dic 31 2011

Feliz 2012 a todos

Gabolonte Blasfemus

image2011 fue un año singular para Geekotic, y por supuesto para quien les escribe. Por un lado fue su quinto año de vida, todo un hito para un weblog, pero por otro fue posiblemente el año más hibernante que tuvo, a mi gusto sin mucha frecuencia en el contenido ni muchos cambios que hace tiempo tengo pensados. Pero claro, esas son las vicisitudes que acarrean llevar adelante un sitio web uno solo, sin contratar a nadie más que escriba, y teniendo trabajo, una familia que mantener, y otros tantos martes 13 que hacen interesantes la vida, así que mi consigna es aceptarlo con gracia.

Sin embargo, en medio del poco tiempo, las actualizaciones esporádicas, y en una época donde el concepto mismo del blog de tecnología está cambiando, este que no es más que otro granito en las inmensas arenas de la web tuvo sus momentos interesantes. Personalmente uno de los posts de este 2011 que pasó que más me gustó fue esa reflexión de ducha que tuve sobre la justicia y la democracia, dos mecanismos, a mi juicio, muy explotados por los hackers.

También este fue el año en el que finalmente me decidí como usuario de smartphones a dar el salto a Android, y por supuesto eso llevó a una serie de posts donde intentaba contar cómo fue la migración, comparándolo con mi anterior plataforma de uso, Windows Mobile. Otras inquietudes tecnológicas me asaltaron pensando sobre las netbooks y su futuro.

Algo que tampoco faltó en este 2011 de Geekotic fue el nacimiento de nuevas secciones, que junto a la legendaria (?) Dudas Existenciales que sigue haciendo sus apariciones de tanto en tanto, conforman la personalidad de este engendro. The Rule of Cool es un pequeño apartado donde se reflejan las obras contemporáneas del cine y la TV (y posiblemente el comic o el manga) que más me influenciaron en mi vida. No tanto como para participar en un cosplay, pero quién sabe. La otra era una sección muy esperada, al menos por mí, y se trata de la divertida tarea de plasmar y encontrarle significado a los nombres, epítetos, y curiosos pasajes que observo a la gente colocar como identificación de dispositivo Bluetooth para sus teléfonos celulares y otros gadgets, y que fue intitulada, precisamente, El Bluetooth y la Gente.

Este fue un año con algunos cambios solapados pero contundentes en mi vida, y he visto también a mi alrededor también lo fue para otros. Lamentablemente, en muchos casos para peor, un signo de los tiempos que corren, pero también siento y veo una nueva esperanza surgir, la sensación, intermitente por momentos, de que algunas cosas se pueden cambiar, y que nosotros podemos cambiar, tal vez lo más importante, no? Les deseo lo mejor, y nos seguimos viendo después de los cohetes.


nov 29 2011

El Bluetooth y la Gente (3): El amor está en el aire

Gabolonte Blasfemus

Si existe un conjunto palabra-concepto más nombrado, reverenciado y a la vez bastardeado, ese es el amor señores. Todos aseguramos entender de qué se trata aunque para algunos sea una buena noche de lujuria y para otras una cuenta bancaria, un departamento y un cero kilómetro. Aún así, muchos nos seguimos preguntando acerca de él.

image

Y esas dicotomías, pasiones, alegrías y sufrimientos no pueden verse más que reflejados también en ese pequeño espacio binario dedicado a la expresión humana: El nombre Bluetooth de nuestros celulares y demás gadgets.

Continue reading


nov 27 2011

Dudas Existenciales (86): La tarjeta SUBE ¿sabe lo que hiciste el verano pasado?

Gabolonte Blasfemus

imageHaber sido fiel seguidor de X Files en su tiempo es algo que siempre dejará secuelas en mi psiquis, como por ejemplo una sana paranoia que siempre me hace preferir el efectivo por sobre el plástico y la opción más anónima a la hora de realizar cualquier actividad, como por ejemplo, escribir en un weblog o participar en la social mierda media. Los idiotas útiles y agentes leales al control establecido suelen rebatir estas ansias de privacidad con el famoso axioma de “si no tienes nada que ocultar no tienes de qué preocuparte”, como si lo único que uno realmente quisiera ocultar fuesen crímenes de la talla de “Descuarticé a mi vecino y así llené mi freezer por dos meses gratis. Mejorá eso Carrefour!”. Y en realidad uno lo que tiene que ocultar es que le gusta andar en calzones en su casa pero tiene unos macetones terribles que no se quiere mostrar ni a sí mismo, posee una adicción imparable por la Coca-Cola Zero, o le cabe el onanismo de la mano de los videos de cocina de Narda Lepes. En el fondo creo que esconder todo lo que hacemos aunque no haga falta responde a la gratificante sensación de que somos tan importantes que tenemos cosas que ocultar. Aunque en los tiempos que corren, hasta lo más insignificante sobre nosotros puede ser importante para alguien. Por ejemplo, si te vas al mercado a comprar, a un analista de marketing le puede interesar a qué local fuiste y qué compraste, al Estado si pediste tu factura y pagaste todos los impuestos, a un delincuente a qué hora saliste de tu casa y cuánto tardás en regresar; y seguramente, a todos, cuánto gastaste.

Continue reading


nov 18 2011

El presente (¿y futuro?) de las netbooks

Gabolonte Blasfemus

imagePara muchos big kahunas de la opinología tecnológica el término netbook entra en la categoría de mala palabra, y más si nos encontramos ante seguidores de la manzana incompleta. Suelen parafrasear a su difunto amo Steve adornando sus párrafos con términos de moda como “era post-PC” y recordar el éxito de ventas que es su iTampón, y cómo gracias a su visión ese sucio gadget indigno sólo deseable por negritos tercermundistas (no para la gente común que viaja a Las Vegas todos los años para sentirse menos tercermundista) fue reemplazado en el mercado por las tablets. Críticas frecuentes al concepto de la netbook en sí siempre han sido la incomodidad de sus reducidas pantallas y teclados, las bajas especificaciones de hardware para mantener costos bajos, y que en general fue un manotazo de ahogado de las compañías de PC, que de la mano de Microsoft con su obsoleto Windows XP y sin innovar en lo absoluto intentaron mantener un crecimiento de ventas en una época móvil donde el reducido tamaño y la máxima autonomía de baterías comenzaba a tener principal preponderancia.

Un sol, un sol para las netbooks

imageEn este caso el lobo no era tan malo como lo pintan: La realidad es que la primer netbook que vio la luz fue de Asus y no traía ningún Windows, sino un Linux muy básico para aprovechar mejor sus reducidas capacidades de hardware. Fue un tiempo después que Microsoft, viendo como una amenaza que ante el furor por estos gadgets la gente conociera mejor a Linux, rápidamente hizo lo que mejor sabe hacer y tranzó con todos los fabricantes para que Windows XP sea el sistema operativo por defecto preinstalado, y más tarde cuando lo tuvo listo, Windows  7 Starter Edition; y así llegamos a lo que todo el mundo conoce hoy por netbook, que a decir verdad no eran tan lentas ni desesperantes, y ciertamente resultaban mucho más rápidas que aquellas primeras notebooks de gama baja que nefastamente venían con Windows Vista en sus entrañas. Por supuesto, lo podían haber hecho mucho mejor: Uno de los principales dolores de cabeza, imperdonable, es la ubicua resolución, casi definitoria de la categoría, de 1024×600, en un mundo donde desde hace años la mínima aceptable es 1024×768, y se la viene tratando de empujar a más. Esos 168 píxeles menos causan todo tipo de estragos en la experiencia del usuario, con botones de confirmación fuera del área visible o directamente cuadros de diálogo que se niegan a aparecer. Curiosamente, los microprocesadores Atom evolucionaban a dos núcleos, la RAM se duplicaba, pero los 1024×600 seguían ahí, inalterables, con sólo unos pocos modelos más caros y menos difundidos que llevaban la resolución vertical a los tan ansiados 768 de mínimo.

Hoy es común encontrar noticias sobre como se están vendiendo más tablets que netbooks, de las que ciertamente se cuelgan nuestros amigos opinólogos para afirmar que tenían razón, insistiendo en comparar estos gadgets tan distintos uno del otro. Vuelven a traer las palabritas mágicas era post-PC y terminan de declarar la muerte del difunto bien muerto. Y puede que algo de razón tengan, porque si vemos el mercado de netbooks, al menos el local, vemos básicamente los mismos modelos del año pasado, absolutamente ningún avance. Por supuesto, las trabas a la importación del Gobierno Argentino no hacen más que complicar esta situación, pero es curioso revisar el catálogo de cualquier vendedor y encontrar que las notebooks mejoraron mucho, pero las netbooks siguen siendo básicamente las mismas: Procesador Atom, gráficos mediocres de Intel, y a lo mucho 2GB de RAM y Wi-Fi n. Y por supuesto los fatídicos 1024×600 en la pantalla. Una realidad que en lo personal me decepciona, ya que venía pendiente desde el año anterior de la promesa de AMD y su línea de procesadores Fusion, que integraban CPU y GPU en un mismo chip, formando lo que se conoce como una APU, que combina todo el poder de un procesador AMD, preferentemente multi-núcleo, en conjunto con el poder gráfico de ATI, propiedad de la primera. Gracias a la promesa de esta nueva tecnología se suponía que veríamos netbooks mucho más poderosas, con capacidades gráficas más que aceptables, y aún mejor, con un menor consumo de batería, aumentando su autonomía significativamente.

Continue reading


nov 13 2011

Dudas Existenciales (85): ¿Existe algo mejor que Windows Live Writer?

Gabolonte Blasfemus

No recuerdo si ya lo comenté alguna vez, pero por ciertas cuestiones, y mientras que en mi PC de escritorio solo tengo un Windows 7 de 64 bits que uso religiosamente, en la netbook, a pesar de continuar con el triple booteo, lo que uso la mayoría del tiempo es Ubuntu. (Imagen de la tortuguita propiedad de Belis@rio)

El primer motivo es puramente agnóstico, y se trata de la velocidad. Windows 7 pudo haber nacido mucho más ágil que su antecesor Vista, pero con su Service Pack 1 y actualizaciones mediante, una instalación de trabajo con unas cuantas aplicaciones ya dejó de ser algo pasable en un Atom con 1GB de RAM, y no existe optimización que pueda remediarlo. Ubuntu en cambio, que desde hace un buen tiempo reemplazó al Linux Mint original que había instalado, incluso en su últimas encarnaciones y aunque no sea lo más ágil del mundo muestra un desempeño bastante más admisible a pesar de algunos extras que se le quieran agregar.

De Mac OS X no tengo mucho para decir; francamente fue desde el vamos un experimento para mí, y así deberían en general tomarse todos los hackintosh. Usar como entorno de trabajo un SO que tiene que ser crackeado en múltiples niveles para que siquiera se digne a correr en un hardware que originalmente no admite y que puede dejar de hacerlo en la siguiente actualización, sumado al problema con los drivers que hace que en ningún equipo funcione realmente todo (siempre queda alguna estupidez que falta), solo puede ser una buena idea en la cabeza de alguien con la exacta combinación de geek, Apple fanboy y rata. Por ende y tras unos vagos y fallidos intentos de instalar Snow Leopard en su momento el Leopard que originalmente le puse a mi LG X110 descansó eternamente, hasta que finalmalmente fue pasado a mejor vida para recuperar espacio. Más allá de eso evidentemente necesito una nueva netbook o ultraportátil.

El segundo motivo para apegarme a un Linux y a Ubuntu en particular, por supuesto, es puramente por gusto e interés de aprender más del mismo al tener que usarlo día a día en reemplazo de todo lo que generalmente hago desde Windows. Llegué a un nivel de gusto y acostumbramiento que aunque Windows 7 funcionara más rápido seguiría booteando mi Ubuntu por una cuestión de familiaridad, al menos en mi netbook donde el factor entretenimiento tiene mucho menos peso que en el escritorio.

ubuntu¿Y por qué Ubuntu en particular, considerado por muchos como el Windows de las distros Linux, o el Linux for Dummies? Probablemente por eso justamente. Al ser la distro más popular, Ubuntu posee una comunidad, y por ende un nivel de soporte y ecosistema muy por encima del de otras distros, sumado a que por ser hija de Debian, muy posiblemente una solución explicada para Debian funcione también en Ubuntu. También es seguro que si sale algún software con versión para Linux, Ubuntu será la primer distro en donde se preocuparán que funcione. A eso sumémosle su alto factor de “just works” que todo usuario de Windows sabe apreciar; la mayoría de las veces no hace falta recompilar la rueda cada vez que se cambia algo.

También me mueve el deseo de elegir, si es que lo considero posible para mis necesidades, software libre, y estar preparado para una inminente independización de la mayor parte del software comercial y privativo.

El resumen es que todo viene muy bien hasta ahora. Incluso me resulta mucho más fácil conectarme a un servidor SSH desde la consola de Linux que usando PuTTY en la Windola. Obviamente existe más que un faltante, por ejemplo las limitadas opciones en comparación a la hora de establecer videoconferencias (algo que vino a mejorar mucho Google+ con sus Hangouts), o lo lento del reproductor de Adobe Flash para Linux, pero generalmente me llegaron a resultar tolerables. Tampoco les voy a mentir, Linux es mucho más competitivo en el escritorio ahora que hace unos años gracias al multiplataforma Google Chrome y su Web Store, porque por dar un ejemplo reconozcamos que pocas cosas le ganan a TweetDeck, y la versión de escritorio para Adobe Air, al igual que este último y Flash, sencillamente apestan en Linux; en cambio, la versión para Chrome del pajarito negro sobre fondo amarillo que fue recientemente destruída adquirida por Twitter funciona igual de bien en cualquier sistema operativo que permita instalar a Chrome. Sin embargo, lo que hasta hoy no logré llevar muy bien es encontrar un editor de blogs decente para Linux. Pero primero hagamos un poco de repaso.

Desde los inmemoriables tiempos de WordPress que a poca gente le parecía suficiente el editor online que ofrece la interfaz de administración web del mismo, por ende siempre se estuvo buscando (y ofreciendo) algo más. Lo ideal era conseguir lo más parecido a un procesador de textos con el agregado de ciertas facilidades clave para lo que es la edición de un post: Un entorno totalmente WYSIWYG donde no haya que pensar ni en un solo tag HTML para las tareas habituales. Muchos se acercaron a este ideal, pero el que realmente vino con el editor definitivo, ese que tenía todo lo que alguna vez quisimos, fue sorprendentemente Microsoft con su Windows Live Writer.

Windows Live Writer_2011-11-11_05-00-08

Soporte y detección completa para WordPress con sincronización de categorías y etiquetas, publicación y recuperación de borradores, diccionario en múltiples idiomas, e incluso división de la entrada con solo apretar un botón; WLW lo tuvo todo desde el principio. Nunca nadie se le acercó en usabilidad y calidad, ni siquiera en algo tan simple y necesario para todo generador de contenidos ocupado como poder copiar y pegar una imagen desde el portapapeles y aplicarle efectos y sombra con un par de clicks. Todos estábamos contentos con él, hasta el punto que ya nadie se quejaba de si había un cliente de weblogs offline mejor por ahí: WLW es lo mejor, nadie llegó más arriba que eso. Pero claro, eso es si usamos Windows.

En el universo Linux volvemos a los mismos dimes y diretes con respecto a este tema porque, al menos desde lo que conocí en todo este tiempo, no existe nada como WLW. De hecho una búsqueda muy popular que arroja tonelada de resultados es windows live writer linux. Muchos afanan sanateando un artículo para robar visitas con estas keywords, llegando a poner títulos tan hipócritas como “Instalar Windows Live Writer en Linux/Ubuntu”, pero obviamente ninguno da una solución real, porque todo el software del paquete Windows Live utiliza tantas librerías nuevas y propias de MS que Wine, el emulador para aplicaciones Windows en Linux por defecto, nada puede hacer al respecto para que funcione. En general, se puede ordenar a este tipo de posts bajo las siguientes categorías:

  1. Están los que dan vueltas alrededor del hecho de que no se puede instalar WLW en Wine, y terminan sugiriendo la famosa solución de la bazooka para matar al mosquito que no necesitábamos que ellos nos la digan: Usar WLW desde un Windows virtualizado con Virtual Box dentro de nuestro Linux.
  2. No faltan los fanboys de Linux (todavía queda alguno quemado dando vueltas) afirmando que existen muchas alternativas open source mejores que WLM, para luego listar todas las aplicaciones conocidas que no les llegan ni a los talones.
  3. Dentro de esta línea, algunos apuntan a Blogilo como el equivalente más cercano de Windows Live Writer para Linux; la realidad es que aunque está mucho mejor que el resto de las opciones a Blogilo le falta tomar mucha sopa para llegar al nivel de funcionalidad de WLW.
  4. Todavía se pueden encontrar posts antiguos hablando de Flock, ese fork de Firefox que incluía todo tipo de herramientas sociales, entre ellas un editor de blogs, y que no existe más (al menos actualizado y con soporte).

Todo esto resulta muy molesto a la hora de redactar un post desde Ubuntu, dejando la tarea generalmente para el Windows 7 de mi escritorio (casi por convicción no abro W7 en mi netbook a menos que sea absolutamente necesario o de puro capricho) o tratando de apañarme como puedo con el editor online de WordPress, que aunque mejoró mucho con el paso de los años aún tiene ciertas molestias importantes. Mi otra opción es usar ScribeFire, desde el que estoy escribiendo esta entrada en conjunto con el editor de WordPress para reafirmar mi disgusto. Seguramente todos lo conocen, pero para quien no ScribeFire es un reconocido un editor de blogs con varios años de trayectoria que funcionaba originalmente como una extensión de Firefox. En su momento lo probé y no me había agradado en lo más mínimo. Hoy, intentando averiguar cuánto había mejorado con el tiempo, descubrí que existe ScribeFire Next, el cual es una versión mejorada del original con una interfaz simple que, según su autor, “es tan simple que hasta un cavernícola podría usarla” (calculo que habrá recibido muchas quejas en el pasado por esto). También existe ScribeFire para Chrome, el cual es prácticamente igual a ScribeFire Next y al que estuve poniendo a prueba repetidas veces. Debo decir al respecto que aunque se deja usar, es otro caso más de los que le faltan algo más que cinco para el peso. No me caben dudas que lo que más extraño de Windows Live Writer cuando no lo uso es la posibilidad de copiar y pegar imágenes manejando automáticamente los links a la imagen en tamaño original y las proporciones.

Algo que noto además es que en esta época post-blogstar ya nadie sale a hablar de estos temas, como si fuera una vergüenza replantearse qué se usa o contarlo cuando todos están detrás del humito de la social merda. Por tanto, y si no te apena decirlo, ¿qué usás para escribir en tu blog?