Dudas Existenciales (92): ¿Vale la pena comprar en una tienda de aplicaciones?
Siendo de este lado del ombligo tercermundista, hay ciertas cosas que uno se las piensa bien y varias veces. Una de ellas, al menos para mí, es comprar en una tienda de aplicaciones. Claro, primero hay que poder; no todo el mundo en este bendito país está en condiciones financieras y crediticias de realizar una transacción electrónica con una multinacional de la tecnología. Pero una vez resuelto si podemos llega la gran pregunta: ¿Debemos?
¿Tiene sentido invertir en la compra de una aplicación a través de una tienda, sabiendo que debido a su sistema de seguridad no es realmente nuestra?
Cuando yo compraba hace 10 años una aplicación para Windows que venía en un CD, se podía decir que esa copia de software era realmente mía: Mi única traba para instalarla cuando y donde yo quisiera era el número de serie que me otorgaban al comprarla y la posible activación online con el mismo. Tal vez no podría instalarlo en 5 equipos simultáneamente, pero sabía que al menos, si no había ningún problema de compatibilidad de por medio, podía volver a instalarlo 10 años más tarde.
Con las tiendas de aplicaciones esa ilusión de eternidad de esfuma. Sí, en Android por ejemplo, si compro una aplicación puedo instalarla sin pagar nada más en todo dispositivo que asocie con mi cuenta de Google, pero… ¿tengo algún tipo de garantía que dentro de 5 años podré volver a hacerlo? Algo especialmente preocupante con aquellos juegos que una vez instalados, y al ejecutarlos por primera vez, descargan por su cuenta los varios cientos de megabytes que necesitan para funcionar. Esos archivos, ¿seguirán disponibles para descarga cuando el juego sea obsoleto?
En Windows Mobile no existió el concepto de la tienda hasta recién en el final de sus días, cuando Microsoft intentaba con parches injertarle lo que podía de la receta exitosa del recién llegado iPhone. Entonces, un usuario de Windows Mobile promedio se procuraba su software descargando el archivo de instalación .cab, o el ejecutable para instalar a través de Windows y ActiveSync, y si era lo suficientemente precavido y prolijo se los iba guardando para futuros usos. Yo fui uno de ellos y si hoy necesitara, por la razón que fuere, reutilizar mi viejo teléfono con WinMo desde cero, podría instalarle cada una de las aplicaciones que en su momento tuvo. Seguro, estarían completamente desactualizadas (como la misma plataforma) pero, a menos que se trate de clientes de servicios online, serían tan funcionales como el primer día. El software sigue siendo mío con el paso del tiempo.
En una tienda de aplicaciones, en cambio, y por razones de seguridad obvias para combatir la piratería, no existe forma posible, al menos legal y que no requiera algún tipo de hacking, de quedarnos con el instalador de la aplicación para un posterior reuso. Toda futura reinstalación tiene que volver a realizarse a través de la tienda, y únicamente mientras se cuente con su beneplácito y aprobación.
De todas formas, la realidad es, más allá de la pregunta del título, que no contamos con una opción: Salvo en los casos donde se trata de software gratuito y el desarrollador pone a su disposición el instalador para su descarga directa (paralelamente a si pone o no la aplicación disponible desde la tienda) en el resto de los casos no nos queda otra que jugarnos y pagar; o recurrir al soft crackeado y todos sus problemas de ética, legalidad, disponibilidad, estabilidad y seguridad. Y eso, claro, si hablamos de una plataforma como Android donde Google y sus OEMs son tan buenos que al menos nos permiten instalar aplicaciones por fuera de la tienda; no como le sucede a todo usuario de un dispositivo iOS que, a menos que se arriesgue al jailbreaking, está encadenado a instalar únicamente software desde el Apple Store.
Yo antes era completamente reacio a desembolsar algo en una tienda de aplicaciones, pero con el tiempo y al ver el potencial y futuro de Android me terminé animando, pero solo con aquellas que no significaran un gasto muy grande o que estuviesen en oferta con alguna rebaja importante. Aún así me lo sigo pensando muy bien cada vez que aparece algo interesante.
Y vos, ¿cómo te llevás con tu tienda de aplicaciones?
Como un comatoso del que ya no se espera ni remotamente mejora alguna, Microsoft finalmente da un tirón del cable al endeble soporte de vida que al menos de su parte venía dando al obsoleto Windows Mobile con su servicio de backups en línea My Phone y su tienda de aplicaciones Windows Marketplace for Mobile. Sí, ese Windows Mobile que Microsoft prometía no matar y en cambio destinar a otros mercados; no es que no haya dejado de sorprenderme desde hace mucho esta clase de mentipromesas piadosas, pero vale la pena recordarlo por si el futuro de Windows Phone 7 sigue siendo tan sombrío como el de ahora.
Esta desagradable noticia se suma a las
Windows Mobile tiene unos diálogos de configuración de conexiones de datos que podemos calificar cuando menos de engorrosos, pero una vez saltado este obstáculo contamos con un funcionamiento impecable en ese sentido. Si dejamos configurada por defecto la conexión de datos, esta se inicia automáticamente cada vez que una aplicación lo requiere, y hasta es posible configurar el tiempo de espera de desconexión por inactividad así como también deshabilitar fácilmente su marcado automático gracias a poderosas herramientas como
En Windows Mobile, del que siempre dije y con razón que es un Windows de escritorio versión en chiquitito, todos los documentos y demás archivos que el usuario pudiese generar o utilizar iban a una unívoca ubicación por defecto: La carpeta My documents, residente en la memoria interna del teléfono, cuyo contenido puede ser sincronizado automáticamente vía ActiveSync con una PC con Windows. Este directorio oficia en Windows Mobile bajo la misma filosofía de su homónimo en Windows, o de la home de un usuario en un sistema Unix: Un repositorio único donde el usuario guardará toda su información. Esto, sorprendentemente para un sistema operativo que está basado en Linux, no funciona de la misma manera en el sistema operativo móvil del robotito verde.
La semana anterior fue todo expectación por la novedad de 

Tanto en mi HTC Touch Viva como en mi anterior teléfono con Windows Mobile, un Qtek S200 (o HTC Prophet), casi siempre escuché mi música a través de unos cómodos auriculares estéreo Bluetooth
Lo que sí me gusta, en contraste con las ROMs oficiales de Windows Mobile para el Touch Viva, donde HTC mapeaba el stack Bluetooth para que en todo momento sólo fuese posible controlar mediante el perfil AVRCP a su reproductor de audio propietario, es la posibilidad de elegir desde la configuración de cada reproductor que instalemos si queremos o no que sea el que será controlado vía AVRCP. Al menos así sucede con la versión androide de
Me acuerdo cuando, no hace realmente tanto, usaba feature phones, y si en estos existía una verdadera killer feature para alguien como yo, era la implementación de un portapapeles. Algo tan simple y básico como poder copiar y pegar, al menos texto, de un lugar a otro que necesitemos, y sin embargo una función tan olvidada y dejada de lado por los desarrolladores de plataformas móviles. Algo que recuerdo bien que en Palm OS resultaba una tortura debido a la estúpida e incomprensible limitación de 4 KB para su capacidad. Una función que a Apple le pareció tan poco importante que recién la implementó en su tercer iPhone, y que Microsoft tampoco agregó aún en su flamante Windows Phone 7. Y sin embargo una función vital para cualquiera que se le puede llamar con rigor usuario de computadoras.
Según vi, lo que le faltaba al portapapeles de Android para estar a la altura del de WinMo en funcionalidad y a la de iOS 4 en usabilidad fue agregado en la nueva implementación mejorada de