Dudas Existenciales (84): Justicia y Democracia

Gabolonte Blasfemus

imageAlgo anda mal en el mundo. ¿Qué novedad, no? Los traje acá para decirles esto. Pero síganme por un momento.

Siempre tuvo sus problemas, pero cada vez con más decisión el mundo parece hundirse en el más profundo de los agujeros. Economías que colapsan, incluso las más poderosas. Injusticias de toda clase. Gobernantes, a una primera e inocente vista, incompetentes como mínimo. Está todo tan enrevesado que mucha gente pensante suele replantearse la verdadera utilidad de la democracia y la justicia en las naciones. Yo también lo hice, llegando a cuestionarme si los sistemas judiciales y democráticos actuales fueron creados desde el principio como una pantomima para mantener en los pueblos la ilusión de que controlan su destino.

Pero por un momento me bajé del caballo conspiranóico, y traté de imaginar y comparar lo que sucede ahora con lo que debería suceder antes, en tiempos más inocentes para las sociedades humanas. Principios como que el gobernante de un país sea elegido por la mayoría de los votos, o que todo aquél sospechoso de un crimen sea considerado inocente hasta que se demuestre lo contrario, parecen premisas muy buenas como para descartar, al menos en papel. Y aventuro que muy posiblemente en sus inicios eran mucha más efectivas que ahora. Entonces, ¿qué sucedió?

Esto me llevó a intentar concebir a los sistemas judiciales y democráticos, bases de toda nación que se llame justa, como sistemas informáticos, y por un momento analizarlos, sin ser un especialista en esto tampoco, desde el punto de vista de la seguridad.

Todo geek sabe lo que pasa con un software que deja de ser mantenido y actualizado: Con el tiempo hackers comienzan a encontrarle fallas, agujeros. Se generan xploits que luego todo el mundo conoce, y que como sugiere el término, son formas conocidas y probadas de explotar un sistema. Así, cualquier software que no tenga detrás gente que se encargue de mantenerlo actualizado y cerrando sus vulnerabilidades a medida que se van descubriendo, termina siendo abusado en múltiples formas, hasta que se vuelve inusable. ¿Quién en su sano juicio montaría en Internet un servidor con software de hace 5 años y sin parchear? Bueno, lamentablemente conozco quien lo hace, pero eso no viene al caso.

imageAlgo parecido sucede con estos sistemas base de los mejores exponentes de sociedad con que contamos, la justicia y la democracia. Cuando fueron concebidos, aunque no fuesen perfectos, seguramente funcionaban mejor que ahora. Pero nunca recibieron verdaderas actualizaciones, mucho menos parches de seguridad en la esencia de su funcionamiento. ¿Y quiénes serían los hackers que abusan estos sistemas en esta analogía? Es fácil verlo: En la democracia, no cabe duda que la casta política toda, ayudada por esa serie de técnicas para hackear mentes que muchos aman y le llaman marketing o publicidad. Dejando de lado los casos donde directamente exista fraude electoral, los ejemplos quedan a la vista por todo el mundo, aunque con solo mirar nuestra propia historia nacional nos alcanza: Siempre han conseguido que las mayorías elijan a los corruptos, malvados e ineptos de siempre, ya sea por la ilusión mental de que reciben una ayuda que nadie más les daría, por miedo a que la inflación se dispare, o simplemente por una sensación artificial de pertenencia. Así este sistema, el democrático, es abusado una y otra vez, hackeando su principal falencia: El buen juicio de la mayoría. Y al igual que ese software de hace 5 años o más, se vuelve inusable en la práctica, termina trayendo más problemas que soluciones.

Con la justicia sucede algo similar, al menos en el gran país del norte. No nos hace falta más que ver una de las tantas series o películas de abogados que producen para encontrar que los hackers que abusan el sistema judicial en este caso no son más que sus abogados, quienes aprenden como parte de su carrera toda una serie de técnicas, extraídas también del marketing así como de la psicología, para que el jurado, ese grupo de gente común que tienen en sus manos el destino del juicio, sea manipulado a su antojo para lograr un veredicto favorable. El mejor y más absurdo ejemplo de esto lo tenemos caricaturizado en la famosa Defensa Chewbacca:

Este esquema de explotación va de la mano con el poder económico; quién tiene más dinero paga los mejores abogados, quienes poseen las técnicas más refinadas de manipulación y persuasión para conseguir que un juez o jurado se inclinen a su favor. Otra forma de explotar el sistema, también de la mano del poder económico, es directamente investigar a todos los miembros del jurado y tenerlos extorsionados y amenazados, trama central de la película Runaway Jury:

Seguramente este es el método de abuso predilecto en países más bananeros como el nuestro, donde en la mayoría de los casos solo tienen que encargarse de apretar a un juez.

Las mejoras que propondría para estos sistemas es algo que escapa mi pericia y el alcance de este post, pero siempre nos podemos aventurar a opinar, e intuyo que, como en casi todo, la raíz del problema está en el manejo del vil metal. Quienes más tienen son los que manejan el circo, y generalmente no llegaron hasta ahí por su buen corazón. A lo mejor el verdadero sistema a parchear y actualizar no es ni más ni menos que las mentes de la mayoría de los simios sin pelo que dominamos la superficie de este planeta; después de todo, más que comprometer un sistema etéreo, nos estamos hackeando a nosotros mismos.

Siguiendo este enfoque, ¿qué medidas de seguridad te parecerían más efectivas para parchear estos sistemas tan importantes para todos?


2 Responses to “Dudas Existenciales (84): Justicia y Democracia”

  • SpamLoco despachó:

    Tal vez que sean de código abierto para que el que quiera y cuando quiera, mire ahí adentro para ver que pasa en realidad.


    Usando Mozilla Firefox Mozilla Firefox 6.0.1 en Linux Linux
  • Javi despachó:

    Yo haría un formato de bajo nivel.


    Usando Google Chrome Google Chrome 13.0.782.220 en Windows Windows Server 2003