Dudas Existenciales (70)
La guerra de los smartphones
Todo parece indicar que Windows Mobile es el nuevo Palm. Lo que algunos ya reseñan alevosamente con el hollywoodense título the war of the droids ya es una realidad contundente que se terminó de materializar con Android 2.0 y los dos droides que tienen el honor de ser de los primeros en portarlo: El Motorola Droid (o Milestone fuera de USA) y el HTC Droid Eris. Con estos lanzamientos, sumados a las promociones increíbles con las que ya se pueden conseguir alguno de estos dos teléfonos incluso en países como el nuestro, queda más que claro que Google viene con todo, no va a dar tregua, y en muy poco tiempo va a dejar en posiciones más que vulnerables a jugadores importantes del mercado como RIM y sus BlackBerrys, o Symbian que sobrevive únicamente gracias a la capacidad de Nokia para fabricar numerosos y magníficos smartphones. A Palm ni hace falta mencionarla; su suerte estaba echada desde mucho antes, y las Pre por más que sean terminales muy interesantes constan por el momento de únicamente dos modelos, una disponibilidad muy reducida hasta en su propio país, y lo más importante, llegaron demasiado tarde como para salvar a la agonizante Palm, perdiendo así los favores de miles de viejos seguidores y, principalmente, de los desarrolladores, lo que más necesita una plataforma para crecer.
El que parece evidente a todas las luces que sobrevivirá el embate de los droides es Apple, la cual aún disfruta de los beneficios de haber sido pionera en conceptos como el de una tienda de aplicaciones exclusiva, la cual ya supera las 100.000 (a pesar de la dudosa utilidad de varias de ellas), y por supuesto, una terminal totalmente disruptiva en aspecto y usabilidad, o al menos lo suficiente como para que sus fans le perdonen a cambio tantas falencias básicas que tuvo en sus primeros años.
Pero el caso de Windows Mobile es bastante singular. Hasta hace un año no le iba nada mal, siendo bastante fuerte en el mercado corporativo, donde se necesitaba una plataforma móvil compatible 100% con Exchange en la mayoría de los casos, pero ese segmento comenzó a ser devorado desde muchos costados hace cierto tiempo, con RIM enarbolado en el smartphone perfecto para ejecutivos y la terminal de Apple que avanzaba desde el lado del hogar y el entretenimiento, pero queriendo agradarle también al gerente que necesitaba chequear su casilla corporativa. Y Microsoft cometió el mismo error que Palm, el cual le había permitido comerle una gran parte de mercado a esta última: Dormirse en sus laureles, no innovar, y no tener en cuenta las innovaciones que de la competencia. Su peor error, por supuesto, fue ignorar la importancia del concepto de interfaz del iPhone.
Hoy, si nos detenemos a ver el panorama actual nos encontramos con un Windows Mobile que, amén de ser odiado por ser hijo de Microsoft, ya realmente nadie quiere, mientras el grueso de los usuarios de smartphones actuales se regodean entre el presente del iPhone y principalmente en el futuro, que ya llegó, de Android y Google. Y motivos no faltan. Steve Ballmer nunca tomó en serio la amenaza que representaba en ese sentido el iPhone (y en otros), y la plataforma desperdició dos años vitales en los que se podría haber puesto a la altura de las circunstancias, haciendo exactamente lo mismo que antes. Ahora que ya están con el agua hasta el cuello, se acordaron de adornar un poco las vistas principales con un estilo más touch recién en WinMo 6.5, algo que vinieron haciendo todo este tiempo por ellos fabricantes como HTC y Samsung para conseguir darle un poco de gracia y atractivo a sus terminales; porque si hay algo que realmente es aburrido y deprimente es la vista Hoy con los plugins estándar de Windows Mobile. Pero ahora ya es demasiado tarde, y para cuando aparezca Windows Mobile 7, el que se supone que recién estaría a la altura de la usabilidad de los dos hits del momento, va a ser demasiado tarde; a menos que realmente se venga con un buen par de trucos bajo la manga, todo lo que WinMo 7 va a encontrar es un mercado lleno de droides que ya vienen haciendo lo mismo que él recién viene a ofrecer, desde hace rato, y de fanáticos que quieren mucho a su teléfono con manzanita.
Y hay muchas señales que dan por hecho el apocalipsis del nuevo Palm. Para empezar, un Android que está en boca de todos, pero hay mucho más: Un par de terminales que piensan romper todos los esquemas, miles de usuarios que quieren saber como instalar Android en su teléfono con Windows Mobile, y lo peor, cada vez más aplicaciones novedosas y populares que salen exclusivamente para iPhone y/o para Android, pero omitiendo olímpicamente a WinMo, algo totalmente impensable hace nomás un año, cuando era una plataforma que aún conservaba el favor de los desarrolladores.
Y más allá de que se trate de Microsoft, el cual todos odiamos en mayor o menor medida y nadie le tiene ninguna compasión, me da bastante pena ver el ocaso de una plataforma tan útil y funcional en el universo móvil como WinMo. Creo que aún tiene mucho para dar, si MS realmente hace las cosas bien con la próxima versión 7, así como ahora lo hizo en el escritorio con Windows 7. Pero mientras tanto, lo años y el poco cuidado al desarrollo de WinMo se empiezan a notar más que nunca, y Android ya atravesó oficialmente esa barrera que separaba su primigenia condición de “experimento loco de Google”, del de una plataforma novedosa e innovativa que ofrece una alternativa real, y que principalmente todos ven como el futuro gracias al apoyo del Gigante.
Para estas fiestas hasta en un país tercermundista como el nuestro tendremos la oportunidad de adquirir por un precio muy tentador un smartphone con la última versión de Android, algo jamás acontecido del lado de Windows Mobile, y por mucho que me gusten varios de los puntos fuertes que WinMo aún ofrece, ni yo ni nadie en su sano juicio puede no querer ver qué tiene Android para ofrecerles.
Por todo esto, desde el punto de vista de las tecnologías móviles, 2010 parece un año que nos encontrará a muchos con un androide en nuestros bolsillos, y yo no puedo dejar de imaginarme un típico argumento de western cuando veo lo que le está pasando a Microsoft con la competencia, y en especial con Google: Los blancos para hacer frente a los pieles rojas se atrincheran en el fortín de forma que quedan totalmente atrapados, mientras se desesperan tratando de parar a los indios que vienen por todos los costados posibles. En este caso, cada costado o punto de acceso del fortín son los distintos mercados en los que MS comenzó a perder contra Google: Buscadores, publicidad, webmail, mapas, aplicaciones en la nube, y ahora un golpe tan fuerte como el de los smartphones. Y el fortín simboliza lo único que todavía está en control de los blancos, porque es lo que siempre tuvieron, y por ende lo que recién van a perder en el final, cuando ya estén realmente muertos. Y claro, para MS eso no es ni más ni menos que Windows y (por ahora) MS Office, seguramente la reina y el rey que quedarán al final de todo para ese jaque mate que parece que le tienen jurado Larry y Sergei, cuando ya se hayan comido todo lo demás.
Y mis preguntas rondan alrededor de todas estas cuestiones: ¿Android realmente aniquilará a Windows Mobile? ¿Éste correrá la suerte de Palm? ¿Existen terrenos en los que aún es imprudente meterse con Android o algo distinto a la plataforma móvil de MS? ¿Ustedes se comprarían un smartphone con Android? ¿O ya lo tienen y están de acuerdo/en contra de lo dicho? Comenten o mastúrbense para siempre (con el smartphone en vibrar).
Esta semana que pasó me tocó configurarle un BlackBerry a un luser de esos bastante problemáticos, que no son para nada amigos de la tecnología, y en general amigos de nadie. Dentro de las quejas que tuvo y que yo mismo pude corroborar, se destacaron tres en particular:
Pero hoy las cosas cambiaron. Así como los smartphones avanzaron muchísimo y ya tenemos diversas plataformas bien consolidadas, los celulares convencionales, los no-smartphone como se los denomina a veces, han avanzado aún más en relación: Hoy en día cualquier terminal de gama media posee amplias capacidades multimedia, cámara de fotos más que decente que hasta puede incluir flash y autofocus, expansión a tarjeta, soporte para instalar aplicaciones Java, cliente de email, navegador, funciones de agenda/calendario y decenas de funciones más, incluyendo modelos que actualmente vienen con pantalla táctil, un territorio que les era vedado hasta hace poco. Entonces, ¿qué los diferencia realmente de un smartphone?
Este es un problema algo preocupante, no sólo por los que ya lo vivimos a diario al haber elegido uno de estos teléfonos avanzados por las posibilidades que nos brinda, sino también porque se ve claramente la tendencia a futuro, donde los móviles convencionales quedarán relegados a mercados emergentes y de muy bajo poder adquisitivo, mientras que todo teléfono de gama media para arriba terminará siendo un smartphone en toda regla. Y si hay algo que la gente común privilegia por sobre las funciones avanzadas a diferencia de nosotros los geeks, es la confiabilidad y que algo funcione siempre, tan rápido como antes o más. Algo difícil de garantizar con los smartphones de hoy en día, plagados de inestabilidades y problemas de seguridad.
Esta semana, tanto en la bobósfera como el ambiente tecnológico en general, se dio una de esas situaciones en las que ocurre un evento unificador que hace que todos corran y opinen/hablen sobre lo mismo, cosa que ocurre especialmente cuando se trata del lanzamiento de un nuevo producto o servicio. El rango de opinadores puede variar de acuerdo al producto: Si se tratara de un lanzamiento de Apple, sólo la comunidad de macosos y wannabes afines se acordaría del mismo. Así mismo, en el caso de una nueva versión de Debian o Ubuntu, sólo un entusiasta o fanboy del software libre o alguien que sencillamente le guste Linux como sistema operativo se acordaría de comentarlo. Pero después existen esa clase de productos globalizadores que no pueden dejar indiferente a nadie, en el que casi se siente una obligación irrefrenable de salir a decir algo sobre el mismo, bajo miedo de no existir en caso contrario. Y qué más globalizador que Microsoft y Windows?
Había hace unos cuantos años, o hace mucho, mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana, lo cual lo hace más interesante que contar que pasó a la vuelta de la esquina, una época en la web e Internet en la que, luego de explotar su primer burbuja en la cara de muchos, ya nadie regalaba nada y casi todo se reducía y se empezaba a querer cobrar por todo. Un panorama bastante depresivo para todo internauta que quería contar con un webmail confiable y gratuito, para descartar las siempre pedorras y esclavizantes casillas provistas por el ISP de turno, y sin tener que pagar algo extra fuera de lo que ya se le pagaba a este último. Los proveedores de webmail más famosos amenazaban con cerrar sus puertas a los servicios gratuitos, restringiéndole cada vez más funciones y mejoras a las cuentas básicas por las que no se pagaba, y trasladándolas todas a las premium con las que esperaban subsistir y hacer un buen negocio. A pesar de todo eso, todavía existía alguna que otra buena opción, pero siempre con la amenaza de reducir y dar cada vez menos. Ese fue el momento para asestar uno de los golpes estratégicos por parte de quien ya por entonces prometía arrasar la web, el ahora todopoderoso Google, el cual con su servicio Gmail inclinó la balanza del lado contrario de esta tendencia recesiva, haciendo que todos los demás proveedores se vieran obligados a mejorar su oferta en sus cuentas gratuitas de webmail para poder competir con factores impensables hasta ese momento, como el GigaByte de capacidad con la que venía desde el principio toda casilla gratuita del nuevo webmail de Google.
Pero hoy nuevamente me puse bostálgico, y me acordé de esos años locos en los que la banda ancha era una promesa de un futuro que todos añorábamos y nuestro triste presente era el dial-up. Una época en la que los accesos a Internet se medían con cuenta gotas, a base de discriminar computadoras por IP y usuarios por contraseñas, todo en pos de repartir de la forma más eficiente posible esas gotitas de conexión al mundo en una época de amplios desiertos entre redes. Y me acordé de dos vejestorios en particular con los que me tocó lidiar para cumplir con tales menesteres: Uno de software y el otro de hardware.