Cuando la ciencia-ficción nos alcance (o cuánto le debemos a Eduard Snowden)

Gabolonte Blasfemus

(Antes de empezar quiero aclarar que voy a mencionar una buena cantidad de material que podría ser linkeable (para comodidad del lector), pero como son tantos y quiero concentrarme por una vez en lo que escribo exclusivamente y no además en buscar cada enlace esta vez, debido a su cantidad, no lo haré. Google, DuckDuckGo (o Bing, si son amantes de la sodomía) no muerden. Vaffanculo, al final terminé linkeando buena parte.)

La disparaba muy rápido además

El astronauta de la pistolita chiquita

A veces pienso que es posible dibujar una línea divisoria entre dos tipos de ciencia-ficción: Antojadizamente, a una la voy a bautizar Star-Fy, y a la otra Real-Fy.

Star-Fy creo que es la más vieja, porque es la que más proliferaba en las décadas pasadas. Es la de los viajes interplanetarios, las pistolas de rayos, las ciudades futuristas con autos voladores, y demás sueños locos que parece que nunca se van a concretar, no importa cuántos años pasen. Son las obras donde se muestran prodigios de la tecnología descomunales, como el viaje en el tiempo y la teletransportación. Si pensamos en todo eso fácilmente nos viene a la cabeza Star Trek, pero bien podría ser cualquier Star- algo. Como decía recién, una característica inherente de este tipo de ciencia-ficción es que, siendo sinceros, no se ve posible ni en 100, y tal vez ni en 500 años que sea posible, al menos bajo el esquema político-económico global actual. Seguro, existe una compañía que promete viajes turísticos espaciales, pero hay que ver cuándo realmente va a existir una nave espacial tangible que lo haga posible y cómo saldrá el primer vuelo, que como mucho sería hasta la Luna.

Real-Fy es más joven y, en cambio, parte de una premisa mucho más conformista, resignada, si se quiere, que su hermana mayor Star-Fy. Tal vez su origen se deba al  sentimiento de incredulidad que los titánicos avances mostrados en Star-Fy generan, del hastío de “otra vez con lo mismo” que, sabemos, no lo vamos a ver en toda nuestra vida, y muy posiblemente tampoco lo hagan nuestros hijos y nietos. Real-Fy acepta que en términos prácticos jamás serán posibles ciertos avances en el corto o mediano plazo, por lo que se centra en otros más pequeños, más mundanos, pero por sobre todo más realistas, más posibles.

Y eso, precisamente, su raison d’être, es lo que hace a Real-Fy tan atractiva, y la hizo generalmente exitosa en las últimas dos décadas.

Si querés que un show sobre un submarino tenga alguna chance de éxito, al menos tiene que tener forma de poronga.

Si querés que un show sobre un submarino tenga alguna chance de éxito, al menos tiene que tener forma de poronga.

¿Humanos genéticamente modificados? Totalmente posible. ¿Submarinos avanzados en una Tierra del futuro cubierta bajo las aguas? Quién sabe, por qué no. ¿Velocidad Warp? ¿Teletransportación? Bueno, ahí tenemos algunos problemas, Scotty. Porque la ciencia-ficción que se ve demasiado alejada de la realidad termina muy cercana a la fantasía. Por supuesto, no existen obras 100% Real-Fy; la mayoría son una mezcla de las dos donde simplemente predomina una o la otra.

Pero con la Real-Fy está sucediendo algo muy peculiar, que jamás podría pasar con su hermana mayor: Algunos avances ya son realidad, abandonaron (al menos en su mayor parte) el campo de la ficción. Esta es una lista, para nada completa, de todos lo que nos prometió la ciencia-ficción cercana y que ya se cumplió o está por hacerlo:

  • Cuando los smartphones con pantalla flexible finalmente estén al alcance de todos, podremos tener en nuestras manos el Global de Earth: Final Conflict.
  • ¿Aluminio transparente como el que se usó en la película Star Trek IV: The Voyage Home para transportar ballenas? Ya es noticia vieja.
  • ¿Mortíferos drones voladores armados acechando ciudadanos como se lo vio en su tiempo en Dark Angel y se lo ve ahora en Almost Human? Hoy la única limitación para que suceda, al menos en países del primer mundo, es constitucional, no técnica. Hace años que la milicia estadounidense los usa en sus encuentros bélicos, y en la tierra de la libertad están tan omnipresentes que hasta inventaron ropa que disimula la firma térmica del cuerpo, que suele ser registrada por las cámaras de muchos drones empleados en seguridad. Mientras, Amazon planea usarlos para entregar sus paquetes, hay otros que los usan para otro tipo de paquetes, y la milicia yanqui hace rato que los manda para volarle el culo a las geocoordenadas que mandó el Angry Birds del smartphone en el que supuestamente estaba jugando un peligroso terrorista.
  • ¿Se acuerdan del viejo y querido Auto Fantástico (Knight Rider)? Posiblemente a los autos que usa Google para fotografiar el mundo entero sólo les falte un blindaje de alguna superaleación, un arma de rayos láser, y una personalidad conflictiva para parecerse un poco más.
  • De la nanotecnología, material perfecto para shows como Fringe o X-Files, no queda ya mucho por decir, falta un poco para llegar a conseguir verdaderos robots microscópicos, pero mientras tanto ya se comercializan diversos productos que usan nanotecnología que podríamos calificar como básica en comparación con nuestro sueño del ejército de nanomáquinas, e incluso puede ser que ya la tengamos dentro de nuestro organismo sin saberlo.
  • Para fantasías hacker y de espías dignas de conspiranóicos con sombreritos de aluminio, sólo hace falta remitirnos a toda la info que filtró Edward Snowden, para nunca volver a comprar un electrónico online que la NSA intercepte para instalarle soft y/o hard de espionaje, tapar con cinta las cámaras de todos nuestros gadgets ahora que sabemos que te pueden espiar aunque el LED indicador esté apagado, y después salir corriendo muy rápido a conseguir nuestros propios sombreritos de aluminio; si es transparente, mejor.
  • Aún mejor, vean Sneakers, una increíble y hasta hace poco olvidada película de 1992, donde bajo la omnipresente frase too many secrets transcurre una inquietante trama en cuyo centro está un dispositivo que es capaz de descifrar y romper cualquier cifrado o sistema informático del mundo. Sí, algo como la computadora cuántica que, según los mismos documentos filtrados por Snowden, la NSA está construyendo y les va a permitir exactamente eso, romper cualquier cifrado.
  • No pertenece al género, pero recuerdo como en 24 Jack Bauer le decía a una ocasional víctima perseguida por terroristas que debía remover la batería de su teléfono. Ya por esa época era moneda corriente leer sobre móviles que nunca se apagaban del todo, y entonces quitar la batería se enarbolaba como la mejor opción disponible para estar completamente seguros de que no podían ser usados como localizadores utilizando el conocido método de triangulación a través de los nodos de la red de telefonía celular para encontrarnos, y sin tener que llegar al extremo de destruir o tirar el aparato. La cosa empeoró cuando al poco tiempo descubrimos que nos podían seguir espiando incluso sacando la batería, y que la única forma de realmente dejar al equipo muerto era quitársela mientras mantenía una llamada en curso. Parecía ciencia-ficción, pero hoy estamos seguros que la realidad es peor cuando nos enteramos que Snowden les pide a quienes lo visiten que guarden sus celulares en la heladera. Es que entre tantas innovaciones que se dice que le debemos a Apple está la de la famosa batería integrada no removible por el usuario, una moda que casi todos los grandes fabricantes adoptaron después de que el iPhone hizo el fino y primigenio trabajo de aceitar la cavidad del conformismo de los rebaños. Eso y la ya certeza de mini-baterías ocultas que puedan brindar energía suficiente para tareas especiales incluso a equipos cuya batería fue quitada deja pocas opciones, otra vez, sin llegar al extremo de la destrucción: O los dejamos drenar su energía hasta la muerte, la que ante la vista de las evidencias puede llegar a ser muy incierta, o bloqueamos toda señal que quiera entrar o salir del equipo, y para eso necesitamos una jaula de Faraday. Snowden pensó en las heladeras porque es algo que nunca faltaría en ninguna casa o habitación y aunque la orden “poné tu celular adentro de la heladera” puede resultar extraña, es fácilmente comprensible de realizar por cualquiera, pero en realidad existen otros objetos comunes más prácticos que pueden servir a tal efecto. Una coctelera para martinis resulta práctica y efectiva, aunque no todo el mundo tiene una. La otra opción es construir algo específico para la necesidad o comprar algo como el OFF Pocket, diseñado específicamente para que al guardar en su interior un smartphone se bloqueen todas sus señales.
  • Cruzando la frontera de la ciencia-ficción y trayendo un souvenir de las tierras de la fantasía, pero que sólo sería posible gracias a tecnología soñada en el primer género, muchos centros comerciales en el mundo poseen ya su propia versión del Mapa del Merodeador de la saga Harry Potter. Sin usar magia, por supuesto. Compañías como esta (recomiendo ver el video) ofrecen un seguimiento de los movimientos de todos los visitantes del complejo para analizar patrones útiles en mercadotecnia como porcentaje de nuevos clientes, productos o locales populares, zonas muy visitadas, y básicamente todo tipo de informe relacionado al comportamiento. Por supuesto, también podría usarse para fines menos legales como seguimiento de objetivos por parte de criminales o criminales fuerzas de la ley. No necesitan implantarle un chip en el brazo a cada uno que entre, todos cuentan con la herramienta de espionage y vigilancia personal definitiva: Sus móviles. En algunos casos este seguimiento se realiza a través de la MAC address del adaptador Wi-Fi, que es revelada continuamente al ir pingueando las redes disponibles, realidad que suscitó el nacimiento de Pry-Fi, una app para Android que randomiza la dirección física del adaptador inalámbrico cuando está escaneando redes, y que en iOS 8 es una funcionalidad integrada que Apple se ocupó de anunciar (como todo) con bombos y platillos para decir que revolucionaron la seguridad. En las otras variantes utilizadas por estos sistemas de seguimiento esta medida de defensa deja de ser efectiva, ya que analizan además el conjunto de redes recordadas por el dispositivo a las que el mismo intenta conectar constantemente como una firma que lo distingue del resto, o directamente dejan de lado el espionaje por Wi-Fi para directamente rastrear las señales GSM, lo cual es efectivo con todo celular, hasta con un Nokia 1100. Porque… ¿estás dispuesto a apagar tu teléfono cada vez que entres a un shopping para proteger tu privacidad?

Ahora, ¿se dieron cuenta de cuántos elementos que atribuíamos al campo de la ciencia-ficción o la exageración ahora los sabemos realidades gracias a Snowden? Prácticamente todo lo que tenga que ver con espionaje, claro. Dicen que cambió el mundo generalmente en referencia a las relaciones internacionales y la seguridad, pero algo más que consiguió fue hacernos despertar del cuentito de hadas, o en este caso, de la novelita de espías: Es real y la estamos viviendo.

Voy a dejar de lado cosas como los reemplazos de huesos por prótesis impresas en 3D y todo el tema de la biónica (qué vieja se siente esa palabra); a estas alturas todo lo que quiero es que hagan el primer portal de viaje interdimensional.

Al infinito y más allá


One Response to “Cuando la ciencia-ficción nos alcance (o cuánto le debemos a Eduard Snowden)”

  • Ezeq despachó:

    Excelente artículo Gabolonte, tengo que pasar más seguido por acá. Saludos.


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