El Bluetooth y la Gente (1): Analizando el inconsciente tecnológico

Gabolonte Blasfemus

Aunque el ser humano muchas veces se queje de la tecnología, en muchos casos por no comprenderla, son notables las maneras en las que llega a relacionarse con ella. Todavía me acuerdo cuando de chico mi mamá siempre me contaba de las mastodónicas máquinas de calcular electromecánicas que se utilizaban para trabajar en su época en las oficinas, equipos que ocupaban un escritorio igual que una PC clónica pero que pesaban varias veces más y hacían tremendo traqueteo mecánico para cada cuenta que sacaban; porque todo ese armatoste era solo para sumar, restar, multiplicar y dividir, menos de lo que hoy hace la peor de las calculadoras de bolsillo. Ella me contaba siempre que en la oficina a cada uno de estos aparatos le ponían un nombre, y que a ella siempre le tocaba hacer las cuentas con “La Pochola” (iba a dejar la oración en “le tocaba trabajar con La Pochola”, pero no pretendo confundirlos con el oficio de mi difunta madre, que en paz descanse). Prácticas humanas que no dejaron de sucederse cuando luego llegaron las computadoras personales, que incluso permitían plasmar en algo más que el boca a boca de la oficina el apodo en suerte, al tener que darle un nombre en la red local a cada máquina.

bluetooth-logoEsta necesidad de los simios con poco pelo de personalizar y adaptar la tecnología a sus formas la podemos ver en muchas situaciones, pero la que viene despertando mi atención desde hace un buen tiempo es la que a la tecnología Bluetooth en particular se refiere. Todos sabemos, aunque más no sea a grandes rasgos, que el estándar Bluetooth permite la comunicación inalámbrica entre distintos aparatos electrónicos dentro de un radio de distancia reducido, generalmente de unos metros. Gracias a él podemos usar auriculares, teclados o mouses inalámbricos, transferir fotos y todo tipo de contenidos entre computadoras y celulares, compartir conexiones a Internet, y un largo etcétera. Y aunque los protocolos de comunicación de esta tecnología se valen de una dirección física (una MAC address igual que pasa con los adaptadores de red) para identificar de manera unívoca cada dispositivo, también llevan asociados un nombre, un campo de texto identificatorio que es el que todo el mundo ve cuando explora las cercanías en busca de otros dispositivos Bluetooth. Cuando la tecnología era nueva, y por ende terreno solo de geeks que la comprendían y les importaba utilizarla, era poco común ver en estos campos de texto cosas que fueran mucho más allá del nombre del dueño del aparato o su modelo. Pero eso cambió hace unos cuantos años, junto con la popularización de esta tecnología. Hoy podemos observar en muchos casos, se podría llegar a decir, toda una expresión en esta limitada cadena de texto digna de arrojar un pantallazo de la idiosincrasia del dueño del aparato, de la misma forma que lo puede llegar a hacer su apodo en una sala de chat, una red de mensajería instantánea o una red social.

Eso, o es que simplemente me quiero reír junto con alguien más de las estupideces que veo puestas por engendros mutantes que deberían tramitar un permiso antes de tener un celular, lo dejo al criterio de ustedes.

Ante todo quiero aclarar que todas las imágenes que van a ver en esta serie de posts son reales, no hay ninguna trucada y mucho menos dispositivos Bluetooth con algo ocurrente puesto a propósito con el único fin de figurar acá. Todas son capturas de pantalla hechas por mí con mi smartphone de turno, explorando dispositivos Bluetooth cercanos mientras viajo o espero en algún lugar. Por supuesto, depende enteramente de ustedes creerme o no, bien podría publicar nada más que una serie de imágenes creadas para pretender hacerlas pasar por reales, aunque sinceramente he visto a estas alturas cosas que no podría inventar ni poniéndole muchas ganas. También se van a dar cuenta que venía haciendo esto desde hace un largo tiempo, ya que la mayoría de las capturas de pantalla que van a ver por el momento fueron hechas en el Windows Mobile 6.1 del HTC Touch Viva que usaba el año pasado.

Empecemos con ejemplos algo livianos. Lo más normal, a lo que estamos acostumbrados todos cuando vemos el nombre Bluetooth del celular de un amig@, novi@ o pariente, es como mucho ver sus apodos. Algo como esto:

apodos

Nada de lo que sorprenderse acá. También por supuesto es muy normal que mucha gente ni siquiera sepa cómo o se tome el trabajo de personalizar el nombre Bluetooth de su móvil, apareciendo generalmente el modelo. A veces también simplemente agregan su nombre o apodo al final o al principio del mismo.

nombres y modelos

De hecho, en tanto tiempo de explorar el aire bluetoothiano llegué a ciertas conclusiones interesantes: Los más creativos por así decirlo son los celulares del pueblo. Vean por ejemplo una muestra de lo que se ve en una empresa cualquiera:

muchas blackberrys

Muchos BlackBerrys, casi nada de personalización; todo muy aburrido. Es entendible, nadie quisiera ser recordado en el trabajo por ser el que lleva puesto “vamolacadé” en su móvil. Bueno, siempre existe un inadaptado o dos, pero ese es otro tema. Ahora vean esta otra captura, tomada en un ambiente mucho más distendido:

puntos suspensivos

Acá vemos algo más de diversidad. Desde la clásica minita que escribe todo intentando ampararse en el misterio de los puntos suspensivos, incluido su nombre, hasta una sigla, o tal vez iniciales. Pero también hay lugar, por supuesto para los clásicos emoticonos:

emoticono

En la siguiente se animaron a algo más al menos. A lo mejor hace 15 años era banana ponerse un apodo l33t, pero hoy está tan bien visto como usar salvapantallas verdes de Matrix.

mareo l33t

El anterior fue un ejemplo más bien aburrido, y no sé quién podría estar interesado en alguien que le pone “mareos” o algo así a su teléfono y encima escrito de esta forma. Pero igual existen otros l33ts dando vueltas que apuestan a más, como por ejemplo a mostrarse como los más amorosos:

100x100amor

De todas formas lo bueno de ponerse a chusmear qué es lo que hace el vecino con su Bluetooth es que descubrimos un mundo nuevo y en expansión, con lugar para todo, y donde el único límite es la imaginación (y un montón de frases hechas similares a esa). Algunos dejaron los grafitis por el Bluetooth de su celular para expresar su amor:

Guido te amo

Otros, aclaran su profesión o aficiones:

carlostec

También están aquellos que lo mejor con lo que pueden venir es poner su nombre con puntitos y otros chirimbolos típicos de nickname de IRC, esperando tal vez con esto aparecer primeros en alguna lista imaginaria:

nick irc

Hasta hay lugar para los HOYGAN y sus desesperadas declaraciones por reafirmar su autoproclamada grandeza:

alexXsiempre

Sea de la forma que sea, queda claro que la variedad de casos que nos podemos encontrar en algo tan tonto como el nombre que la gente le da a un dispositivo Bluetooth es un mundo que vale la pena explorar. Hasta ahora solo presenciamos lo más inocente de esta foto de la sociedad, pero ciertamente aún falta lo mejor, esto no fue nada.


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