Esta vez no sé si será tanto una duda, o más bien podría serlo y resumirse en cómo es posible que a veces se den enredos imprevisibles de algo aparentemente tan simple. En todo caso, voy a contar la anécdota a la que hice mención cuando veíamos cómo utilizar un auricular como micrófono.
Preludio
Remontémonos a la situación: Hace unos cuantos años me encontraba realizando mis actividades en una empresa de soluciones informáticas con una gerencia y personal administrativo más que mediocres, por ser suaves. Más precisamente, uno de los gerentes era el encargado del área de soporte técnico, donde trabajaba con mis compañeros. En este punto es interesante mencionar que este tipo tenía un serio problema: A persar de ser nuestro jefe, competía con sus empleados, reteniendo conocimientos, cursos oportunidades de ver cosas nuevas, para él y para su hijo, que también trabajaba en la empresa en el área técnica y era un loquito de la guerra (padre e hijo presentaban excesivas similitudes). Para preservar la privacidad de este muchacho, vamos a ponerle un nombre ficticio, que será… ehmm… bueno, el imbécil este se llamaba Esteban
.
También había otro personaje en este cubil de bestias. Su nombre era Julián, también del área técnica, y era el típico flaco garca trepador y muy inteligente, que sabe siempre lo que tiene que decir, y le iba tan bien que estaba por encima de todos nosotros, prácticamente hacía lo que se le cantaba en la empresa.
La anécdota
Corría el año ’99 o por ahí, y un compañero y yo compartíamos una PC en el laboratorio para nuestros trabajos y fechorías. Un día, al llegar al lugar luego de haber visitado un cliente, me encuentro que de los parlantes conectados a esta PC que usaba salía una cancioncita de índole socarrona, dirigida hacia mi persona, y aparentemente sin ninguna aplicación responsable de su reproducción en el sistema. No tardé demasiado en descubrir que habían utilizado una característica del no tan reciente pero sí poco explorado Active Desktop de Windows, el cual permitía colocar una página web como fondo de pantalla. Y lo que hicieron justamente fue poner una con el tag html bgsound, o sea, una página web con sonido de fondo. La voz del perpretador me resultó claramente la de Esteban, el que además era el sospechoso lógico para esa clase de boludeces.
Visto esto decidí que tal acción ameritaba una contramedida, y tenía la venganza ideal: Por esos días tenía la obligación de armar un documento para todo el personal técnico de la empresa resumiendo lo que vi en un seminario de seguridad informática dictado por el glorioso Chacal, y resolví que Esteban (o su PC) sería objeto de algunas de las demostraciones que tenía pensadas para el informe. Por aquella época mostraban lo fácil que era obtener las contraseñas guardadas por Windows 9x en los archivos .pwl, mediante un ataque de fuerza bruta que resultaba muy rápido de hacer, así que me dispuse a demostrar esto en mi documento con una linda captura de pantalla de una de las herramientas existentes para hacer este trabajo, exhibiendo públicamente la contraseña del chico este (creo que era algo estúpido como qsaw). Lo más gracioso además fue que no necesité trasladarme sigilosamente hasta su PC, ya que como el sogan en cuestión venía a logonearse a nuestra máquina con su cuenta de la red para hacerse el hacker intentando instalarnos troyanos y otras boludeces, contaba con su pwl en esa misma máquina.
Ni bien envié el documento adjunto por mail a toda la empresa, la respuesta no se hizo esperar; Esteban vino personalmente y de muy mal humor a solicitarme el programa que yo había utilizado para crackear su contraseña. Como lo último que quería en la Tierra era darle algo así le dije que yo no me podía hacer responsable si se lo daba de lo que podía pasar y que le diga a su padre que me lo pida. Dicho esto, y luego de repetidas ocasiones en que me solicitó el programa con cara de querer arrancarme la cabeza, finalmente un día recibo un llamado de su padre (nuestro jefe) mientras estaba en el laboratorio con mis compañeros. Me solicitaba el programa que le había negado a su hijo, así que, cumpliendo órdenes, le envío un zip con la aplicación en cuestión. Al rato vuelve a llamarme y, muy autoritariamente, me solicita que baje y le muestre como utilizar el programa (deszipear y hacerle doble click a un exe parecía ser todo un desafío para este tipo). Lo hago, tratando de apurar el disgustante trámite, y luego me vuelvo al laboratorio para seguir trabajando con mis compañeros. A los pocos minutos sube Esteban, insistiéndome nuevamente con ese bendito programa, a lo que le contesto que ya se lo dí y se lo expliqué a su padre, que mejor lo vea con él así yo no tenía nada que ver con los destrozos que hiciese. Cuando se va, nos quedamos comentando con mis compañeros sobre la patética situación, y en un momento uno suelta una burda parodia de este pibe diciéndole al padre algo como "Papi papi, no me quieren dar el programa…!" y cosas por el estilo. En ese mismo momento Esteban ingresaba a la sala, con lo que todos asumimos que oyó la broma completa ya que había que subir una escalera para llegar hasta ahí y mientras se lo hacía podía oirse todo. Sabiendo esto, y para no arrugar, el que hizo la broma al verlo pasar con cara de "Me cago a trompadas al primero que me diga algo" le dice "No es así, Esteban..?". En ese momento ocurrió la explosión. Yo creo que este pibe compañero mío no terminó con varios huesos rotos ese día porque Esteban al menos tuvo dos gramos de autocontención para no tener que pagarlo por nuevo. Estalló en lágrimas de ira, gritándole que se iba para no revolearle una máquina por la cabeza. El muy maricón (por suerte para mi compañero) cuando se fue del laboratorio fue a contarle a su "Papi" lo malos que fuimos, mientras nosotros escuchábamos sus alaridos de ira y llanto que lanzaba desde la planta baja.
De más está decir que temimos un poco por nuestros empleos. Yo me consideré afortunado de no haber quedado como el guacho principal que les hizo llorar al "nene" este que ya contaba con 22 años o por ahí en ese momento. Luego de que él se fue, el padre me llama para decirme, muy tranquilo, que tengamos cuidado de no joderlo mucho porque sino un día no lo va a poder contener y nos va a internar a todos. Más tarde, cuando quedaba solo yo en el laboratorio, llamo su madre, que también trabaja ahí (empresa familiar en su más triste ejemplo), buscando hablar con el que "le hizo llorar al nene", y cagándome a pedos a mí de paso.
El tiempo pasó y el incidente se olvidó. Muchísimo tiempo más tarde me enteré, por parte de uno de mis compañeros que había prometido guardarle el secreto, que el que había grabado esa cancioncita para joderme había sido Julián, justamente utilizando unos auriculares como micrófono a falta de uno, con lo que deduje posiblemente que mi confusión se debió de la poca fidelidad para captar el sonido por parte de estos. Me dio un poco de bronca enterarme después de tanto tiempo y haber llebado la joda con el otro a tanto justamente por creer que me había hecho él la gastada, pero lo peor es que igual estuvo buena y fue muy divertida. ![]()
Eso fue todo. Les deseo que tengan un muy buen 2008!
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1 comentario
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31/Diciembre/2007 a las 22:41
GA
Usando
Opera 9.50 en
Windows Vista
Más allá de la anecdota (muy buena) que me hizo acoradar a unas cuantas que me pasaron a mi mismo, un día me vas a tener que develar el sercreto de dónde sacas esas imánes loco… muy buenas!!!!