo a mi HTC Viva, para que otros WinMobileros de corazón que anden por ahí puedan sacarle algo de provecho.

Con esto de alguna forma anuncio oficialmente que retomo luego de una muy larga y dilatada pausa, aunque Geekotic nunca cerró, siempre estuvo acá. No prometo de todas formas ninguna frecuencia en particular; voy a escribir lo que me salga cuando me salga. Bueno, algo que siempre hice, pero ahora más.


Dic 31 2009

Balance Geekótico 2009

Gabolonte Blasfemus

Si hasta las grandes series tienen su famoso capítulo relleno donde los personajes “recuerdan” un montón de escenas de capítulos anteriores, los programas de TV muestran por estas épocas “lo mejor del año” y los músicos curran a lo loco cada vez que sacan un “greatest hits”, por qué Geekotic no iba a tener su propio post relleno con un compilado de los más significativos del 2009? Quizá hasta se haga una mala costumbre…

Este año que ya se termina me trajo, como a todos, tanto cosas buenas como malas, que generaron altibajos que de alguna forma se fueron plasmando en los ánimos y la frecuencia con la que actualicé este sitio, al mismo tiempo tan personal y otras no tanto. Desde momentos en los que no tuve tiempo y/o ganas de escribir sobre nada hasta otros en los que me divertí mucho haciéndolo, se fueron sucediendo distintos momentos interesantes que valen la pena rescatar de este imperdonable weblog ahora que despedimos un año más. Con ustedes los mejores/peores momentos/posts del 2009 (seleccionados por mé mesmo, qué esperaban? Aunque si quieren pongo para que voten…).

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