Oct 31 2012

Montar la tarjeta SD externa del Samsung Galaxy S3 como USB Mass Storage

Gabolonte Blasfemus

Normalmente, un teléfono Android tiene dos tipos de memorias: La interna del teléfono y la disponible a través de la tarjeta microSD que le hayamos insertado en su correspondiente slot. Esta arquitectura es bastante recurrente en otras plataformas de smartphones e incluso en featurephones (un término que ya se escucha poco pero se usa para referenciar a celulares no-smartphones con funciones extra como reproductor de música, cámara… etc), y solo basta recordar como Windows Mobile también disponía de un almacenamiento principal interno donde también residía el sistema operativo y una ruta de directorio bajo la cual se podía acceder además al almacenamiento de la tarjeta SD. La particularidad en Android es que la disposición habitual para esta última es siempre a través de la inamovible ruta /sdcard y que, al menos en la mayoría de los dispositivos, es prácticamente imprescindible contar con una, ya que muchas aplicaciones esperan poder almacenar directamente ahí sus archivos de trabajo y datos del usuario.

Por ejemplo, en mi Motorola Milestone 2 contaba con 8 GB de memoria interna, de la cual no podía utilizar toda ya que en la misma reside también el sistema operativo, pero sí me servía para instalar aplicaciones. De hecho se me daba una situación inusual para un usuario de Android: La mayoría llega a tener problemas de espacio con la memoria interna del dispositivo (algunos traen muy poca y no todas las aplicaciones soportan APP2SD, aunque existe un truco para eso) mientras que tienen espacio de sobra en la SD; yo en cambio trataba de mover siempre todas mis aplicaciones a la memoria principal, ya que los 8 GB de mi microSD estaban mayormente ocupados por mi colección de música y en cambio jamás logré llenar los 8 GB del teléfono.

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Oct 23 2012

EL truco para ganar espacio en la memoria de un Android sin root

Gabolonte Blasfemus

Uno siempre tiene que ser humilde porque nunca sabe por dónde se puede enterar de una de esas perlas que te hacen el día. Me acuerdo que una vez, de casualidad, descubrí lo que era el DDNS porque encontré el instalador del cliente de No-IP en una carpeta de la máquina de un amigo que no era para nada geek. Él no sabía qué era, y yo en ese momento menos; pero me lo copié y lo probé tranquilo en casa.

En Android existe un problema ya conocido de otras plataformas de smartphones: Existe una memoria principal que viene incorporada en el teléfono y contiene al sistema operativo, y otra secundaria, generalmente externa, que suele ser una tarjeta SD o sus versiones micro, aunque también puede estar incluida internamente, aunque a nivel acceso se sigue comportando como un almacenamiento “de afuera”. Pero en el androide verde se complica un poco más la cosa, ya que en un principio no se contemplaba que se pudiesen instalar aplicaciones en otra zona que no fuese en la memoria interna del dispositivo; y para peor, es obvio que los modelos más económicos  vienen con una capacidad mucho más modesta de memoria en general. Esto nos dejaba en la situación de teléfonos con 128 MB de almacenamiento interno que se llenaban rápidamente al instalar una decena de aplicaciones, mientras que aunque se le colocara una SD de 8 GB, sólo se la podría aprovechar para almacenar archivos de usuario como música, imágenes, videos o documentos.

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Oct 13 2012

El otro androide

Gabolonte Blasfemus

Siempre me resultó notoria la capacidad que tenemos los seres humanos para hacernos una idea establecida de algo con solo conocer a lo mejor una pequeña parte del todo. Algunos le llaman a esto prejuicio, mi profe de historia de 3er año le llamaba “cada cual cuenta según como le fue en la feria”.

Si hay algo que voy a extrañar del MM2 definitivamente es su teclado de hard, a pesar de su tendencia a fallar estrepitosamente

El punto es que hace algo más de año y medio abandonaba mi fiel (pero ya obsoleto y lento) HTC Touch Viva con Windows Mobile 6.1 en favor de lo que era cuasi obligatorio tener en materia de smartphones (si no te gusta que te la pongan, claro): Android. Digo, porque si te gusta siempre podés elegir iOS. Tratando en lo posible de seguir la regla de no-andar-por-la-calle-con-algo-que-si-lo-pierdo-me-las-corto, me vi rápidamente inclinado por la oferta de Motorola; era llamativo como a similares prestaciones los smartphones de Moto siempre costaban menos. Así me hice con mi Milestone 2 y conocí la desgracia de MOTOBLUR. Al poco tiempo, y mientras estaba contento con la interfaz responsiva y fluida de Android (al menos en comparación con lo que era la de WinMo), trataba de acostumbrarme a un teléfono que, cada tanto, se le cantaba el revire de reiniciarse solo en los momentos más inoportunos. Pero claro, no me podía quejar mucho, después de todo entre el rooteo y las más de 100 aplicaciones instaladas era obvio que algo podía estar trayéndome problemas; aunque la intuición y algunos indicios (que si me apuran a estas alturas ya no recuerdo) me hacían apuntar como culpable al inefable MOTOBLUR, que venía enquistado en la ROM oficial.

Hubiera tenido todo el derecho del mundo de pensar que “eso” era Android, y salir a decir que era una basura comparado con otras plataformas, pero algo me seguía diciendo que el problema era Motorola, que como suele suceder, lo barato sale caro. Un día, y sin saber exactamente como podía terminar por culpa de la historieta de los bootloader bloqueados de Moto (ahora sé que, para que no joda, las ROM cocinadas para los Moto pisan todo menos el kernel), me animé a deshacerme de la ROM de stock con la que había venido mi Milestone 2 en favor de una versión de MIUI adaptada al mismo que prometía. Ahí conocí otra cosa, pero aún así tuve otros problemas, normales cuando uno se arriesga a usar una ROM no oficial, aunque en este caso estas apestaran infinitamente menos que la oficial.

Como dije, para mí o para cualquiera cuya entrada a Android hubiera sido a través de un Motorola como este, no sería criticable si después de la experiencia no quiere ver un robotito verde en su vida.

Pero un día regalé un LG Optimus ME, que a pesar de ser un gama ultrabaja (y conseguirlo a un precio increíble de pensar en otro tiempo para un smartphone con sus prestaciones) se mostraba años luz más estable que mi Milestone 2. Esta bien, a este no le hice root y tampoco le instalé medio Google Play (ni tampoco es que se pueda con su ínfima capacidad de almacenamiento), pero aunque tenía sus demoras dignas de su austera economía, rara vez se colgaba. Esto me hizo confirmar que no estaba tan equivocado cuando culpaba a la MotoroLoca. Pero aún faltaba lo mejor.

Los rumores decían que las ROM de la línea Galaxy de Samsung era definitivamente “otra cosa” comparado a los desastres que uno podía encontrar en… bueno, Moto más que nada. Por supuesto había tenido oportunidad de jugar con algunos, pero nunca lo suficiente como para poner a prueba cuánto mejor eran comparativamente hablando. Hasta que cambié mi ya viejito Milestone 2 por un Galaxy S3.

Hellooooo beauty…

Señores, esto sí es una ROM con todas las letras. Claro, el precio será otro, pero sospecho que a nivel calidad y ciertas prestaciones no dista mucho de lo que tiene un Ace. Y uno se da cuenta de que es otra cosa cuando ya no piensa en salir corriendo a bajarse el mod más aclamado; no vaya a ser cosa de que me deje de andar algo.

Esto no es una gran revelación por supuesto pero, de acuerdo al fabricante que se elija, la experiencia, y por ende la opinión que se tenga luego de Android, puede ser el día y la noche. Otra similitud que justifica el dudoso privilegio que ostenta Android de ser llamado el Windows de los smartphones (que personalmente no me parece algo malo, Windows permitió que muchísima gente pueda llegar a usar una computadora, y lo mismo pasa ahora con Android y los smartphones).

No sé si Google hará algo bueno con la M murcielaguesca además de usarla sólo por sus patentes, pero mientras tanto el único consejo que puedo dar es: Nunca compres Motorola (al menos mientras Google no haga algunos cambios), desembolsá algo más (o aspirá a unas especificaciones menos) y llevate un Samsung, un HTC o un LG. Si los androides fueran hobbits, los Moto son Gollum.


Abr 11 2012

Sin permisos aún es posible robar información sensible de un teléfono Android

Gabolonte Blasfemus

imageLo demostró Paul Brodeur  del Leviathan Security Group, quien, a raíz de todas las noticias del último año sobre aplicaciones que son capaces de obtener información personal supuestamente protegida de dispositivos iOS y Android se hizo una simple pregunta: ¿A cuánto puede acceder una aplicación en Android sin ningún permiso otorgado? La respuesta da miedo:

En primer lugar puede acceder en modo de solo lectura a todos los archivos que no estén ocultos de la tarjeta SD, lugar donde por defecto se guardan todas las fotos que sacamos, lo videos que filmamos, y cientos de aplicaciones depositan archivos con información sensible. Aparentemente, esta característica es conocida y advertida debidamente en la documentación para desarrolladores de Android; aún así son legión las aplicaciones que utilizan la SDCARD para guardar sus archivos de configuración y trabajo. Un caso crítico es el que el mismo Paul detalla con OpenVPN, en cuya versión para Android los certificados de conexión son almacenados por defecto en esta misma locación.

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Mar 9 2012

Controla los permisos de tus aplicaciones Android con Permission Explorer

Gabolonte Blasfemus

Si hay un tema de preocupación recurrente en el mundo tecnológico lo es la privacidad de nuestros datos en los smartphones. A pesar de que existen mecanismos de seguridad emplazados para hacer más segura la experiencia de volcar toda nuestra vida en nuestro teléfono móvil, la realidad muestra que el usuario promedio no vigila activamente qué permisos le concede a cada aplicación que instala. También suceden descuidos que permiten acceder a información personal valiosa, como por ejemplo las fotos tomadas desde el terminal. Por todo esto es que nunca está de más, hoy más que nunca, controlar periódicamente los permisos de las aplicaciones que instalamos, su confiabilidad, y sopesar si realmente la necesitamos en nuestro teléfono.

En el caso de Android existe ya una interesante cantidad de aplicaciones que se encargan de revisar los permisos solicitados por todas las demás que hayamos instalado, pero generalmente adolecen de diversos problemas como ser de pago, demorar mucho en escanear el sistema, o lo más paradójico, ser ellas mismas las que solicitan, sospechosamente, demasiados permisos.

Es por eso que Permission Explorer de Criniti Carlo es una opción para recomendar, ya que además de analizar en segundos cientos de aplicaciones instaladas permite detallar los permisos otorgados a cada una, ordenando los resultados por categorías de permisos que hacen mucho más fácil la revisión para, por ejemplo, ver qué aplicaciones en nuestro teléfono se meten con nuestros mensajes de texto.

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También podemos ver todas nuestras aplicaciones listadas cantidad de permisos, para detectar a aquellas que piden demasiado.

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También, si queremos un detallado de cada permiso por separado, podremos visualizarlo en la última solapa, donde podemos averiguar muy fácil cuales son aquellos más populares:

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¿Y lo mejor? Permission Explorer es totalmente gratuito, no muestra publicidad, y no utiliza ni un solo permiso especial para cumplir su función. Podemos descargarlo ya mismo desde el Android Market (ahora rebautizado Google Play) y comenzar a vigilar más de cerca qué pasa en nuestro androide.