Patentar el buen gusto

Gabolonte Blasfemus

Hay cosas de las que no hace falta hablar otra vez. Son esas que, si no decidimos alevosamente recluirnos en un retiro espiritual en los montes tibetanos, seguro nos enteramos aunque sea mientras pasábamos un tiempo de calidad en el trono. Por eso no venía con muchas intenciones de emitir palabra sobre la disputa de patentes de moda; quienes carguen con la maldición de seguirme saben lo que opino de la situación. Pero, ya es suficiente. Cartón lleno, inodoro tapado, cloaca desbordada.

Es fascinante (dicho en plan Leonard Nimoy) como crApple posee ese odio intrínseco desmesurado por todo aquél que se atreva a competir en los mercados que asalta. No le bastaba con el circo de la demanda a Samsung en USA en la que se llevó (lo que para Samsung es) un pequeño souvenir de mil millones de dólares. Era previsible que con esa saña que tienen no se iban a quedar ahí. Así fue como les salieron las sorpresas de los reveses en su contra en otras partes del mundo donde no tenían el favor de su país natal. Y ahí es cuando demostraron que además de todo, son malos perdedores; tergiversar una aclaración que están obligados judicialmente a publicar para convertir una disculpa en otro medio más para autoensalsarse erigiéndose como los dueños exclusivos del diseño puede llegar a ser visto como una excelente maniobra publicitaria o una buena forma de convertir contratiempo en algo positivo (que de todas formas les salió mal), pero en el fondo sólo queda a la vista orgullo desmedido, negación, y soberbia.

Una de las tantas humoradas relativas a la situación de crApple la resumía muy bien la frase “Steve murió, ahora demandemos a todo el mundo!”, y tal vez no está tan lejos de la ser una verdad contundente. Los efectos se ven, sus productos alcanzaron una madurez, pero también un estancamiento. Pero eso no es un crimen, les pasa a todos. Lo que sí debería serlo es esta modalidad litigante con la que se busca convertirse en dueño de familias enteras de dispositivos.

Básicamente, lo que crApple siempre pretendió hacer es patentar el buen gusto:

Si los demás hacen teles, yo hago mi tele mucho más linda y lujosa. Muchos la van a querer tener, y nadie me va a decir nada si tiene botones para cambiar de canal como las demás. Pero para darle mi toque de distinción, en vez de botones le pongo lectores de ondas cerebrales que son más cool y permiten que el usuario cambie de canal con el pensamiento (tal vez no falte mucho para que esto suceda…); y después pretendo patentarlo, así cualquier otro que le haya parecido una buena idea y también quiera usar ondas cerebrales en su tv se las va a tener que ver conmigo, que de ahora en más voy a andar diciendo por ahí que soy el inventor de la tv, y si me lo discuten al menos diré que antes de mi tele las teles no valían la pena así que era como “si no existieran”.

Esto es exactamente lo que sucede con los productos de esta empresa, nadie pone en duda que son lindos, tienen sus puntos fuertes, e introdujeron muchas mejoras en su mercado; si sus innovaciones son más, menos, mejores o peores que las de los demás no viene al caso. El punto es que muchos otros también innovan e innovarán, y no salen a demandar a todo aquel que les copia una buena idea. Al menos la mayoría, claro, que crApple no es el único loco sino solamente el más loco en esto.

Lo más interesante es que este comportamiento de robo-y-digo-es-mío no es algo nuevo de la última resurrección de crApple, merced a sus iAparatos, sino que está enraizada en su ADN. Sólo hace falta recordar esta memorable escena de Pirates of Silicon Valley, donde un joven Steve Jobs se enojaba con un también joven Bill Gates porque le había copiado su Macintosh:

 

Lo que podemos escuchar en el diálogo entre estos dos titanes, traducido, es esta transcripción que me tomé el atrevimiento de robar de Ion Litio:

Steve Jobs: Es evidente que he cometido un error. He cometido un error: ¡Confié en tí! ¡Creí! ¿Una familia? Una familia mafiosa quizá: Cuando te das la vuelta, te asesinan. Nuestros chicos han vuelto de Japón, con estos ordenadores, que están cargados de programas de Microsoft; tus programas de Microsoft, que son casi idénticos a los nuestros.

Bill Gates: Hay algunas pequeñas similitudes…

Steve Jobs: Similitudes… ¿similitudes? ¡Esto se llama robo!

Bill Gates: Todos los coches tienen volante, pero nadie sostiene que el volante sea un invento suyo.

Steve Jobs: Tenemos un contrato, tú y yo.

Bill Gates: Deberías leerlo con más cuidado.

Steve Jobs: ¿Qué es esto? Ésto es como hacer negocios con una… mantis religiosa. Primero te seducen y luego te devoran vivo.

Bill Gates: Sé realista. Tu y yo somos dos tipos que tienen un vecino rico, Xerox, que se deja la puerta de casa abierta todo el tiempo. Y tú te cuelas en su casa para robar el televisor. Pero cuando llegas, te das cuenta de que ¡yo había entrado antes! ¡Yo tengo el botín, Steve! Y tú gritas: “¡no es justo! ¡yo quise robarlo antes!” Has llegado demasiado tarde.

Steve Jobs: Somos mejores que vosotros. Nuestro producto es superior.

Bill Gates: No lo entiendes, Steve. ¡Eso no importa!

Bill Gates, ¿el único ser humano conocido capaz de resistir el campo de distorsión de realidad de Steve? De hecho, ¿será un ser humano?

Más allá del remate final de Bill Gates, que en sí merece todo un análisis del proceder de Microsoft y la relación entre estos dos gigantes, lo que vemos que crApple hizo en el pasado es exactamente lo mismo que hace ahora: Robar y decir ¡yo lo inventé! ¡Si lo hacés siquiera parecido te demando!

 

Cualquier similitud con la realidad NO es mera coincidencia, y será tratada en tribunales

Dicho en otras palabras, crApple quiere ser la más hermosa del baile, pero no se conforma con eso, y además quiere patentar la belleza, para que cualquier otra que siquiera se parezca en lindura sea recluida y nadie la pueda ver.

 


6 Responses to “Patentar el buen gusto”

  • Agustín Dall'Alba despachó:

    Es un buen artículo, pero, y por fevor tomalo como una crítica constructiva, todos esos “crApple” me parecen innecesarios, es como si le tiraran abajo la seriedad y solidez a tu opinión.
    Un saludo.


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  • SpamLoco despachó:

    Los parecidos de diseño entre los productos de Braun y Apple es demasiada alevosa, al menos en esas comparaciones que se hacen.


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  • Tom despachó:

    No soy fan de Apple en absoluto, ni me interesan las cuestiones políticas en lo que a patentes en los Estados Unidos concierne.

    Me parece absolutamente innecesario y poco objetivo este artículo. Sinceramente no es solo como algo se ve, sino además como algo funciona, la usabilidad y atención al usuario son conceptos que Apple supo interpretar desde un comienzo. Es por eso, que pese al diseño exterior (estético) que elijan en sus líneas de producción, considero impecable el trabajo de OSX como así también el de iOS. OSX por su parte, en algún momento fue un primo lejano de UNIX y como tal respeta ciertas utilidades para que, un programador como yo, pueda sentirse cómodo. A su vez, la UI muestra determinados patrones que hacen más ágil su uso. Del mismo modo podemos extrapolar la situación a iOS, donde decidieron crear un dispositivo “inteligente pero para dummies”. Es una realidad. Nadie quiere hackear su “smartphone” (rootear en Android) para meterle X cosa. Es más simple pagar 1 o 2 dólares la app que querías y simplemente usarla. Luego obviamente la competencia toma lo que le sirve para crecer del modelo a seguir. Está perfecto lo que sucede.

    Disiento absolutamente con el autor y motivo por el cual dejaré de leer este blog. Sinceramente creo que si no te interesa la tecnología, no podés criticar la misma sin un análisis profundo. Y luego de un análisis profundo no podés bajo ninguna norma decir que algo es CRAP. Tanto Microsoft como Apple son parte de la historia y progreso tecnológico actual. Sin ellos probablemente no tendrías este blog ni ganarías dinero en absoluto.


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    • Gabolonte Blasfemus despachó:

      Te lo tomás muy en serio, así que sí, lo mejor es que no leas más este blog. Lo lamento, pero lo nuestro no puede ser… (?)


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  • Feliz 2013 (todo por culpa de los Mayas que les falló la Casio) | Geekotic despachó:

    […] de poseer el mundo llegan a extremos ridículos como pretender patentar algo tan subjetivo como el buen gusto. En relación a eso, es otro año más donde el marketing y los blogueros categoría douchebag […]


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