Mar 21 2012

Ésto es Internet móvil, lo demás pavadas

Gabolonte Blasfemus

Todavía observo con asombro como otra profecía post-apocalíptica de la TV y el cine se hizo realidad, y tal como en la serie debut de Jessica Alba, Dark Angel, el gobierno yanqui manda drones voladores, muchas veces armados, operados a control remoto a vigilar y atacar objetivos, entre ellos gente y, por qué no, hasta a sus propios ciudadanos que ayudaron a pagar estas amenazas con sus propios impuestos.

Por suerte, en medio de tanta oscuridad cada tanto se encuentra un atisbo de esperanza, de que algo mejor puede hacerse con las cartas que nos dieron. Liam Young, de Tomorrows Thoughts Today, un grupo de pensamiento (o think tank, como les gusta decir a los anglos) dedicado a “explorar las consecuencias del urbanismo fantástico, perverso y subestimado”, nos enseña esa lección con un enjambre de drones que, siendo utilizados como unidades de vigilancia y control por los militares y la policía, fueron reacondicionados para una función mucho más social y humana: Ayudar a compartir.

Flotando en el aire, estos vigilantes reivindicados conforman una red inalámbrica Wi-Fi que permite a cualquiera en las cercanías conectarse y compartir contenido con otros en la misma zona. El proyecto se llama Electronic Countermeasures, y lo definen como una suerte de verdadera Internet pirata, un Napster aéreo. Cuando la reunión se termina, o llegan fuerzas represivas, los drones simplemente pueden volar lejos a otra parte, trasladando consigo su red y su punto de conexión para la gente. Aunque me pregunto cuánta autonomía y alcance de control tendrán estos bichos…

Pero no sólo esta red de drones aporta la posibilidad de conectarse entre las personas y compartir, sino que además lo hace con arte y elegancia. Cada vez que alguien se conecta a la red, las naves parpadean y cambian formación, representando diversos patrones, que en un cielo nocturno deben ser todo un espectáculo para vivir. Los dejo con el video que nos da una idea de lo genial que debe ser conectarse a esta red pirata.


Nov 18 2011

El presente (¿y futuro?) de las netbooks

Gabolonte Blasfemus

imagePara muchos big kahunas de la opinología tecnológica el término netbook entra en la categoría de mala palabra, y más si nos encontramos ante seguidores de la manzana incompleta. Suelen parafrasear a su difunto amo Steve adornando sus párrafos con términos de moda como “era post-PC” y recordar el éxito de ventas que es su iTampón, y cómo gracias a su visión ese sucio gadget indigno sólo deseable por negritos tercermundistas (no para la gente común que viaja a Las Vegas todos los años para sentirse menos tercermundista) fue reemplazado en el mercado por las tablets. Críticas frecuentes al concepto de la netbook en sí siempre han sido la incomodidad de sus reducidas pantallas y teclados, las bajas especificaciones de hardware para mantener costos bajos, y que en general fue un manotazo de ahogado de las compañías de PC, que de la mano de Microsoft con su obsoleto Windows XP y sin innovar en lo absoluto intentaron mantener un crecimiento de ventas en una época móvil donde el reducido tamaño y la máxima autonomía de baterías comenzaba a tener principal preponderancia.

Un sol, un sol para las netbooks

imageEn este caso el lobo no era tan malo como lo pintan: La realidad es que la primer netbook que vio la luz fue de Asus y no traía ningún Windows, sino un Linux muy básico para aprovechar mejor sus reducidas capacidades de hardware. Fue un tiempo después que Microsoft, viendo como una amenaza que ante el furor por estos gadgets la gente conociera mejor a Linux, rápidamente hizo lo que mejor sabe hacer y tranzó con todos los fabricantes para que Windows XP sea el sistema operativo por defecto preinstalado, y más tarde cuando lo tuvo listo, Windows  7 Starter Edition; y así llegamos a lo que todo el mundo conoce hoy por netbook, que a decir verdad no eran tan lentas ni desesperantes, y ciertamente resultaban mucho más rápidas que aquellas primeras notebooks de gama baja que nefastamente venían con Windows Vista en sus entrañas. Por supuesto, lo podían haber hecho mucho mejor: Uno de los principales dolores de cabeza, imperdonable, es la ubicua resolución, casi definitoria de la categoría, de 1024×600, en un mundo donde desde hace años la mínima aceptable es 1024×768, y se la viene tratando de empujar a más. Esos 168 píxeles menos causan todo tipo de estragos en la experiencia del usuario, con botones de confirmación fuera del área visible o directamente cuadros de diálogo que se niegan a aparecer. Curiosamente, los microprocesadores Atom evolucionaban a dos núcleos, la RAM se duplicaba, pero los 1024×600 seguían ahí, inalterables, con sólo unos pocos modelos más caros y menos difundidos que llevaban la resolución vertical a los tan ansiados 768 de mínimo.

Hoy es común encontrar noticias sobre como se están vendiendo más tablets que netbooks, de las que ciertamente se cuelgan nuestros amigos opinólogos para afirmar que tenían razón, insistiendo en comparar estos gadgets tan distintos uno del otro. Vuelven a traer las palabritas mágicas era post-PC y terminan de declarar la muerte del difunto bien muerto. Y puede que algo de razón tengan, porque si vemos el mercado de netbooks, al menos el local, vemos básicamente los mismos modelos del año pasado, absolutamente ningún avance. Por supuesto, las trabas a la importación del Gobierno Argentino no hacen más que complicar esta situación, pero es curioso revisar el catálogo de cualquier vendedor y encontrar que las notebooks mejoraron mucho, pero las netbooks siguen siendo básicamente las mismas: Procesador Atom, gráficos mediocres de Intel, y a lo mucho 2GB de RAM y Wi-Fi n. Y por supuesto los fatídicos 1024×600 en la pantalla. Una realidad que en lo personal me decepciona, ya que venía pendiente desde el año anterior de la promesa de AMD y su línea de procesadores Fusion, que integraban CPU y GPU en un mismo chip, formando lo que se conoce como una APU, que combina todo el poder de un procesador AMD, preferentemente multi-núcleo, en conjunto con el poder gráfico de ATI, propiedad de la primera. Gracias a la promesa de esta nueva tecnología se suponía que veríamos netbooks mucho más poderosas, con capacidades gráficas más que aceptables, y aún mejor, con un menor consumo de batería, aumentando su autonomía significativamente.

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Mar 21 2011

Dudas Existenciales (83): ¿Qué auriculares usás?

Gabolonte Blasfemus

2011-03-21_02-49-40_839Si existe un amor geek con el que me puedo identificar muy fácilmente es el que se puede llegar a sentir por los auriculares. Junto con nuestro reproductor portátil de música, que evolucionó de Walkman a Discman, luego a reproductor de MP3 y más tarde a musicphone y smartphone, son esos compañeros de emociones que siempre nos acompañan en miles de buenos y malos momentos de la vida. Lo primero que aprendí de ellos es que, salvo muy raras y costosas excepciones, los que vienen incluidos con el reproductor en la caja son de una calidad muy regular, y nunca me conformaban con su sonido. Probando, allá por los lejanos ‘90 descubrí que dentro de las primeras marcas más comunes los Phillips nunca me resultaron satisfactorios; todos los que probé sonaban como auricular de radio AM, con muy pocos graves y sin brillo en los agudos. En cambio los Panasonic, y principalmente los Sony, siempre me dieron el tipo de sonido que más me agradaba, teniendo con esta última marca una larga relación en lo que a auriculares se refiere, llegando hasta mis actuales Sony Ericsson Bluetooth. Todavía recuerdo que inmenso placer fue usar un (símil, porque el nombre es una marca registrada de Sony) walkman de Panasonic que tenía un sistema especial por el que los graves extremos hacían vibrar en tus orejas los auriculares especiales que traía.

Aún así, esa relación ahora tambalea, básicamente por dos motivos:

  1. La batería de mis Sony Ericsson se está agotando y ya no me dura una jornada completa, y es bastante molesto de recargar ya que utiliza el conector propietario típico de los celulares Sony Ericsson, lo que me obliga a llevar encima dicho cargador exclusivamente para los auriculares, no existiendo o siendo muy difícil de conseguir (y más molesto de armar) un adaptador para cargar desde un puerto USB. Claro, podría cambiarle la batería, pero como no es reemplazable por el usuario tendría que llevarla a un service oficial si no quiero correr riesgos, y el punto es que ya me cansé de llevar unos auriculares que debo recargar a pesar de su excelente sonido.
  2. Si quiero reemplazar a los anteriores con unos buenos Sony cableados, tengo ciertos requisitos a tener en cuenta: Necesitan incluir micrófono con botón para atender llamadas, los auriculares deben ser del tipo In-Ear ya que son los únicos que no se me salen al dar dos pasos, y tienen que tener ficha de 3,5 mm que es la que hoy en día usan, por suerte, la mayoría de los teléfonos, y que me temo debo agradecer a Apple que ayudó a semi-estandarizarla al utilizarla en sus iPods y iPhones. En las tiendas de Sony Style me han rebotado por sólo pronunciar “manos libres” o “auriculares con micrófono”; ni hablar el asunto de la ficha.

imageTodo esto me llevó a investigar un poco más que se consigue en el mercado local, y a comprobar algo que ya todos veíamos desde hace años: El mundo de los auriculares está invadido, arrasado, por marcas chinas de cuarta como Coby, Noganet, Mijuki, Eurocase y otras más, quedando cada vez menos lugar para marcas decentes, que por su alto precio en comparación con las anteriores terminan relegadas a locales especializados y de zonas con alto poder adquisitivo. A su vez no es mucha la variedad que se consigue, y si en particular buscamos algo que sirva de manos libres para el móvil al mismo tiempo de que nos provea de buen sonido para escuchar música estamos de malas: No existe casi nada de parte de las primeras marcas al respecto; tal es así que literalmente te echan de los locales y te mandan a probar suerte en agentes oficiales y tiendas de accesorios para celulares, donde tienen manos libres, pero más truchos que twitero devenido en community manager y muy caros para la porquería que son. Todo esto nos deja generalmente con dos opciones: Las marcas baratas de pésima calidad o los accesorios originales de cada marca de teléfono, que además de extremadamente caros suelen cumplir la misma regla de todo auricular que viene incluido en la caja: Son regulares y no son lo que queremos.

imageEsta incasable (y rompe pelotas) búsqueda me llegó a descubrir una marca que se ve poquísimo por estas pampas, y que ya atrae desde lo fashion del nombre: SkullCandy. Creada por un practicante del esquí y el snowboard, esta marca yanqui apunta a vender accesorios para estos y otros deportes extremos como el surf y el skate. Dentro de su variada oferta de productos, la línea que más peso tiene es la de los auriculares, cuya premisa básica parece difícil de ser concebible en la realidad: Excelente calidad de sonido, diseño que destaque, y los mejores materiales para que resistan un uso abusivo mientras se practican los deportes antes mencionados. Y acá debo recalcar la palabra diseño: Cada año sacan nuevas líneas como si de ropa se tratara, pudiendo encontrar los más volados y atractivos, muchos inspirados o co-diseñados con famosos del ambiente.

Lamentablemente, dada su exclusividad parece ser que no existe mucha salida para esta marca a nivel local, consiguiéndose muy poco y en muy pocas cadenas, generalmente con diseños y modelos que, al menos en mi caso, no son los que me gustan o busco, y mucho menos los hay con micrófono para usar con el móvil. El precio no debería ser una excusa ya que aunque obviamente no son económicos están al mismo nivel que algo equivalente de buenas marcas como Sony o Phillips. Ahora estoy por conseguir directamente desde su tierra natal uno de los modelos que más me gusta, así que en un futuro les diré si la calidad de sonido es lo que dicen.

Por lo pronto, me preguntaba si a otros les pasaría lo mismo que a mi en esta búsqueda, o simplemente cualquier auricular les daba lo mismo, así que acá va la encuestonta:

Yo confío en vuestro sano juicio.


Jul 18 2010

Dudas Existenciales (72)

Gabolonte Blasfemus

Creyeron que se habían librado de ellas, pero volvieron de las tinieblas para perseguirlos a todos. Con ustedes la primer Duda Existencial 2010.

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Abr 2 2010

Modems 3G USB para banda ancha móvil en Linux

Gabolonte Blasfemus

image Hasta el año pasado nunca me había planteado la adquisición por separado de ese producto que ofrecen las compañías de telefonía celular conocido como banda ancha móvil, ya que lo poseía adquirido al mismo tiempo junto a mi netbook LG X110 con Movistar. Pero los vaivenes en la calidad del servicio que cada vez eran peores, sumado a un problema con mi tarjeta SIM que al día de hoy no sé si se debe a un fallo de la misma o del modem 3.5G incorporado en la netbook, lograron que finalmente pidiera la baja del servicio. Pero como no sólo de Wi-Fi prestado vive el moderno hombre computadoril cuando se desplaza por la ciudad, tuve que plantearme rápidamente la compra de uno de estos paquetes por separado, y preferentemente en modalidad prepaga para no clavarme pagando un costoso abono por un servicio que nunca se sabe cuándo ni por cuánto va andar decentemente. En cualquiera de los casos, y para asegurarse un amplio espectro de conectividad con cualquier computadora de hoy en día, el hardware ofrecido junto con el servicio suele ser un modem 3G USB con forma de pen drive grandote, de los cuales hay varios modelos, todos fabricados por compañías chinas, siendo comúnmente las más encontradas Huawei y ZTE. Y más allá de que podría haberme ahorrado el costo de uno de estos periféricos y tal vez pedir directamente la SIM para el modem 3G incorporado en mi netbook, me parecía una buena idea hacerme con uno de estos dispositivos para probarlo y tenerlo como una suerte de internet de emergencia para cualquier equipo donde hiciera falta y no existiese otra opción.

image Ahora bien, ¿cómo se instalan estos bichos? Aunque nunca había tenido uno en la mano, ya sabía que todos estos modems contenían sus propios drivers en una suerte de unidad USB virtual que permitía al fabricante ahorrarse la fabricación y distribución de los CD de instalación, y a nosotros evitar perderlos. Pero su funcionamiento es un poco más complicado que eso: Básicamente, cada uno de estos modems 3G USB tienen dos modos posibles, los cuales no pueden ser simultáneos. El primero es uno en el cual la computadora los reconoce como una unidad de CD USB virtual, la cual contiene el software a medida creado especialmente para la operadora celular en cuestión, que instalará los drivers en el sistema operativo y la aplicación que realizará la conexión en sí. Pero además, una vez instalada dicha aplicación, cada vez que se ejecute la misma se encargará de switchear el periférico a su modo real de funcionamiento como modem, con lo cual el sistema dejará de ver la unidad de CD virtual y comenzará a detectar el modem 3G, que será reconocido correctamente gracias a los drivers instalados en el sistema durante la modalidad anterior. Este tipo de funcionamiento, aunque visto en detalle es complicado, le hace fácil la vida al usuario a la hora de instalar el dispositivo para conectarse a internet lo antes posible. Pero claro, lo dicho es sólo válido para los sistemas operativos comerciales más populares: Windows en las PCs, y Mac OS X en… errr… las Macs. Y algunas netbooks a cuyos usuarios Steve Jobs le gustaría ver tras las rejas o con sus casas rematadas, claro. ¿Y qué pasa en Linux?

En el sistema operativo más amado por los geeks estos modems también funcionan, pero hace falta tener en cuenta un par de pasos. En primer lugar, y como vimos de lo explicado antes, se deduce que el modo de CD virtual con drivers es totalmente inútil en Linux, ya que en ningún caso se incluyen drivers para éste. Pero el problema es que la modalidad por defecto al enchufar al puerto USB el modem es la de CD virtual, por lo cual cualquier sistema Linux no preparado lo verá únicamente de esta forma.

image La solución a eso está en un paquete llamado USB_ModeSwitch. El mismo, una vez instalado, se encarga de reconocer y activar al modem en su segundo estado, el de modem propiamente dicho, y luego instalarlo en el sistema como tal para que figure apropiadamente como hardware de banda ancha móvil.

Para instalar USB_ModeSwitch podemos hacerlo por la vía tradicional y más fácil utilizando apt-get o el software de administración de paquetes por defecto de nuestra distro. Deberíamos encontrarlo, claro está, bajo el nombre usb_modeswitch. Si este no es el caso a no desesperar, pues ingresando a la página oficial de USB_ModeSwitch podremos descargar la última versión, descomprimirla, e instalarla con el tradicional make install. Si estamos en un sistema de 64 bits o deseamos recompilar, será necesario previamente invocar un make clean.

Una vez hecho esto, todo lo demás es automático, y si nuestro poronguito USB está en la lista de dispositivos reconocidos debería ser detectado y configurado automáticamente a los segundos de ser enchufado. En caso contrario, será necesario un poco más de trabajo para configurar manualmente nuestro modem que ya tantos problemas nos trae. Lo que habrá que hacer es editar el archivo /etc/usb_modeswitch.conf, tecleando por ejemplo:

sudo gedit /etc/usb_modeswitch.conf

En el mismo debemos pegar todos la parámetros necesarios para nuestro modem 3G USB en particular. ¿Y de donde los sacamos se preguntarán? Si a alguien ya le sucedió esto con el mismo modelo de modem y era más inteligente y/o laborioso que nosotros, es muy probable que lo haya resuelto y además haya sido tan bueno de subir la configuración correcta al foro de USB_ModeSwitch, por lo que solo debemos hacer una búsqueda en el mismo para nuestro cacharrito en particular. Si este no es el caso, y no cedemos a las ganas de escracharlo contra la pared o usarlo sólo en Windows/Mac, podemos seguir estos consejos sobre cómo obtener los parámetros específicos sniffeando la conexión USB cuando el modem está funcionando correctamente con sus drivers bajo Windows, para luego armarnos nuestro archivo de configuración.

Pero a no preocuparse que en la mayoría de los casos actuales no deberíamos tener mayores problemas. En mi situación, mi modem es un ZTE MF110, el cual además  incluye un lector de tarjetas microSD, por lo que si le colocamos una luego al switchear al modo de funcionamiento real como modem el sistema operativo también reconoce a su vez un mass storage USB del tamaño de la microSD insertada. En el caso de mi Linux Mint 7, al conectar el modem automáticamente veo la unidad USB montada gracias a la microSD que le puse, además de figurar el modem en la lista de conexiones de banda ancha móvil:

image

Como pueden ver, en mi caso en particular sucede algo extraño, apareciendo dos veces el modem en cuestión (el Ericsson es el modem incorporado de la netbook que ya no uso por el momento), algo que puede deberse a haber conectado el modem en dos puertos USB distintos, existiendo para cada uno una instancia de la configuración creada por mí para mi operador. Pero sin importar esto funciona en uno o en otro dependiendo de en que puerto lo conecte.

Y antes de desesperarse, un consejo importante: Conecten el modem y vayan a buscarse algo para tomar, y tarden al menos un minuto en volver; tarda un tiempo un poco más largo del esperado el aparecer el dispositivo de banda ancha móvil en la lista del administrador de conexiones de red de Gnome, con lo cual nos puede parecer que no funciona ante la incipiente ansiedad de que lo haga.

Más info al respecto en BlogDrake y Zona de Sistemas.