Algo que jamás voy a terminar de comprender es lo que sucede por la cabeza de algunas personas cuando utilizan el equipo informático de la empresa que los emplea, siendo estos, por ende, no de su propiedad.
Hace tiempo que sé de alguien que se consume un gran porcentaje del ancho de banda del lugar donde trabaja en descargar archivos con nombres como wandapete.avi y similares con gran afición, y esto, mientras que de por sí no planteaba un problema real y tangible en el desempeño informático de la oficina, me preocupaba de sobremanera, principalmente cuando sí había algún problema relacionado con la performance de la red que tenía que revisar, ya que es un lugar donde existen muchas comunicaciones que tienen que darse siempre de una manera rápida e ininterrumpida. El tiempo pasaba y yo francamente no tenía tiempo para ponerme a lidiar con esta pequeña molestia que saltaba a la luz cada vez revisaba el tráfico general del router o la máquina de este engendro en cuestión, pero sabia que tarde o temprano algo debía hacerse.
Yo sabía lo que sí podía hacer y lo que no. No podía limitarle el tráfico a su cacharro porque sabía bien que se quejaría de que "Interné le anda lento y no puede mirar pr0n trabajar así", así que esa no era una opción. Tampoco iba a colocar una solución de traffic shaping o QoS por un nardo que se baja videitos. La solución era mucho más fácil: Tenía que impedir que ejecute esa bendita aplicación que tanto le gustaba.
Para realizar mencionada operación existen variadas opciones a nivel software, y yo elegí una que ya conozco bien por sus buenos resultados, para asegurarme que cuando este amigo del mundo felino intentara abrir su aplicación favorita sólo el silencio exista en su PC. Cuando ya tenía todo configurado, sólo restaba bajar el switch, y observar el espectáculo. La repentina desaparición de su fuente de diversión diaria provocó el predecible reflejo en el luser en cuestión de hacer doble click en el icono del programa con la esperanza de volver a verlo, cosa que por supuesto no sucedió. Lo siguiente fue observar en la pantalla lo más parecido a las reacciones que tiene un adicto en abstinencia.
Desesperado, nuestro protagonista intentó hacerle doble click al icono en cuestión una y otra vez, sin resultados. Navegó hasta la carpeta de la aplicación, sólo para darse cuenta (estimo) que no le servía de nada esto ya que no sabía que hacer. En un arranque de desesperación comenzó a abrir aplicaciones en una secuencia sin sentido, tal vez con la secreta esperanza de poder romper algo por lo que se justificara hacer un reclamo. Y de hecho fue así, en su carrera de clicks actualizó un visor de imágenes no muy original que tenía, y por ende luego se vio incapacitado para ver cualquier imagen de su equipo, ya que cada vez que abría una se le pedía activar el programa.
Finalmente, no sé que más habrá sucedido (yo tenía cosas que hacer y dejé de perder el tiempo mirando su pantalla), pero se nota que finalmente consiguió su cometido, ya que más tarde me lo encontré y me reclamó que su cliente de correo se colgaba y no lo dejaba trabajar debidamente. Quisiera saber cuánto tiempo pasará hasta que me consulte directamente por su amada aplicación P2P o se disponga a instalar otra nueva.
Entradas Relacionadas



3 comentarios
Comentarios asociados a este artículo
Enlace al trackback
http://geekotic.com/2008/03/30/dudas-existenciales-30/trackback/
31/Marzo/2008 a las 0:50
Net.Addict
Usando
Internet Explorer 7.0 en
Windows Vista
¡La policía del pensamiento! ¡Big Brother buchonazo! :D
31/Marzo/2008 a las 1:35
SpamLoco
Usando
Mozilla Firefox 1.5.0.3 en
Ubuntu Linux
Estuviste bien ahí, mañana va a estar como loco, jaja.
2/Abril/2008 a las 1:34
Gabolonte Blasfemus
Usando
Opera 9.26 en
Windows XP
De hecho, lo estuvo, pero esa es otra historia… :P