Hacía tiempo que después de andar jugando con OpenSuse, Xubuntu, Kubuntu y Ubuntu, tenía ganas de echarle mano a Debian, que si mínimamente se parecía a su hijo Ubuntu tan terrible no podía ser. Siguiendo algunos consejos probé con Lenny, la actual beta (rama conocida como testing) que no es tan estable y sin novedades como Etch (en la rama stable), ni tan alfa y riesgosa como Sid (unstable). Me pregunto que nombres elegirán cuando se les acaben los personajes de Toy Story…
Al principio debo decir que todo se parecía demasiado a Ubuntu… y claro, la GUI acá también era Gnome. Pero las diferencias con la facilidad de uso que pregona Ubuntu las empecé a notar ni bien quise instalar Opera y el plugin de Flash.
Problema nro 1: sudo no anda!
Por qué?: La filosofía detrás de sudo es que son "facultades especiales" que se le asignan sólo a ciertos usuarios que lo merezcan o necesiten, no a cualquiera, siendo para eso agregados en una lista de sudoers; y es por eso que en Debian, por defecto, ningún usuario puede utilizarlo para tener permisos de root. En Ubuntu, en cambio, para hacerla fácil el sistema agrega automáticamente en la lista de sudoers al primer usuario que se nos pide crear durante la instalación; si luego creamos otros usuarios esto ya no sucede. Claramente está pensado para quien se instala un Ubuntu en un equipo monousuario, ahorrándole así la molestia de entrar como root cada vez que hace algún cambio.
Solución: Más allá de que podría haber abierto una terminal en modo root, la idea era poder tener sudo para el usuario de uso diario. Para eso hay que incluirlo en la lista de sudoers. En Laura’s Blog explican amenamente como hacerlo, basta editar como root el archivo /etc/sudoers con el comando visudo (únicamente) de esta forma:
visudo -f /etc/sudoers
Cuando se abra la ventana de edición nos vamos a encontrar con que el único sudoer por defecto es el root, lo cual parece al pedo, pero al menos nos va servir para saber intuitivamente cómo agregar un nuevo usuario, simplemente repitiendo la línea del final donde está declarado el root, y cambiando a este por el nombre de usuario deseado.
root ALL=(ALL) ALL mellamogaryulo ALL=(ALL) ALL
Así le damos a nuestro usuario todos los derechos posibles de superusuario, aunque este archivo de configuración permite establecer políticas más granulares y precisas sobre que puede hacer o no cada cuenta. Hecho esto salvamos con Ctrl+O y salimos con Ctrl+X (evidentemente visudo es una forma de llamar al editor nano para que trabaje con el archivo /etc/sudoers, el cual por defecto está marcado para que no pueda modificarlo ni el mismo root). Hecho esto el cambio es inmediato, y ya podemos sudear a lo loco.
Problema nro 2: Hago doble click en el paquete .deb de Opera y lo abre un gestor de archivos comprimidos que no sirve para instalar nada y hasta tira error al querer abrirlo.
Por que?: Y, supongo que es otra de las cosas que Ubuntu ponía fácil, una aplicación gráfica que automáticamente abría y permitía instalar los .deb, cosa que en el mismo Debian no es así…
Solución: Instalarlo a lo macho y a la antigua, que es desde la consola tecleando:
(sudo si hace falta) dpkg -i paquete.deb
Cabe aclarar que instalando el paquete de esta forma no se resuelve automáticamente ningún tipo de dependencia. Si el software que estamos instalando requiere otros paquetes para funcionar deberemos descargarlos e instalarlos de la misma forma o con apt-get si es posible.
Problema nro 3: Adobe no me deja bajar el plugin de Flash como .deb, sino como .rpm. Mascalzone y menos bombacha!!
Por qué?: Porque son putos, seguro. Mientras que los archivos .deb fueron creados por Debian como una forma simple y práctica de distribuir paquetes software instalable, otras distros como Red Hat también hicieron lo mismo por su lado, y en el caso de esta última desarrollaron los archivos .rpm. Como los rpm tienen algo más de popularidad (y de años si no me equivoco) a veces sucede que se encuentran binarios para instalar que sólo vienen en este formato.
Solución: Creo que ya lo había usado en un *ubuntu, pero no está mal recordarlo. La solución a esto es utilizar un software llamado Alien, que sirve para convertir paquetes .rpm a .deb. Aunque es experimental y limitado, por lo general hace su trabajo y permite obtener un archivo .deb que puede instalarse sin problemas. Para esto primero debemos instalar a Alien en Debien mediante apt-get:
(sudo) apt-get install alien
Luego de instalado, lo usamos de la siguiente forma:
alien -i paquete.rpm
Esto hace que en el mismo directorio se cree un paquete-1.deb, y con la opción -i indicamos que terminado esto comience su instalación. Utilizando la opción -k se evitaría que le agregue el -1 al archivo, aunque a mi no me funcionó. En el caso del paquete rpm que baje del plugin de Flash, Alien me avisaba que este contenía scripts, y que estos no se procesarían a menos que use la opción –scripts, por lo que tuve que usar:
alien -k --scripts flashplugin.rpm
Y luego todo anduvo sobre rieles.
Seguramente encontraré más obstáculos de principiante en Linux que iré posteando si me parecen interesantes, aunque tengo que proponérmelo, porque en general me ataco cuando pienso en poner algo básico, pensando que son cosas que ya las sabe todo el mundo. Con Windows me pasa todo el tiempo, pero creo que también es porque no quiero (ni me quiero) aburrir con el post. Hasta la próxima.
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1 comentario
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28/Junio/2008 a las 14:33
Gabriel
Usando
Opera 9.51 en
Windows Vista
Ya se que lo que voy a decir ya lo dije en algún otro post y por supuesto me voy a comer unos cuantos insultos como corresponde pero…
¿tánto kilombo para instalar opera y el plugin de flash?
Too much…