Las herramientas del Geek Argento (2): Total Commander

Gabolonte Blasfemus

Siguiendo con la serie que comencé recientemente, esta vez le va a tocar a un viejo favorito que todo geek que se precie utiliza casi como una extensión de su mano: Total Commander, anteriormente conocido como Windows Commander, y también conocido como la navaja suiza de Windows (por su utilidad y porque además es de origen suizo).

Personalmente, yo, y otros amigos y colegas profesionales que conozco, exploramos los archivos y carpetas de los equipos que usamos exclusivamente a través de él. El Explorador de Windows hace mucho tiempo que nos resulta algo tosco, impráctico, demasiado simple, incompleto y extremadamente lento en equipos antiguos.

Un poco de historia

Quien tenga ya unos años y haya vivido la época del DOS, es casi seguro que haya utilizado al menos una vez o visto de pasada una de las herramientas más útiles y funcionales jamás concebidas para dicho sistema operativo: El glorioso Norton Commander.

Norton Commander, de Symantec

Esta programa permitía hacer, de una forma rápida y que con el tiempo se volvía intuitiva, operaciones básicas de manejo de archivos que en DOS requerían el uso de línea de comandos, como copiar, mover, renombrar, crear directorios, etc. Con el tiempo agrego una serie de interesantes funciones. La aplicación fue enormemente popular, pero la empresa que la comercializaba, Symantec, cometió un par de errores, como sacar una nueva versión que seguía corriendo bajo DOS cuando se había lanzado Windows 95, el cual comenzaba a soportar nombres de archivo largos, cosa que Norton Commander, desde DOS, no podía manejar. Más tarde la empresa liberó una versión nativa para Windows 95 a modo de actualización gratuita para quienes tenían la última versión, pero no tuvo éxito y por un tiempo muchos nos acostumbramos a lidiar con el Explorador de Windows. Aún así, su interface de dos ventanas tan característica resultó tan popular que con el tiempo comenzaron a aparecer toda serie de clones, tanto para Windows como para otros sistemas operativos.

Midnight Commander, el clon más famoso para Linux

Windows Commander, un clon más

Uno de esos tantos clones de Norton Commander sobre Windows fue, justamente, uno conocido como Windows Commander. Esta aplicación, en sus principios, no era particularmente buena o superior al fallido Norton Commander para Windows, y por un largo tiempo pasó inadvertida, pululando y mezclándose con otros clones del NC.

Windows Commander v2

Pero poco a poco fue mejorando, agregando funciones, haciendo más amigable y agradable su interface, y de esta manera, de a poco, empezó a ganar las preferencias de técnicos, administradores de sistemas, e informáticos en general. Cualquiera que necesitara hacer un manejo serio y en gran volumen de archivos elegía hacerlo desde Windows Commander, así tuviese que proceder a instalarlo primero. Esto se debió mayormente a todas las opciones tan útiles que comenzó a incluir con el tiempo, como por ejemplo saltar todos los archivos que den error de sobreescritura y seguir copiando, y más tarde la copia en segundo plano que permitía realizar múltiples operaciones de archivos desde una única instancia del programa. Con el tiempo, si nombre fue cambiado a Total Commander debido a cuestiones legales.

Sus desarrolladores nunca se estancaron, y siempre fueron por más: Con el paso de los años, le incluyeron un cliente ftp, el cual permite subir y bajar archivos con la misma facilidad e intuitividad con la que se copian localmente, opciones de búsqueda de archivo avanzadas, sincronización de directorios por contenido, comparación de archivos, split de archivos grandes para traslado en medios de baja capacidad; y estas son solo algunas cosas. Incluso llegaron a entender el concepto de la vista de dos paneles agregando tabs (solapas) para soportar múltiples vistas simultáneas en cada panel.

Total Commander accediendo un servidor FTP

Plugins y más allá

Pero lo que realmente volvió a Total Commander todopoderoso y la multi-herramienta definitiva fue la capacidad de utilizar plugins de muy diversas formas, y la abundancia creciente de los mismos.

Así, en TC existen cuatro clases de plugins:

  1. De compresión: Además de soportar nativamente archivos comprimidos con formato zip, rar y otros (los abre como si fueran una carpeta más), mediante estos plugins TC puede abrir otros formatos de almacenamiento de archivos, como iso (imágenes de CD’s) y msi (instalador de Windows). Incluso existen plugins que permiten abrir un avi y ver su contenido fotograma a fotograma como si fuesen imágenes, y hay otro para acceder archivos dbx (carpetas de email de Outlook Express).
  2. Del sistema de archivos: Este es posiblemente el más importante de los cuatro, el que más posibilidades ofrece. Esta arquitectura de plugin da lugar a toda clase de funciones ajenas a TC en sí. Tenemos por ejemplo un completísimo manejador de procesos, editor del registro de Windows, administrador de servicios y hasta un editor de programas del inicio (estos cuatro son imprescindibles para mi); incluso algunos, como el editor de registro y el manejador de servicios, soportan equipos remotos a través de la red. Pero hay más: Administrador de archivos por http, cliente pop3/smtp, restauración de archivos eliminados, acceso a particiones Linux… la lista es larga.
  3. Del visor de archivos: TC incluye un visor de archivos de texto con múltiples opciones, llamado Lister. Éste también permite el uso de sus propios plugins, con los que se expande para poder visualizar desde tags de mp3 hasta documentos de office, pdf’s, y animaciones flash. También desde hace mucho tiempo es capaz de mostrar imágenes usando el visor gratuito IrfanView, y también reproduce videos y audio utilizando los codecs instalados en el sistema.
  4. De contenido: Este es la adición más reciente de los cuatro. Permite a TC manejar información específica de ciertos tipos archivo de la misma forma que maneja el nombre del archivo y la extensión. Por ejemplo, usando el plugin de tags de mp3 podemos tener vistas personalizadas con columnas indicando nombre de artista, álbum, bitrate, etc, y también utilizar esta información en una búsqueda de archivos o un renombramiento múltiple.

Task Manager y Startup Guard, mis dos plugins favoritos.

Licencia

Total Commander se distribuye bajo la clásica licencia shareware. No tiene ningún tipo de limitación de tiempo o funcionalidad, solo un nag screen que aparece al ejecutarlo y que nos pide hacer click en un botón entre tres, cambiando el botón a presionar al azar. Desde ya que, siguiendo el antiguo código de honor del mundo shareware, al cabo de un tiempo de prueba deberíamos registrarlo o borrarlo si no lo encontramos útil (situación imposible). Cuesta sólo U$S 34, y creo que a estas alturas aunque nunca lo hayan usado no hace falta decir que vale cada centavo. Este tipo de productos de calidad es el que realmente se merece todo el apoyo que cada uno le pueda dar.

Nag Screen de Total Commander

Todo terreno

Por último, es importante mencionar que los desarrolladores del TC expandieron el dominio de su gloriosa aplicación, creando una versión para pen drives con el estándar U3 (también existe disponible una aplicación para volver una instalación estándar de TC portátil, para su uso en Pen Drives ordinarios). Existe también una versión para Windows 3.x y otra que corre en Pocket PC.

Como siempre espero que haya sido de utilidad, Total Commander es una aplicación formidable y única que se merece el éxito que tiene y aún más.


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