Dudas Existenciales (87): El límite de la libertad

Gabolonte Blasfemus

imageBuenos días. Ante todo, agradezco encarecidamente la paciencia de quien es capaz de seguir las actualizaciones irregulares y fluctuantes de este weblog de bajo perfil que no hace SEO ni tiene múltiples redactores, y cuyo autor hace casi un mes que no lo actualiza, no porque haya estado pasando unas estupendas vacaciones en el caribe, sino más bien por índoles meramente particulares, como el tener una vida algo complicada.

Tal vez no sea ninguna casualidad. En tiempos de SOPA y PIPA, nuevos y enésimos embates del momento contra la libertad de esta criatura indomable que tantos dolores de cabeza genera a los poderes y damos en llamar generalizadamente Internet, también tenemos noticias deprimentes por casa, no exactamente similares, pero sí en la misma página: El control y el temor.

Ayer fue noticia como supuestamente gente identificada bajo el movimiento Anonymous liberó públicamente información sobre los viajes registrados de mil usuarios de SUBE, el sistema argentino de boleto electrónico de iniciativa gubernamental implementado en la zona metropolitana de Buenos Aires. En la info expuesta se critica justamente la liviandad y posiblemente grises intenciones con las que se almacena tanta información comprometedora sobre los movimientos de cada ciudadano, y dan a entender que aunque sólo mostraron los registros de 1.000 usuarios, en realidad tienen en su poder toda la base de datos. Casualmente, esto sucede al poco tiempo de otro hecho bastante particular y que parece sacado del argumento de una historia de complots si no fuera que es real: La publicidad televisiva que insta a sacar la tarjeta SUBE antes del 10 de Febrero como único medio para poder seguir utilizando el transporte público sin un futuro y masivo aumento que está por venir. Entonces, vamos a ver, recopilemos. Tenemos:

  • man_puppetUn sistema de boleto electrónico impulsado por el gobierno que alimenta una base de datos donde cada tarjeta y todos sus movimientos están asociados al DNI, nombre y datos del usuario.
  • El proyecto nacional de un sistema de control y registro biométrico que permitiría reconocer automáticamente a todo habitante del país y controlar cada uno de sus movimientos, todo en nombre de la seguridad, combatir el terrorismo, el robo de bebés y etc, etc, también impulsado por el mismo gobierno. Qué suerte que (aún, creo) no existen los lectores a distancia de retinas como en Minority Report.
  • Diversas maniobras sospechosas, siendo la más llamativa esta de aumentar radicalmente el precio del transporte para quien no use este sistema de boleto electrónico, destinadas claramente a asegurarse, casi con desesperación, que todos estén en el sistema.

Y después me dicen paranoico.

Pero esto no es el tema en sí de este Dudas.

En cada uno de los artículos que hablaron de estos temas y que permiten comentarios, algunos linkeados anteriormente y otros que fácilmente pueden encontrarse con una simple búsqueda, podemos observar un fenómeno que, para quien vive por estos lares, ya conoce desde hace un buen tiempo: Decenas de comentarios defendiendo enardecidamente estos criticados proyectos y/o atacando el artículo, su redacción, sus fuentes, o incluso cuestionando las inclinaciones políticas de su autor o el sitio; en pocas palabras acudiendo a lo que sea para atacarlo. Puede llegar a ser acusado de enemigo del país, delirante, opositor al régimen actual, a los derechos humanos, o simplemente mal tipo.

Por supuesto, como dije antes, esto no es ninguna novedad para todo aquel argentino que participa en Internet. A los autores de este tipo de comentarios acosadores que, casualmente, siempre coinciden en la intención de defender a la actual administración, se los suele denominar comúnmente como (digámoslo en voz baja para que no aparezcan cual enjambre de avispas furiosas) cyberK, o cosas similares. Las no sé si malas o buenas lenguas afirman que su origen pasa desde el simple idiota útil que se come el lavado de cerebro de eso de la militancia en un partido político, hasta verdaderos ejércitos de bloggers y trolls adoctrinados e incluso contratados en cantidad por diversos canales gubernamentales o los mismos servicios de inteligencia. Quién sabe.

Pero lo cierto es que esta repentina y contundente lluvia de ataques desaprobatorios ante cualquier queja o crítica a todo elemento que tenga que ver con el poder actual produce una clara intimidación a sus autores, me lo puedo imaginar. Sin siquiera llegar a hablar de posibles amenazas anónimas, ya sólo con este tipo de comentarios en alta cantidad, y en muchos casos con clara y sospechosa inmediatez ni bien se publica el artículo, se puede afirmar que ejercen una suerte de censura. No la tradicional, sino otra convenientemente olvidada a veces: La autocensura, producto casi siempre del temor a las represalias. No tal vez del artículo en cuestión, pero sí de los futuros, aquellos que se saben pueden causar el mismo nivel de ataques.

imageY yo algo conozco de este tema. Tiempo antes de existir Geekotic, y escribiendo en otra bitácora mis vivencias e intereses, tuve la mala suerte de que alguien me causara un daño bastante importante a mí y a los míos. Ante la impotencia de lo sucedido encontré catártico el contar todo en mi rincón de la web, totalmente solitario y solo visitado por unos amigos, un poco con la esperanza de que tal vez le sirva un día a alguien para ahorrarse ese mismo dolor, y por otro lado para desahogarme. A pesar de la impopularidad de mi sitio, cometí el error de confiarle el link a alguien que se lo hizo llegar al objeto de mi denuncia, quien no le bastó con la clásica rutina de la amenaza con acciones legales por mencionarlo, sino que además recurrió a artimañas como mandar un amigo a dejar un comentario intimidatorio donde intentaba psicopatearme un poco al mismo tiempo que defendía a su compañero de emociones. Teniendo en ese momento situaciones mucho más apremiantes que atender en mi vida como para arriesgar mi golpeada economía y bienestar en una batalla legal y psicológica con alguien que ya me había demostrado tener muy pocos escrúpulos, decidí eliminar lo escrito de mi sitio, no sin hacerlo entre aún más rabia e impotencia. Pero eso no fue lo peor, lo peor era el futuro. Sabía que no podía volver a mencionar a esta persona en mi sitio sin arriesgarme a algún tipo de represalia, porque podía estar vigilado regularmente por alguno de sus compinches, a quienes no les costaba nada agregar mi blog a su lector de feeds o simplemente visitarlo cada tanto para ver si decía algo que no le gustase a su protegido, y que ya sea por conveniencia, ignorancia, o indiferencia hacia las aborrecibles conductas de su amigo, se lo harían saber al instante. Claramente esto ejerció una fuerte autocensura en mi, el tener que callarme, con todo el dolor del mundo, un hecho de injusticia vivido por alguien, bajo el temor de, encima, tener problemas. Sentí, inequívocamente, que ya no tenía libertad para expresarme. Por supuesto, también podría haberle puesto contraseña a ese post, pero sería el equivalente de tener que encerrarme en un cuartito con dos amigos para recién ahí expresarme en libertad.

imagePor supuesto, no me quejo nada más que porque no pude hablar mal de quien yo quería a los cuatro vientos, por más razón que pudiera tener. Por algo existen las acusaciones legales por calumnias e injurias, para (en teoría) evitar que cualquiera mienta y hable pestes gratuitamente de cualquiera que le caiga mal; seguramente eso lo puede explicar mil veces mejor que yo alguien versado en leyes. Aunque, casualmente, quienes más abusan de este tipo de acusaciones son aquellos de los que se habla mal con los motivos más reales.

Algo parecido está sucediendo ahora, al menos por estas pampas, con este tipo de artículos como los relacionados a SUBE, de claro interés para quienes gustamos de la tecnología y la libertad, aunque nos importe tres pitos la política, y mucho menos la politiquería nacional. Da la sensación de que no podemos tocar estos temas sin ensuciarnos en quién sabe qué, solo porque rozan a la administración actual y sus intereses. Casualmente también, al menos desde mi punto de vista, pareciera que generalmente las denuncias más atacadas son las más verídicas. La gente moderada en su mal accionar suele serlo también a la hora de defender algo (que no es que sea muy bueno) y al revés, lo que nos deja con que los más desaforados suelen ser los más inescrupulosos y agresivos a la hora de defenderse o defender algo por mero interés.

imageY visto todo esto no puedo evitar preguntarme: ¿Llegamos a ciertos límites muy desagradables en cuanto a la libertad de lo que podemos discutir en nuestros propios espacios en la web? ¿Es mejor no hablar de ciertos temas, aunque nos carcoman la cabeza por su injusticia, solo para ahorrarnos problemas? Si publicamos nuestra opinión en la web, ¿mejor nos concentramos en qué malo es Apple o Google y nos vendamos los ojos ante lo que ocurre al lado nuestro? ¿Llegó la hora del avestruz? ¿Es mejor, por nuestro propio bien, que aflojemos y miremos para otro lado?


5 Responses to “Dudas Existenciales (87): El límite de la libertad”

  • luchoz despachó:

    Al fin actualizaste :).
    Sobre la tarjeta SUBE: tiene muy mal olor.
    Con respecto a la autocensura: me imagino tu rabia y tambien creo que todavía existen medios para exponer tus ideas de forma relativamente anónima.
    Muy bueno el post. Saludos


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  • Alejandro Paciotti despachó:

    Estimado: creo que mezclas los temas, y a parte, sos flor de cagón.Si tenés algo para denunciar, denúncialo, por este medio, por la justicia, por donde te parezca, pero toda su nota me parece un sofisma. Dicho esto con todo respeto de un seguidor de cuando usabas las Palm y el Motorola M555.


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    • Gabolonte Blasfemus despachó:

      Hola Alejandro, gracias por ejemplificar perfectamente el tema del post. En tu breve comentario descalificás el artículo, me atacás personalmente a mí, y como broche sobresimplificás al extremo el funcionamiento de las instituciones (más en un país como el nuestro), todo en favor de la tareita que parece que tenés encomendada. Y por si todo esto fuera poco, lo cerrás con un chamuyo barato de que sos un seguidor, nombrando un gadget del que jamás hablé ni usé.

      De nuevo, gracias 😉


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  • Alejandro Paciotti despachó:

    Mañana me extenderé mas en mi respuesta, pero lo primero que me vino a la cabeza fue buscar en tu propio blog, y encontre lo siguiente: http://geekotic.com/2006/10/

    Ahi vas a encontrar muchas notas tuyas hablando de las Palm.

    Parece que hoy no tomaste las pastillas correctas.


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    • Gabolonte Blasfemus despachó:

      Ale: Hola de nuevo y ante todo, muchas gracias por seguir probando mi punto. Por supuesto que cuando decía que mencionabas un gadget que nunca usé me refería a ese invento tuyo que mandaste del “Motorola M555”, aunque también decís que yo usaba “las Palm”, cuando solo tuve una; se nota que sos vago para los deberes, mirá que ser idiota útil no es un trabajo fácil. Pero por favor no te detengas, que me encanta cuando confirman mis argumentos 🙂


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