Revoluciones desde abajo

Gabolonte Blasfemus

“…y ésta es la extensión de mi miembro viril…”

Los 70’s fueron indiscutidamente una época revolucionaria, no sólo en temas políticos y morales, sino también tecnológicos. En esos tiempos, las computadoras ya existían, pero costaban fortunas y sólo una compañía importante podía permitirse el poseer una. Esto comenzó a cambiar cuando unos cuantos jóvenes inquietos crearon, gracias a los recientes avances en microprocesadores de la época, sus propias microcomputadoras, el germen de lo que luego se llamó, genéricamente, la computadora personal.

Este fue el David que venció de una pedrada al Goliat de los mainframes, e incluso así se lo imaginaba el mismo Steve Jobs cuando comparaba a Apple con IBM (como se retrató en Pirates of Silicon Valley, película que si aún no viste te aconsejo encarecidamente que corras y lo hagas). Las PCs eran mucho más básicas y lentas que los poderosos sistemas de cómputo de IBM, pero no importaba: Eran mucho más asequibles y se rompía la regla de una computadora por empresa, ahora podía ser una computadora por persona.

“Vengo del futuro, donde nos gustan las letras verdes porque vimos muchas veces Matrix…”

Con el tiempo todo el mundo quiso PCs, no solo ya en las empresas, sino también en sus hogares. Y con ese crecimiento las PCs, que nacieron como unas computadoras tremendamente limitadas en comparación con los mainframes, comenzaron a ser cada vez más poderosas, mientras mantenían su distintivo rango de precios, al punto que comenzaron a reemplazarse mainframes por servidores PC, algo impensable hacía unos años.

Las PCs siguieron creciendo, y terminaron reinando, relegando cada vez más a los mainframes a tareas altamente especializadas donde es imperativo un poder de cómputo superlativo.

Hoy estamos viviendo otra revolución, la parafraseada era post-pc, y me encuentro tantas similitudes con la anterior que no puedo hacer menos que reflexionar un poco. Si con las PCs se quiso poner una computadora, que antes ocupaba una habitación, en el escritorio de una persona, con la revolución móvil se las está trasladando directamente a sus manos. Los smartphones y las tablets también nacieron como dispositivos que en comparación con el rey actual, ahora la PC, carecen de innumerables funciones y poder, pero eso no detuvo a la mayoría, porque ahora podía tener algo que antes no. Y cada año crecen más, invadiendo espacios antes reservados exclusivamente a la arquitectura x86.

Hoy, estoy escribiendo este texto en mi notebook, que se toma bastante tiempo en arrancar y cargar algunas aplicaciones y tiene un procesador de 2 núcleos. A su lado está mi smartphone, con un procesador de 4 núcleos, y que arranca y carga aplicaciones en segundos. Aunque estas diferencias son puramente anecdóticas (podría tener tranquilamente una PC con 4 o más núcleos y un teléfono mucho más modesto), es una muestra clara del evidente desplazamiento del grueso de la innovación y el desarrollo de un paradigma a otro. La PC es el nuevo mainframe, la PC fue. En ambos casos vemos como una tecnología mucho más modesta comienza a erosionar lentamente la posición de liderazgo de otra gracias a una ventaja distintiva que ofrece, que le permite expandirse y crecer al punto de dejar de serlo, una revolución desde abajo.

En este momento estamos en el ojo del huracán, la PC tal como la concebimos aún sigue siendo imprescindible para muchas tareas, y en la oficina promedio aún faltan muchos años para que a Facundo de Finanzas le cambien la PC por una tablet. Pero aún así ya existen los primeros pioneros que dejan la suya de lado y pasan a hacer todo desde un dispositivo móvil, incluso desarrollar software desde una tablet. Nos guste o no el cambio va a ocurrir, de a poco todos los agujeros que aún presentan los dispositivos móviles para equiparar en funcionalidad a una PC se van a ir tapando. Microsoft Surface va definitivamente en camino a eso, al punto del absurdo: Al menos en su versión Pro es una PC y corre Windows, pero al mismo tiempo es una tablet. Las diferencias se desdibujan, ¿habrá algún motivo para no llamar también PC a una tablet donde se pueda hacer toda clase de trabajos avanzados antes solo posibles en el escritorio? Pero al menos en formato, ya no son PCs, son algo más.

Deme dos

Yo personalmente, no puedo imaginarme hacer ese switch. No aún, en todo caso, en una pantalla donde solo puede verse una aplicación por vez y donde el multitasking no es 100% real, sino una serie de técnicas para dar la ilusión de que lo es. En ese sentido la posibilidad de que desde la interfaz anteriormente-conocida-como-Metro de Windows 8 sea posible ver dos (aunque solo dos) aplicaciones en simultáneo es ir por el buen camino, pero lo que yo realmente quiero es la garantía absoluta de que cuando vuelvo a una aplicación, cualquier aplicación, esté exactamente como la dejé, algo solo posible si efectivamente tal aplicación se mantuvo abierta y en ejecución mientras no la utilizaba.

¿Pero saben qué? Aún así no existe vuelta atrás, y en unos cuantos años, a pesar de las nuevas molestias no presentes en una PC, hasta Facu, ahora gerente del área de Finanzas, habrá cambiado la PC por una tablet/smartphone para ver las planillas de la empresa. Posiblemente porque la tablet le está dando algo que la PC no, la posibilidad de levantarse del escritorio, irse al sofá o al excusado, y aún así seguir con lo que estaba haciendo en su computadora. Y las tablets y smartphones serán tan potentes que ya no habrá casi interés en comprar una PC, y hasta puede que existan tablets algo más grandes que funcionen como servidores de las demás.

Ok, me fui a la mierda, pero por las dudas vuelvan a pasar por acá en 10 años…


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