Mar 9 2010

Los Letrosos

Gabolonte Blasfemus

image Generalmente vienen del mundo de la filosofía, las letras y el periodismo, y también de los sectores más ombliguistas, muertos o corruptos de cada uno, respectivamente. Pero todos poseen un par de sentimientos en común: Ya sea públicamente (si tienen la posibilidad de hacerlo) o para sus adentros y/o entre colegas, destilan un gran odio y desprecio a esa ya no tan nueva herramienta de comunicación nacida de Internet misma, pero que para ellos nunca dejará de serlo así cumpla 10 años: Los weblogs. Y más allá de que existen otras definiciones emparentadas bajo el mismo término, no encuentro una que le quepa mejor a este tipo de fauna: Letrosos. (Imagen vía emdot)

Por supuesto, no todo filósofo, escritor y/o periodista es uno de ellos, afortunadamente. Muchos de hecho aprovechan por completo las nuevas tecnologías y la web social en su propio beneficio, con la seguridad de que les esperan grandes oportunidades y de que pueden tener tanto o más éxito en ella como en los medios gráficos. Pero el letroso es distinto. Automáticamente asocian a “los blogs y todo eso” con un rejunte de monos que “apenas saben escribir”, metiendo en esa bolsa a todo aquel que no sea de su palo.

Por supuesto, la aversión a la tecnología y el miedo a aprender cosas nuevas es un elemento base de esta actitud, principalmente en mayores de 30, pero yo veo que existe algo más con esta particular gente; es como si en sus más oscuros deseos tuviera que ser necesaria una especie de carnet o identificación que habilite a cada persona al privilegio de ser leída o escuchada por las masas, algo que si no fuera gracias a Internet, aún sería de esa manera. Y eso es lo que muy adentro de su cerebrito de palabras más odia un letroso: Esa libertad de expresión que ellos no dejan de ver como libertinaje, y principalmente como competencia.

image Y es que antes las cosas eran mucho más fáciles. La masa imberbe no tenía mucho para elegir a la hora de decidir quien moldearía sus opiniones y pensamientos, debían sí o sí quedarse con las negociadas influencias provenientes de los grandes medios, esos por los que nuestros amigos letrosos lucharon y entregaron hasta lo innombrable en muchos casos para poder ser parte, independientemente de lo buenos o no tanto que fuesen profesionalmente en lo suyo. Y es por eso mismo que ven como una injusticia universal que ahora cualquier hijo de vecino pueda ser leído, visto o escuchado por miles sólo en base a sus propios atributos o talentos, y sin necesitar de ningún permiso concedido por la pertenencia a cierta logia o gremio. Pero se pone aún peor para esta buena gente si pensamos en todas las ocasiones que negligencias, censuras y engaños, principalmente en el entorno periodístico, han sido destapados por un mísero blog, poniendo en evidencia la otrora incuestionable calidad y veracidad de estos profesionales letrosos, por la cual ahora tienen que rendir examen de manera permanente y de a par a par con cualquiera que quiera hacerse escuchar. (imagen vía Nationaal Archief)

Consecuentemente a lo expuesto, para un letroso la posibilidad de mejorar y abrazar las nuevas tecnologías dentro de su labor está sometida a un gran condicional en su mente: Nosotros sí podemos, pero ellos no deben. Así como no cualquiera puede publicar en un diario o libro sin el beneplácito de grandes medios y editoriales, y sin ser parte de ese ambiente en particular que nuestros amigos consideran superior a todos los demás, pareciera que sus mayores anhelos corren por la misma vertiente en lo que se refiere a la posibilidad de publicar en la web, el cual esta gente, dentro de sus limitaciones, no deja de ver ni más ni menos que como un nuevo modelo de imprenta. ¿Y a quién se le ocurre que los brutos imprenteros tengan derecho a publicar sus ideas a la par con ellos?

Eso es, lo que a ojos de un letroso, somos los geeks en relación a esa nueva e indescifrable imprenta que representa la web para ellos. Sumémosle que cualquiera puede tener y mantener un weblog hoy en día sin muchos conocimientos técnicos, algo gracias a lo que realmente todos pueden publicar en la web, incluidos ellos mismos, y el caos es completo. Para un letroso, el imprentero sólo tiene que aparecer para que le corten la cabeza el día que la imprenta no funcione, o en este caso, que el blog no cargue o la PC se cuelgue. Pretenden que seamos meros esclavos técnicos de esa herramienta que muy a su pesar necesitan utilizar para seguir haciendo lo que ellos consideran su magia. Y los geeks/imprenteros no deben existir para nada más que para su mantenimiento.

Y más allá de sus relativos éxitos o fracasos, ya que hay letrosos para muchos gustos y calidades, podemos reconocer fácilmente a estos especímenes porque tarde o temprano expresarán, de una forma bien directa o no tanto, ese deseo incontenible que poseen de que no cualquier salame pueda escribir y ser leído por muchos, sino únicamente salames con las mismas credenciales que ellos poseen. Muchos, incluso, no soportan de por sí ver la clásica estética cronológica de un weblog; tienen su visión adaptada para reconocer como válidos sólo a sitios web con el típico aspecto de diario o revista online. No es de extrañar entonces, que muchos letrosos estén totalmente de acuerdo con las movidas dictatoriales que emprenden sus papás abusivos, los grandes multimedios, en contra de la verdadera libertad de expresión y la neutralidad de la red, a base de sembrar FUD, acciones judiciales y oscuras alianzas con telcos.

Y ahora, gracias a este hermoso artículo de manos de un imprentero de la Internet, van a saber reconocer a un letroso muy fácilmente, oh amigos del anarquismo de las letras (?)


Feb 28 2010

Ese asiento vacío

Gabolonte Blasfemus

image No, no pretendía ponerme poético.

Como buen usuario de los servicios de transporte público durante más de una década en la sobrecongestionada Buenos Aires, existen ciertos fenómenos a primera vista azarosos en los que me he comenzado a mentalizar un poco de a ratos, algo en lo que veo que tampoco soy el único. Pero lo que en este particular momento me lleva a un estado de cacarsis autoreflexiva es lo que di en llamar el efecto del asiento vacío. (foto vía whisqui)

Todos lo hemos vivido alguna vez: Subimos a un transporte lleno donde muchos ya van parados, pero notamos que hay un asiento libre, generalmente al lado de otro ocupado por alguien, pero que por algún extraño motivo continúa sin ocuparse. Nuestra primer reacción suele ser ir raudos a apropiarnos del mismo, pero en esos escasos segundos en que nos movilizamos a hacerlo suele sonar una señal de alarma en nuestro interior, la que indica que sospechosamente ya había gente parada al ingresar y ninguna aprovechó las bondades descansa-traseriles del dichoso elemento. Llegado ese momento, generalmente se realiza una relativamente larga y profunda inspección visual del mismo antes de abordarlo, y en muchos casos se descubre fácilmente la causa de su suerte: Está mojado (vaya uno a saber con qué clase de fluidos), sucio, o el asiento de al lado está ocupado por una persona de muy dudosa higiene y/o aspecto.

921 Pero también suele pasar que no detectemos nada extraño, y aún así, nuestra desconfianza ante la legítimamente imposible situación generalmente desemboca en el nombrado efecto del asiento vacío: No lo ocupamos a pesar de no presentar signo negativo alguno, sólo porque vemos que nadie más lo quiere. Un mecanismo de autodefensa, posiblemente de carácter evolutivo, que podría resumirse en el viejo refrán de la época de nuestros padres y abuelos: Cuando la limosna es grande hasta el santo desconfía. Y es una reacción de entender y con razón, pues es muy probable que si alguna vez optamos por aprovechar la ocasión ante una de estas situaciones luego descubramos, tarde, el motivo de que nadie lo haya hecho antes. Y como ejemplo puedo citar una anécdota que recuerdo muy bien: Haber ocupado en un tren un asiento contiguo a otro donde se encontraba una señora con un muy desagradable hedor, llegado al punto de que unos púberes que estaban sentados enfrente se divertían apostado cuánto tardaría en levantarse la siguiente víctima del asiento maldito. He de decir que no duré mucho, por lo que me dijeron, imitando al conductor de un programa de TV muy popular en aquellos tiempos, “prueba no superada”.

Pero este efecto se pone de manifiesto en todo su esplendor, justamente, cuando el asiento desocupado en cuestión en realidad no tiene nada de malo, pero por diversos motivos no fue convenientemente abordado por quienes estaban ya de pie al momento de entrar nuevos pasajeros. Y es un efecto en cadena que se acrecienta como una bola de nieve: Cuanto más gente parada sin ocuparlo hay en las cercanías, más paranoica se pone la que recién ingresa al medio de transporte, algo que he podido comprobar algunas veces que me quedé con un asiento vacío a mi lado y por algún motivo no fue ocupado ni bien el anterior ocupante lo liberó…

Podríamos incluso decir que este curioso efecto es de caracter contrario a otro muy acontecido entre el género femenino, el que a modo simple podemos llamar mina-quiere-lo-que-otra-mina-tiene, famoso por aumentar la valuación por parte del sexo opuesto de cualquier mamerto por el sólo hecho de tener pareja o alguna que otra perra que le ladre, el cual algunos aprovechan calzándose una alianza matrimonial cuando van al club o la facultad para enviar a las féminas de las inmediaciones el falso mensaje que en sus mentes se interpreta como el sello de aprobación de una de sus pares.

image Y es que el efecto del asiento vacío no sólo se circunscribe al ámbito literal del transporte público, sino que está presente en innumerables situaciones de la vida misma; sin ir más lejos en el de las relaciones. Así como, para algunas mujeres tiene más valor aparente el tipo que está en pareja o siempre anda con una mina distinta, aquel o aquella que en algún momento del transcurso de sus existencias se encuentren libres de compromisos e interesados en iniciar algo con alguien muchas veces son indagados sobre cuán extensa viene siendo su última ventana temporal de disponibilidad. ¿Quién no interrogó o fue interrogado sobre cuánto tiempo hace que está solo/a y por qué? Es que, por supuesto, así como en mi anécdota del tren, nadie quiere clavarse con la apestosa, y menos si es para algo mucho menos light que compartir un viaje en tren o bondi.

Pero, tal y como en el caso del asiento vacío, donde mucha gente no lo ocupa sólo por que ya estaba libre en un lugar donde muchos ya estaban parados, lo mismo pasa con un flaco o una mina que, pudiendo ser perfectamente normales, es común que pocos se animen a acercárseles si estuvieron solos durante mucho tiempo en este mundo de parados. Y ahí nuestra mente brillante, cuan la de un Russell Crowe esquizofrénico, comienza a buscar cualquier signo, cualquier patrón que nos permita aunque más no sea sospechar que hay algo malo con ese asiento/persona/etc. Y encontrar una simple minucia que no nos guste basta, porque ante la irrefutable evidencia de la desaprobación popular cualquier sospecha es teoría suficientemente convincente para no arriesgarse con el paquete en cuestión.

Así, muchas minas promediantemente normales, e incluso algunas realmente buenas, son consecuentemente descartadas o valoradas sólo para un par de noches bajo el techo espejado, por las dudas y la incertidumbre que genera si nos enteramos o sospechamos que hace mucho tiempo que está sin novio. En el caso del hombre, mostrar que se está solo y sin nadie en el horizonte ni siquiera para pasar una noche se sexo alocado es más que suficiente para una sentencia de muerte a nunca más tener una con alguien del sexo opuesto. Y más allá de que existe una buena cantidad de gente que está sola por muy buenos motivos, la realidad muestra que a veces se da esta otra cara de la moneda.

Y ustedes, ¿se perdieron algo bueno alguna vez por evitar un asiento sospechosamente vacío? ¿O el asiento lo tenían ustedes y la oportunidad se la perdieron otros?


Feb 22 2010

Windows Phone 7 Series, o el ZunePhone

Gabolonte Blasfemus

image Hace una semana se hicieron oficiales los planes de Microsoft para lo que se suponía sería Windows Mobile 7, y todo fue acorde con los rumores que ya se conocían: La nueva y esperada versión del sistema operativo para smartphones de Microsoft tiraba por la borda a WinMo 6.x para empezar de cero, o mejor dicho, para hacerle cuenta que empiezan de cero sobre la base de lo que es el actual SO del Zune HD. Y dada la obvia e imposible compatibilidad entre el WinMo de siempre y este, que para diferenciarlo claramente le dieron en llamar Windows Phone 7 Series, la última versión disponible de Windows Mobile 6.x, la 6.5.3, será comercializada a partir del lanzamiento del nuevo Windows Phone como Windows Phone Classic, destinada al nicho corporativo donde todavía quedan algunos que lo aprecian, al de las PDAs industriales donde sigue funcionando muy bien, y seguramente al segmento de fieles seguidores del clásico WinMo, decepcionados por este nuevo rumbo. Pero además, y tomando uno de los peores ejemplos de su hermano de escritorio, también verá la luz simultáneamente Windows Phone 6 Starter Edition, una versión extra-capada de WinMo 6.5.3 exclusivamente para smartphones destinados a “mercados emergentes” (esa linda forma de denominar a paisuchos como el nuestro).

Evidentemente esta salida busca suavizar el chocante hecho que detrás de los elogios ante la nueva y revolucionaria propuesta móvil de Microsoft apesta como bolsa de basura de la cocina sin sacar desde hace una semana, y que nadie parece denunciar: La incompatibilidad total entre este nuevo Windows Phone y los anteriores. Será completamente imposible ejecutar cualquier software compatible con WinMo 6.x en los nuevos Windows Phone 7 Series, lo cual deja completamente desamparados tanto a los usuarios actuales de WinMo que todavía apostaban por el, como a todo el gran ecosistema de desarrolladores, que, aunque mermado por el iPhone y por Android, aún seguía existiendo.

Y para mí ese es el gran error que cometió MS con este movimiento, que muy seguramente no pueda paliarse ni con el invento de esta “línea classic”: Puede ganar nuevos usuarios con los nuevos Windows Phone, pero definitivamente va a perder a los viejos, quienes traicionados y frustrados nos veremos más tentados de probar suerte con otra plataforma que no sea la de Microsoft. Si lo único que me retenía con WinMo eran sus actuales cualidades y el seguir disfrutando de las aplicaciones en las que aprendí a confiar, lo último que haré será adoptar su nueva plataforma ahora que maten a la actual; seguramente probaré suerte con Android o con el iPhone (yo ni en pedo, pero seguro muchos lo harán), plataformas modernas y ya bien establecidas con sus propias y crecientes comunidades de desarrolladores. Y si se es un desarrollador de aplicaciones para WinMo, bueno… ¿Qué decir? Sin ni siquiera mantener compatibilidad con los actuales Compact Frameworks de .NET, seguramente se moverán a tierras más fértiles (algo que ya muchos vienen haciendo), o sea a una de las dos plataformas móviles anteriormente mencionadas, que son actualmente las más hot del mercado, y no se quedarán esperando por la promesa de algo que llegará recién a finales de este año, cuando las cosas ya estarán muy distintas. Y el intento de no declarar oficialmente muerto al WinMo de siempre es lógico, pero al mismo tiempo patético; es obvio a los ojos de todos que Microsoft lo mandó al paredón de fusilamiento. Un sistema operativo con muchos años, con una interfaz anticuada para los estándares actuales, pero seguramente mejorable y con características de las que incluso hoy algunos SOs móviles modernos vergonzosamente carecen, como un buen multitasking, algo que lamentablemente ni siquiera conservará este ZunePhone que viene a reemplazarlo, el cual tendrá un multitasking tan limitado e inexistente como el de los móviles de Apple.

Sólo el tiempo podrá decir lo que finalmente sucederá, pero a menos que Windows Phone 7 Series logre realmente cautivar multitudes con su nuevo diseño, dudo mucho que el siguiente año nos vea a muchos con otro smartphone que no sea un Android o un iPhone.


Feb 1 2010

El iPad, Apple, y los psicópatas

Gabolonte Blasfemus

image Hace algo más de un año que recuerdo haber visto un artículo bastante interesante describiendo las características básicas de ese pequeño porcentaje de la población, de alrededor de un 4%, conocido como sociópatas o, más correctamente, psicópatas. Recuerdo que me sorprendió el averiguar que no todos los psicópatas son asesinos seriales que descuartizan a sus víctimas a sangre fría, sino que estos últimos componen una pequeña minoría que se la califica como “psicópatas no exitosos”, ya que debido a sus apetitos no lograron integrarse a la sociedad sin ser atrapados. La mayoría de los otros psicópatas, en cambio, cometen sus actos de predación en un nivel menos físico, dañando a sus víctimas en formas psicológicas, sociales, y financieras, siendo su principal característica el no sentir absolutamente ningún tipo de remordimiento o culpa por el daño que infringen a los demás.

La semana pasada nuevamente volvió al centro de mis intereses este tema, gracias a que fue tocado tan verídicamente en el episodio nro. 11 de la sexta temporada de Dr. House llamado Remorse, en donde se nota que los guionistas estaban muy bien asesorados al respecto ya que mucho de lo ocurrido en la trama encaja perfectamente con los comportamientos y situaciones típicas de un psicópata y sus víctimas.

Entre las diversas características que pueden definir a quienes poseen este tipo de patología, se pueden destacar las siguientes:

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Ene 29 2010

El éxito de HTC, Windows Mobile, y Android

Gabolonte Blasfemus

image Resulta un interesante ejercicio comparativo leer el artículo de Wired titulado Strapped to Android, HTC Takes a Dizzying Ride to the Top, del cual se hicieron eco en Celularis bajo el título HTC llegando a la cima gracias a Android, y cotejarlo contra lo que conocemos quienes tenemos años de conocer a la empresa, su marca, y sus fabulosos móviles.

Resumiendo a la parte que más me llama la atención de dicha nota, en la misma su autora, Priya Ganapati relata como esta exitosa compañía taiwanesa cambió radicalmente su suerte gracias a una temprana alianza con Google y su proyecto para fabricar un Google Phone, lo cual la transformó de ser una “boutique de equipos OEM” a una “poderosa compañía móvil”.

image Más allá de otros errores en el mismo artículo, como insinuar que Android fue diseñado por Google (lo compró y seguramente lo mejoró, pero no lo creó), me resultó muy llamativo como se obvió olímpicamente el hecho de que HTC ya era una firma ampliamente reconocida, mucho antes de sacar a la venta móviles con Android, como el mejor fabricante de smartphones con Windows Mobile. Se habla de su pasado pre-Android como un simple contratista que fabricaba dispositivos a pedido de otras marcas; lo cual es totalmente verídico, ya que muchos móviles de HP o Palm, por ejemplo, fueron fabricados en su momento por la compañía taiwanesa. Pero se omite gran parte de la historia de HTC al no mencionar en absoluto como ya llevaba años fabricando los mejores teléfonos con Windows Mobile bajo sus propias marcas, lo cual fue lo que realmente los puso en el mapa. Por supuesto que el involucrarse con Google y Android no hizo otra cosa más que aumentar su popularidad, ganancias y fortaleza como marca, pero incluso antes de eso HTC era ya un reconocido jugador en el mercado móvil. En la nota también se afirma que HTC mantiene su compromiso con Windows Mobile, “al menos públicamente”, una insinuación que ya he visto en numerosos artículos apuntando a al cliché de que “ahora que tienen al caballo joven ganador, deben querer deshacerse del viejo y perdedor”, cuando, paradójicamente a esta idea, el que fue considerado como el mejor smartphone del 2009 no es otro que el HTC HD2, el cual no corre ninguna versión de Android, sino Windows Mobile 6.5.

image Dicho todo esto, no puedo evitar pensar en cierta intensión tendenciosa en el mencionado artículo, que me costaría creer que tenga que ver con algo tan escandaloso como una nota financiada por Google (algo que muchos sí esperarían de MS sin cuestionárselo un minuto), sino más bien una mezcla de información insuficiente sobre el gigante taiwanés a la hora de redactarlo, sumado a la tendencia que dictaminan the rules of cool de la industria (WinMo is out, Hansel Android is so hot right now…).

Vaya este pequeño rant como mi homenaje personal a HTC, una compañía que tantas satisfacciones me dio con sus móviles, y que claramente era reconocida y admirada mucho antes de fabricar móviles con Android o de que llegara a mis manos mi primer HTC con Windows Mobile.