Feb 15 2011

Mapa de torres y cobertura celular con OpenSignalMaps

Gabolonte Blasfemus

No hace falta pedirle que levante la mano a quien alguna vez haya sufrido algún problema de señal con su móvil, ya sea durante una llamada telefónica o mientras utiliza la conexión de datos; siempre existirán esos Triángulos de las Bermudas donde la señal de hace débil o se pierde directamente, debido a variados factores como estructuras metálicas, edificios, y un largo etcétera, que dieron lugar a ese mito folclórico que recorre nuestras pampas, el de la parabólica humana.

OpenSignalMaps es una aplicación web que nos puede ayudar un poco con eso, al menos indicándonos para donde tenemos que movernos para conseguir la mejor señal. Desde su sitio podemos observar mapas de todo el mundo con la cobertura por operador y por tecnología disponible en casa país.

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Pero eso no es lo mejor, y por otro lado, si se preguntan cómo es que esta aplicación obtiene información concisa de las operadoras de casi todo el globo, la respuesta es una sola: Mediante su aplicación para Android que podemos descargar gratuitamente desde el Market o bien desde el mismo sitio, la cual por un lado convierte a nuestro smartphone en una sonda de pruebas que va relevando constantemente el nivel de señal y la ubicación de las torres de la red de telefonía celular de nuestra posición, enviándolas a OpenSignalMaps; por otro lado, la aplicación misma nos muestra en el mapa las torres disponibles en las cercanías, indicándonos en qué dirección debemos movernos para conseguir mejor recepción.

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Si estamos preocupados por la violación a la privacidad que supone que una aplicación como esta envíe nuestra localización a sus dueños, les tengo malas noticias, porque hasta cuando jugamos Angry Birds en un iPhone o en Android esto sucede, pero aún así es bueno saber que el envío de los datos de señal y geolocalización son opcionales en OpenSignalMaps, pudiéndose deshabilitar desde la configuración de la misma aplicación móvil.

Por el momento sólo disponen de esta versión para Android de su aplicación, alegando que el iOS no les permite la flexibilidad necesaria para realizar lo mismo, aunque están “trabajando en ello”, así como considerando una versión para BlackBerry.

Vía Mashable.


Ene 30 2011

Dudas Existenciales (79): ¿Qué hace la gente con sus celulares?

Gabolonte Blasfemus

imageLlámenme un pelotudo elitista o lo que se les ocurra, pero tiendo a pensar que la gente no debe hacer las mismas cosas en sus teléfonos móviles que yo y seguramente muchos de ustedes. De seguro pocos entran a redes de mensajería instantánea desde una aplicación que utiliza la conexión de datos del teléfono, ni hablar de leer feeds, actualizar Twitter, o conectarse por SSH a un servidor. Tal vez sí lo de escribir boludeces en redes sociales esté teniendo una mayor penetración, gracias que cada vez se venden más BlackBerrys y telefonitos con pantalla táctil que incluyen de fábrica aplicaciones a tal efecto, por lo que sortean el gran escollo del usuario normal, que es buscarlas e instalarlas, algo de todas formas se hizo mucho más fácil gracias a ese concepto pensado por el emperador Blow-Jobs que ofrece simpleza para los de abajo y control para los de arriba: Las tiendas de aplicaciones.

Aún así, dudo que todos los flacos y pendejas, veteranas de 40, y grandulones de 50, de los que no todos tienen todavía teléfono-mete-dedito y que veo dale que te dale con el tiki-tiki en sus celulares cuando van en el tren o el colectivo estén todo el tiempo haciéndole replys a Rial y Canosa por Twitter o chusmeando a la ex por Facebook como nos quieren embobar las publicidades que debemos. Supongo que la mayor parte del tintineo se debe ir en jueguitos y charlas por SMS con algún fato, novio/a o trampa; pero aún así, los números no me terminan de cerrar. No puede ser que haya tanta gente que no tiene nada mejor que hacer que gastar crédito en 100 mensajes por viaje o jugar algún jueguito pedorro todo el tiempo, o sí?

Es por eso que comparto mis dudas con ustedes, oh camaradas. Por favor cuenten, en caso de que sean asiduos gasta-dedos en su móvil, qué es lo que más hacen con el cuando viajan en el transporte público o esperan en un consultorio. Sé que muchos de los habitué son del palo y harán lo mismo que yo, pero espero también recibir opiniones de gente más normal, a la que por comodidad si no se anima a comentar le dejo la siguiente encuestita:

Espero sus reveladoras respuestas, mientras chusmeo a mi ex por Facebook.

(imagen de casimira parabolica)


Ene 15 2011

¿Apagás el móvil cuando te vas a dormir?

Gabolonte Blasfemus

imageHace minutos reflexionaba sobre la BlackBerry de un usuario la cual sufría la extraña dolencia de que no podía navegar en Opera Mini, aunque quedaba descartado de plano que fuera un problema de falta de conexión ya que bajaba correo como siempre. Luego de jugar un poco con los permisos de las aplicaciones y observar que no habían cambios, recordé hacerle caso a Roy, más que nada considerando que el dueño del gadget tiene ciertos problemitas graves con la tecnología, como por ejemplo nunca apagar el Windows de su oficina porque no sabe ni quiere saber cómo. Realizada esta sencilla pero demorante tarea (no sé si pasará con todos los modelos pero esta BlackBerry tarda como 6 minutos desde que se la enciende hasta que está operativa) compruebo que el problema se había ido, y que por ende lo más probable es que sucedió justamente por alguna corrupción típica del sistema al no ser reiniciado nunca por su usuario.

Cuando le entregué el aparato en cuestión a su dueño y le pregunté si la había apagado y quitado la batería me contestó con total vehemencia que había realizado la tarea varias veces para mi desconcierto, hasta que recordé la máxima de House (aaahh… qué sería de mí si no fuera por la buena TV!).

imageEl punto de todo esto es que me hizo recapacitar sobre uno de esos hechos que por su cotidianeidad difícilmente nos ponemos a analizar: Nunca apagamos el móvil. No sólo mi amigo usaurio que no quiere molestarse ni en apagar Windows XP; nunca he sabido de alguien en la actualidad que lo haga, nos vamos a dormir y el celular queda prendido, y me arriesgaría a decir que a menos que requiera quedarse conectado al cargador en la mayoría de los casos duerme debajo de la almohada de su dueño/a. Seguramente la radiación electromagnética hace soñar en colores.

Ahora bien, ¿por qué lo hacemos? ¿Y por qué antes no lo hacíamos? Cuando el teléfono móvil era sólo eso, un teléfono pero celular, tenía sentido; la batería se moría demasiado pronto y tampoco nos haría gracia recibir un llamado mientras dormimos, qué sentido tenía dejarlo encendido? Ahora las cosas cambiaron un poco. En la última década el teléfono celular se convirtió en el máximo nodo de enlace tecnológico personal, es la herramienta individual básica que todo ser humano de estos tiempos necesita para moverse, y cuya mejor expresión, mucho antes de que los smartphones actuales fuesen una realidad palpable, se pudo observar en la fabulosa obra de Gene Roddenberry: Earth: Final Conflict, en la que todos usaban unos dispositivos personales multifunción conocidos como Global. No es solo nuestro teléfono. Es nuestra agenda, nuestra central de mensajes, nuestro reloj despertador; también nuestra consola de entretenimientos portátil y nuestro acceso más básico en muchos casos a Internet. Tal vez nos comenzó a dar la sensación de que cuando lo apagamos, estamos apagando nuestra arteria con el mundo. El móvil es cada vez menos móvil, y más keitai, el término que se usa para denominarlos en Japón y que encierra toda una cultura detrás de vivir a través del móvil.

imagePero es posible que me equivoque, y aún exista mucha gente que religiosamente apague su teléfono antes de caer en los brazos de Morfeo. Ustedes me dirán, de a poquito y sin amontonarse, qué hacen con la pieza de tecnología avanzada que más tiempo pasa a su lado cuando llega el momento de babear la almohada.


Oct 19 2010

Localización y borrado/recuperación de datos por robo en teléfonos Windows Mobile

Gabolonte Blasfemus

imagePerder o ser víctimas del robo de nuestro móvil es algo ya de por sí bastante traumático, ya que sumado al trastorno del hurto o asalto en sí perdemos el mayor nodo de comunicación e información con el que casi toda persona cuenta hoy en día: Ya no nos pueden ubicar fuera de nuestra casa, no podremos consultar información sin importar el lugar que estemos, y ni siquiera planificar nuestra semana, teniendo en cuenta que una cantidad cada vez mayor de gente utiliza su móvil, sea smartphone o no, como agenda de citas, tareas y eventos, ya que es ni más menos que el lugar ideal para hacerlo, en ese objeto de veneración/adoración/odio y por sobre todo necesidad que cargamos incluso hasta en el baño en estos tiempos. Pero si existe algo aún peor que la mencionada pérdida temporal y repentina de tantas funciones vitales para el día a día propio es la posibilidad de que la información personal almacenada en nuestro celular pueda ser utilizada para realizar nuevos ilícitos contra nosotros o incluso nuestros amigos y conocidos que figuraban en la libreta de contactos del terminal siniestrado.

Tampoco debemos volvernos locos de paranoia pensando en que ni bien tengamos la mala suerte de no volver a ver nuestro móvil seguidamente nosotros y nuestros amigos nos convertiremos en víctimas de robo de identidad o delitos peores, la realidad al menos de países como Argentina es que el robo y reciclado de teléfonos celulares es un mercado tan inmenso y aceitado que a menos que sepan que se trata del móvil de alguien acaudalado o importante difícilmente le dediquen el tiempo y la inteligencia necesaria para tales operaciones, siguiendo el terminal un automatizado proceso de hard reset y reciclado para ser revendido a tentadores precios en locales de baja calaña y/o sitios de merca libre. Aún así, la amenaza es real, existe, y sería mejor tratar de estar preparados para ella antes de que nos suceda. Y acá es donde entran en juego las aplicaciones anti-robo para smartphones, en nuestro caso para Windows Mobile.

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May 6 2010

Cobrar por lo que no funciona

Gabolonte Blasfemus

image Casi en coincidencia, y como para amplificar toda la bronca que Guillermo Mayoraz nos contaba sobre el abuso a los clientes de telefonía celular en su post Si ya sos cliente no nos servís, hoy tuve una de esas revelaciones, que, al igual que las que nos dan los manochantas, nos cagan, nos cuestan plata, pero de todo eso algo aprendemos. Pero permítanme que les haga una breve cronología de lo sucedido hace algunas horas en mi vida:

19:00 hs: Sabiendo que tenía el crédito vencido en mi banda ancha prepaga de Movistar, realizo una carga virtual desde un quiosco justo antes de acudir a una cita que me demoraría una hora, para tener la certeza de que transcurrida esta podría contar con el crédito para conectarme desde algún café en caso que no funcione el Wi-Fi. Como había promoción para duplicar a partir de los $30 AR, cargo esa exacta cantidad, con lo que en teoría pasaba a tener cargada en mi línea prepaga $60 AR + lo que me quedara del crédito anterior vencido, según lo que calculaba alrededor de unos $10 AR.

20:00 hs: Termina mi cita y parto raudo a un café para utilizar mi netbook. Lamentablemente no hay ninguna red inalámbrica abierta con una calidad de conexión usable, por lo que me decido a usar parte de ese crédito cargado anteriormente para conectarme a través del 3G de Movistar. Inmediatamente noto que la conexión es un auténtico desastre, con redes de mensajería que nunca se terminan de autenticar, páginas que ni comienzan a cargarse, y demás. Pingueando a google.com llegué a obtener tiempos de 12 segundos. Aún así, sigo intentando, desconectándome y volviendo a conectarme cada tanto a ver si en una de esas “engancha” (algo que ya sea por la casualidad o no, me ha sucedido varias veces) y empieza a tener un ancho de banda mínimamente aceptable. Sigo sin suerte, reintentando una y otra vez.

20:30 hs aprox.: Ya totalmente frustrado por no poder hacer nada luego de tantos reintentos, dejo el 3G de Movistar a un lado y vuelvo a intentar conectarme por el Wi-Fi del café en el que estaba, que andaba deplorable pero aún así era un poco menos peor que el servicio de Vomistar. Me sigo frustrando porque aún así no me sirve para conectarme a nada.

20:50 hs aprox: Ahora frustrado nuevamente con el Wi-Fi, vuelvo a intentar con el 3G, a ver si por causalidad “se arregló”. Descubro que directamente se corta la conexión ni bien realizada, como lo haría si tuviera la cuenta cancelada por falta de pago o de crédito. Consulto el crédito por SMS y me dice que no tengo crédito ni para consultar el crédito. (?) Algo olía muy mal y no era el pedo que me acababa de tirar (los de uno siempre huelen bien).

Horas más tarde: En la tranquilidad de mi hogar vuelvo a comprobar el mismo comportamiento que claramente me indica que estaba inexplicablemente sin crédito en la línea donde se me deberían haber acreditado al menos $60 AR y cuyo servicio prácticamente no pude usar, por lo que no pueden cobrarme por un tráfico que no sucedió. O eso creía. Inmediatamente llamo al número de atención al cliente exclusivo para servicios de banda ancha móvil de la empresa, donde me atiende uno de sus drones de soporte al que le cuento más o menos con detalles todo lo anterior. Me explica que efectivamente el monto cargado fue acreditado, pero que a su vez fue completamente consumido, terminándose alrededor de las 20:30 hs. Le explico, ya enfatizando lo que había relatado antes, que eso tenía que ser imposible porque el servicio no me funcionó para nada y por tanto no se me podía haber consumido todo ese crédito en un tráfico prácticamente inexistente. La callcenter girl me intenta marear con un truco de aficionado diciéndome que no se factura por tiempo sino por crédito (MBs a determinado valor según la carga y/o plan), para luego darme vuelta todo e insinuarme lo contrario. Yo le explico más de una vez que si el servicio se cobra por Megabyte transferido, cosa que es así a menos que se contraten uno de esos packs de navegación por un día, jamás se me podría haber comido el crédito en 30 minutos en los que no pude ni enviar un maldito email con sólo texto. Luego me aconsejó varias veces que opte por uno de estos planes de navegación por un día para “maximizar mi crédito de navegación” y se ofreció a regalarme $10 AR para que pueda usarlo en la contratación de uno de estos packs; aún así tuvimos unos cuantos minutos de conversación de teléfono descompuesto, ya que con $10 no me iba a arreglar haber desperdiciado más de $60 sumado al tiempo también perdido.

image Finalmente, y como obviamente no iba a poder arrancarle ningún testimonio que me dejara satisfecho, acepté su ofrecimiento de los $10 y la despaché. Y aprendí mi lección. ¿Cuál es esa lección?

Movistar Argentina te cobra el tráfico aunque este no llegue a destino y se pierda. Me puedo llegar a imaginar que esto a lo mejor se trata de una maniobra abusiva común entre todos los operadores, similares a cobrar por los minutos que suena el celular cuando se atiende o a cobrar por el chequeo de saldo. Y recordé una vez, hace 2 años aproximadamente, en la que tuve un problema llamativamente similar, sólo que en vez de tratarse de un chip 3G para conectar una netbook era una Pocket PC que a través de Bluetooth pretendía conectarse al EDGE de un celular. Misma historia: Una hora reintentando sin poder conectarse a nada, para luego descubrir que me habían desaparecido $40 recién cargados.

Todo esto me lleva a sacar esta inequívoca conclusión: Movistar (y tal vez otras operadoras) tienen el “medidor de tráfico” podríamos decir “entre la antena y el chip”. No importa si esos paquetes IP nunca salieron de la red de Movistar para alcanzar al servidor al que iban destinados, por el sólo hecho de haber sido emitidos por nuestra terminal o modem es suficiente para ser debitados de nuestro crédito. Y es así como podemos patinarnos un crédito que podría habernos durado semanas en una hora perdida de frustración al no poder conectarnos, donde, encima, nos cobran por ella.

image El consejo no puede ser más claro: Si de una forma u otra necesitan contar con uno de estos abusivos y estafadores servicios, lo ideal es, ni bien verifican a la primera que la conexión no sirve para nada en ese momento, abandonar todo reintento y pensar en otra opción como puede ser ir a un lugar donde haya un hotspot Wi-Fi funcional. No seguir reintentando pensando que a lo mejor en la siguiente conecta bien y zafamos, que sería un pensamiento de índole similar al adicto al juego que no deja de apostar porque está seguro que en la próxima gana. Y acá es como en los casinos, la banca siempre gana.

Y si esto no es como para ir en patota entre todos los millones de usuarios y empalar a sus gerentes, no sé que otra cosa lo pueda ser, nos están cobrando por algo que ni siquiera funciona, incluso nos cobran más cuanto menos funciona, porque reintentamos y enviamos más tráfico continuamente que nunca llega a destino.

Como ven, realmente el rango de utilidad de las conexiones de datos ofrecidas por nuestras usureras operadoras se reduce, por culpa de su pésima calidad, a un extremo en el que no queda más que preguntarse si de verdad tiene algún sentido pagar por ellas. Yo por lo pronto lo voy a ir pensando.