Una mujer sudafricana llamada Sonnet Eshlers inventó un interesante y polémico dispositivo para combatir un crimen tan aberrante como la violación, al menos la violación a mujeres por parte de hombres, específicamente. El producto, que saldrá a la venta en breve, se llama Rapex, y consiste básicamente en una especie de preservativo femenino que internamente contiene 25 dientes distribuídos alrededor de su superficie, los cuales quedan automáticamente clavados en cualquier potencial pene que ingrese.
Muchos tildan a Sonnet Eshlers de odiar a los hombres a raíz de su invento, aunque posiblemente quienes opinen esto sean justamente hombres y no muy preocupados por las violaciones que sufren miles de mujeres en todo el mundo. Pero otras opiniones más serias provenientes de organizaciones que luchan contra estos crímenes indican que el invento, de ser utilizado, puede tener efectos contraproducentes, como un incremento en la violencia contra las mujeres. Por otro lado, su inventora enfatiza que el producto no sólo es efectivo, brindando a la víctima los segundos suficientes para escapar mientras el violador aulla de dolor, sino que además sirve de prueba del crimen ya que el perpetrador tendrá que acudir a un médico para que le remuevan los dientes incrustados en su pene.
A mi me parece que la idea, aunque pueda parecer buena en principio, reporta algunos problemas: En primer lugar, no podría decirse, al menos técnicamente, que sirva para evitar violaciones de forma directa, ya que para funcionar requiere efectivamente que la usuaria del dispositivo sea penetrada. Seguro, es mejor que sea solo por un segundo y no el tiempo que el violador lo desee, además de evitar seguramente un embarazo indeseado o el contagio de alguna enfermedad de transmisión sexual, pero no puede evitar que para llegar a esa altura, en la que el invento entra en funcionamiento, la víctima ya fue seguramente golpeada, manoseada, y violada mentalmente. Otro problema es el que se mencionaba antes, seguramente cuando el producto se popularice muchos violadores comenzarán a chequear la presencia del mismo en las víctimas y en caso de usarlo posiblemente la agresión sea aún mayor.
En pocas palabras, este invento es como esas ideas que a uno se le ocurren en momentos de ocio o por haber visto algo así en una película y piensa por ejemplo en qué bueno estaría que vendan un bolso con explosivos para activarlo remotamente en caso de que a uno se lo roben; funcionaria, únicamente si no se convierte en un producto de consumo masivo conocido por todos. Va a ser útil mientras no sea conocido.
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7 comentarios
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26/Marzo/2007 a las 17:04
Lucila
No creo que sea la solución a nada. Ya que seguramente van a tener un precio elevado y no todas van a poder comprarlo.
Aparte como bien decís, el violador seguro la termina golpeando a la pobre chica, lo cual es mucho peor ya que la puede dejar inconsciente y de esa manera si puede violarla.
Yo preferiría llevar uno de esos gases de pimienta…
Saludos!!
26/Marzo/2007 a las 18:26
ponzonha
Y todo ello sin contar que el agresor puede reaccionar de manera agresiva al dolor…
27/Marzo/2007 a las 0:38
oabareload
pues a resolver un problema a la vez… ahorita no violaciones… luego lo demás
27/Marzo/2007 a las 1:01
CrYstaL StonE
Es un arma de doble filo definitivamente, con una buena campaña publicitaria se va vender como pan caliente, Besos!!!
27/Marzo/2007 a las 11:32
raquelfranco
Muy interesante el artículo, lo ví en digg hace dos días. ¿También eres usuario de digg? :)
27/Marzo/2007 a las 14:09
Gabolonte Blasfemus
Sí Raquel, soy otro digg-addict ;)
27/Marzo/2007 a las 14:19
jonkysit
El único problema que le veo realmente es eso que mencionas de que si se llega a popularizar el violador tanteará antes de ponerse a ello, con lo cual perdió toda su efectividad. Pero oye los primeros tres o cuatro, o quince, o cien que sufran las consecuencias… genial.