El problema con los smartphones
Esta semana que pasó me tocó configurarle un BlackBerry a un luser de esos bastante problemáticos, que no son para nada amigos de la tecnología, y en general amigos de nadie. Dentro de las quejas que tuvo y que yo mismo pude corroborar, se destacaron tres en particular:
- Una función inteligente de marcado que hacía que se disquen mal todos los números de la agenda que estaban almacenados con el prefijo 15 (que se utiliza para llamar a móviles desde líneas fijas en Argentina)
- El tiempo excesivamente largo que tarda en arrancar BlackBerry OS, algo de lo que ya había leído algo recientemente pero que no había notado en modelos anteriores.
- La muy baja y hasta nula responsividad de la interfaz gráfica en el momento en que se está ejecutando algún proceso de fondo; sin ir más lejos, en el momento en que comienza a procesar una llamada entrante hasta que finalmente se escucha el ringtone y/o vibra y muestra el aviso en pantalla, que conforma un lapso de varios segundos.
Mientras que el inconveniente primero es uno del que adolecen muchísimos de los “asistentes inteligentes” de cualquier plataforma, SO o aplicación, los dos últimos, aunque no son exclusivos de las BlackBerrys, suelen ser moneda corriente en diversas plataformas y modelos de smartphones. Y a estas alturas, así como tuve que explicarlo en ese momento para educar un poco al usuario, no vendría mal repasar el conjunto de definiciones que suelen separar a lo que se llama smartphone de un teléfono celular común.
El término smartphone tiene su origen a raíz de una convergencia, la que sucedió cuando comenzaron a producirse las primeras PDA’s o computadoras de mano, como las primigenias Palm o las Pocket PC, con funciones de teléfono celular incorporadas; dicho de otra forma, fue el término elegido para definir a las PDA+celular, que debido al enorme contraste de poder y funcionalidad entre una de estas un celular común, el término smartphone le venía más que adecuado.
Pero hoy las cosas cambiaron. Así como los smartphones avanzaron muchísimo y ya tenemos diversas plataformas bien consolidadas, los celulares convencionales, los no-smartphone como se los denomina a veces, han avanzado aún más en relación: Hoy en día cualquier terminal de gama media posee amplias capacidades multimedia, cámara de fotos más que decente que hasta puede incluir flash y autofocus, expansión a tarjeta, soporte para instalar aplicaciones Java, cliente de email, navegador, funciones de agenda/calendario y decenas de funciones más, incluyendo modelos que actualmente vienen con pantalla táctil, un territorio que les era vedado hasta hace poco. Entonces, ¿qué los diferencia realmente de un smartphone?
Una respuesta simple sería “los smartphones corren un sistema operativo móvil”, pero, si nos apegamos estrictamente a la definición, todo celular corre uno, ya sea más o menos avanzado, específico para ese modelo o disponible en varios; no suena como una definición muy precisa. La que yo adopté después de pensarlo un poco es que un smartphone es “todo teléfono cuyo sistema operativo presenta una o varias de las siguientes características avanzadas: Soporte para instalar aplicaciones nativas de esa plataforma (no sólo Java J2ME), ejecución de dichas aplicaciones u otros servicios en segundo plano, y la posibilidad de parchear y actualizar el SO con la misma facilidad que se lo hace en una PC, ejecutando un instalador o ejecutando un actualizador online”.
Y sin embargo, los celulares convencionales siguen manteniendo, en general, un par de ventajas sobre los smartphones: No adolecen de los problemas 2 y 3. Al contar con sistemas operativos propietarios del fabricante diseñados y optimizados a medida para determinado modelo o serie de los mismos, la integración entre hardware y software es mucho mayor, permitiendo velocidades de arranque imbatibles y tiempos de respuesta irónicamente mucho mayores que los de un teléfono que tiene bajo su cubierta la potencia que hace menos de 10 años sólo encontrábamos en una PC. Y todo esto sin mencionar que se cuelgan mucho menos (a menos que el modelo sea una porquería, claro). Porque eso también viene con el paquete PDA/Smartphone: Se cuelgan y resetean tanto o más que una computadora de escritorio.
Este es un problema algo preocupante, no sólo por los que ya lo vivimos a diario al haber elegido uno de estos teléfonos avanzados por las posibilidades que nos brinda, sino también porque se ve claramente la tendencia a futuro, donde los móviles convencionales quedarán relegados a mercados emergentes y de muy bajo poder adquisitivo, mientras que todo teléfono de gama media para arriba terminará siendo un smartphone en toda regla. Y si hay algo que la gente común privilegia por sobre las funciones avanzadas a diferencia de nosotros los geeks, es la confiabilidad y que algo funcione siempre, tan rápido como antes o más. Algo difícil de garantizar con los smartphones de hoy en día, plagados de inestabilidades y problemas de seguridad.
Y para terminar, hagamos terapia: ¿Qué cosas sufrís con tu actual smartphone que te hacen extrañar un poco tu último celular “normal”?