Pogoplug, el gadget que comparte tu disco USB en Internet
La gente que creó a Pogoplug le vio la veta de negocio a un problema que gracias a la proliferación de pen drives y demás unidades USB, a la par de mejores y más poderosos móviles: Simplificar la transferencia y acceso a contenidos y archivos propios desde otros dispositivos que no sean una PC. Este gadget es un poco más grande que un adaptador de corriente alterna, y viene equipado con tan sólo dos puertos: Uno USB donde podremos conectar cualquier unidad de disco USB 2.0, ya sea un disco rígido externo o un pen drive; y uno Ethernet, el cual conectaremos a nuestro router hogareño para que pueda compartir los archivos del anterior a través de la red.
El sistema de archivos utilizado en el disco USB puede ser NTFS, FAT32, HFS+ (sin journaling), o EXT-2/EXT-3, y lo más interesante es que, mediante un hub USB que permita saltar la limitación del único puerto del Pogoplug, es posible conectar múltiples discos USB, los cuales serán todos reconocidos y compartidos mediante el servicio de Pogoplug si cumplen con los requisitos mencionados.
Además, el acceso a la(s) unidad(es) USB que hayamos conectado no podía ser más simple, tan sólo hay que acceder desde cualquier dispositivo que tenga un navegador web a my.pogoplug.com, registrar el ID único que viene en una etiqueta pegada al gadget por única vez, y luego ingresar siempre mediante la dirección de email registrada y una contraseña. Esto desde ya implica que el funcionamiento de Pogoplug, a pesar de ser un gadget, es totalmente dependiente de los servidores de la compañía, lo cual brinda la ventaja del acceso sencillo e inmediato desde cualquier lugar, pero lo vuelve totalmente inútil sin un acceso decente a Internet o en caso de que la compañía quiebre. Su otra contra es el limitado soporte para navegadores, admitiendo sólo a Safari, Firefox 3, IE 7 y Chrome, lo cual limita el acceso desde dispositivos móviles únicamente al iPhone y al iPod Touch.
Pero la idea de este gadget no es para nada mala, sólo que así no es lo suficientemente atractivo. Para hacerlo perfecto deberían como prioridad 1 dar acceso desde la red local, sin necesidad de conexión alguna con los servidores externos, y mediante todos los protocolos posibles (configurables desde una interface web también local): Samba, FTP, SSH, y lo que se les ocurra, y por supuesto también vía web, con una interface que sea accesible hasta desde un navegador wap. Y para rematarlo, conexión por Wi-Fi (algo en lo que ya están trabajando sus creadores), opcionalmente Bluetooth, y ranura para insertar múltiples formatos de tarjetas de memoria flash. Ahí sí que sería un killer gadget.
Vía LifeHacker.