“brindanos por favor tus datos y nos pondremos en contacto…”
Año: 2013.
Términos/conceptos como social media ya no son ajenos al vocabulario de cualquier profesional ligado a entornos corporativos, incluso no son extraños al común de la gente. Sin embargo, es moneda corriente, cuando se hace cualquier consulta o reclamo vía redes social a una compañía, en especial las que proveen servicios de telecomunicaciones pasando desde la telefonía celular al webhosting, recibir un mensaje mecanizado similar al siguiente en respuesta:
“Hola Putoel Quelee ! Por favor brindanos por MP tu número de línea, cliente y/o calzones así podemos contactarnos telefónicamente con vos para asesorarte. Nos aseguraremos de que te llame nuestro drone más inútil, en el momento menos oportuno, y que te tenga colgado en la línea por al menos una hora.”
Esta respuesta (ok, algo parecido) la recibí por un mensaje que dejé en el muro de Facebook de dicha empresa. Este tipo de respuesta bien puede ser generada por un software o un simio levemente entrenado, y así ahorrarse un sueldo de community manager; de paso si nos quedamos con el simio vamos a ver que es más inteligente y simpático que el community manager o el empleado del callcenter.
Es entendible que muchos reclamos son por problemas y situaciones específicas del usuario, por lo que se hace necesario conocer sus datos para intentar ayudarlo. Aún así, el otro día recibí este tipo respuesta tan sólo por preguntar a una operadora móvil si el precio de uno de sus terminales a la venta, listado en su web, incluía impuestos y era válido para altas a través de pases por portabilidad numérica. ¿Acaso tienen un precio distinto para cada cliente?
Año 2013, y todavía no entienden que si alguien les hace una consulta por una red social, es porque valora su tiempo y quiere escapar de malgastarlo en idas y venidas con el roto esquema de atención de los callcenters, diseñado para ganar por cansancio y servir de línea de contención entre los que ganan la plata y los que se la dan.
En esas charlas de café donde uno se sienta a filosofar sobre el mundo suele pasar que a veces hablamos de cuántas cosas no cambiaron con el paso del tiempo, desde elementos cotidianos a los objetos más inverosímiles. Podríamos decir que uno de esos objetos son las revistas de toda la vida; las de papel, las que aún se compran en el kiosko de diarios y hay que pasar la página para seguir leyendo (como en Flipboard, vistess?). Por más que hayan avanzado y mejorado las tecnologías de impresión y distribución, sigue siendo tinta sobre papel. Pero no, algunas cosas cambiaron…
Hoy es un día muy especial, y no por celebrar nuevamente hábitos consumistas basados en festejos religiosos, sino porque es el
En el ámbito informático muchas veces ocurre algo parecido al caso del médico que se cree inmune a todo: Creemos que lo controlamos y sabemos todo y que a nosotros nunca nos va a pasar, aunque posiblemente la última vez que hicimos una copia de nuestras cosas fue hace un año, y ni siquiera sabemos en qué estado se encuentra el medio que la contiene. Es importante seguir nosotros mismos los mismos consejos que le daríamos a cualquiera, y copiar, con frecuencia, con redundancia, y no olvidarnos de comprobar regularmente que lo estamos haciendo bien.

